Saturday, April 28, 2018

El día en que el carácter judío (de Israel) fue dejado de lado - Assaf Malach - Israel Hayom



El Israel Democracy Institute ha inaugurado recientemente el Pabellón de la Democracia en Tel Aviv, que describe como "una gran cúpula geodésica en el corazón de la Plaza Rothschild, que transmite los valores de igualdad y libertad y destaca el pluralismo y la diversidad que caracterizan la democracia de Israel".

Pero cualquiera que mire el contenido de esta iniciativa se dará cuenta de que su objetivo real no es contar la historia de Israel, sino contar la historia de la democracia de Israel. El espíritu ultra-liberal en los medios israelíes ha adquirido recientemente un nuevo significado. Ahora se busca negar el carácter judío de Israel en todas las dimensiones posibles.

Según el instituto, uno puede recoger tres etapas en la historia de la democracia de Israel:

- Las primeras décadas de estatalidad: Israel se describe en la Declaración de Independencia como un Estado judío y este carácter judío forma parte del consenso. La declaración dice que Israel garantizará los derechos plenos e iguales para todos sus ciudadanos, pero deja en claro en varios puntos que Israel es un Estado judío.

- Los años 90: el término "Estado judío y democrático" se convierte en parte del discurso general e incluso se legisla en algunas de las leyes básicas de Israel. Encarna las bases democráticas de Israel junto con su fundación judía, que se considera más elevada.

- Los años recientes: la "sociedad israelí" y la "democracia israelí" se han convertido en los términos dominantes dentro del campo liberal. El término "Estado judío y democrático" se convierte en un término despectivo entre la élite y es un término preferido entre "las masas incultas" que todavía no han abrazado las maravillas de una nación carente de identidad.

Parece que el momento más decisivo de la tercera etapa fue el "discurso de las tribus" pronunciado por el presidente Reuven Rivlin en 2015, en el que dijo que Israel se ha convertido en un mosaico de tribus cuyo único denominador común es la democracia.

La mayoría de los israelíes desconocen el hecho de que "judío" ya no es una parte integral de la descripción del estado. Lamentablemente, el discurso se ha convertido en una nueva declaración de independencia, que se utilizará como la herramienta a través de la cual se transformará la identidad de Israel.

Utilizando términos elevados como el "The Israeli Hope Project", la Residencia del Presidente ha estado trabajando activamente para ocultar el carácter judío de Israel y suplantarlo con un carácter secular con el que todos los ciudadanos puedan relacionarse, sean judíos o no, y sean sionistas o no.

Las actividades dirigidas por "The Israeli Hope Project" son en su mayoría positivas; fomentan el diálogo, la tolerancia y la aceptación entre los diversos sectores israelíes. Pero los términos que han definido este proyecto lo convierten en un proyecto antidemocrático y tendencioso que promueve puntos de vista extremistas que se oponen a la voluntad de los votantes.

Por alguna razón inexplicable, el discurso se ha convertido en un texto definitorio para el estado al formar parte de varios cursos y programas para capacitar a funcionarios en el servicio público.

Por buenas que sean las intenciones, los aspectos controvertidos del texto no pueden pasarse por alto. Tampoco puede el hecho de que compartimentaliza la población judía de Israel en tribus a través de un análisis simplista y artificial.

El Israel Democracy Institute se dio cuenta de que el discurso tenía mucho potencial para ofrecer una alternativa clara a los valores subyacentes sobre los que se fundó el Estado judío. El instituto se aprovechó de este potencial y, por lo tanto, no sorprende que ese discurso sea lo más destacado del Pabellón de la Democracia.

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