Saturday, December 09, 2017

Muy recomendable: El movimiento del judaísmo de la Reforma respalda a los palestinos, en contra de Israel, sobre Jerusalén - Evelyn Gordon



Que los líderes árabes y europeos estén protestando por el reconocimiento del presidente Trump de Jerusalén como la capital de Israel no es una sorpresa. Tampoco sorprende que grupos como J Street y Jewish Voice for Peace se hayan unido a ellos. Sin embargo, realmente me sorprendió que el líder de la denominación judía más grande de los Estados Unidos también se uniera a las denuncias . Hasta hace poco, cualquier líder judío estadounidense convencional se habría avergonzado de oponerse públicamente al reconocimiento estadounidense de Jerusalén.

Y sin embargo, forma parte de las recientes decisiones de los directores no ortodoxos de Hillel de prohibir que  importantes ciudadanos israelíes hablen en el campus, y con el hecho de que Birthright Israel abandonara recientemente a la Union for Reform Judaism (URJ) como organizador del viaje porque estaba reclutando a muy pocos estudiantes. Tomados en conjunto, todos estos hechos pintan una imagen preocupante.

Siempre me sorprende cuando escucho a personas del Movimiento de la Reforma adoptar posturas políticamente correctas anti-Israel sobre el proceso de paz. Después de todo, sus puntos de vista no están tan alejados de los del centro izquierda de Israel, y cualquiera de los principales puntos de vista israelí debería ser legítimo dentro del campo pro-Israel.

Pero en su oposición al reconocimiento de Jerusalén, la URJ no ha tenido ningún apoyo del centroizquierda sionista de Israel. El presidente del Partido Laborista, actualmente el partido de la oposición más grande de Israel, elogió la esperada decisión de Trump. Yair Lapid, el jefe del otro principal partido de la oposición (que actualmente está por encima de los laboristas en las encuestas), exigió que el resto del mundo hiciera lo mismo.

De hecho, solo dos partidos israelíes compartieron las reservas del Movimiento de la Reforma: la Lista Común de la comunidad árabe y la extrema izquierda del Meretz, que solía ser un partido sionista pero que ya no se define como tal. Su plataforma ya no se presente como sionista, su portavoz oficial lo define como "un partido israelí no sionista", y los principales patrocinadores de su actual presidenta están ocupados deslizando la idea de una fusión oficial con la antisionista Lista Común árabe. Por lo tanto, al oponerse al reconocimiento estadounidense de Jerusalén, el Movimiento de la Reforma se ha alineado con los antisionistas de Israel en contra de todo el espectro de la opinión sionista israelí.

En su declaración, el presidente de la URJ, Rick Jacobs, insistió en que el Movimiento de la Reforma considera que Jerusalén es la "capital eterna" de Israel, que la embajada de los Estados Unidos debería moverse algún día. Pero la URJ "no puede apoyar la decisión de Trump de comenzar a preparar ese movimiento ahora mismo, sin un plan integral para un proceso de paz", según afirmó Jacobs, ya que objeta cualquier "medida unilateral". Otras organizaciones judías reformistas, incluida la Asociación de los Sionistas de la Reforma de América, la Conferencia Central de Rabinos Estadounidenses y la Red Rabínica de Mujeres, respaldaron esta declaración.

Tal vez para los oídos judíos estadounidenses, la declaración de Jacobs suene inocente y razonable, pero de hecho, como lo mostró una encuesta publicada en septiembre, un sorprendente 80% de los judíos estadounidenses se oponen a mudar la embajada en estos momentos. Y efectivamente, eso significa es que el Movimiento de la Reforma - y un 80% de los judíos estadounidenses - ha cedido la soberanía sobre Jerusalén a los palestinos. Ellos, y solo ellos, tienen el derecho a decidir si alguien reconoce que la ciudad es la capital de Israel... y cuándo. En ausencia del consentimiento palestino, Israel no tendría derecho a tener una capital reconocida.

Si el Movimiento de la Reforma realmente cree que Jerusalén es la "capital eterna" de Israel, entonces el reconocimiento estadounidense sería un asunto bilateral que se decidiría entre Estados Unidos e Israel. Los palestinos no tendrían nada que decir al respecto.

La afirmación de la URJ de que el reconocimiento impediría el proceso de paz no tiene sentido. Mover la embajada de los Estados Unidos al oeste de Jerusalén de ninguna manera impide un estado palestino con su capital en el este de Jerusalén, que es lo que los palestinos dicen querer. El Movimiento de la Reforma ha otorgado a los palestinos el poder de veto sobre un territorio que incluso los propios palestinos no reivindican.

Este mismo desprecio por Israel es evidente en el hecho de que la URJ no llenó sus cuotas de participantes para los viajes de Birthright a Israel, lo que provocó que Birthright dejara de utilizarlo como operador de viajes hace algunas semanas. Aunque la gran mayoría de las personas que van en los viajes Birthright no son ortodoxos, la mayoría de ellos se inscriben con operadores de viajes ortodoxos en lugar de los no ortodoxos. ¿Por qué? Pues porque a diferencia de los operadores no ortodoxos, los ortodoxos dedican tiempo y dinero a la contratación activa de estudiantes.

"De hecho, tienen a reclutadores de estudiantes trabajando para ellos que van literalmente llamando a las puertas", se quejaba un asesor de Hillel a Haaretz . "No es así como el resto de nosotros operamos". Los grupos ortodoxos incluso usan métodos capitalistas consagrados por el tiempo como pagar a reclutadores exitosos. Un operador, por ejemplo, ofreció un viaje de regreso gratis a Israel o un certificado de regalo de 600$ a cualquier participante que inscribiera a diez amigos.

En otras palabras, los grupos ortodoxos piensan que conseguir estudiantes universitarios para viajar a Israel es lo suficientemente importante como para justificar una inversión de tiempo y dinero. La URJ y otros grupos no ortodoxos no lo consideran lo suficientemente importante como para justificar invertir tiempo y dinero, aunque la comunidad no ortodoxa, teóricamente, tiene recursos mucho mayores a su disposición, siendo más numerosa y rica que la comunidad ortodoxa.

Para cualquier grupo pro-Israel, que la generación más joven tenga un contacto de primera mano con Israel parecería un deseo obvio. Pero evidentemente, el Movimiento de la Reforma piensa lo contrario. Y no son solo los viajes a Israel lo que los grupos no ortodoxos consideran innecesarios. Cada vez más, ni siquiera están interesados ​​en saber lo que piensan los propios israelíes, como demuestran las recientes cancelaciones de intervenciones de importantes oradores israelíes en varios campus de Hillel.

Se ha hablado mucho recientemente en los Estados Unidos e Israel sobre la deshilachada relación entre Israel y los judíos liberales estadounidenses. Pero estoy empezando a pensar que toda esta charla no tiene sentido. Si la URJ se alía con los palestinos contra Israel sobre Jerusalén y no demuestra ningún interés en que los jóvenes judíos americanos conozcan a la corriente principal de Israel a través de visitas o conferencistas, ¿realmente queda alguna relación que mantener?

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