Livni, la princesa de la tribu - Ari Shavit - Haaretz

© Jerry Lampen y Damir Sagolj / Reuters
(El pobre Ari todavía no se ha recuperado del golpe. Fue sorprendente su diatriba de última hora contra Livni, y aún ahora su empeño no decae. Algunas son verdades muy ciertas, pero también hay una falta de crítica a los defectuosos mensajes envíados por los partidos de izquierda, recayendo toda la responsabilidad en una "princesa" embrujadora y en un electorado de izquierdas demasiado voluble, y que parece no haber tenido motivos serios, aparte del "embrujo" y de intentar parar a Bibi, para abandonar la "buena senda". Seguro que Ari, dentro de poco, corregirá el alza de su fúsil y también se hará otras preguntas).
El resultado de las elecciones de 2009 es claro: Tzipi Livni venció a la izquierda y fue batida por la derecha. La líder del Kadima consiguió un éxito espectacular aplastando al Partido Laborista y al Meretz. Sin embargo, no logró morder votos en el bloque de la derecha. Por lo tanto, la derecha tendrá una sólida mayoría en la Knesset, lo que le permitirá formar el próximo gobierno.
La campaña victoriosa de Livni no sólo ha sido permitido el ascenso de Avigdor Lieberman, ha arruinado a Ehud Barak y destruido a Haim Oron, y ha dado forma a un sistema de gobierno sin precedentes dominado por tres partidos cuyos líderes proceden del Likud. Un sistema de gobierno sin nadie de la izquierda.
Nadie mató a la izquierda, ella sólo se suicidó. En un repentino estallido de frenesí tribal prefirió votar al partido que nos ha llevado a dos guerras antes que a los partidos de la moderación [léase de izquierdas o Laborista en especial], prefirió al partido de Daniel Friedmann antes que a los partidarios del imperio de la ley. La izquierda ha abandonado la política de la verdad y de los valores para abrazar la política de los cambios y las imágenes. Y en el momento de votar eligió a Yoel Hasson del Kadima sobre Zahava Gal-On del Meretz, votó a favor de Reuven Adler y no de Amos Oz. En lugar de seguir los pasos de David Ben-Gurion y de Yitzhak Rabin, la izquierda ha preferido la vía Kadima.
¿Pero por qué se ha suicidado la izquierda? A causa del temor y de su disgusto. Temor a Benjamin Netanyahu y aversión a un Ehud Barak que ha guiado sin sentido a su partido durante las últimas semanas. El miedo y la aversión se refinaron en un gran y apasionado amor por Livni.
Y cuando la izquierda se enamoró, dejó de hacerse preguntas. De hecho, se prohibe cualquier pregunta. Al igual que los niños de Hamelin, la mitad del campo de la paz siguió al flautista Eyal Arad y ha terminado en el río. La izquierda se encontrará representada en la 18 ª Knesset por personas como Shaul Mofaz, Tzachi Hanegbi, Balila Ruhama Avraham, Eli Aflalo y Otniel Schneller [dirigentes de procedencia derechista, Likud, del Kadima].
El éxito de Livni ha sido enorme. Sin sustancia o con ella [alusión a un anterior artículo donde una garganta profunda le contaba los defectos y límites de Livni], la ministra de Exteriores es una gran militante. Aunque ella fue la gran sacerdotisa de la guerra de Gaza, se las arregló para ganar el apoyo de la izquierda, esa que pensaba que la guerra era un crimen. Aunque abiertamente ha cortejado a Lieberman, se ganó los votos de aquellos que abominan y quieren terminar con Lieberman. Aunque está flanqueada por Hanegbi y Haim Ramon, consiguió obtener los votos de los que apoyan a la Corte Suprema de Justicia y la lucha contra la corrupción.
Livni ha resquebrajado el código de "tribu limpia" de la izquierda. Ha conseguido que se pasarán a la "tribu de la princesa". Pero este logro no la convertirá en primera ministro. Debido a este éxito, el próximo gobierno no tendrá una alternativa de izquierdas.
No había ninguna posibilidad real de derrotar al bloque de derechas y religioso vencedor en las elecciones de esta semana. La alternativa realista, cuerda, era un gobierno de unidad nacional encabezado por Benjamin Netanyahu, Livni y Barak. Pero la ilusión de derrotar a la derecha, creada por Adler y Arad, engañó a numeroso fieles.
El resultado es muy duro. El próximo gobierno, en vez del eje fundador Likud-Laboristas, será un eje Likud-Yisrael Beiteinu. Irónicamente, aquellos de la izquierda que abandonaron los partidos de izquierda para detener a Netanyahu no han logrado detenerlo. Todo lo que hicieron fue fortalecer a Lieberman. Incluso pueden haber impuesto a Netanyahu la entrada de la extrema derecha en el gobierno, algo que él ha tratado tanto de evitar.
El pueblo ha hablado y debe respetarse su voluntad. El partido Laborista y el Meretz deben servir al estado desde la oposición y los desertores de la izquierda deben realizar su propia introspección.
Netanyahu, con toda probabilidad, será primer ministro, pero para evitar un posible negro futuro debemos hacer todo lo posible para garantizar que Kadima sea el socio del Likud en el gobierno. En estas circunstancias, un gobierno Bibi - Tzipi es un mal menor.
Labels: Elecciones 2009, Israel, Livni


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