Friday, October 17, 2008

¿Puede Israel aproximarse hacia la paz desde las bases (desde la realidad)? - Natan Sharansky - JPost


Moshe Ya'alon en la Herzliya Conference

El mes pasado, el Primer Ministro Ehud Olmert se despidió con un explosiva entrevista al Yediot Aharonot. En ella, Olmert, no especialmente conocido por sus reticencias a la hora de criticar a sus opositores políticos e ideológicos, decidió mencionar sólo a un nombre: Moshe (Bogie) Ya'alon, el antiguo jefe de estado mayor del IDF y mi colega en el Instituto Adelson para Estudios Estratégicos, cuyo muy esperado libro, "El camino a largo y corto plazo", fue publicado el mes pasado. La selección de Ya'alon encajaba para su posterior crítica ya que la aproximación política de estos dos hombres no podía ser más diferente.

Para Olmert, la paz es decididamente un asunto de arriba hacia abajo. El entero proceso de Annapolis, como el proceso de Oslo al que imita, está basado en el reforzamiento de un líder palestino "moderado" con la esperanza de que sea lo "bastante fuerte" para hacer la paz. ¿Cómo reforzar al líder palestino? Entre otras cosas, liberando a los presos, transfiriendo dinero y haciendo concesiones en las negociaciones. Para Olmert, la salud del proceso de paz esta en función de la dinámica de las negociaciones. ¿Se reúne con la gente y habla con ella? ¿Hay cumbres de líderes mundiales que apoyan el proceso? ¿Hacen los líderes árabes las declaraciones adecuadas?

Sin embargo, para Ya'alon la paz es un asunto de fondo (de abajo hacia arriba). Ya'alon cree que es necesario concentrarse en la transformación de la sociedad palestina y volver así a la sociedad israelí y palestina más cercanas. Para él, la salud del proceso de paz esta en función de lo que ocurre dentro de la sociedad palestina. ¿Luchan las fuerzas de seguridad palestinas contra el terror? ¿Trabajan los líderes palestinos para mejorar las condiciones económicas y sociales de la vida de los palestinos? ¿Incitan los medios de comunicación palestinos contra Israel? ¿Se educa a los alumnos palestinos para aceptar la legitimidad de Israel?

Los israelíes pueden decidir apoyar cualquiera de estos dos acercamientos. Pero una cosa es segura: el acercamiento de arriba hacia abajo, el de Olmert, ya ha sido intentado sin éxito por seis primeros ministros israelíes diferentes y por dos presidentes americanos, trabajando con dos diferentes líderes palestinos. Hay pocas pruebas para sugerir que se pueda tener éxito si lo intenta un séptimo primer ministro israelí o un tercer presidente americano.

Una idea más elegante sería intentar el acercamiento alternativo de Ya'alon y unirlo al proceso de paz : concesiones israelíes, transferencias de dinero y autoridad, etc... junto con una transformación de la sociedad palestina. Este en efecto sería un "camino a largo y corto plazo", y sin duda tomaría varios años ponerlo en práctica. Pero considerando los desastres que han acontecido a los israelíes y a los palestinos durante los últimos 15 años, sería infinitamente mejor que otra alternativa.

¿Aceptaría una nueva administración estadounidense tal acercamiento? Después de reunirme con ambos candidatos, no tengo dudas de que gane quién gane este noviembre, un gobierno israelí abrazaría este nuevo acercamiento si tuviera el apoyo de la Casa Blanca.

Barack Obama comenzó su carrera pública como un organizador comunitario y sostiene de modo persuasivo en sus libros que el cambio verdadero proviene del fondo (de abajo hacia arriba). Por su parte, John McCain ha expresado repetidamente su opinión de que una sociedad palestina reformada es crítica para cualquier proceso de paz exitoso. Además, uno y otro candidato darían la bienvenida a un acercamiento diferente al que ha cosechado los fracasos anteriores.

En efecto, la verdadera cuestión no es si este nuevo acercamiento será apoyado en Washington, sino si será apoyado en Jerusalém. En el pasado, las iniciativas que podrían haber encaminado el proceso de paz en una nueva dirección constructiva fueron abandonadas mortecinamente por gobiernos pasivos.

El caso más famoso ocurrió después del histórico discurso de junio de 2002 del Presidente George W. Bush, en el cual abogó por un acercamiento de fondo que llamaba a que el estado palestino emergiera solamente después de que reformas detalladas pudieran dar lugar a un estado democrático y pacífico. Más bien que aprovechar esa oportunidad, parte del gobierno de Ariel Sharon, del que yo entonces formaba parte, empezó a titubear. A los pocos meses, el Departamento de Estado elaboró un mapa de ruta (road map) que apoyaba de boquilla este nuevo acercamiento, pero que esencialmente estaba basado en las mismas viejas y agotadas fórmulas. En particular, su llamamiento a unas elecciones que fueran celebradas "cuanto antes" en una sociedad palestina no reformada y que apagarían cualquier posibilidad de reforma de aquella sociedad.

Un año más tarde, Sharon emprendió un plan de retirada unilateral desacertado, que al principio pilló a los americanos de improviso y que en adelante minó cualquier perspectiva para una reforma palestina. Este error se agravó después de la desconexión, con el broche de unas elecciones que, tras la insensatez de Gaza, no sólo mataron las perspectivas de la reforma, sino que auparon a Hamas en el poder, y degradaron la esperanza de los israelíes de que la sociedad palestina era capaz de ser reformada.

Creo que la reforma es posible y que esa reforma nos acercará a la paz. Sin embargo, se requerirá el fin de las ilusiones del tipo de las ofrecidas por quienes sostienen que la paz es sólo una reunión, una cumbre o una concesión a distancia. Se demanda una política basada en el tipo de testarudo pragmatismo que Moshe Ya'alon ofrece en su libro. Se demanda que las evidencias (las pruebas) guíen nuestro juicio (criterio), más que nuestro juicio guíe a las evidencias.

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