Wednesday, December 12, 2007

¿Qué ganamos con la amistad entre Condy y Tzipi? - Uzi Landau - Ynet.

Cada vez que me topo con una referencia en los medios a la "maravillosa amistad de la ministra de Relaciones Exteriores Tzipi Livni con la secretaria de Estado norteamericana Condoleezza Rice" recuerdo una anécdota. Un diálogo que tuvo lugar entre los líderes de Israel y Francia. David Ben Gurión hablaba sobre "Francia nuestra amiga y socia" y Charles De Gaulle le respondió: "Francia no tiene amigos ni enemigos. Francia tiene intereses". ¿Será Livni capaz de comprender esto?

Comencemos por Annapolis, un foro cerrado de los más altos representantes de los países participantes. "Yo", dijo Rice, "sé lo que significa cuando te prohiben ir por un determinado camino o pasar por un cruce porque eres palestino. Entiendo la sensación de humillación e impotencia". La conclusión de los recuerdos de una niña afro-americana en la época del racismo en Norteamérica está clara: en el Medio Oriente los malos son los israelíes, y los palestinos son las víctimas. Livni permaneció callada.

Un mes antes, en Jerusalem, Rice comparó la lucha de los palestinos con la de los afro-americanos por sus derechos civiles y a Abu Mazen con un líder moderado y comprometido con la paz como Martin Luther King. Livni permaneció callada.

Más atrás en el tiempo, en el año 2003, Bush propone el Road Map. El programa va en contra de los intereses israelíes y al gobierno se le hace difícil apoyarlo. Livni redacta 14 puntos de desacuerdo. Los miembros del gabinete la apoyan y afirman: estos puntos constituyen una parte inseparable y condición sine qua non para la efectividad del Road Map. Los norteamericanos pasan por alto esos puntos y se dirigen al Consejo de Seguridad de la ONU, que aprueba la propuesta como una Declaración, tal como fue presentada.

En vista de la amistad que existe entre ambas ministras, esperábamos que algo cambiara. Dos días después de Annapolis, sin consultar con Israel nuevamente, los norteamericanos intentaron hacer aprobar la "Declaración de Intenciones" en el Consejo de Seguridad, con la categoría de Resolución. El primer ministro logró frenar esta iniciativa del gobierno norteamericano. Pero, ¿dónde estaba Livni? ¿Lo sabía y no informó de ello o, peor aún, no tenía ni idea? ¿Qué gana Israel con esa amistad, si Condy no se molesta en coordinar semejante paso con Tzipi?
Livni permaneció callada.

En Annapolis, en la cumbre de sus logros, Livni puso a Israel y al terrorismo palestino en el mismo nivel moral, cuando redactó - junto con Abu Mazen y Condoleezza - la "Declaración de Intenciones" de la convención, que exige de las partes "enfrentarse al terrorismo y a la incitación a la violencia, tanto israelí como palestina".

El documento, al igual que toda la convención, se centra en los intereses palestinos: el nacimiento de un Estado palestino, la discusión de todos sus temas centrales, como el retorno de los refugiados a Israel, lo que ningún gobierno estaría dispuesto ni siquiera a dialogar sobre ello. Relegación de todas nuestras posiciones y el acuerdo de un cronograma para finalizar las negociaciones dejando de lado por completo aquellos 14 puntos del Road Map. Al dejar en manos de los norteamericanos la mediación de nuestro conflicto con los palestinos, Israel les concedió la soberanía para decidir en temas fundamentales respecto a nuestra seguridad. El gobierno, que mira para otro lado mientras en las escuelas palestinas se enseña la violencia y el odio, se encuentra ahora supeditado a las decisiones de una secretaria de Estado para quien Abu Mazen es Martin Luther King y que será quien decida si son ellos quienes incitan a la violencia o en realidad es Israel.

No hay ninguna referencia a los derechos y a los intereses israelíes, ni siquiera a algo que había sido acordado expresamente en el Road Map: el desarme de toda la infraestructura terrorista como condición previa para cualquier avance en el proceso desapareció por completo en Annapolis. Ahora es Israel quien debe demostrar que sus intenciones de paz son serias, por medio de la evacuación de asentamientos y el congelamiento de las construcciones.

Ninguna referencia a la carta de Bush sobre la permanencia de focos de asentamientos - que Olmert había considerado un logro histórico - ni a fronteras seguras para Israel.

Y, una vez más, como en Oslo, aceptamos entregarles armas, los norteamericanos ya se comprometieron a entrenar a sus fuerzas de seguridad, y ya se sabe que recibirán mil millones de dólares.

Un comentario más. Antes de la Convención de Annapolis, Condi demandó - a modo de gesto - la liberación de cientos de presos palestinos. Livni, en lugar de demandar la liberación de un solo preso - Yonatan Pollard - permaneció callada.

Mientras Tzipi observa a Condy con ojos enamoradizos de alumna de secundaria, Rice, alumna destacada de Ciencias Políticas, aprendió la lección de De Gaulle: los líderes de los países no tienen "amigos". Tienen intereses. Como enviada de Bush en su último período presidencial, ella tiene como misión dejar un legado. Y ya está atacando a Israel por la continuación de la construcción en Har Homá. Su interés está muy claro, y ella aprovecha la amistad para alcanzarlo.

Livni tiene derecho a relacionarse con quien desee, y a tener sus amistades, pero Israel necesita con urgencia un ministro de Relaciones Exteriores que represente sus intereses.

(Artículo recogido de Povesham)

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