Monday, December 07, 2009

¿Verdaderamente una paz israelo-palestina está realmente a nuestro alcance? - Ami Isseroff - Israel News

La sabiduría convencional en gran parte del mundo sostiene que un posible acuerdo de paz israelo-árabe está fuera de nuestra alcance - tan cerca, pero tan lejos – solamente frustrado por accidentes tácticos. Todos sabemos en que consistiría el acuerdo de paz, asegura el mito. Si solamente Israel no fuera tan obstinada acerca de la construcción en Jerusalém o (bajo Ehud Olmert) negociara acerca de todo sobre Jerusalém, podría haber un acuerdo de paz en una semana. Pero de alguna manera la paz, como las tribus perdidas de Israel en el mito judío medieval, permanece fuera de nuestro alcance, al otro lado del río Sambatyon, en una tierra que la mitología cristiana identificaba con el Reino del Preste Juan. Y a ese río, al que arrojan piedras los asentamientos y el fuego de los "malentendidos", nadie puede pasar.

¿Pero cual sería el contenido de ese acuerdo de paz? Todos sabemos o intuimos, más o menos, en que consistiría dicho acuerdo de paz, ¿no se suele decir eso? Comprendería las propuestas de arpoximación de Clinton, o tal vez el Acuerdo de Ginebra, o incluso podría parecerse a la razonable propuesta del actor cómico palestino americano Ray Hanania.

Todas estas propuestas se basarían en tres principios principales:

1) Los palestinos renunciarían al llamado "derecho de retorno" de los descendientes de los refugiados palestinos de 1948. Podrían regresar al estado de Palestina o permanecerían o emigrarían al extranjero, o bien una cantidad limitada podría entrar en Israel, pero sin un "derecho" a regresar a Israel y en un número muy limitado.

2) Por lo menos algunas partes de la Jerusalém Oriental de la línea del armisticio de 1949 permanecerían bajo soberanía israelí, incluida el antiguo barrio judío, el French Hill, Ramat Eshkol, Gilo, Har Choma y otras áreas que hoy son barrios judíos.

3) Los palestinos reconocerán que Israel es el estado del pueblo judío, así como los judíos reconocerán que Palestina es el estado del pueblo árabe palestino.

Los "optimistas" de la paz nos dicen que los líderes palestinos realmente han dado su aprobación, o bien, están en secreto dispuestos a aceptar todas estas propuestas, y que las encuestas muestran que el pueblo palestino está detrás de estas concesiones. Por ejemplo, un amigo, un periodista bien informado, me insistió en que la iniciativa de Ginebra "cuenta con el apoyo de los dirigentes de la OLP palestina". Pero de hecho, Yasser Arafat, el presidente de la OLP, rechazó el acuerdo de Ginebra, al igual que el gobierno israelí. Es como decir que la iniciativa de Ginebra "cuenta con el apoyo de los líderes sionistas o israelíes" ya que Yossi Beilin la había firmado. Una minoría de dirigentes secundarios de ambas partes sí la firmó, y además parece que la han comprendido de manera diferente. Algunos de los firmantes palestinos negaron que supondría renunciar al derecho de retorno.

El hecho triste es que todas las encuestas realizadas a los palestinos, todas las declaraciones de los dirigentes palestinos y todos los documentos de la OLP y de Fatah han sido bastante consistentes a la hora de dar respuestas negativas a todas estas cuestiones. El único rayo de esperanza es que algunos estudios demuestran que el pueblo palestino estaría dispuesto a reconocer a Israel como Estado judío, pero sólo a condición de que Israel acepte el derecho de retorno y renuncie a todo el Jerusalém oriental (incluido el barrio judío y el Muro Occidental o Kotel).

Ahora analizaremos la cuestión del derecho de retorno, porque es el tema más estudiado en las encuestas y es la exigencia palestina que tendría consecuencias más devastadoras para Israel. Las encuestas casi nunca preguntan acerca de renunciar a partes de Cisjordania o cualquier parte de JerusaléM Oriental. Casi todos los resultados de las encuestas en la que los palestinos demuestran su apoyo a una solución de "dos Estados" asumen en las preguntas previas que esa "solución" incluye el derecho de retorno y la concesión israelí de todos los territorios ocupados en 1967, incluyendo todos los de Jerusalém Oriental.

- Opinión de los palestinos sobre el Derecho de Retorno

Cada encuesta de los palestinos que viven en Cisjordania y Gaza nos da como resultado que un 80-90% insiste en el derecho de retorno de los refugiados, no importa cómo se hiciera la pregunta y las perspectivas de paz en ese momento. Por ejemplo, una encuesta realizada por PCPO en 2008:
Respondiendo a la pregunta: "¿Cree usted que los palestinos deben estar obligados a renunciar a su derecho al retorno a cambio del establecimiento de un Estado palestino independiente y la firma de un acuerdo de paz con Israel?". El 89,8% respondió "los palestinos no deben aceptarlo, incluso si el precio fuera no firmar un acuerdo de paz con los israelíes", mientras que sólo 6,8% dijo que "los palestinos deberían llegar a un acuerdo (sobre ese tema)", y 3,3% respondió "no lo sé".

En cuanto a la pregunta adicional: "Si el liderazgo palestino está de acuerdo con una renuncia al derecho de retorno a cambio de una indemnización monetaria, ¿podría aceptarlo o lo rechazaría?". El 89,5% contestó "que me negaría", mientras que sólo el 7,3% dijo que "lo aceptaría", y un 3,2% respondió "no sé".
Una encuesta de la Universidad de Najah de 2006 se realizó con respecto a los temas expuestos por una Carta o Documento de los Prisioneros palestinos.
Cuando se les preguntó: "Por la necesidad de ejercer presión sobre el derecho de retorno y aferrarnos a este derecho, y hacer un llamamiento a la comunidad internacional para aplicar la Resolución 194, la cual establece el derecho de los refugiados a regresar y ser compensados", un 52,4% dice estar "muy de acuerdo" y un 39,7% se manifestó "de acuerdo", más del 90% en total.
IPCRI es la más antigua organización de diálogo israelo-palestino. Pocas personas son más optimistas acerca de la paz que su co-director, Gershon Baskin.
Una encuesta del IPCRI de 2001 preguntó a los refugiados acerca de sus opiniones sobre el Derecho de Retorno. Un total de 98,6% estaba muy de acuerdo o de acuerdo en que "una paz duradera en el Oriente Medio está vinculada al regreso de los refugiados a sus hogares". Un total de 98,7% estaba muy de acuerdo o de acuerdo en que "la indemnización no era una alternativa al regreso". Un total de 99,8% estaba muy de acuerdo o de acuerdo en que "el retorno debe ser exactamente a los lugares de residencia originales". Sólo un 5,1% estaba de acuerdo o muy de acuerdo en que "la reagrupación familiar puede ser considerada un retorno".
Cada encuesta de este tipo en Cisjordania y la Franja de Gaza ha producido resultados similares.
Sólo una encuesta dio unos resultados un tanto diferentes. En 2003, el Dr. Khalil Shikaki realizó una encuesta entre los refugiados en los territorios palestinos, Jordania y el Líbano. La encuesta ha sido muy mal entendida y muy malinterpretada. El grupo de Shikaki , el PCPSR, no preguntó sobre el derecho de retorno a todos los refugiados. La pregunta de la encuesta suponía de entrada que Israel había aceptado el derecho de retorno, y la pregunta realizada a los refugiados giraba realmente sobre las condiciones menos atractivas para un posible retorno a Israel.
La pregunta decía: "Teniendo en cuenta el establecimiento de un estado palestino en Cisjordania y la Franja de Gaza, y el reconocimiento de Israel de la resolución 194 de Naciones Unidas, o del derecho de retorno, las dos partes estarían de acuerdo sobre el regreso de un pequeño número de refugiados a Israel de conformidad con un calendario que se extendería durante varios años. Cada familia de refugiados podrán elegir una de las siguientes opciones: ..."

Las opciones incluidas eran el asentamiento en Israel, o bien en el estado palestino, o bien en otros lugares con una "compensación justa". Sólo un 10% eligió el asentamiento en Israel, bajo esas condiciones, pero alrededor del 60% de los encuestados creía que una "indemnización justa" equivaldría a entre 100.000 y 500.000 dólares, una suma poco realista. Por otra parte, la pregunta de la encuesta no indicaba que aquellos que no optarán en su momento por asentarse en Israel, renunciarían al derecho de hacerlo en un futuro. Aun así, la oficina Shikaki fue saqueada y él mismo fue atacado por palestinos furiosos. También fue condenado en numerosas editoriales.
En resumen, aproximadamente el 90% de los palestinos encuestados insisten siempre en un derecho de retorno a Israel y no muestran signos de ceder en esa demanda. Una sola encuesta, con resultados dudosos, ha dejado entrever ciertas dudas en lo referente a la adhesión de los palestinos al derecho de retorno. Pero esta encuesta ni siquiera preguntaba sobre el derecho de retorno, lo daba ya por hecho, y sin embargo provocó una tormenta de airadas protestas entre los palestinos.

(...)

(En el artículo se menciona a continuaciónlas consabidas declaraciones de líderes palestinos de la OLP como Abbas, la Carta de los Prisioneros, la Plataforma de Fatah de 2009 y afirmaciones de las agencias oficiales palestinas como Maan y WAFA donde se insiste sobre el derecho de retorno, la negativa a reconocer a Israel como un estado del pueblo judío y la reivindicación de la totalidad de Jerusalém Oriental, para leerlas aquí)

(...)

Estas posiciones con respecto al derecho de retorno de los refugiados a Israel y sobre la negación de los derechos de los judíos en Jerusalém Oriental, afirmadas de forma explícita por Abbas en 2000, defendidas por la población palestina en numerosas encuestas y reiteradas en cada oportunidad por los líderes palestinos, no han cambiado. Es absurdo creer que los palestinos no dan el verdadero significado a sus palabras y a sus demandas, que nos engañan, o que sólo son "posiciones de apertura y de fuerza". Ellos ya se negaron en el 2000 a una solución que incluía esos tres principios principales de los que hablábamos al principio pero sin las demandas de derecho de retorno y de todo el Jerusalém Oriental, y comenzaron un levantamiento violento para acabar con el "proceso de paz". Los palestinos no sacrifican miles de vidas solamente con el fin de defender "posiciones de apertura".

Evidentemente, no hay esperanza de que estas posiciones vayan a cambiar. Israel no puede aceptar el derecho de retorno de los refugiados palestinos ya que eso significaría el fin del Estado judío. Renunciar a todas las reclamaciones sobre Jerusalém Oriental igualmente pondría en duda la legitimidad del Estado (sería abandonar el barrio judío y el Kotel). Por lo tanto, estas demandas no son condiciones para la paz. Nos vemos obligados a concluir, con pesar, que la idea de "una solución pacífica que realmente está a nuestro alcance" es un mito creado por las ilusiones alentadas por una hábil propaganda.

No puede haber paz hasta que todo el mundo se enfrenta a estos problemas de cara y haya cambios en la posición palestina que pasen de "unas demandas que equivalen a la destrucción de Israel" a unos requisitos y "demandas que se puedan considerar como una posición de negociación legítima y seria".

Fuente: Zionation

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