Saturday, March 16, 2019

El debate "Bibi o Tibi" es sobre el sionismo, no sobre el racismo - Jonathan Tobin - JNS



Lo ha vuelto a hacer. Después de ser acusado de emplear supuestamente la incitación racista contra los árabes israelíes durante la anterior campaña electoral, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha sido nuevamente atacado por decir cosas que hieren los sentimientos de los ciudadanos no judíos de Israel y ofenden la sensibilidad de algunos judíos. Esto ha llevado a renovar las acusaciones de que es culpable de denigrar a los árabes y de destruir la naturaleza democrática del estado. Pero al igual que con las afirmaciones anteriores, hay bastante menos en esta nueva afirmación que lo que querrían hacer creer esas críticas angustiadas contra Netanyahu.

Este último kerfuffle se deriva del ataque del partido Likud de Netanyahu a sus rivales del partido Azul y Blanco. Desde el Likud se afirma que la única forma por la que el líder del partido Azul y Blanco, y ex Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Benny Gantz, podría formar un gobierno, incluso si termina en primer lugar en escaños, será uniendo a su futura coalición a los partidos políticos árabes (declaradamente antisionistas). La abreviación de este argumento es "Bibi o Tibi", lo que significa que la verdadera elección de los votantes no es entre Netanyahu y Gantz, sino entre un gobierno liderado por Bibi y otro que incluirá a Ahmed Tibi, el líder del partido Ta'al, que se presenta en una lista conjunta este año con Hadash, el partido Comunista Israelí.

Este ataque forma parte del esfuerzo del Likud de retratar al partido Azul y Blanco como izquierdista con disfraz centrista, pero la acusación es bastante inverosímil. Los cuatro partidos árabes, que se presentaron en una Lista Conjunta en las elecciones anteriores pero que se han dividido en dos para la votación de abril, dejaron bastante claro que, como ha sido su política declarada en el pasado, no se unirán a ningún gobierno formado por un partido político sionista. Y Azul y Blanco y todos los demás partidos, excepto el Meretz de la extrema izquierda, han declarado a su vez que no invitarán a los antisionistas árabes (nacionalistas y/o islamistas palestinos o comunistas árabes) a ninguna coalición para gobernar a Israel. Por lo tanto, actualmente Azul y Blanco no encara una coalición mayoritaria haciendo lo impensable, a menos que los miembros actuales de la coalición liderada por el Likud tengan razón.

Esto se solucionará después de que los votantes emitan su veredicto el 9 de abril. Pero la controversia actual se deriva del hecho de que algunas personas se han ofendido por la mención del Likud de la realidad de la vida política israelí. Decir que se trata de "Bibi o Tibi" es solo otra forma de recordar a todos que, si bien los árabes tienen derechos plenos e iguales, incluidos el voto y la representación en la Knesset, la ley no escrita de la política israelí es que los partidos políticos árabes nunca serán invitados a unirse a una coalición de gobierno.

Algunos lo tildan de racista. Es por eso que Rotem Sela, una modelo y actriz israelí de 35 años, y presentadora de un popular reality show televisivo, acudió a Instagram para denunciar a Netanyahu por haberle mostrado tal falta de respeto a Tibi y a quienes votaron por él diciendo: “¿Algún problema con los árabes? Querido Dios, también hay ciudadanos árabes en este país. Cuando demonios alguien en este gobierno transmitirá al público que Israel es un estado de todos sus ciudadanos y que todas las personas fueron creadas iguales, y que incluso los árabes, los drusos y los LGBT e, increíble, los izquierdistas, son humanos".

Esto fue elevado a una gran controversia política porque nada menos que el primer ministro eligió responderla.

Netanyahu usó su propia cuenta en las redes sociales para decir: “Estimada Rotem, una corrección importante: Israel no es un estado de todos sus ciudadanos. Según la ley del estado-nación que aprobamos, Israel es el estado-nación del pueblo judío, y de nadie más". Continuó afirmando que un gobierno dirigido por Azul y Blanco que incluyera a los partidos árabes antisionistas "socavaría la seguridad del estado".

El primer ministro Netanyahu amplió su respuesta en la reunión semanal del gabinete, señalando que Israel no es, de hecho, un "estado de todos sus ciudadanos", sino un estado judío:
"Me gustaría aclarar un punto que, aparentemente, no está claro para personas ligeramente confundidas dentro del público israelí. Israel es un estado judío, democrático. Esto significa que es solamente el estado nacional del pueblo judío. Por supuesto, respeta los derechos individuales de todos sus ciudadanos, judíos y no judíos por igual, pero es el estado nacional, no de todos sus ciudadanos, sino solamente del pueblo judío. Otros pueblos, otras nacionalidades y otras minorías tienen representación nacional en otros estados. La representación nacional del pueblo judío está en el Estado de Israel. Israel es el estado nacional del pueblo judío y solo de él".
El rechazo de los partidarios de Netanyahu a los comentarios de Sela Rotem la permitió afirmar que estaba siendo intimidada por hablar y provocó que otros, incluida la actriz israelí y la estrella de "Wonder Woman" Gal Gadot, hablaran en su defensa. El presidente Reuven Rivlin, un miembro del Likud pero también un amargo y declarado enemigo de Netanyahu, también intervino con una respuesta encubierta al primer ministro en el que recordó al país que "no hay ciudadanos de segunda".

Rivlin tiene razón en eso, al igual que Sela cuando dice que los ciudadanos no judíos se merecen respeto.

Pero aunque algunos lo consideren descortés, Netanyahu también tiene razón cuando dice que sería impensable que cualquier gobierno incluyera a unos partidos árabes antisionistas.

Eso no es porque sean árabes, sino porque su propósito declarado es cambiar Israel de un estado judío a un estado en el que su carácter judío ya no estuviera protegido. Los cuatro partidos árabes varían en carácter, ya que Tibi y su rival Balad son antisionistas seculares, mientras que Ra'am es islamista y Hadash es comunista. Pero los cuatro rechazan los principios fundadores de Israel aceptados por la gran mayoría de los ciudadanos judíos, ya sean de derecha, de centro o de izquierda.

Si bien la afirmación de Sela Rotem de que "Israel es un estado de todos sus ciudadanos" parece inofensiva, el primer ministro tiene razón cuando dice que todos los ciudadanos tienen los mismos derechos, pero que el propósito esencial y primero del estado es garantizar los derechos y la seguridad del pueblo judío ante todo.

Esto no debería ser controvertido, ya que esto mismo quedaba muy claro en la Declaración de Independencia del país y en sus leyes básicas, incluso antes de que se aprobara la legislación del Estado-nación del año pasado. Este último argumento realmente ilustra por qué esa ley era necesaria.

Un "estado de todos sus ciudadanos" es el objetivo de los árabes y otros que quieren eliminar al único estado judío en el planeta. Cualquiera que lo acepte no se opone al racismo antiárabe, están, ya sea que lo entiendan o no, apoyando el antisionismo.

Es por eso que las acusaciones de que Netanyahu está fomentando el racismo son descaradamente falsas. Puede parecer grosero decirlo, pero Netanyahu, Gantz o cualquier otra persona que pudiera ser el primer ministro de Israel no tienen planes de incluir a políticos árabes antisionistas decididos, tal como ellos mismo declaran, a socavar o destruir al estado.

Prevenir esto no es racista. Es de sentido común.

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