Saturday, July 08, 2017

Muy interesante: Lo que realmente fue el Kotel en los "viejos e igualitarios buenos tiempos" antes de 1967 - Seth Frantzman



El gobierno de Israel se ha tambaleado una vez más, de crisis en crisis, por el fallido acuerdo sobre el respecto a la oración igualitaria y plural en el Muro Occidental o Kotel. Este lugar de oración es el lugar más sagrado del judaísmo y un centro tradicional de peregrinación y oración. Desde 1967 se ha convertido en un lugar muy importante en Israel al que acuden turistas y visitantes judíos, y donde se celebran eventos nacionales y ceremonias militares. En las últimas décadas también se han incrementado las demandas reflejo de los valores más liberales de los judíos de la diáspora, los cuales suelen asistir a las sinagogas del judaísmo de la Reforma o Conservadora, y que defienden una oración mixta entre los géneros. Este es un anatema para los ortodoxos que dirigen el Kotel y que mantienen dos secciones, una para hombres y otra para mujeres.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha tratado de equilibrar las demandas de una nueva sección de oración con la oposición a ella de sus propios socios ortodoxos de la coalición conservadora. Como maestro de la manipulación y de la administración de crisis, trató de mantener la discusión durante el mayor tiempo posible. Sin embargo, el “acuerdo” que se supone daría origen una sección plural no se concretó finalmente., originando titulares como “Día vergonzoso para Israel por la congelación del plan para un lugar de oración plural en el Kotel” y “Netanyahu le dice a millones de judíos: en realidad, no os necesitamos”.

Muchos han señalado que “en su día” el Kotel era mucho más igualitario. “No hubo ninguna partición entre hombres y mujeres en el Muro occidental antes de 1967”, recalcó un comentarista. “Hubo un tiempo en que los hombres y las mujeres podían orar juntos en el Muro Occidental. Ya no“, escribió otro . Esta narrativa es tan acogedora como engañosa. El Muro Occidental no fue “igualitario” antes de 1967, y no existió allí ninguna especie de utopía liberal de igualdad. Vamos a dar un pequeño recorrido por la historia.

El período “igualitario” gracias a los jordanos: Ninguna oración judía era entonces permitida 

Después de 1948 Jerusalén fuera dividida por los militares jordanos e israelíes a lo largo de una línea de alto el fuego. La Ciudad Vieja y este lugar sagrado judío estaba bajo el dominio jordano. Fotos de la época revelan un Muro en su mayoría carentes de visitantes. Los israelíes tenían prohibido acceder a él, y la oración y peregrinación judía estaban básicamente prohibidas. La mayoría de los líderes judíos del judaísmo de la Reforma, que actualmente exigen una sección para una oración igualitaria, permanecieron en silencio entre 1948-1967, no exigiendo derechos de acceso al Jerusalén dominado por los jordanos, y no desde luego una sección separada y plural para orar. Existía por lo tanto un Muro “intacto” y sin separación entre hombres y mujeres, pero tampoco se podía acceder ni utilizar ninguna “sección igualitaria” para orar. Esto se debió no solamente a Jordania, también tuvo mucho que ver la ausencia de peregrinaciones a Jerusalén como una característica central del judaísmo de la Reforma.

La tradición dentro del judaísmo de la Reforma siempre ha sido llamar a sus sinagogas “templos”, precisamente para mantener a distancia para sus miembros la necesidad de un nuevo templo en Jerusalén. Un artículo lo explica: “Cuando el movimiento de la Reforma surgió como un movimiento laico en la primera década del siglo XIX, el primer 'templo' se estableció en Hamburgo, Alemania. El uso del término 'templo' fue intencionado. Fue una declaración que afectaba a la creencia tradicional en la restauración del antiguo templo en los tiempos mesiánicos. Estos reformadores judíos creían que la continuidad judía en un estado civil moderno debía mantenerse ajena a cualquier tufillo de 'doble obligación o lealtad'. ¿Podría los judíos alemanes ser buenos ciudadanos alemanes y todavía esperar y rezar para la restauración de Jerusalén y el Templo Santo? ".

Después de que Israel fue establecido en 1948, careció de congregaciones judías liberales (la primera se instaló en 1958) que promovieran una oración y presencia mixta. Como tal, no es una sorpresa que cuando Israel tomó el resto de Jerusalén en 1967, tampoco existió una convocatoria inmediata de una sección para la oración mixta.

Las cosas han cambiado en las últimas décadas y el movimiento judío de la Reforma ha adoptado por medidas importantes para fomentar la peregrinación a Israel y la conexión con el Kotel y Jerusalén.

La demanda actual de un Kotel más igualitario en ocasiones han hecho surgir el falso mito de un retorno al período jordano anterior de 1967, como si de alguna manera fuera un periodo al que Israel debiera imitar. Esta lectura falsa genera mitos en dos niveles. En primer lugar, el Kotel no fue un espacio religioso libre e igualitario, ya que estaba controlado por el jordano gobierno y la presencia de los judíos estaba restringida, y en especial a los israelíes se les prohibía visitarlo. En segundo lugar, la mayor parte de los judíos de la diáspora no se preocupaban por el Kotel entre los años 1950 y 1960, por ejemplo con respecto a las manifestaciones por los judíos soviéticos características de la política judía en esa época. Desde luego el interés despertado por el Kotel fue mínimo. En Israel, los interesados por el Kotel tenían suficiente con las visitas del monte de Sion, donde varias zonas fueron renovadas como lugares judíos (la tumba de David, por ejemplo) y donde las actividades religiosas se llevaban a cabo.

La “igualitaria” época británica

No hay falta de nostalgia por los “viejos buenos tiempos” del régimen colonial del Mandato de Palestina, cuando los británicos “hicieron las cosas bien”, según algunas voces actuales. Entre las cosas que supuestamente gestionaron adecuadamente estaba el Kotel. Durante el dominio de los británicos el Kotel era una muy estrecha sección de oración junto a un barrio musulmán denominado el “barrio magrebí”.

Pocos parecen recordar que el conflicto entre los árabes y los judíos en la Palestina británica estaba directamente relacionado con el Kotel y con las demandas judías de sus derechos de oración allí. Las revueltas de 1929 y los pogromos contra los judíos se desencadenaron por los conflictos por el lugar, que se conocieron durante mucho tiempo como los “disturbios por Muro de las Lamentaciones". De acuerdo con un artículo sobre el tema: “El tema de los derechos de culto de los judíos en el Muro de las Lamentaciones estalló como consecuencia de un incidente sucedido el 24 de septiembre de 1928, cuando la pantalla que separaba a hombres y mujeres en el Muro fue removida por un oficial de la policía británica en medio de las oraciones en el Yom Kippur”. Antes de 1967, a los judíos se les prohibió llevar muchos artículos de oración al lugar. La falta de separación entre hombres y mujeres no se debía a que los judíos no desearan esa separación, sino porque se les prohibió cambiar de lugar, ya que tanto para las autoridades británicas como para los líderes religiosos musulmanes lo consideraron una propiedad de los musulmanes. Las autoridades coloniales mantuvieron ese estatus.

Vamos a leer con respecto al incidente de 1928: “La consiguiente protesta de los judíos del mundo y del movimiento sionista a raíz del incidente de la pantalla fueron acompañadas por un creciente desafío judío al status quo del culto en el Muro, así como las demandas de pertenencia del Muro y de su área circundante. De hecho, durante la década de 1920 varios líderes sionistas y judíos trataron de ampliar la posición judía y los derechos de culto en el Muro“.

Así pues, en el corazón de las demandas judías y sionistas de un aumento de los derechos en el Muro ya estaba la demanda de secciones separadas para hombres y mujeres en los servicios tradicionales ortodoxos. Pero esperen un segundo. ¿Quizás pensaban que los “viejos buenos tiempos” por aquel entonces era que los hombres y las mujeres oraran juntos? En realidad sólo rezaban “juntos” porque a los judíos se les prohibió realizar cualquier cambio de lugar por los británicos, los cuales escuchaban a la Habiz islámica y a sus exigencias de mantener el “status quo”.

En la década de 1920, el mufti de Jerusalén Hajj Amin al-Husseini, un oficial nacionalista y un religioso palestino, creó un "Comité para la Defensa de la mezquita de al-Aqsa y Al-Buraq“, y exigió que los musulmanes tuvieran todos los derechos sobre el área del Kotel. En noviembre de 1928 se reunieron los musulmanes de todas las partes de la región “para avanzar en la lucha por los lugares sagrados musulmanes. El llamamiento resultante al mundo árabe-musulmán fue seguido por una serie de provocaciones  en las proximidades del Muro de las Lamentaciones, como la intención de interrumpir las oraciones judías, intensificando así la creciente tensión entre judíos y musulmanes“.

Grupos judíos fueron condenados por “la equivocada acción de las autoridades judías de introducir una pantalla en la acera frente al Muro de las Lamentaciones el Día de la Expiación de 1928”. El Mufti no se limitó a instigar los disturbios contra los judíos en 1929, también lideró una campaña para convertir el Kotel en un lugar sagrado únicamente para los musulmanes. Llevó a la construcción de una zona de oración o “Zawiyah” para los musulmanes cerca del Kotel y creo una nueva mezquita cercana donde contrató a un muecín para que gritara su llamada a la oración ante los fieles judíos. Una nueva puerta se abrió desde el barrio Mughrebi, haciendo aún más estrecha y pequeña la zona en la que a los judíos se les permitía rezar junto al Muro, por lo que los musulmanes podían caminar a lo largo del Muro junto con animales. Un escritor de la época llegó a la conclusión de que la “nueva puerta fue dictada menos por necesidades de la religión musulmana y por derechos de propiedad que por un deseo estudiado de provocar y herir las susceptibilidades religiosas de los judíos”.

Para los judíos el Muro occidental en la década de 1920, su estrecha y pequeña área de oración “igualitaria” era interrumpida cinco veces al día por el nuevo muecín contratado para orar junto a ellos. El acta de la comisión británica para estudiar los disturbios de 1929 observa que “la primera cuestión relacionada con la construcción en el Muro de las Lamentaciones (página 39 del informe Shaw) y el establecimiento del muecín, que asumía su puesto cinco veces al día para oficiar en el 'zawiyah', era que suponía una especie de logia en la que se llevaban a cabo ejercicios rituales musulmanes“.

Al igual que hoy, cuando los palestinos en la Unesco han tratado de negar que Jerusalén es sagrada para los judíos, en la década de 1920 las autoridades religiosas musulmanes trataron de convencer a los británicos de lo mismo que a la Unesco. El 1930 la comisión de  investigación de los británicos, presentada ante la Sociedad de las Naciones, decía que "según el artículo 13 del Mandato; [el Muro Occidental] formaba parte del Waqf musulmán. El pavimento sobre el que los judíos se colocan con el fin de orar contra el Muro formaba parte del  Waqf, y aunque es uno de los lugares sagrados comprendidos en el artículo 13 del mandato, en cierta medida también es propiedad religiosa musulmana ya que forma parte del Abu Madian Waqf. En otras palabras, era propiedad religiosa musulmana sin ser un santuario sagrado“.

Ahora vamos a recordar el “status quo” del Muro en aquella época. Era una una estrecha zona de oración, de un metro o menos de ancho, que se extendía a lo largo del Muro. El área Mugrabi junto al Muro formaba parte de un Habiz magrebí o una dotación religiosa musulmana. El Mufti instigó frecuentes celebraciones islámicas junto al Muro. En la nota británica: “De acuerdo con el Libro Blanco publicado en 1928, el Gobierno de Su Majestad consideró que estaba obligada a mantener un status quo que consideraba, en términos generales, que la comunidad judía tenía un derecho de acceso al pavimento con el propósito de sus devociones, pero podría llevar solamente al Muro aquellos accesorios de culto que habían sido permitidos por el régimen turco“.

En esos días el barrio Mughabi fue ampliado y nuevas casas árabes fueron construidas a lo largo del Muro Occidental. “De entre esos nuevos edificios al sur del propio Muro, la zawiya, muros, etcétera, existió también una reactivación de la Zikr en este barrio, junto con el estacionamiento de un muecín en el techo de la zawiyah... Como consideró M. Rappard de manera específica, el estacionamiento del muecín en este barrio había alarmado y molestado sin duda a los judíos. De ello no había ninguna duda al respecto”. La idea era tener una llamada a la oración en las azoteas con vistas a la oración judía.

Y lo que realizó la investigación británica también fue concluyente: “Los judíos siempre estaban insatisfechos con un estado de cosas que significaba que el lugar que consideraban el edificio más sagrado para ellos en el mundo, y ante el que durante siglos habían orado, se encontraba en propiedad de otra fe. Durante los años pasados los judíos habían intentado remediar este estado de cosas, que era necesariamente molesto y desagradable para ellos“.

Y como señaló la Comisión de 1930, la cuestión no sólo era molesta con respecto a la propiedad. Durante la década de 1920 los árabes llevaron animales al área de Kotel durante la oración y otros eventos religiosos judíos. La Comisión observa que: “Fueron los musulmanes, por su parte, quienes autorizaron el sonido del muecín, para reproducir música, para pasar de ida y vuelta por el pavimento ante el Muro con sus animales domésticos durante las ceremonias religiosas judías”. De hecho, en los días festivos los funcionarios religiosos musulmanes animaban a sus fieles a reproducir música islámica en el Kotel. El informe señala: “En cuanto a la reinstauración del muecín y la ceremonia de Zikr, resulta difícil para aquellos que no estaban familiarizados con esta última ceremonia apreciar cuán particularmente molesta era para los judíos que rezaban ante el Muro de las Lamentaciones... Todo lo que puedo decir sobre el tema fue que, utilizando el incidente de la pantalla en septiembre de 1928, los árabes consideraron que resultaba vital hacer hincapié en sus derechos de propiedad... por lo que los árabes restablecieron unas ceremonias que impedirían a los judíos llevar a cabo sus prácticas religiosas en un ambiente tranquilo“.

Durante la época otomana: Letrinas e impuestos

El británico “status quo” fue tomado de 400 años de dominio otomano sobre Jerusalén. Durante esos siglos muchos judíos llegaron hasta la ciudad en peregrinación. El barrio judío se encuentra frente al área de Kotel, pero separada de ella por el barrio marroquí (Mugrabi) que lindaba con el Muro.

En la “igualitaria” época otomana podemos observar algunas imágenes de judíos, hombres y mujeres, rezando en el Kotel. Pero la realidad no era tan utópica como ahora parece. Los baños públicos o letrinas fueron construidos por las autoridades junto al lugar sagrado, como recordaban los visitantes. Los judíos tenían que caminar a través de las aguas residuales para orar, así como en la década de 1920 tenían que desplazarse entre animales, a veces mulas, y sus heces, mientras los fieles musulmanes gritaban y cantaban durante sus días sagrados.

El legado de las letrinas otomanas en el Muro continuó hasta 1967. Cuando los israelíes llegaron hasta el Muro, justo después de la Guerra de los Seis Días, Chaim Herzog recordó que “hemos encontrado una letrina conectada a él”.

Cuando visitamos el Muro de las Lamentaciones encontramos un inodoro conectado a él... decidimos quitarlo y por eso llegamos a la conclusión de que debíamos evacuar toda el área frente al Muro de las Lamentaciones... una oportunidad histórica que nunca volvería... Sabíamos que el siguiente sábado, el 14 de junio, sería la fiesta judía de Shavouot y que muchos querrían ir a rezar... y todo tenía que ser completado para entonces“.

El inodoro se menciona en muchos relatos después de 1967, cuando las autoridades israelíes llegaron hasta el Muro, y antes de que arrasaran la zona del barrio magrebí para dar paso a la actual plaza del Kotel.

Pero las aguas residuales, los animales, sus excrementos, el ruido... no eran el "único ruido" al que se enfrentaban los judíos que se dirigían al Kotel y que tuvieron que escuchar mientras oraban antes de 1967. Durante la época otomana también tenían que pagar impuestos especiales sólo por visitar su lugar sagrado. Ofer Aderet señala en el Haaretz :  “Los judíos tenían que pagar un impuesto a las autoridades otomanas a cambio de una visita al Muro, y también tenían que pagar a los líderes del vecindario adyacente de los magrebíes (Mugrabi), cuyos habitantes tenían la tendencia de acosar a los fieles judíos. Las condiciones físicas en las proximidades no invitaban exactamente a una visita: El área de oración era pequeño y carecía de protección contra los elementos. Los fieles eran así expuestos al sol abrasador en el verano, y al tiempo frío y húmedo en invierno. Los visitantes también encontraban a muchas mendigos judíos y musulmanes que llenaban las calles que conducían a la zona. Piedras rotas eran esparcidas por el pavimento junto con los residuos y excrementos de burros y camellos“.

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