Saturday, February 03, 2018

La ficticia narrativa árabe - Yossi Kuperwasser - Israel Hayom



Diputados de la Lista Árabe Conjunta en la Knesset levantaron pancartas en las que declaraban que "Jerusalén es la capital de Palestina", mientras el vicepresidente estadounidense Mike Pence comenzaba su discurso en la Knesset  el 22 de enero. En las pancartas no decían que reivindicaban el este de Jerusalén, tal como lo enfatiza el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, en sus discursos. Esta bronca tenía el propósito de ser un contrapeso al reconocimiento del presidente estadounidense Donald Trump el 6 de diciembre de que Jerusalén era la capital de Israel,  sin hacer mención de sus posibles fronteras.

La declaración en esas pancartas plantea una serie de problemas:

Primero, no hay, ni ha habido, un estado con el nombre de Palestina. Jerusalén nunca fue una capital para los palestinos, que representarían a una nación recientemente establecida que nunca ejerció el derecho a la autodeterminación que reclaman, a pesar de que se les ofreció varias veces. Jerusalén fue durante muchos años la capital de un estado perteneciente al pueblo judío.

En segundo lugar, referirse a Jerusalén genéricamente y no solamente a la parte oriental de la ciudad, implica que los diputados de la Lista Árabe Conjunta son aún más radicales que Abbas, o que dicen lo que él piensa pero se cuida de no decir.

En tercer lugar, no hay ninguna mención en su mensaje de que los judíos o Israel tengan algún tipo de derechos en Jerusalén.

Más allá del texto, el mensaje de las pancartas nos remiten a la ficticia narrativa palestina que comparten tanto Abbas como los diputados de la Lista Árabe Conjunta en sus discursos, según la cual no existe un pueblo judío, el sionismo es una creación del colonialismo, los judíos de las tierras árabes emigraron a Israel a causa de una conspiración sionista en la que colaboraron líderes árabes reaccionarios, y los únicos pueblos indígenas en esta tierra son los palestinos. Esta narración afirma que los palestinos son descendientes de los cananeos - aún no se ha perdido toda la esperanza de que alguno se muera de risa o de vergüenza -, mientras que los judíos no tienen ninguna conexión histórica o de soberanía sobre el país. La narración postula que los judíos son gente maligna que conspira para propagar las drogas entre los palestinos, perpetuan un régimen de apartheid, asesinan a niños y más, y se debe luchar contra el sionismo hasta que sea totalmente derrotado. Por ello mismo, y como todas las formas de lucha serían legítimas, Abbas glorifica a los terroristas y promete seguir pagándoles los salarios. ,

En opinión del líder palestino, la forma más efectiva de hacer avanzar los objetivos palestinos es combinar las luchas políticas en la comunidad internacional con un levantamiento popular, es decir, el estallido de la violencia sin el uso de armas de fuego. A pesar de esto, quien tenga armas y esté listo para utilizarlas contra Israel, recibirá sus elogios y su asistencia. La lucha es nacional y religiosa al mismo tiempo, y Abbas a menudo utiliza motivos islámicos, como describir a los palestinos como "ribat", una palabra árabe para referirse a una base o fortificación, que describe un estado de disposición para defender las tierras islámicas.

En la narración de Abbas, los palestinos son "víctimas del colonialismo y el sionismo" y, por lo tanto, no se puede esperar que actúen de manera responsable. En cambio, deberían ser compensados ​​por su victimización y su luchar por liberar a toda Palestina. Los árabes israelíes formarían parte del pueblo palestino. Los refugiados deben regresar a sus hogares y el Estado de Israel debería ser un estado para todos sus ciudadanos, hasta que, como parte de un plan gradual, se convierta en un estado palestino. Abbas ha repetido elementos de esta narración durante muchos años. Fueron presentados en su libro "Zionism: Beginning and End", que se publicó en 1977 y nuevamente en 2011.

Las pancartas y palabras que utilizan los miembros de la Lista Árabe Conjunta implica que creen en esta falsa narrativa. Y ese es el problema real. Claramente, algunos votantes árabes israelíes creen que forman parte sobre todo del pueblo palestino y eso es superior a formar parte de la sociedad israelí. El alcance de la representación de esta creencia entre los árabes israelíes es incierto.

Abbas especialmente advierte a los árabes contra la normalización de las relaciones entre Israel y los estados árabes. Será interesante ver si prestan atención a sus advertencias: su llamamiento a suspender los vínculos con los EEUU ha sido ignorado, al igual que los comerciantes del este de Jerusalén ignoraron sus peticiones de una huelga general palestina durante la visita de Pence.

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