Sunday, November 04, 2018

¿La izquierda nos da una conferencia sobre el discurso del odio? - Eitan Orkibi - Israel Hayom



¿Te opusiste a los Acuerdos de Oslo? Bueno, entonces, formabas parte de la incitación. ¿Apoyas al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu? Entonces usted participa del fomento de la violencia contra las personas de la izquierda y las minorías.

Durante las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de 2016, ¿usted prefirió al candidato republicano Donald Trump a la candidata demócrata Hillary Clinton? Entonces usted sería un amigo de los neo-nazis. Hasta el día de hoy, usted sigue continuando ocultando su papel en la incitación que precedió al asesinato del fallecido Primer Ministro Yitzhak Rabin.

Este es el mensaje que ahora promueve la izquierda israelí en un tono condescendiente y de reproche. Y para  mejor denunciarle a usted como alentador de asesinos, se le dice que no se trata solamente de su discurso, sino también de su visión del mundo que lo hace "más cercano al mundo del asesino que de la Sinagoga del Árbol de la Vida ​​o de los asesinados". Sí, esta es una cita real.

Aunque molesta y enferma, esta táctica puede aplicarse muy fácilmente al otro lado. En muchos sentidos, por ejemplo, la izquierda israelí está más cerca de Nashat Milhem, el residente de Arara que asesinó a dos israelíes e hirió a siete en un bar en la calle Dizengoff de Tel Aviv y luego asesinó al taxista que lo recogió, que lo que estaría de la derecha.

Como muchos dentro de la izquierda, Milhem se opuso a la ocupación y creyó que los asentamientos eran una violación del derecho internacional. Como otros en la izquierda más radical, también creía que los soldados israelíes cometen crímenes de guerra y que la Fuerza Aérea de Israel masacra a personas inocentes. Quién sabe, podría haberse inspirado en la columna de Gideon Levy, que ya ha criticado al IAF por haber bombardeado los objetivos de Hamas en la Franja de Gaza, o bien en el comentario del ex primer ministro Ehud Barak de que si él hubiera sido palestino, se habría convertido en un terrorista.

¿Saben que? Podría ser que los tres miembros del clan Jabarin de Umm al-Fahm que asesinaron a dos oficiales drusos de la policía israelí en el Monte del Templo nunca leyeran al periódico Haaretz, nunca escucharon los cuentos de la organización de derechos humanos B'Tselem, ni tampoco participaran de las "obligatorias escenas" de tantas películas políticamente correctas israelíes. Pero ¿por qué tendrían que hacerlo cuando tienen a los legisladores de la Lista Árabe Conjunta? ¿No fue la diputada de la Knesset Hanin Zoabi quien gritó que se debía "limpiar el piso" con miembros no judíos en las fuerzas de seguridad de Israel?

¿Puede alguien negar seriamente la presencia de la industria de la demonización en la propaganda de muchas organizaciones contra la ocupación y la retórica de tantos "activistas por la paz"? No estoy hablando de los que están al margen, sino de los portavoces y líderes de la izquierda israelí que equiparan a Israel con la Alemania nazi, que calumnian a los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel y acusan públicamente a Israel de llevar a cabo masacres intencionalmente. ¿Qué es todo esto si no es una coartada para un asesinato? Alguien por ahí los está leyendo, aprendiendo y llegando a la conclusión necesaria.

Y si bien esta odiosa retórica puede no influir directamente en la mente de un asesino, ciertamente contribuye a la creación de un clima cultural que acepta con comprensión, si no con empatía, el asesinato de judíos. Es la izquierda israelí, como aquellos que consideran urgente que apreciemos el nuevo libro para niños del terrorista Walid Daka, que asesinó al soldado del IDF Moshe Tamam, y a ese otro poeta árabe israelí Darin Tator, encarcelado por incitación, la que se deshace en elogios.

La derecha advierte constantemente sobre la repugnante incitación dentro del sistema educativo y los medios de comunicación palestinos, pero eso no provoca nada más que un encogimiento de hombros por parte de la izquierda israelí.

Es posible que haya llegado el momento de exigir que los corresponsales políticos, que tanto tienen que decir sobre Trump, Netanyahu y sus partidarios, pero que constantemente evitan tocar la verdad sobre los niveles enfermizos de incitación en la Autoridad Palestina, realicen un examen de conciencia.

Quizás también deberíamos exigir la rendición de cuentas de los "líderes espirituales" de la izquierda que mantienen relaciones amistosas, e incluso intercambian correspondencia, con el ex secretario general de Fatah en Cisjordania, Marwan Barghouti, el cuál fue condenado por cinco cargos de asesinato.

También podríamos exigir explicaciones a los activistas de la izquierda y sus funcionarios electos que peregrinan a la sede de gobierno de la Muqataa de la Autoridad Palestina en Ramallah. Estas personas tienen una responsabilidad considerable por la legitimidad internacional que han otorgado y que ahora disfruta el veterano líder terrorista de la Autoridad Palestina que niega el Holocausto, Mahmoud Abbas, cuyo régimen honra y paga salarios a los asesinos de judíos y enseña a sus jóvenes a seguir a sus "héroes".

Antes de predicar a la derecha, dentro de la izquierda deberían repasar su entorno ideológico, porque algunos de sus puristas más articulados tienen más sangre en sus manos que Netanyahu, Trump y sus partidarios en Israel y en todo el mundo, siempre tendrán. Y no, mientras escribo esto, mi mano no tiembla.

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