El fracaso de Abbas - Barry Rubin - JPost
“Condolezza Rice obtiene concesiones de Israel" decía el titular del Washington Post después de la reciente visita de la ministra de Asuntos Exteriores. La misma Rice dijo a los reporteros que su objetivo eran unas conversaciones adicionales de la Autoridad Palestina (en adelante, A.P.) con Israel que propiciaran concesiones israelíes para "mejorar la calidad de vida" de los palestinos.
Rice colocó 10 diferentes concesiones israelíes en una lista, que incluían eliminar 50 puestos de control, procedimientos de control más suaves, permitir a las fuerzas de seguridad de la A.P. más poder en Jenin, aumentar los viajes y los permisos de trabajo, apoyar proyectos económicos, dejar que 700 hombres de seguridad de la A.P. entrenados por EE.UU se desplieguen, y proporcionar vehículos blindados y visores nocturnos a la A.P.
Rice vaticinó el éxito, las conversaciones "ahora se mueven en la dirección adecuada".
¿Esto es así? ¿Estas concesiones harán que la A.P. sea más estable o moderada? Creo que no.
Uno se pregunta si alguna vez podremos leer un titular que diga: "Rice obtiene concesiones de los palestinos". Soy sumamente escéptico de que lo veamos.
Como se debería plasmar ese resultado: ¿Israel 10 - A.P. 0?, ya que Israel podría obtener mayor crédito internacional al tomar más riesgos por la paz? O por lo contrario, ¿A.P. 10 - Israel 0?, ya que sólo los palestinos consiguieron ganancias materiales?
Seguramente, aunque la A.P. no se jacta de ello. Al contrario, niega que Israel dé algo. En cambio, ninguno se preocupa de que la A.P. aproveche estas medidas, o la enorme ayuda que recibe, para mejorar la calidad de vida de su gente. Esto es algo que sólo está en el ámbito de las preocupaciones de Occidente.
Para entender la visión y la estrategia mundial del líder de la A.P., Mahmoud Abbas, consideren su discurso del 29 de marzo en la cumbre árabe de Damasco. Su argumentación, así como la propia cumbre en sí misma, son una demostración de la trampa en la que ha caído la política árabe.
En primer lugar, la utilización por parte de Abbas del Corán, en la parte inicial de su discurso, que presenta la siguiente paradoja: "si usted ayuda a la causa de Alá, Alá le ayudará y plantará sus pies en terreno firme". Los rivales de Abbas, tanto Hamas como los propios radicales de Fatah, dicen que esto es precisamente lo que ellos hacen: seguir la voluntad divina y plantarse firmemente rechazando concesiones y siguiendo la guerra hasta la victoria total.
Su segundo argumento, su expresión de confianza: "estamos de acuerdo realmente en que un apoyo y una acción árabe conjunta bastaría para obtener el éxito”. Esta línea de argumento, utilizada durante 50 años, es totalmente errónea a pesar de la retórica: no existe ninguna unidad árabe y aun si la hubiera, no bastaría. En efecto, esta fue la cumbre árabe más dividida, con los sauditas y los jordanos como principal oposición a la tentativa de Siria de obtener el control del Líbano.
Su tercer argumento fue que “mientras los palestinos permanecen dedicados a la obtención de una paz justa, con una solución de dos estados... Israel persiste en su agresión y en la ocupación, construyendo establecimientos y judaizando Jerusalén". Más bien que retratar al gobierno actual de Israel como el partenaire de un futuro acuerdo, le acusa de pretender quedarse con todo excepto "algunas zonas aisladas".
Y así habla del gobierno que se retiró completamente de la Franja de Gaza y que quiere retirar la mayor parte del resto de los asentamientos. Aún así, según Abbas, "procura minar el posible establecimiento de un estado independiente en la tierra del pueblo palestino."
¿Pero de ser así, cómo pueden los palestinos hacer la paz con Israel? ¿Por qué es entonces malo Hamas, si su argumento es que sólo la victoria por la violencia puede conseguirlo?
Según la narrativa de Abbas las agresiones de Israel no están justificadas. Habla de “ataques bárbaros, que causan cientos de víctimas indefensas", y de su mala intención "de minar la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz…".
Abbas no hace caso de los constantes ataques contra Israel desde Gaza y no ofrece por contra ningún modo creíble de cómo vivir con ellos. Simplemente pide a Hamas que les devuelva Gaza y así poder volver a un sistema dominado por la A.P., y dentro de ella por Fatah. Pero esto no ocurrirá. Hamas seguirá atacando a Israel y tratando de asumir el dominio de Cisjordania. Aún así, Abbas no culpa a Hamas, a quien desesperadamente trata de apaciguar, sino solamente a Israel.
Aquí está la trampa: Hamas (y elementos de Fatah) atacan a Israel, Israel responde y Abbas utiliza esta respuesta como prueba de que Israel no quiere la paz y que las negociaciones no podrán tener éxito. Su punto fundamental: "el gobierno israelí busca por medio de la ocupación imponer una solución política terrestre según sus deseos".
¡Mientras tanto, en vez de competir con Hamas, la A.P. utiliza la ayuda occidental para subvencionar a Hamas, cuyos gastos, según Abbas, suponen un 58% de sus presupuestos en Gaza y el pago de salarios de los 77.000 empleados que hay allí, más que lo que tiene! En teoría, así intenta proyectar la influencia de la A.P.; en la práctica, asegura que Hamas se mantenga en el poder. Él da el dinero a Hamas pidiéndolo para Gaza.
Mientras Abbas no tiene ninguna estrategia para recobrar Gaza o para hacer la paz con Israel, sus rivales tienen un programa claro y simple que apela a las pasiones habituales y a su visión mundial. Como dijo el líder de Hizbullah, Hassan Nasrallah: "la entidad sionista puede ser borrada de la existencia. Nuestra nación es más fuerte ahora que nunca", sólo la propaganda americano-sionista - en la que incluye a Abbas - quiere engañar a los árabes y a los musulmanes haciéndoles creer que "no tienen ninguna esperanza de ganar”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores estadounidense disculpó el discurso de Abbas como mera retórica. Pero esto es falso. Abbas alimenta la línea Hamas-Irán de demonización de Israel e implica que la existencia de negociaciones es inútil. No trata ni siquiera de ganar el apoyo de su propia gente mejorando sus vidas.
Nos hemos acostumbrado tanto a este comportamiento que olvidamos que hay una alternativa. Abbas podría decir: "Israel está listo para hacer la paz con nosotros si demostramos que cumpliremos nuestras promesas. Derrotemos a los islamistas radicales, paremos los ataques contra Israel que alimentan el conflicto, incitemos al final de la violencia, reformemos nuestros propios regímenes, seamos aliados de Occidente y consigamos un estado independiente".
Israel tiene que trabajar con Abbas y mantenerlo a flote como el menor de dos males. Pero aún así, Abbas es incapaz de hacer la paz o de recobrar Gaza. Su Autoridad Palestina podría caer en manos de Hamas o ser asumida, en su no tan distante retiro, por los radicales de Fatah, aún poderosos e impacientes por aliarse con Hamas y volver a la lucha.
Aquí es donde Rice y muchas de las políticas occidentales se equivocan. Por no exigir y seguir otorgando concesiones a la AP. Al darles dinero incondicionalmente, no sólo aseguran que la paz fallará, sino que habrá décadas de conflicto por delante.
Rice colocó 10 diferentes concesiones israelíes en una lista, que incluían eliminar 50 puestos de control, procedimientos de control más suaves, permitir a las fuerzas de seguridad de la A.P. más poder en Jenin, aumentar los viajes y los permisos de trabajo, apoyar proyectos económicos, dejar que 700 hombres de seguridad de la A.P. entrenados por EE.UU se desplieguen, y proporcionar vehículos blindados y visores nocturnos a la A.P.
Rice vaticinó el éxito, las conversaciones "ahora se mueven en la dirección adecuada".
¿Esto es así? ¿Estas concesiones harán que la A.P. sea más estable o moderada? Creo que no.
Uno se pregunta si alguna vez podremos leer un titular que diga: "Rice obtiene concesiones de los palestinos". Soy sumamente escéptico de que lo veamos.
Como se debería plasmar ese resultado: ¿Israel 10 - A.P. 0?, ya que Israel podría obtener mayor crédito internacional al tomar más riesgos por la paz? O por lo contrario, ¿A.P. 10 - Israel 0?, ya que sólo los palestinos consiguieron ganancias materiales?
Seguramente, aunque la A.P. no se jacta de ello. Al contrario, niega que Israel dé algo. En cambio, ninguno se preocupa de que la A.P. aproveche estas medidas, o la enorme ayuda que recibe, para mejorar la calidad de vida de su gente. Esto es algo que sólo está en el ámbito de las preocupaciones de Occidente.
Para entender la visión y la estrategia mundial del líder de la A.P., Mahmoud Abbas, consideren su discurso del 29 de marzo en la cumbre árabe de Damasco. Su argumentación, así como la propia cumbre en sí misma, son una demostración de la trampa en la que ha caído la política árabe.
En primer lugar, la utilización por parte de Abbas del Corán, en la parte inicial de su discurso, que presenta la siguiente paradoja: "si usted ayuda a la causa de Alá, Alá le ayudará y plantará sus pies en terreno firme". Los rivales de Abbas, tanto Hamas como los propios radicales de Fatah, dicen que esto es precisamente lo que ellos hacen: seguir la voluntad divina y plantarse firmemente rechazando concesiones y siguiendo la guerra hasta la victoria total.
Su segundo argumento, su expresión de confianza: "estamos de acuerdo realmente en que un apoyo y una acción árabe conjunta bastaría para obtener el éxito”. Esta línea de argumento, utilizada durante 50 años, es totalmente errónea a pesar de la retórica: no existe ninguna unidad árabe y aun si la hubiera, no bastaría. En efecto, esta fue la cumbre árabe más dividida, con los sauditas y los jordanos como principal oposición a la tentativa de Siria de obtener el control del Líbano.
Su tercer argumento fue que “mientras los palestinos permanecen dedicados a la obtención de una paz justa, con una solución de dos estados... Israel persiste en su agresión y en la ocupación, construyendo establecimientos y judaizando Jerusalén". Más bien que retratar al gobierno actual de Israel como el partenaire de un futuro acuerdo, le acusa de pretender quedarse con todo excepto "algunas zonas aisladas".
Y así habla del gobierno que se retiró completamente de la Franja de Gaza y que quiere retirar la mayor parte del resto de los asentamientos. Aún así, según Abbas, "procura minar el posible establecimiento de un estado independiente en la tierra del pueblo palestino."
¿Pero de ser así, cómo pueden los palestinos hacer la paz con Israel? ¿Por qué es entonces malo Hamas, si su argumento es que sólo la victoria por la violencia puede conseguirlo?
Según la narrativa de Abbas las agresiones de Israel no están justificadas. Habla de “ataques bárbaros, que causan cientos de víctimas indefensas", y de su mala intención "de minar la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz…".
Abbas no hace caso de los constantes ataques contra Israel desde Gaza y no ofrece por contra ningún modo creíble de cómo vivir con ellos. Simplemente pide a Hamas que les devuelva Gaza y así poder volver a un sistema dominado por la A.P., y dentro de ella por Fatah. Pero esto no ocurrirá. Hamas seguirá atacando a Israel y tratando de asumir el dominio de Cisjordania. Aún así, Abbas no culpa a Hamas, a quien desesperadamente trata de apaciguar, sino solamente a Israel.
Aquí está la trampa: Hamas (y elementos de Fatah) atacan a Israel, Israel responde y Abbas utiliza esta respuesta como prueba de que Israel no quiere la paz y que las negociaciones no podrán tener éxito. Su punto fundamental: "el gobierno israelí busca por medio de la ocupación imponer una solución política terrestre según sus deseos".
¡Mientras tanto, en vez de competir con Hamas, la A.P. utiliza la ayuda occidental para subvencionar a Hamas, cuyos gastos, según Abbas, suponen un 58% de sus presupuestos en Gaza y el pago de salarios de los 77.000 empleados que hay allí, más que lo que tiene! En teoría, así intenta proyectar la influencia de la A.P.; en la práctica, asegura que Hamas se mantenga en el poder. Él da el dinero a Hamas pidiéndolo para Gaza.
Mientras Abbas no tiene ninguna estrategia para recobrar Gaza o para hacer la paz con Israel, sus rivales tienen un programa claro y simple que apela a las pasiones habituales y a su visión mundial. Como dijo el líder de Hizbullah, Hassan Nasrallah: "la entidad sionista puede ser borrada de la existencia. Nuestra nación es más fuerte ahora que nunca", sólo la propaganda americano-sionista - en la que incluye a Abbas - quiere engañar a los árabes y a los musulmanes haciéndoles creer que "no tienen ninguna esperanza de ganar”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores estadounidense disculpó el discurso de Abbas como mera retórica. Pero esto es falso. Abbas alimenta la línea Hamas-Irán de demonización de Israel e implica que la existencia de negociaciones es inútil. No trata ni siquiera de ganar el apoyo de su propia gente mejorando sus vidas.
Nos hemos acostumbrado tanto a este comportamiento que olvidamos que hay una alternativa. Abbas podría decir: "Israel está listo para hacer la paz con nosotros si demostramos que cumpliremos nuestras promesas. Derrotemos a los islamistas radicales, paremos los ataques contra Israel que alimentan el conflicto, incitemos al final de la violencia, reformemos nuestros propios regímenes, seamos aliados de Occidente y consigamos un estado independiente".
Israel tiene que trabajar con Abbas y mantenerlo a flote como el menor de dos males. Pero aún así, Abbas es incapaz de hacer la paz o de recobrar Gaza. Su Autoridad Palestina podría caer en manos de Hamas o ser asumida, en su no tan distante retiro, por los radicales de Fatah, aún poderosos e impacientes por aliarse con Hamas y volver a la lucha.
Aquí es donde Rice y muchas de las políticas occidentales se equivocan. Por no exigir y seguir otorgando concesiones a la AP. Al darles dinero incondicionalmente, no sólo aseguran que la paz fallará, sino que habrá décadas de conflicto por delante.


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