Saturday, March 10, 2018

Un artículo del 2016: Cambiar '¿quién es judío?' por '¿quién es judío y para qué?' - Shmuel Rosner - IDI



La mayoría de los judíos de hoy consideran que su judaísmo es una expresión de nacionalidad o de condición de pueblo más que considerarlo una expresión de su religión. La mayoría de ellos también piensa que "cuidar a los judíos" es más importante para los judíos que "cumplir con las leyes de la Torá".

Estos son algunos de los hallazgos del estudio recientemente publicado de The Jewish People Policy Institute (JPPI), que tuvo como objetivo explorar "el espectro judío en un tiempo de identidad fluida".

Mi colega John Ruskay y yo entablamos una conversación con cientos de judíos de todo el mundo mientras intentábamos descubrir cómo los judíos entienden el significado de su judaísmo y su criterio de pertenencia al pueblo judío. Una de las cosas que encontramos es que los judíos están algo confundidos, ya que los desafíos de pertenencia a los que se enfrentan en esta época son profundos.

Aquí hay un ejemplo de tal confusión: los judíos que participaron en nuestro estudio ven al "pueblo judío" y a la "cultura judía" como los "aspectos principales del judaísmo" más valorados. Pero cuando les preguntamos sobre los criterios de pertenencia al pueblo judío, muchos de ellos se volvieron hacia los criterios religiosos. Como decimos en el informe: "Existe una especie de desconexión entre la forma en que estos judíos clasifican los componentes más importantes del judaísmo (" religión y genealogía/ascendencia" como los menos valorados) y la forma en que definen los criterios de pertenencia al pueblo judío (madre o padre judío, es un criterio religioso o ancestral)".

Además, en nuestras discusiones con los judíos de América, Israel, Australia, Brasil, Gran Bretaña y otros lugares, había una clara incomodidad con la noción de describir a los judíos como un grupo definido por su sangre (ascendencia) o religión. Muchos judíos prefieren ver al colectivo judío unido por unos valores o una cultura.

Muchos otorgan un enorme valor a la autodefinición y se muestran reacios a aceptar cualquier norma dictada o criterio para definir la pertenencia de las personas.

Y sin embargo, la confusión se establece cuando miramos la encuesta de todos los participantes del estudio.

En la encuesta, esos brazos abiertos se pliegan y existe una tendencia entre los judíos a utilizar criterios sobre el judaísmo acordados en comunidad.

Podría ser un criterio ancestral (personas que dicen que un judío es una persona "nacida de un padre o madre judía"), puede ser un criterio de comportamiento (personas que afirman que es judío aquel que tiene un "compromiso judío"). Pero hay un criterio.

Existe un deseo de "desarrollar lo más ampliamente posible una comprensión de lo que significa ser judío".

Y tenga en cuenta: los judíos pueden desear criterios, pero no quieren que la autoridad rabínica determine estos criterios. Encontramos en nuestro estudio que la erosión de la autoridad rabínica a la hora de determinar la judeidad de cualquiera es doble: primero, ha habido una erosión general entre los judíos de la creencia de que los rabinos deben definir lo judío, y segundo, hay una renuencia más específica de los judíos a aceptar la autoridad de aquellos rabinos que no sean los suyos.

Así pues, los judíos se enfrentan a un mundo altamente complicado a la hora de mantener y definir una conexión judía, y ello sin una autoridad clara y aceptable para todos que determine quién es judío.

Entonces, ¿qué sugieren los judíos que hagamos? Nuestro estudio encontró que sugieren, implícitamente, que cambiamos la pregunta. En lugar de preguntar: "¿Quién es judío?", los judíos ahora deberían preguntarse: "¿Quién es judío y para qué?"

¿A qué nos referimos con esto? Conscientes de la imposibilidad de acordar lo que hace que una persona sea "judía" en todos los aspectos, los participantes de nuestro estudio tendieron a ser pragmáticos. En lugar de buscar cualquier "definición" general de la judeidad, aplican diferentes definiciones, o diferentes expectativas, a diferentes situaciones. En lugar de tratar de llegar a un acuerdo sobre una forma de entrada al judaísmo, negocian la viabilidad de diversas formas de entrada para una multiplicidad de conexiones judías.

¿Cómo funciona esto en realidad? Siguiendo nuestro estudio, es posible pintar con un amplio pincel una cierta jerarquía de expectativas y normas judías que se aplicarían a diferentes situaciones. La forma de entrada para la inclusión es baja, y la expectativa de los judíos es que la comunidad judía sea acogedora para aquellos que buscan participar en la vida judía. Pero los judíos aplicarían un nivel más alto de conexión judía a sus líderes comunales, e incluso uno más elevado a sus líderes religiosos. Por ejemplo, están de acuerdo en que los criterios para la Ley del Retorno podrían ser más estrictos que el de mera pertenencia a una comunidad judía de la diáspora.

Los judíos comprometidos con el mundo actual aplicarían ciertas reglas a Israel que no se aplican a la comunidad de la Diáspora, esperan ciertas cosas de sus líderes comunales que no esperan de todos los participantes en la vida judía. Ellos entienden que el judaísmo es muchas cosas diferentes para muchas personas diferentes, y les gustaría ser pragmáticos sobre esta realidad. Se trataría de ser inclusivo y mantener algunas normas para mantener el sentimiento de que somos un pueblo.

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