Tuesday, January 08, 2008

La Segunda Guerra de Independencia de Israel - Michel Gurfinkiel


Guardian israelí ante la luna libanesa - Jean-Paul Ney

¿Si los jóvenes israelíes de 2008 se reencontrarán en la situación de sus abuelos o bisabuelos en 1948, en vísperas de la independencia, qué movimiento de resistencia judía sostendrían? ¿El Haganah, la organización militar semioficial que emanaba de la Agencia judía, dominada por los partidos de izquierda, y profesando una doctrina de moderación estratégica? ¿El Irgun, nacido dentro del sionismo de derechas, y apelando a una inmediata rebelión contra los Británicos y a una conquista del conjunto de Eretz-Israël? ¿O el grupo Stern, ultranacionalista, dispuesto a recurrir a los métodos más duros para asegurar la creación de un estado judío? Este sondeo ha sido organizado a finales del 2007. Los resultados son elocuentes. El 40% de los jóvenes interrogados escogieron el Haganah, un 30% el Irgoun y el 30% restante el grupo Stern. En otras palabras, la línea dura capta al 60% frente el 40% de la moderada.

Otros sondeos, tratando de cuestiones cercanas a la anterior, dan los mismos resultados. Los jóvenes israelíes votan mucho más a la derecha que sus mayores, y manifiestan también un patriotismo mucho más nítido. Y eso es verdad tanto en los laicos como en los religiosos, en los jóvenes nacidos en el país como en los inmigrantes, en los ashkenazis como en los sefaradíes, en hombres como en mujeres. La comisión Winograd, que analizó los desfallecimientos del Tsahal durante la Segunda Guerra del Líbano en 2006, confirmó que los jóvenes combatientes, que formaban parte de las unidades profesionales, o del contingente de reservistas, habían tenido una conducta por encima de cualquier reproche y un « alto grado de motivación ».

¿Por qué esta radicalización? Estamos tentados a responder: porque los jóvenes israelíes tienen cerebro. El país en el cual ellos han crecido y en donde van a vivir es moderno, rico, futurista, tecnológico y alegre, pero está amenazado. En el 2000, cuando fue elegido por sufragio universal primer ministro, Ariel Sharon comentó que « Israel estaba confrontado a su Segunda Guerra de Independencia ». Ocho años más tarde, esto sigue siendo verdad. Sharon tuvo el inmenso mérito de quebrar parcialmente la amenaza en Cisjordania, pero también tomó decisiones arriesgadas respecto a la Franja de Gaza, decisiones que, en las manos de sus sucesores, se revelaron catastróficas. A principios de 2008, las nubes negras se amontonan:

- Hezbollah en el Líbano y Hamas en la Franja de Gaza han demostrado que podían golpear a la población civil israelí a su antojo, y sobrevivir. El resultado: las regiones que se encuentran en las cercanías más inmediatas se despueblan. Esto anima a estas dos organizaciones jihadistas a golpear más fuerte y más lejos. Después de Sdérot, el siguiente blanco es Ashkelon. Después de Galilea, se halla el corazón demográfico de Israel, la región de Tel-Aviv, Gush-Dan en hebreo, que podría encontrarse a corto plazo bajo el alcance de misiles Kassam o Katyushkas lanzados desde Cisjordania.

- Egipto, país árabe supuestamente moderado, habiendo firmado un tratado de paz con Israel desde 1978, traiciona sus compromisos, uno tras otro, con un cinismo obsceno. El asunto de esos dos mil pseudo peregrinos de la Franja de Gaza hacia Arabia Saudita, de los cuales existía el compromiso por parte de Egipto de garantizar su control, y que finalmente han regresado a la Franja de Gaza sin menor el control, es ejemplar. Que este país haya actuado de esta manera durante la visita privada y oficial del presidente francés sobre su territorio no disminuye en nada, es evidente, la gravedad de su comportamiento.

- Los árabes israelíes – 1,3 millones de almas, el 17 % de la población israelí – están en trance de pasarse con armas y bagajes al lado de los extremistas islamistas y árabes. La reunión que se celebró en Nazareth, ciudad israelí, es reveladora. Una muchedumbre que enarbolaba únicamente banderas palestinas, que trataba a los ministros de su país como criminales de guerra y que proclamaba su solidaridad con Hamas. Ningún país soberano toleraría esto. Ciertamente no, ni los veintidós países miembros de la Liga árabe, ni los cincuenta y dos estados miembros de la Conferencia islámica.

El Oriente Próximo sólo conoce la fuerza. Es lamentable. Pero así son las cosas. Si Israel se retira de un territorio, no aparecerá a los ojos de sus vecinos árabes como un país maduro y generoso, sino como un país débil. Si no se encuentra capacitado para ejercer represalias con respecto a Egipto, le continuará traicionando. Si el Estado judío no convence a sus ciudadanos árabes de su voluntad política, estos últimos acabarán definitivamente del lado del jihadismo.

Los jóvenes israelíes lo saben. Ellos pelearán. Sólo merecen nuestro respeto y nuestro apoyo.

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1 Comments:

Blogger ZeevK. said...

Me gustaria saber quien realizo y quien encargo esta encuesta.
A mi me parece que en una realidad en la que solo un 30% de los jovenes estan dispuestos a enrrolarse en el ejercito un 60% estaria dispuesto a enrrolarse en organizaciones clandestinas.
Me podrian informar ademas entre que publico fue realizada la encuesta?
Tambien me llama la atencion que siendo cosa sabida la ignorancia entre nuestros jovenes sobre el tema de la historia de Israel y del Yshuv antes del 48 tengan criterio para elegir entre las alternativas.
Agradecere recibir alguna aclaracion sobre ests puntos.
Agradezco de ante mano/
Zeev Krashinsky
Kibutz Amir-Israel

1:33 PM  

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