Sunday, July 29, 2018

Las opiniones de Michael Chabon sobre el matrimonio mixto son cada vez más comunes y también moralmente aborrecibles - Sylvia Barack Fishman, Steven M. Cohen, Jack Wertheimer - JTA


Imagina que no hay países, 
no es difícil hacerlo. 
Nada por lo que matar o morir, 
ni tampoco religión. 

- John Lennon

 El 14 de mayo, Michael Chabon pronunció el discurso de graduación más notable en la historia reciente del Hebrew Union College-Jewish Institute of Religion, el respetado seminario insignia e institución de capacitación del movimiento reformista.

Sobrepasando la opinión generalizada de que los matrimonios mixtos, sus hijos y sus familiares no judíos deberían ser acogidos con entusiasmo por la comunidad judía, Chabon dio el siguiente paso, o digamos, el siguiente gran salto. Arremetió contra el matrimonio judío como una aspiración deseable, como una norma sagrada judía y como un instrumento eficaz de la continuidad judía.

Sus palabras son repetitivas, tanto como nos duele escribirlas:

"Un matrimonio endogámico (judío) es un ghetto de dos... Crea un círculo alrededor de la pareja casada, los inscribe, y cualquier posible hijo que se presente, dentro de un muro figurativo de tradición, costumbre, historia compartida y una herencia común de cromosomas y cultura (judía)".

Chabon instó a los graduados de HUC-JIR y a sus padres a abandonar la defensa del matrimonio interjudío, rechazando la opinión de que los hogares judíos con una sola identidad grupal son fundamentales para criar niños judíos comprometidos y judaicamente competentes. Más tarde subrayó la seriedad de su rechazo al matrimonio judío porque, en efecto, hizo "teshuvá" por haberse casado con su amada esposa judía y por haber enseñado a sus cuatro hijos que casarse con judíos es la opción preferida.

Aparentemente para acelerar el marchitamiento del judaísmo en su hogar, Chabon relató orgullosamente su reciente "retirada draconiana de la práctica religiosa". De hecho, los únicos aspectos de la cultura judía que Chabon ratificó como valiosos hoy en día están relacionados con el pensamiento crítico, tales como "aprender, la indagación y escepticismo".

No contento con golpear una norma tradicional, Chabon atacó el corazón del judaísmo mismo. Condenó el concepto general de "havdalá" (el valor judaico de distinguir entre entidades), que describió como un "sistema de distinciones y divisiones gigantescas". Específicamente se centró en la iluminación de velas de Shabat, las inmersiones mensuales en el baño ritual, la circuncisión, el bar mitzvah y las cuatro preguntas recitadas durante el Seder de Pesaj.

Incluso la eliminación del pan con levadura en la Pascua perturbaba a este aspirante a asesino del espíritu particularista del judaísmo.

Chabon ensalzó las virtudes de la exclusión, declarándose devoto de "mestizajes, sincretismos, barrios integrados, fronteras abiertas, pastiche y collage" y, sobre todo "del mestizaje como fuente de toda grandeza".

Es importante reconocer que el llamamiento de Chabon a abandonar el matrimonio judío es el símbolo de su objetivo mayor y grandioso. Promover los matrimonios mixtos fue su primera oportunidad de intentar un desmantelamiento del judaísmo y poner fin a las injusticias aparentemente inherentes e inevitables que según él insiste la religión perpetúa.

El judaísmo no solo es responsable de los prejuicios religiosos en todo el mundo, sino que también es responsable de su propia desaparición: si el judaísmo desaparece de la tierra, afirmó Chabon, "la culpa de esa extinción recaerá directamente en el propio judaísmo".

Chabon parecía contento, incluso inquietantemente relajado, imaginando el final del judaísmo.

"Si el judaísmo alguna vez perece en el mundo, no será la primera vez en la historia... que una gran religión antigua pierda su control sobre la imaginación moral de sus seguidores".

¿Qué debemos decir?

Es tentador descartar el pensamiento de Chabon como hiperbólico, idiosincrásico o indigno de respuesta, tal vez una especie de interpretación de un psicodrama personal en un entorno público. Pero el innegable y a veces deslumbrante talento de Chabon como novelista y el alto estatus que disfruta entre las audiencias de lectura de élite hacen que sea importante responderle.

Aún más importante, desafortunadamente sus perspectivas han sido prefiguradas y repetidas en otros rincones de la comunidad judía. Las ideas de Chabon tienen un caché, especialmente dentro de las burbujas progresistas culturales y políticas, así como en las universidades de élite donde los judíos viven en enclaves seguros, viviendo vidas altamente privilegiadas.

De hecho, la negación deliberadamente ignorante de Chabon de los matrimonios interjudíos como una amenaza para la salud de la vida judía estadounidense es común en muchos círculos judíos, excluyendo de ellos principalmente a los ortodoxos: hablamos de los judíos conservadores religiosos, de los conservadores políticos y las comunidades de inmigrantes judíos. (Solo una quinta parte de los judíos casados ​​recientemente y criados en familias reformistas se casaron con otros judíos).

Citando el hecho de que las parejas casadas se sienten orgullosas de identificarse como judíos, la mayoría de los judíos liberales estadounidenses ignoran las enormes evidencias de que solo una pequeña minoría de esos hijos adultos criados por padres mixtos permanecen firmemente conectados con el judaísmo, con amigos judíos y relación con la comunidad o cultura. Solo el 8% de los nietos de esas personas casadas en matrimonios mixtos se crían en la religión judía. Muy pocos hogares de matrimonios mixtos se educan, conectan o comprometen con el judaísmo como sus contemporáneos de matrimonios judíos. Entre los aproximadamente 7 millones de adultos estadounidenses que han sido criados por un padre judío, más de 2 millones niegan ser judíos.

Las opiniones de Chabon son preocupantes porque los judíos liberales estadounidenses no suelen ser tan extravagantes. Vivimos en una era que no solo hay oposición a las normas de comportamiento impuestas desde arriba sino a las fronteras sociales generadas a nuestra izquierda y derecha. Los judíos, una pequeña minoría en un mar de más de 300 millones de estadounidenses, están siendo engullidos cada vez más por la sociedad de la mayoría, bendecidos por una cultura profunda de acogida y de tolerancia, al menos hasta hace poco.

Desde el punto de vista teológico e ideológico, nuestro concepto de ciudadanía exige tanto el respeto por la cultura exterior como la transmisión de la nuestra. Distinguir entre judíos y no judíos ha hecho que las sociedades judías sean más tolerantes, ya que según el judaísmo, solo los judíos deben cumplir con la ley judaica.

En alguna ocasión, algunos argumentaron que los matrimonios mixtos eran inevitables en una sociedad abierta e intentar prevenirlos era tan inútil como tratar de resistir la gravedad o cambiar el clima. Chabon y las personas que comparten sus valores ahora van un paso más allá: les gusta el nuevo clima. Consideran que los matrimonios mixtos son un desarrollo positivo en la historia humana, y que no representa un paso hacia la autodestrucción judía.

El ataque de Chabon a la relevancia positiva de la diferencia judía es peligroso, moralmente aborrecible y objetivamente incorrecto en al menos cuatro niveles verificables.

- Primero, el judaísmo como cultura religiosa ofrece mucho más valor que las habilidades solamente del pensamiento crítico. Para tomar solo un ejemplo, aunque sobresaliente: el judaísmo antiguo, de manera única entre las culturas del mundo del momento, introdujo un día de descanso semanal muy inclusivo, el sábado, y lo ordenó para todas las clases socioeconómicas, sin excepción. El sábado fue un duro golpe contra lo que Chabon llama "la economía de la exclusión". Al reconocer su virtud, el cristianismo y el Islam adoptaron el concepto del sábado del judaísmo.

Millones de judíos aprecian la riqueza cultural que la celebración del año calendario judío aporta a sus vidas y a las vidas de sus hijos, tal como lo hicieron Chabon y su familia hasta hace poco. Millones están cautivados por la riqueza intelectual, la sabiduría moral y la complejidad cultural del estudio de los textos judaicos. Para otros, la calidez de la vida de la comunidad judía es el factor convincente. Otros demandan justicia social en nombre del judaísmo, poniendo en práctica las directivas de los profetas hebreos en entornos locales e internacionales.

No por último, para muchos judíos estadounidenses la oportunidad de comprometerse con Israel, el único país del mundo donde el idioma, la cultura y el ethos religioso son judíos, es una fuente de alegría y renovación.

- En segundo lugar, Chabon trata al extremismo religioso como un monopolio judío. Pero en todo el mundo, incluido los Estados Unidos, grandes sectores de la sociedad han reaccionado al cambio transnacional retirándose a sus enclaves políticos y etnoreligiosos sectarios y exclusivistas. Sin embargo, Chabon declaró que estaría bien que sus hijos se casaran con conyugues de otras religiones, las cuales tienen la misma probabilidad de producir exponentes de intolerancia y extremismo que los judíos, eso que provoca el miedo y el disgusto de Chabon.

En tercer lugar, la distinción no es enemiga de la creatividad. El rechazo retórico de Chabon de hacer distinciones se revela como una mentira en sus propias aclamadas novelas. El lenguaje bello, nervioso y sugerente de Chabon es el producto de un autor que hace "distinciones y divisiones" artísticas, moviendo oraciones de un párrafo a otro. Como bien sabe Chabon, solo cuando los artistas definen sus propios "límites y líneas brillantes" pueden crear escenarios creíbles, proporcionar a cada personaje un diálogo distintivo y darle a cada personaje vida y dimensión en la página.

De hecho, gran parte del discurso de graduación de Chabon fue curiosamente binario y sentencioso, y falso. Todos podemos, como Chabon, amar el "pastiche y el collage", pero las distinciones son necesarias para la vida y la salud, el juicio y la moralidad, por no hablar de la ciencia, las familias, las comunidades y las naciones.

Finalmente, el "sincretismo" religioso, que adoptó en su discurso Chabon, erosiona la viabilidad etnoreligiosa. Los sociólogos y los historiadores proporcionan poderosas evidencias de culturas con ricas minorías que no se desvanecen debido a su "culpa" moral, como afirma Chabon, sino porque no pudieron mantener su distinción y cohesión. Puede que las culturas minoritarias no necesiten estar herméticamente selladas, pero para sobrevivir todas dependen de una expresión viva en forma de idiomas étnicos, música, artes, alimentos, textos, historia, religión y costumbres populares.

Los matrimonios entre dos conyuges judíos, ya sean judíos o judíos por elección, junto con las sociedades judías que los respaldan, son demostrablemente los factores más efectivos en la vitalidad judía porque crean un "muro figurativo de tradición, costumbre, historia compartida y herencia común, y, contrariamente a lo que opina Chabon, eso es algo bueno". Negar esta realidad es negar hechos sociológicamente verificables. Puede que a Chabon ya no le importe, pero a nosotros sí.

Chabon concibe ingenuamente un mundo utópico donde a través de matrimonios mixtos de todas las razas, nacionalidades y credos, toda la humanidad se homogeneizará en un único e insípido "mestizaje". En la práctica, dado que los judíos son una minoría minúscula en todo el mundo, esta prescripción produciría la desaparición de los judíos y del judaísmo de la diáspora. Las denominaciones cristianas permanecerían intactas, y el budismo, hinduismo y el Islam no se verían perturbados. El mundo con todas sus divisiones apenas lo notaría, pero sería un mundo sin judíos.

Los judíos con algún sentido histórico han visto y oído esta película anteriormente. Al menos desde la Ilustración, algunas élites culturales judías han propuesto que la solución a los males del mundo es la asimilación judía. Si solo los judíos dejaran de lado su distintiva cultura religiosa, el mundo sería redimido.

En las últimas cuatro décadas y más, la comunidad judía ha estado marcada por un discurso apasionado sobre los matrimonios mixtos. Aunque lejos de ser uniforme, el campo de la "izquierda" ha abogado por una mayor aceptación, acogida e inclusión de los matrimonios mixtos y de sus familiares. La "derecha" judía ha abogado por aferrarse a las distinciones, litúrgicas y de otro tipo, entre los matrimonios mixtos y los judíos.

Cada campo ve al otro como sospechoso, aunque de manera muy diferente. Los de la izquierda no creen que la derecha esté sinceramente comprometida con la tolerancia y la acogida. Para los que están a la derecha, la promoción de la izquierda de "dar la bienvenida" les ha parecido un caballo de Troya para la total indiferencia y aceptación de los matrimonios mixtos.

Instamos a los defensores de la acogida y la inclusión, muchos de los cuales contamos como queridos amigos y colegas, a que vuelvan a pensar sobre su posición con respecto al desafío de Chabon. ¿Dónde dibujarían los límites? ¿Dónde se encuentran a la hora de mantener alguna distinción entre los judíos y los otros? ¿La supervivencia del grupo judío es una fuerza para el bien o para el mal, no solo para los judíos individuales sino también para la humanidad? ¿Debemos enseñar a la próxima generación que todos los judíos, tanto los nacidos judíos como los convertidos, están en una relación de parentesco mutuo como herederos de un patrimonio cultural único, rico y valioso?

Como alguna vez preguntó Pete Seeger, "¿De qué lado estás?"

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