El cambio de opinión de Qurei, el principal negociador palestino - David Hazony - Commentary
El largo conflicto entre palestinos e israelíes no ha estado desprovisto de momentos divertidos. Uno de ellos ocurrió la semana pasada, cuando el principal negociador palestino, Ahmed Qurei, amenazó con que si Israel no satisfacía todas las demandas palestinas en relación a las fronteras y a los refugiados, "la posible siguiente demanda palestina sería la ciudadanía israelí". Quería decir con esto que los palestinos abandonarían del todo el concepto de un estado palestino independiente y en lugar de ello presionarían para una completa fusión con Israel, en suma, la creación de un único estado binacional.
Esto es realmente raro. En este momento, las únicas personas que realmente favorecen la disolución del estado judío a favor de un solución binacional, son un pequeño grupo de intelectuales occidentales que están tan cómodamente desconectados de la realidad de Israel y de los palestinos como para proponer una idea tan poco verosímil - como si West Viriginia y Virginia sólo necesitarían unirse para solucionar sus eternos conflictos. Pero por el bien del argumento, reflexionemos durante unos momentos sobre las verdaderas implicaciones de la amenaza de Qurei.
1. Si los palestinos abandonan sus demandas de estatalidad, lo que sugieren es que la totalidad del movimiento palestino en realidad nunca apostó por la independencia (como alegaron), sino por la destrucción de Israel (como sugerían los israelíes). Los verdaderos movimientos por la independencia no cambian de parecer sobre la cuestión de la independencia, y de repente desean estar plenamente integrados dentro del estado opresor. Sólo si ellos creen que la mejor manera de derrotar a Israel es desde dentro - a largo plazo y por medio de la demografía, lo que les proporcionaría posiblemente una ventaja electoral -, se podría considerar que aceptaran la ciudadanía israelí.
2. Ese cambio de actitud por parte de los palestinos devastaría su prestigio internacional. Una cosa es el modelo de "luchadores por la libertad luchando por la independencia", y otra muy distinta tratar de convencer al mundo de que alguien les debe dar la ciudadanía. El precedente por sí solo sería suficiente para convencer a la mayoría de los estados de que las demandas palestinas son de las más ridículas.
3. No hay nada, probablemente, que pueda unir más a la opinión pública israelí contra los palestinos que la demanda de un estado binacional. La mayoría de los israelíes apoyan actualmente una solución de dos Estados, no tanto por sentimientos de culpa como por disgusto - una cultura que enseña a sus hijos a que se vuelen en los cafés en lugar de ganarse la vida honradamente es algo con lo que los israelíes no quieren tener nada que ver. Los israelíes puede estar divididos sobre la idea de "tierra por paz", pero nunca concederían la posibilidad una ciudadanía a los palestinos. Esto no se debe a una cuestión étnica, sino cultural y moral.
4. No hay nada mejor para legitimar al estado de Israel que la solicitud de la ciudadanía - incluso si usted piensa que Israel debería ser un estado laico y una democracia no-judía ("el estado de los ciudadanos"). La propia mención de solicitar la ciudadanía socava sesenta años de crítica constante acerca de la "entidad sionista" y de negarse a nadar con ellos en los Juegos Olímpicos. Si yo fuera un dirigente iraní, en este momento estaría bastante molesto.
Los palestinos han hecho grandes esfuerzos para convencer a las potencias occidentales de que darles un estado es una mala idea. El éxito de una lucha por la independencia comienza por convencer al mundo de que usted no sólo lo "merece", sino que también puede gestionarlo. Presentar al mundo, como han hecho los palestinos, una combinación única de corrupción extrema y de fanatismo religioso, así como el fomento de la violencia no sólo contra los enemigos sino contra uno mismo, es hacer la peor publicidad posible a favor de su estatalidad. Y pretender ahora que la principales víctimas de sus atrocidades sean ahora sus conciudadanos, sólo constituye una burla de todos los sufrimientos que los palestinos han padecido e infligido.
Esto es realmente raro. En este momento, las únicas personas que realmente favorecen la disolución del estado judío a favor de un solución binacional, son un pequeño grupo de intelectuales occidentales que están tan cómodamente desconectados de la realidad de Israel y de los palestinos como para proponer una idea tan poco verosímil - como si West Viriginia y Virginia sólo necesitarían unirse para solucionar sus eternos conflictos. Pero por el bien del argumento, reflexionemos durante unos momentos sobre las verdaderas implicaciones de la amenaza de Qurei.
1. Si los palestinos abandonan sus demandas de estatalidad, lo que sugieren es que la totalidad del movimiento palestino en realidad nunca apostó por la independencia (como alegaron), sino por la destrucción de Israel (como sugerían los israelíes). Los verdaderos movimientos por la independencia no cambian de parecer sobre la cuestión de la independencia, y de repente desean estar plenamente integrados dentro del estado opresor. Sólo si ellos creen que la mejor manera de derrotar a Israel es desde dentro - a largo plazo y por medio de la demografía, lo que les proporcionaría posiblemente una ventaja electoral -, se podría considerar que aceptaran la ciudadanía israelí.
2. Ese cambio de actitud por parte de los palestinos devastaría su prestigio internacional. Una cosa es el modelo de "luchadores por la libertad luchando por la independencia", y otra muy distinta tratar de convencer al mundo de que alguien les debe dar la ciudadanía. El precedente por sí solo sería suficiente para convencer a la mayoría de los estados de que las demandas palestinas son de las más ridículas.
3. No hay nada, probablemente, que pueda unir más a la opinión pública israelí contra los palestinos que la demanda de un estado binacional. La mayoría de los israelíes apoyan actualmente una solución de dos Estados, no tanto por sentimientos de culpa como por disgusto - una cultura que enseña a sus hijos a que se vuelen en los cafés en lugar de ganarse la vida honradamente es algo con lo que los israelíes no quieren tener nada que ver. Los israelíes puede estar divididos sobre la idea de "tierra por paz", pero nunca concederían la posibilidad una ciudadanía a los palestinos. Esto no se debe a una cuestión étnica, sino cultural y moral.
4. No hay nada mejor para legitimar al estado de Israel que la solicitud de la ciudadanía - incluso si usted piensa que Israel debería ser un estado laico y una democracia no-judía ("el estado de los ciudadanos"). La propia mención de solicitar la ciudadanía socava sesenta años de crítica constante acerca de la "entidad sionista" y de negarse a nadar con ellos en los Juegos Olímpicos. Si yo fuera un dirigente iraní, en este momento estaría bastante molesto.
Los palestinos han hecho grandes esfuerzos para convencer a las potencias occidentales de que darles un estado es una mala idea. El éxito de una lucha por la independencia comienza por convencer al mundo de que usted no sólo lo "merece", sino que también puede gestionarlo. Presentar al mundo, como han hecho los palestinos, una combinación única de corrupción extrema y de fanatismo religioso, así como el fomento de la violencia no sólo contra los enemigos sino contra uno mismo, es hacer la peor publicidad posible a favor de su estatalidad. Y pretender ahora que la principales víctimas de sus atrocidades sean ahora sus conciudadanos, sólo constituye una burla de todos los sufrimientos que los palestinos han padecido e infligido.
Labels: Annapolis, Antisionismo, Israel


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