Reorganización de la derecha en Israel - David Hazony - Commentary
Como el Partido Likud se encuentra en la posición de cabeza en las encuestas, la atención se dirige a la derecha política de Israel, y, en particular, a su extrema derecha. El campo nacional-religioso se ha reagrupado, unificándose sus diferentes partidos y desprendiéndose de sus antiguos dirigentes, que siempre fueron percibidos como burócratas, no terriblemente ideológicos, o, alternativamente, mesiánicos y alienantes a la hora de integrar al resto de los israelíes.
El más importante recién llegado a la escena política de Israel es Daniel Hershkowitz, quién ha sido nombrado líder del recién constituido partido Hogar Judío. Hershkowitz es a la vez un rabino y un erudito. Él es un matemático de gran categoría de la Technion, el equivalente en Israel de la MIT (Massachusetts Institute of Technology). Aunque mantiene sus propias opiniones políticas muy cerca de su corazón, se ha ganado una buena reputación en la parte norte del país como persona de acogedora personalidad, alguien que sabe cómo trasladar los textos y los valores clásicos judíos en un idioma aceptable para los israelíes laicos . La perspectiva de una política real ajena a la vez a lo establecido y al establisment rabínico, da buena cuenta de las esperanzas y fascinación suscitadas por su nombramiento, aunque el tiempo nos dirá cómo resiste a los excesos de una campaña política. Manténganse sintonizados.
El otro gran evento es el drama desatado en torno a Moshe Feiglin, cuyo movimiento "Liderazgo judío" ha estado tratando durante más de una década de introducirse dentro del seno del propio Likud. En esta semana de primarias del Likud, Feiglin obtuvo la plaza número 20 en la lista para la Knesset, lo que puede suponer un espanto para la Knesset.
Pero Feiglin sigue siendo una pesadilla para el líder del Likud, Benjamin Netanyahu. Los puntos de vista de Feiglin se han moderado en los últimos años, pero aún tiene posiciones que están lejos del establisment: está a favor de que Israel se retire de las Naciones Unidas, se opone abruptamente a cualquier negociación de paz sobre la base de renunciar a la tierra, y aunque se ha distanciado él mismo de un posible traslado forzoso de los palestinos de Cisjordania, popularizado por el rabino Meir Kahane, todavía sostiene la posibilidad de reducir su población mediante la retribución de aquellos que estén dispuestos a emigrar. Con razón o sin ella, Feiglin ha sido para la izquierda lo que Yossi Beilin fue siempre para la derecha: un pararrayos, un símbolo de todo lo que es monstruoso, alguien que reprobar y pluralizar con placer: "todos esos Feiglins". Además, su nombre recuerda a un villano de Dickens, algo que la izquierda erudita ha usado con ventaja.
Eso no es lo que Bibi necesita. Durante años ha trabajado para dispersar las sospechas de que era una hoja de parra para el movimiento colono, para convencer a los israelíes de que el centro-derecha político no puede ser considerado responsable del asesinato de Rabin, que está comprometido con la paz y con una eventual retirada de Cisjordania, que es un líder plausible para el país. Por lo tanto, inmediatamente después de las primarias, volvió hacia atrás, y el Likud utilizó una argucia técnica como excusa para retrasar la posición de Feiglin hasta la plaza número 36, haciendo su entrada en la Knesset mucho menos probable. Eso fue juego sucio, un transparente esfuerzo por hacer caso omiso de lo que expresaron los votantes. Pero también pudo ser la única esperanza del Likud de mantener su legitimidad ante los ojos del establisment israelí, que ha quedado muy impresionado con la nueva lista con figuras apreciadas como Moshe Yaalon y Benny Begin.
El más importante recién llegado a la escena política de Israel es Daniel Hershkowitz, quién ha sido nombrado líder del recién constituido partido Hogar Judío. Hershkowitz es a la vez un rabino y un erudito. Él es un matemático de gran categoría de la Technion, el equivalente en Israel de la MIT (Massachusetts Institute of Technology). Aunque mantiene sus propias opiniones políticas muy cerca de su corazón, se ha ganado una buena reputación en la parte norte del país como persona de acogedora personalidad, alguien que sabe cómo trasladar los textos y los valores clásicos judíos en un idioma aceptable para los israelíes laicos . La perspectiva de una política real ajena a la vez a lo establecido y al establisment rabínico, da buena cuenta de las esperanzas y fascinación suscitadas por su nombramiento, aunque el tiempo nos dirá cómo resiste a los excesos de una campaña política. Manténganse sintonizados.
El otro gran evento es el drama desatado en torno a Moshe Feiglin, cuyo movimiento "Liderazgo judío" ha estado tratando durante más de una década de introducirse dentro del seno del propio Likud. En esta semana de primarias del Likud, Feiglin obtuvo la plaza número 20 en la lista para la Knesset, lo que puede suponer un espanto para la Knesset.
Pero Feiglin sigue siendo una pesadilla para el líder del Likud, Benjamin Netanyahu. Los puntos de vista de Feiglin se han moderado en los últimos años, pero aún tiene posiciones que están lejos del establisment: está a favor de que Israel se retire de las Naciones Unidas, se opone abruptamente a cualquier negociación de paz sobre la base de renunciar a la tierra, y aunque se ha distanciado él mismo de un posible traslado forzoso de los palestinos de Cisjordania, popularizado por el rabino Meir Kahane, todavía sostiene la posibilidad de reducir su población mediante la retribución de aquellos que estén dispuestos a emigrar. Con razón o sin ella, Feiglin ha sido para la izquierda lo que Yossi Beilin fue siempre para la derecha: un pararrayos, un símbolo de todo lo que es monstruoso, alguien que reprobar y pluralizar con placer: "todos esos Feiglins". Además, su nombre recuerda a un villano de Dickens, algo que la izquierda erudita ha usado con ventaja.
Eso no es lo que Bibi necesita. Durante años ha trabajado para dispersar las sospechas de que era una hoja de parra para el movimiento colono, para convencer a los israelíes de que el centro-derecha político no puede ser considerado responsable del asesinato de Rabin, que está comprometido con la paz y con una eventual retirada de Cisjordania, que es un líder plausible para el país. Por lo tanto, inmediatamente después de las primarias, volvió hacia atrás, y el Likud utilizó una argucia técnica como excusa para retrasar la posición de Feiglin hasta la plaza número 36, haciendo su entrada en la Knesset mucho menos probable. Eso fue juego sucio, un transparente esfuerzo por hacer caso omiso de lo que expresaron los votantes. Pero también pudo ser la única esperanza del Likud de mantener su legitimidad ante los ojos del establisment israelí, que ha quedado muy impresionado con la nueva lista con figuras apreciadas como Moshe Yaalon y Benny Begin.
Labels: Elecciones 2009, Israel


1 Comments:
Jose Antonio
me podrías mandar un mail a Neguevbcn@gmail.com?
Gracias
Post a Comment
<< Home