Friday, April 27, 2018

El sintomático caso Portman: El desaire de Portman, una evaluación tranquila - Shmuel Rosner



Todos los análisis sobrios deben comenzar con hechos simples en los que todos podamos estar de acuerdo.

Hecho: la actriz Natalie Portman acordó visitar Israel para recibir el Premio Génesis, a menudo llamado el "Nobel judío". Se establecieron los términos, se fijó la fecha y los organizadores ya estaban preparados. Portman designó a una persona para que se encargara de asignar el dinero del premio a unas organizaciones que en Israel trabajan para empoderar a las mujeres: unas organizaciones de su elección.

Hecho: la actriz ganadora del Premio de la Academia de los Oscar de repente canceló su presencia. Su explicación fue muy vaga. Ella indicó que su decisión estaba relacionada con la participación del Primer Ministro Benjamin Netanyahu en el acto. Pero ella sabía desde el principio que él estaría presente. El representante de la actriz dijo que "los recientes acontecimientos en Israel le han causado angustia y no se siente cómoda participando en ningún acto público en Israel", pero no especificó qué "recientes acontecimientos".

¿Estaba rechazando a Israel por los disturbios en Gaza, por las recientes decisiones sobre el destino de los inmigrantes africanos, por las batallas con la Corte Suprema israelí, por el peinado de Netanyahu? Supongo que no sería por lo último, pero aún no sé sabe cual es el problema. Tal vez tiene algo bajo la manga que no tomamos en consideración. Tal vez, cuando se defina el caso, parezca más convincente de lo que es ahora.

Estos son los hechos. Si duda de estos hechos, si cree que nunca quiso el premio, o si cree que explicó claramente su motivación, no hay razón para que siga leyendo esta columna.

Ahora pasamos de los hechos al análisis, que debe incluir tres preguntas principales:
1) ¿Cuál fue el objetivo de Portman?
2) ¿Ella cumplió con su objetivo?
3) ¿Cuál fue el precio por cumplir su objetivo?
Debido a que aceptamos que Portman nunca proporcionó una explicación clara de su decisión, debemos tratar de adivinar sus motivos. Las posibilidades incluyen:
1) Ella no quería visitar Israel
2) Ella no quería aparecer al lado de Netanyahu
3) Ella quería protestar contra alguna o varias de las políticas del gobierno de Israel
4) Ella quería cambiar la opinión pública en los Estados Unidos
5) Ella quería cambiar la opinión pública en Israel
6) Ella quería agradar a ciertos amigos o activistas.
 
Y la lista podría continuar.

Portman logró que los israelíes sospechasen aún más de los judíos estadounidenses liberales.

Debido a que su motivo aún es desconocido, es difícil determinar si logró su objetivo. Portman, que tiene la doble ciudadanía israelí y estadounidense, no visitará Israel ni estará junto a Netanyahu. Tal vez ella cambió algunas mentes en los Estados Unidos, pero acerca de qué no está claro.

Algunas personas están usando su decisión para sus propias agendas: algunos suponen que se trata de Gaza, otro que se trata de los inmigrantes africanos no judíos. La decisión de Portman no pareció cambiar la opinión de los israelíes sobre ninguno de los temas debatibles. Pero es posible que, gracias a ella, más israelíes estén ahora convencidos de que confiar en el apoyo de los judíos estadounidenses sería un error. Y sí, podemos suponer que un cierto círculo de amigos de Portman ahora está más satisfecho, pero quizás también haya amigos que ahora estén enojados.

¿Cuál fue el precio que todos pagamos por su decisión mal calculada (según mi opinión)? Aunque ella alega que ella está en contra del movimiento BDS, Portman ayudó a aquellos que querían boicotear a Israel. Ella se convirtió en un modelo a seguir para aquellos que quieren ver a los judíos estadounidenses, y a los estadounidenses en general, alienados de Israel, una tendencia que podría poner a Israel en un mayor riesgo. Y ella también consiguió que muchos más israelíes sospechasen aún más de los judíos estadounidenses liberales, lo que reduce la posibilidad de que sigan los consejos que propugnan gente como la propia Portman.

La cancelación de Portman enfureció a algunos políticos israelíes, a los más escandalosos. La mayoría de ellos no son legisladores, y simplemente están utilizando Portman como un saco de arena político. Netanyahu, para su crédito, no lo hizo y no se pronunció (hasta el momento de escribir esto).

Portman se merece una dura reprimenda, pero Israel no ganará nada si se pelea con la popular actriz. De hecho, debería examinar si la movida de Portman fue deliberada, viciosa y es la primicia de una campaña planificada, o si fue realmente un error de cálculo.

Portman debería haber hecho sus deberes antes de insultar a Israel. Israel sería sabio al realizar sus propias tareas antes de insultarla.


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