Saturday, September 15, 2018

La siguiente parada del tren hacia la realidad: el derecho de retorno - Shmuel Rosner



Intenten conectar tres eventos separados pero relacionados:

- el presidente Donald Trump reconoce a Jerusalén como la capital de Israel y traslada la Embajada de los Estados Unidos a la ciudad.

- Donald Trump recorta los 200$ millones en ayuda de Estados Unidos a los palestinos.

- Donald Trump congela 300$ millones en fondos anuales para la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas (UNRWA) para los refugiados palestinos.

¿Qué tienen de similar? Eso es fácil. Todas estos movimientos conciernen al teatro israelí-palestino. Todos ellos provocan la furia de los palestinos. Todos ellos son movimientos desestabilizadores. Todos ellos señalan una alteración de la política. ¿Qué tienen de diferente?

El primer paso, el reconocimiento de Jerusalén, es aceptado por los israelíes con satisfacción. Los otros dos pasos parecen fomentar sentimientos encontrados en los israelíes. ¿Por qué?

Israel no ve un camino posible que pueda llevar a un acuerdo de paz confiable con los palestinos. Ahora desde luego que no. Y no durante mucho tiempo. No antes de que los palestinos tengan un nuevo liderazgo que esté dispuesto a ser más realista. Mientras esperamos que sucedan estas cosas, dos intereses contradictorios hacen que sea difícil navegar el conflicto.

Por un lado, dado que esto tomará un tiempo, Israel desea y espera estabilidad. Si no es necesario, no lanzará una operación en Gaza. Si es políticamente posible, aliviará las vidas de los palestinos comunes para evitar que estén desesperados.

Por otro lado, dado que esto requerirá un cambio de actitud, Israel necesita que el barco se balancee. Necesita que los palestinos se den cuenta de que la esperanza de que Israel abandone Jerusalén es una causa perdida. Necesita que renuncien a la ridícula fachada facilitada por el organismo de la ONU a los refugiados de cuarta y quinta generación.

La estabilidad es conveniente a corto plazo. Nadie quiere guerra, violencia, terrorismo. La inestabilidad es menos conveniente pero quizás necesaria, si Israel desea que su mensaje llegue.

Ahora entra Trump. Piensen lo que piensen de él, la estabilidad no es el juego que práctica. Tal vez sea porque cree que en las negociaciones, uno debe sacudir el árbol. Tal vez sea porque tiene tanta personalidad, y todas las demás explicaciones no son más que racionalizaciones de un comportamiento febril e irracional. No importa el motivo, el efecto es similar. Como explicó el propio Trump la semana pasada, "si alguna vez va a haber paz... con los palestinos, será bueno que suceda porque lo sacamos de la mesa, porque cada vez que hubo conversaciones de paz nunca pasaron de Jerusalén convirtiéndose en su capital. Entonces dije: 'Quitémoslo de la mesa'. Traducción: Los palestinos estaban manteniendo un sueño imposible sobre Jerusalén y no pudieron superarlo. Entonces, actuaron los Estados Unidos". 

El tema de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos no es diferente. Los palestinos todavía no aceptan que el derecho al retorno de millones de nietos de los refugiados del 1948 mate cualquier esperanza de un acuerdo de paz. Trump reconoce el obstáculo y señala que Jerusalén no fue la última parada en el camino de la realidad, que hay más por venir. La siguiente parada es la UNRWA.

Pero en el camino hacia esta parada, el tren encuentra un obstáculo inesperado. Bueno, no es realmente un obstáculo, sino más bien una falta de emoción. Algunos israelíes tienen dudas acerca de la mejor forma de obtener esa vuelta a la realidad. Altos funcionarios de la defensa advirtieron a las agencias gubernamentales que un recorte repentino en el presupuesto de la UNRWA podría hacer que los habitantes de Gaza sean más dependientes de Hamas. Otros funcionarios expresaron su temor de que los audaces movimientos realizados por la administración Trump pudieran encender la violencia. Ellos observan el peligro.

La causa de mantener la estabilidad puede verse perturbada por la necesidad de inyectar realidad al conflicto.

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