Thursday, February 16, 2012

Una década después del día en que murió la paz - Petra Marquardt-Bigman



Cuando estaba leyendo el más reciente artículo de Ari Shavit en el Haaretz me preguntaba si recordaba su entrevista con el ex ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Shlomo Ben-Ami, hace unos diez años. Bajo el título "El día en que murió la paz", la entrevista fue publicada en la edición de fin de semana del Haaretz el viernes 14 de septiembre 2001 - por lo tanto, tan sólo tres días después del 11-S, pero esa fecha también estaba próxima a un aniversario por aquel entonces aún en curso, la "Intifada de Al-Aksa".

Mientras que Shlomo Ben-Ami y Ari Shavit hablaban sobre las negociaciones en Camp David y Taba, uno de los instigadores de la Intifada de Al-Aksa, Marwan Barghouti, marcaba el primer aniversario de esa violencia sin sentido dando una entrevista al diario Al Hayat, donde explicaba que había aprovechado "una oportunidad histórica para encender el conflicto. El mayor conflicto es el que se inicia en Jerusalén debido a la sensibilidad que desprende la ciudad, su carácter singular y su lugar especial en los corazones de las masas que están dispuestos a sacrificarse [por ella] sin ni siquiera pensar en el coste".

En su reciente columna, Shavit sostiene "que la vieja paz ha muerto" y que "debemos apresurarnos a sustituirla por una paz nueva y realista". Las implicaciones políticas de su argumento supone un reconocimiento de que la derecha israelí estaba en lo cierto, y que la visión de Netanyahu (y Lieberman) de que el conflicto con los palestinos “actualmente sólo puede gestionarse (no resolverse)” es el único enfoque realista para el futuro previsible.

Ni que decir tiene, Shavit todavía trata de proporcionar una "imagen equilibrada", por ejemplo, cuando afirma: "la desesperación de los israelíes por lograr alguna vez la paz, no ha supuesto un golpe menor para dicha paz que el golpe asestado por la intransigencia palestina".

Sin embargo, todo lo demás que argumenta deja en evidencia que los israelíes tenían todas las razones para desconfiar de que se lograra alguna vez dicha paz y, de hecho, los primeros párrafos de su columna proporcionan un breve resumen del proceso que la mayor parte de los israelíes vivieron desde mediados de la década de 1990:
En primer lugar la vieja paz fue herida levemente. Después de que Israel diera los palestinos la mayoría de Gaza, el primer autobús explotó en la plaza Dizengoff. Después de que Israel otorgara Naplusa y Ramallah a los palestinos, los autobuses comenzaron a volar por los aires en el centro de Jerusalén y Tel Aviv. Y después de que Israel sugirió que los palestinos establecieran un Estado soberano en la mayoría de los territorios ocupados, ellos respondieron con una ola de terror. Y como los terroristas suicidas estaban haciendo estragos en nuestras ciudades, el pueblo israelí comenzó a darse cuenta de la gente que tal vez había algo defectuoso en esa promesa de una gran paz.

Y la vieja paz siguió sufriendo heridas moderadas. Después de que Israel se retirara del sur del Líbano, una base de misiles chiíta se instaló allí amenazando a todo el país. Y después de que Israel se retirara de los asentamientos de Gaza, la zona se convirtió en un Hamastan armado que atacaba continuamente el sur de Israel.

Ambas retiradas unilaterales y justificadas dieron unos resultados dificultosos. Cuando los cohetes Qassam cayeron sobre Sderot y los Grad comenzaron a aterrizar en Ashdod, y misiles Fajr golpearon Haifa, desaparecieron las mariposas en el estómago con respecto a lo que podríamos esperarnos tras una retirada mayor (Cisjordania).

Después de eso, la vieja paz quedó herida de gravedad. Tzipi Livni se sentó con Ahmed
Qureia (Abu Ala) durante un año completo, pero Qureia no firmó nada. Ehud Olmert ofreció Jerusalén a Mahmoud Abbas, pero Abbas desapareció. El hecho de que los palestinos moderados fueran dando la espalda a las ofrendas de paz más generosas que Israel haya hecho nunca levantó grandes sospechas sobre sus verdaderas y sombrías intenciones. ¿Estaban realmente dispuestos a dividir el país en dos estados nacionales donde convivirían en paz lo unos con otros?

Finalmente, la vieja edad había sido herida de gravedad. Después de soportar un sinfín de golpes, incluso los israelíes más razonables y moderados perdieron su fe en la reconciliación. A pesar de que aún estaban preparados para entregar los territorios ocupados y dividir Jerusalén, tenían la dolorosa sensación de que no había nadie a quien entregar esos territorios o con quien dividir Jerusalén.

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Tuesday, November 23, 2010

Olvídense de la paz - Yair Lapid - Ynet



Dos errores fundamentales nos han estado acompañando desde hace más de 30 años.

El error de la izquierda es su creencia de que todas las personas - negros, amarillos, marrones o blancos - tienen un núcleo común de deseos. Compartimos una chispa de humanidad que trasciende todas las diferencias culturales, y al final del día todos queremos lo mismo: vivir en paz y en seguridad, criar a nuestros hijos, llevar una vida digna, sentarnos bajo un olivo, escuchar s Bob Dylan en nuestro iPod, y ver una puesta de sol de color anaranjado.

Según esta teoría, si se nos permitiera a cada uno de nosotros disfrutar de todo eso, descubriríamos que no hay diferencia entre Dios y Alá, entre Oriente y Occidente, y entre los jóvenes de Ramallah y los jóvenes de Tel Aviv.

Es una idea hermosa, pero lamentablemente es falsa.

El error de la derecha es su creencia de que es posible ganar esta guerra. Que el conflicto israelí-palestino es una lucha descarnada entre lo blanco y lo negro, donde el sionismo - el movimiento nacional más justo en los últimos 200 años – se enfrenta a una banda primitiva de asesinos que sólo entiende el lenguaje de la fuerza.

Según esta teoría, estamos ante la lucha entre la noble idea de la vuelta de los judíos a su patria, más justa aún a raíz del Holocausto, a la que se oponen unos palestinos que han tenido miles de años para establecer un estado pero que no hicieron nada al respecto. En su lugar, se han sumergido en un mar sombrío de de nacionalismo islámico, mientras que nosotros nos dedicábamos a construir un estado modelo. Es una lucha difícil, exigente, pero al final del día la justicia prevalecerá.

Esta también es una idea muy bella, pero lamentablemente también es falsa.

La izquierda lo lleva muy mal porque se niega a reconocer que los seres humanos, aún pudiendo ser iguales, sin embargo no son idénticos. Diferentes países tienen un carácter diferente, y nunca hay que subestimar el poder de la religión. Los palestinos no están tan interesados en una vida pacífica como en la realización de sus aspiraciones nacionales y religiosas, en suma, por más felices que pudieran sentirse por establecer un estado más lo estaría si pudieran edificarlo sobre las ruinas del Estado judío.

El error de la izquierda es especialmente grave porque hacen la vista gorda ante el hecho de que vivimos en una región donde ni siquiera uno de los 57 estados islámicos es democrático. La desagradable verdad es que no nos quieren aquí, inclusive si pudieran obtener beneficios de ello.

La derecha está profundamente equivocada porque en el siglo XXI las luchas nacionales no pueden terminar en victoria o derrota, por la sencilla razón de que no pueden terminar en absoluto. El anhelo del mundo antiguo, conservador y absoluto, donde el ganador se lo lleva todo, es irrelevante para un conflicto que se debe gestionar bajo la mirada de miles de cámaras de televisión y millones de televidentes, y que tiene implicaciones globales que van desde Pekín a Washington.

El error de la derecha es especialmente grave porque se niega a entender que vivimos en una época en que la parte débil no tiene menos poder que la fuerte. Los medios de comunicación y el terrorismo global - dos fuerzas que se alimentan unas a otras - han cambiado las reglas del juego. El golpe más duro que se infrinja a los palestinos, más fuerte los hará y más apoyo les proporcionará.

La idea de que podemos hacerlo solos "y que no necesitamos favores de nadie" también solamente es una demostración de arrogancia vacua. Seis meses sin los estadounidenses y el ejército más poderoso de Oriente Medio se oxidará lentamente sin piezas de repuesto. Ninguno de estos hechos es especialmente agradable, y está dentro de la naturaleza humana hacer la vista gorda ante los hechos desagradables, y sobre todo cuando entran en contradicción con nuestra visión del mundo.

El desprecio que manifiesta la izquierda por la naturaleza y motivos genuinos de la lucha palestina es imprudente, al igual que es irresponsable el desprecio de la derecha por el hecho de que la perpetuación de la situación actual puede llegar a desencadenar una pronta desaparición del Estado judío.

Ambas partes, cada una por sus propias razones, insisten en ignorar el hecho de que el conflicto ha llegado para quedarse. No tiene solución absoluta, ni en la paz, ni a través de la guerra. Los palestinos no están a punto de desaparecer, como desearía la derecha, ni están a un paso de convertirse en noruegos, como anhela la izquierda. Lo único que podemos hacer – y es lo que deberíamos hacer - es tratar de manejar el conflicto en las mejores condiciones para nosotros.

Y esta es la razón por la que ha llegado el momento de separar la cuestión de establecer un Estado palestino de la cuestión de la paz. Israel debe trabajar hacia el establecimiento de un Estado palestino no porque traiga la paz, sino más bien, porque sería mucho más fácil manejar el conflicto cara a cara con dicho estado.

El establecimiento de un Estado palestino dejaría de obsesionar al mundo, frenaría el proceso de deslegitimación y de conversión en un estado paria, nos permitirá mantener nuestra seguridad con menos restricciones, nos levantaría la carga del control de tres millones de personas, y nos permitiría gestionar mejor el debate con los palestinos sobre las fronteras y el futuro de los asentamientos, en lugar de tener que ocuparnos nosotros mismos y estar siempre en el papel de los no dejan de pedir disculpas.

En lugar de ser un elemento perturbador, los colonos se convertirán en lo que realmente son: unos ciudadanos israelíes que alguien quiere expulsar de sus hogares.

Dos veces en el pasado los palestinos han amenazado con declarar su estado de forma unilateral, y dos veces hemos respondido como si fuéramos mordidos por una serpiente. En cambio, si les Israel les hubiera contestado "por favor, infórmennos de la fecha de tan dichosa ceremonia y seremos el primer estado en el mundo en enviarles un embajador a Ramallah", ¿qué piensan ustedes que habría pasado?

En la práctica, les falta muy poco para serlo. Vean ustedes, la Autoridad Palestina ya tiene una bandera, unas fuerzas de seguridad, y el derecho a gestionar sus asuntos en las denominadas zonas A y B de Cisjordania. Si desean llamar a esa zona "Palestina", están en su derecho, como es el nuestro derecho decir que Gush Etzion forma parte de Israel.

En términos diplomáticos, los palestinos pasarían de ser unas víctimas adolescentes a ojos del mundo a ser un estado - otro estado más - que tiene un conflicto fronterizo con uno de sus vecinos. Conflictos similares existen en muchos países, y todos ellos son igual de aburridos. Con su propia declaración de la estatalidad perderían su principal arma: el hecho de que se les percibe como la víctima perpetua.

Así que realmente no tendremos una paz verdadera, pero tampoco la tenemos ahora. También es cierto que el terrorismo no desaparecerá, pero el terror no va a desaparecer tanto si se logra un acuerdo como si no. Siempre habrá suficientes locos por aquí que deseen encender la región. Sin embargo, con un Estado palestino establecido, al menos tendría que asumir la responsabilidad de sus propios locos. En caso de que no los controlen, ningún Goldstone podría quejarse si el ejército israelí responde con toda su fuerza.

Sé que esta idea a contracorriente no gustará – y eso también forma parte de sus ventajas – ni a la izquierda ni a la derecha. Posponer el sueño de paz no es fácil, al igual que tener que admitir que el mundo no reconoce nuestra justicia resulta insoportable. Sin embargo, la realidad no se somete a los sueños, la realidad es la que es, y así debemos reconocerlo. De hecho, todo esto resulta difícil, sin embargo, yb en caso de que aún no hayan dado cuenta, las cosas por aquí tampoco son fáciles ahora.

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Friday, July 09, 2010

De hombres santos decentes y de líderes de pueblos que desean la paz

- Leído en Memri:

En una entrevista con el periódico de oposición egipcio Al-Wafd el 23 de junio de 2010, el co-fundador y líder de Hamas, Mahmoud Al-Zahhar, afirmó que Hamas aboga por la liberación de toda Palestina, desde la frontera con el Líbano a Rafah, y desde el Mar Muerto hasta el Mar Mediterráneo. También señaló que el consentimiento de Hamas a un Estado palestino en las fronteras de 1967 forma parte de un plan por etapas, siendo la primera fase liberar Cisjordania, y que Fatah cree, en cambio, que esa es la etapa final.
Mahmoud Al-Zahhar: "Hemos liberado a Gaza, ¿pero hemos reconocido a Israel? ¿Hemos renunciado a nuestra tierras ocupadas en 1948? Exigimos la liberación de Cisjordania y el establecimiento de un estado en Cisjordania y Gaza, con Jerusalén como su capital, pero sin reconocerlos [a Israel]. Esta es la clave, sin reconocer el enemigo israelí una sola pulgada de tierra.
"Este es nuestro plan para esta etapa, liberar Cisjordania y Gaza, sin reconocer el derecho de Israel a una sola pulgada de tierra, y sin renunciar a la derecho al retorno de un sólo refugiado palestino [...] "
"Nuestro plan para esta etapa es liberar toda pulgada de tierra palestina, y establecer un estado en ella. Nuestro plan final es Palestina en su totalidad. Lo digo alto y claro para que nadie me acuse de emplear tácticas políticas. No vamos a reconocer al enemigo israelí"

- Leído en Palestinian Media Watch:

Un diario oficial de la Autoridad Palestina, el Al-Hayat Al-Jadida, informa que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, afirmó que apoya las actuales negociaciones con Israel porque es la única opción. Sin embargo, en cuanto a la opción militar, Abbas dijo lo siguiente: "Si ustedes [los estados árabes] quieren la guerra, y si todos ustedes se unen en la lucha contra Israel, estaremos de su parte. Pero los palestinos no lucharán solos porque no tienen la capacidad de hacerlo".
El diario de la AP dice que Abbas pronunció esas palabras en una reunión con escritores y periodistas en la casa del Embajador de Palestina en Jordania.
La siguiente es la transcripción del diario oficial de la AP Al-Hayat Al-Jadida:
"No aceptamos la declaración [de Hamas]: un Estado [palestino] de resistencia y rechazo. Lo que oímos de parte de todo el mundo es que la base es la negociación, en un momento en que el mundo entero está de acuerdo en esto, a pesar de la ausencia de otras opciones, o tenemos negociaciones o no las tenemos, lo que colocaría a Israel en un rincón.
Somos incapaces de confrontarnos con Israel militarmente, y este punto se discutió en la Cumbre de la Liga Árabe de marzo en, Sirte (Libia). Allí me dirigí a los Estados árabes y les dije: "Si ustedes quieren la guerra, y si todos ustedes luchan contra Israel, estaremos de su parte. Pero los palestinos no lucharán solos porque no tienen la capacidad de hacerlo".
Abbas añadió: "Cisjordania fue completamente destruida y no estaremos de acuerdo en que lo sea de nuevo", además de "nuestra incapacidad de confrontarnos a Israel militarmente"
- Y respecto a los hombres de paz, dos reacciones al fallecimiento del mentor religioso de los chíitas libaneses afectos a Hezbollah, el Gran Ayatollah Mohammed Hussein Fadlallah
(a) La periodista de la CNN, Octavia Nasr, encargada del dossier de Oriente Medio en una de las cadenas de televisión más populares en los Estados Unidos, no ha encontrado nada mejor que hacer que, en un mensaje en Twitter, solicitar una oración funebre por el jeque chiíta Mohammed Hussein Fadlallah, conocido por su apoyo a organizaciones terroristas y por su participación activa en una serie de ataques.
Este líder musulmán, recientemente fallecido en Beirut, estaba en "la lista de terroristas más buscados por los organismos de seguridad de EEUU e Israel" y fue directamente "responsable de la muerte de cientos de hombres, mujeres y niños".
Nasr, por su parte, escribía en Twitter que estaba "entristecida al conocer la muerte de Mohammed Hussein Fadlallah", y añadía que era para ella "uno de los gigantes de Hezbolláh al que tenía un gran respeto". Sus observaciones plantearon una protesta y la CNN emitió un comunicado explicando que el periodista había cometido un grave error de cálculo.
Este última expresó su "profundo pesar" indicando que se había equivocado. Dijo además que había querido, de hecho, expresar su reconocimiento por las obras sociales del jeque, su obra legisladora en defensa de los derechos de las mujeres, sin, por supuesto, saludar sus otras acciones.
Sin embargo las escusas de la periodista no han satisfecho a los dirigentes de la CNN, y la vice-presidente de la cadena Parisa Khosravi dijo que había decidido cesar a la periodista en sus responsabilidades "habida cuenta de que su credibilidad había sido dañada".

(b) Ciertamente, el ayatolláh de Hezbollah, Mohammed Hussein Fadlallah, quien murió el pasado sábado en la capital libanesa, tiene grandes admiradoras fuera de su público musulmán. Después de que la reportera de la CNN Octavia Nasr, nos enteramos de que la embajadora británica en Beirut, Frances Guy, también elogia en su blog al "líder espiritual" de la organización terrorista chiíta.
En su blog, la Sra. Guy anunciaba su muerte y hablaba del dolor que sentía después de la desaparición de un "hombre honorable". Su ministerio por contra no comparte del todo dicha admiración y cree en cambio que el hombre en cuestión "no era realmente digno de alabanza".
La diplomática explicaba las razones de su entusiasmo por ese líder que, no lo olvidemos, sostenía las acciones criminales llevadas a cabo en particular contra Israel y objetivos estadounidenses. La embajadora afirma que dejó su huella en todos los que se le acercaron y que ejercía una influencia propia de un "verdadero hombre de religión". Añadió que "el mundo necesita de gente como él...".

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Saturday, April 10, 2010

El principal asesor de Seguridad de Obama niega un nuevo plan de paz de EEUU después de que Netanyahu rehuyera asistir a una cumbre - Debka



Respondiendo a las preguntas de los periodistas a bordo del Air Force One de regreso desde Praga, la tarde del viernes 9 de abril, el asesor de Seguridad Nacional del presidente Obama, James Jones, afirmó que el gobierno estaba discutiendo la manera de poner en marcha el proceso de paz en Oriente Medio, pero que "EEUU no tiene un nuevo plan de paz que ofrecer". Estos sólo son los debates en curso, afirmó, y agregó que "no tenemos la intención de sorprender a cualquiera (de las partes) en ningún momento".

Sin embargo, no negó la intención de imponer un plan en el futuro. Las preguntas de los reporteros fueron motivadas por la revelaciones en exclusiva de DEBKA-Net-Weekly sobre el plan Obama "fronteras primero" para un acuerdo entre Israel y los palestinos, y sobre la información de DEBKA de este viernes sobre las razones que han provocado la decisión en el último minuto de Binyamin Netanyahu de cancelar su asistencia a la cumbre patrocinada por los Estados Unidos contra el terrorismo nuclear, la cual comenzará en Washington el lunes 11 de abril.

La Casa Blanca está furiosa por esta retirada, que se produce poco después de que los presidentes de EEUU y Rusia firmaran un tratado en Praga de reducción de un 30% de las ojivas nucleares.

El ministro de Inteligencia y Energía Atómica, Dan Meridor, representará al primer ministro.

Las relaciones han ido de mal en peor desde su erupción en la reunión entre el presidente de los EEUU Barack Obama y el primer ministro israelí en la Casa Blanca, el pasado 23 de marzo. Desde entonces, ha caído otra muesca más de una nueva ruptura entre los dos gobiernos, centrándose esta vez en la ausencia de fronteras de seguridad en el nuevo plan de los EEUU para el Oriente Próximo, informaron las fuentes.

Washington tomó su retirada de la cumbre nuclear como un mensaje de que Netanyahu ya no cooperará en materia de seguridad con los EEUU siempre y cuando el gobierno Obama continúe con una política que Israel considera como perjudicial para sus intereses de seguridad.

DEBKA dice que el primer ministro israelí actuó por dos motivos:

1. A los círculos del gobierno israelí se les aconsejó que leyeran dos informes filtrados a la prensa de EEUU (Washington Post: Obama evalua presentar un nuevo plan de paz para Oriente Medio; New York Times New: ¿Esta diseñando EEUU un plan de paz para Oriente Medio?), que parecían anunciar que la Casa Blanca tenía la intención de imponer un acuerdo de paz a Israel.

Nuestras fuentes en Washington y Jerusalém identificaron al consejero de Seguridad Nacional James Jones como la fuente de las filtraciones.

Una alta fuente dijo que los informes filtrados eran graves porque "el presidente Obama tiene su mente puesta en la negociación de unas fronteras para Israel y un futuro Estado palestino negociado y establecido en cuatro meses. Este proceso no deja lugar para ninguna discusión sobre las fronteras de seguridad prometidas a Israel durante décadas, sin embargo, parece que el presidente de los EEUU espera que el gobierno de Netanyahu acepte las fronteras del estado palestino sin crítica alguna. Sus planificadores han dado forma a un Estado palestino dentro de unas fronteras que no tienen en cuenta la seguridad israelí. Eso es algo que el gobierno de Netanyahu no aceptará jamás".

2. Al final de su tormentosa conversación en la Casa Blanca, Obama entregó a Netanyahu una lista de 11 cuestiones sobre las que solicitó una respuesta de Jerusalém. El primer ministro sigue reteniendo sus respuestas tras haber sido convencido por un estudio detenido de sus cuestiones y preguntas de que son unas formulaciones ingeniosas y engañosas con el fin de que aprobara el nuevo plan de paz americano para el Oriente Medio.

Sin respuestas a los once puzzles planteados por Obama, Netanyahu no siente que su viaje a Washington sea necesario, especialmente cuando las únicas promesas que espera ver es como Egipto, Turquía y otros gobernantes musulmanes reprueban a Israel por su supuesto arsenal atómico.

Igualmente innecesario es el enésimo viaje del enviado americano para Oriente Medio, George Mitchell, a Jerusalém y Ramallah. Su próximo viaje programado para el 11 de abril también ha sido anulado.

Este episodio ilustra el solo la profundidad de la discordia y la desconfianza que nublan las relaciones entre los dos gobiernos, y que se origina por la decepción de Israel ante el fracaso de la administración Obama ante el hecho de hacer valer sus altisonantes promesas de medidas concretas para abortar el programa de armas nucleares de Irán.

Nuevamente este viernes, el presidente Obama dijo que está trabajando con los aliados para desarrollar nuevas sanciones contra Irán, pero que aún no puede decir cuales son y si serán eficaces para disuadir a Irán de desarrollar armas nucleares. En una entrevista con George Stephanopolous en la cadena ABC, Obama afirmó: "¿Tenemos una garantía en cuanto a las sanciones que en esta etapa son capaces de promover automáticamente un cambio en el comportamiento iraní? Por supuesto que no".

Esta fue la primera vez el presidente de los EEUU admitió que su política sobre Irán tenía por lo menos las mismas probabilidades de fracasar como de tener éxito.

Fuente: Debka

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Monday, April 05, 2010

El plan Clinton está de regreso - Giora Eiland - Ynet

La crisis con Estados Unidos nos demuestra por enésima vez que la ambigüedad es efectivamente algo positivo siempre y cuando ambas partes la utilicen. Cuando una de las partes, y sobre todo si es una superpotencia, decide llamar a las cosas por su nombre, una nueva realidad emerge. La modificación de la realidad, o un cambio en las reglas del juego, es tolerable siempre que se coordine con anticipación. Sin embargo, estos cambios causarán un grave daño una vez que se lleven a cabo sin previo aviso por el lado más poderoso (los EEUU), y esto es precisamente lo que sucedió durante la reciente visita a Washington del primer ministro Benjamin Netanyahu.

En diciembre de 2000, el presidente Bill Clinton presentó su plan para resolver el conflicto israelo-palestino. No era una lista de principios abstractos, sino más bien numerosas propuestas concretas, técnicas, geográficas y numéricas para resolver cada uno de los temas centrales: las fronteras, medidas de seguridad, Jerusalém, los refugiados, y así sucesivamente.

Desde entonces, la noción de una solución de dos Estados ha estado en la mente de cualquier gobierno de los EEUU, y sin duda del partido demócrata, con el nombre en clave de Plan Clinton. Su esencia es la siguiente: dos Estados entre el río Jordán y el Mar Mediterráneo, con la frontera entre ambos basada en las fronteras de 1967 (con cambios de menor importancia), con una división de Jerusalém, con límites a la militarización del estado palestino y el no retorno de los refugiados palestinos a Israel.

Para los estadounidenses, así como para las partes en conflicto, está claro que un acuerdo definitivo sobre la base de una solución de dos Estados se ubica dentro del plan Clinton, con algunos ajustes menores, independientemente de quién sean los negociadores.

Durante nueve años, ocho de George W. Bush y uno de Obama, los norteamericanos y los israelíes prefirieron conformarse con un acuerdo ambiguo sobre el principio de dos Estados. Los primeros ministros Sharon y Netanyahu fueron capaces de vivir con este concepto abstracto. Era conveniente, tanto para los EEUU como para Israel, explicar que la naturaleza del acuerdo final era desconocida y sería objeto de negociaciones entre las dos partes.

Sin embargo, hace poco, Obama decidió no continuar con la ambigüedad y exigir que Netanyahu entienda y acepte que aprobar la solución de dos Estados significa aprobar el plan Clinton. Esto causó un gran embarazo. Netanyahu supone que las verdaderas respuestas, en todo caso, serán necesarias sólo durante las negociaciones, sin embargo, ahora se le pide que las proporcione aquí y ahora.

Mucho se ha escrito acerca de los errores cometidos en su reciente viaje a EEUU. Éstos efectivamente fueron graves, pero la mayoría de ellos fueron tácticos. El verdadero error es diferente: Netanyahu cree que el plan Clinton es malo para Israel, además sabe que no puede aplicarlo incluso si quisiera hacerlo.

En su primer encuentro con Obama, hace un año, Netanyahu debería haber dicho: "El plan Clinton no es válido. No fue una coincidencia que ambas partes lo rechazaran en 2000. Como estoy de acuerdo en que es importante resolver el conflicto, me gustaría presentar propuestas alternativas o mejoras significativas (que están disponibles, y que Netanyahu está familiarizado con ellas). Permitid que un equipo americano-israelí estudie discretamente estas ideas durante tres meses antes de formular su opinión".

En su lugar, Netanyahu aprobó oficialmente el plan Clinton (el cual, como ya he señalado, es la única interpretación estadounidense de la solución de dos Estados) Sin embargo, cuando Obama le pidió que lo dijera explícitamente en su discurso de Bar-Ilan, Netanyahu tuvo dificultades para hablar.

Las conclusiones de los estadounidense ante esto fueron sombrías: en primer lugar, Israel no tiene ideas alternativas; en segundo lugar, el plan Clinton es la única solución y no hay nada más; y en tercer lugar, el primer ministro de Israel es una persona poco fiable.

La distancia de estas conclusiones con una situación en la que los EEUU dicte un plan con un calendario vinculante, es corta. Irónicamente, podemos suponer que la posibilidad principal para salir de esta situación problemática se deriva del hecho de que los palestinos tampoco pueden aceptar el plan Clinton (el reconocimiento de un estado judío, una declaración de que ya no exigirán nada más, y la renuncia del derecho de retorno). De hecho, el líder palestino Mahmud Abbas no estaba dispuesto a discutir dicho plan Clinton con el anterior primer ministro Olmert.

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Saturday, January 16, 2010

Comenzando por el final - Yoel Marcus - Haaretz

En las últimas semanas, una serie de mensajes amenazantes han llegado a Jerusalén procedentes de la Casa Blanca. El asesor principal del presidente de EEUU, Rahm Emanuel, fue citado por nuestros diplomáticos en Washington diciendo que Obama estaba cansado tanto de los israelíes como de los palestinos. Emanuel les habría declarado algo parecido a que estaban perdiendo un tiempo precioso y perdiendo la oportunidad de alcanzar la paz. Finalmente, los Estados Unidos simplemente abandonarían, dejarían de ocuparse de este conflicto interminable, y dejarían sólo a Israel.

Estas advertencias preocupantes también se reflejaron en una columna de Thomas Friedman en el New York Times, en la que propuso al presidente Barack Obama lavarse las manos con respecto a nuestro conflicto y seguir los pasos del ex Secretario de Estado de EEUU, James Baker, quien dijo una vez a los líderes de Israel que llamaran a la centralita de la Casa Blanca cuando fueran en serio.

Ese tipo de opiniones asesoran al presidente de Estados Unidos de que nos dejen guisarnos en nuestro propio jugo.

No está claro quien incitó a quién, pero no hay duda de que estas observaciones indican una tendencia hacia la frustración y la ira. El hecho de que Israel, uno de "nuestros grandes aliados" según el lenguaje oficial, fuera mencionado al mismo nivel que los palestinos, los instigadores del terror en la región, apunta al hecho de que los días de intimidad y de relaciones especiales con los Estados Unidos están en peligro.

Sin embargo, aunque parecía que la época del discurso de Obama en la Universidad de El Cairo marcaba un gran avance e indicaba que el mundo abrazaba la iniciativa de establecer la paz en nuestra región, ahora todo parece haber quedado en una manifestación más de retórica calurosa.

El discurso de Netanyahu en la Universidad Bar-Ilan también fue de la misma materia. Y mientras tanto, el terrorismo de Al-Qaeda ha vuelto a alcanzar a la propia América.

Una cosa es dar consejos a un país a través del mar y otro dar consejos a un gobierno controlado por el presidente.

Al mismo tiempo, Israel se prepara para lo peor. Máscaras de gas serán en breve distribuidas a la mayoría de la población y esta semana una gigantesca simulación de un ataque biológico se llevará a cabo.

Lo que resulta común tanto a Israel como a los Estados Unidos es que ambos países han vuelto a dirigir su atención a la autodefensa contra las guerras futuras en lugar de la anhelada paz de Obama.

Como alguien que seguía las conversaciones de paz con los egipcios cuando era corresponsal del Haaretz en Washington, me preguntaba cómo dos países que habían derramado tanta sangre entre si podrían lograr la paz, especialmente cuando los líderes eran el derechista Menachem Begin y Anwar Sadat.

La verdad es que las conversaciones de paz en realidad comenzaron por el final. Comenzaron cuando ambos se dieron cuenta que, después de tantas guerras, hablando conseguirían la mayoría de sus objetivos. En una reunión secreta celebrada por Moshe Dayan en Marruecos con los asesores más cercanos de Sadat, les dio a entender que a cambio de la paz el presidente egipcio conseguiría todo lo que había perdido.

Dayan tenía tantas ganas de llegar a un acuerdo que les persuadió a comenzar a hablar de todo, incluso citó Jerusalém. Begin estaba vacilante, pero Dayan le convenció.

"¿Cuáles serian las negociaciones?", le preguntó. "Él va a exigir algo, y nosotros nos negaremos, nosotros propondremos algo y él se negará"

Se decidió en principio que el objetivo final era la paz, y dos años de negociaciones transcurrieron hasta que un acuerdo de paz fue firmado.

La administración Carter de dedicó a preparar todos los documentos y todas las alternativas posibles para que un acuerdo de paz básico saliera de Camp David.

"¿Qué haremos con el asentamiento de Pithat Rafiah en el Sinaí?", preguntó Ezer Weizman a Sadat. "Quemarlo", fue su respuesta.

Tomen nota todos aquellos que sueñan con dejar atrás los asentamientos bajo la soberanía palestina.

Egipto no sólo ganó prestigio, sino también una generosa ayuda anual de los estadounidenses. ¿Sin una participación tan profunda por parte de Washington, habría sido posible lograr una paz duradera? Eso no es un hecho.

Sadat y Begin recibieron sus premios Nobel de la Paz tras la firma del acuerdo; Obama ya ha recibido su premio como anticipo sobre la base de palabras únicamente.

No sirven de nada los arreglos temporales que no conducen a un objetivo final acordado de antemano.

Una medida como la congelación de la construcción en los asentamientos durante 10 meses es como dar un esparadrapo a un enfermo de cáncer. A pesar de que no haya semejanzas entre un acuerdo con los palestinos y un acuerdo con un Estado ya constituido como Egipto, es esencial comenzar por el final.

Los palestinos se comportan como si tuvieran todo el tiempo del mundo. Dicen que estaban aquí antes que nosotros, claro que eso depende desde cuánto estén haciendo sus cuentas.

Hay personas que creen que la única persona de entre nosotros que actualmente es capaz de abandonar el territorio y el traslado de los colonos es el Primer Ministro Benjamin Netanyahu, quien, como Begin, gozaría de un apoyo masivo si realizara concesiones a cambio de la paz.

Sin embargo, nada se mueve sin un plan estadounidense, sin una ofensiva a gran escala, incluso forzada, de Obama. Estamos siempre temerosos y recelosos de una solución forzada, pero lo más probable es que no haya peligro mayor que la continuación del terrorismo y la dominación demográfica palestina.

En lugar de darnos a entender su cansancio y su ira, sería mejor que Obama iniciara una propuesta de mediación o de arbitraje obligatorio a fin de lograr la paz y las fronteras definitivas entre los dos pueblos.

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Sunday, January 10, 2010

La Unión Mundial de escritores árabes promete luchar contra la influencia cultural de Israel - Haaretz

La Unión de Escritores Árabes (AWU) ha creado una oficina en Damasco que pretende evitar la infiltración de los términos hebreos en la cultura árabe, ha informado Radio Israel este domingo, añadiendo que el nuevo grupo dice querer evitar la "normalización" de las relaciones culturales con Israel.

Hussein Jumaa, el jefe de la AWU, ha declarado que la creación de la nueva oficina pretende limitar la influencia de la cultura israelí en el mundo árabe.

El hecho de que los medios de comunicación árabes entrevisten a "políticos e investigadores sionistas", dijo Hussein, "podría conducir a las generaciones venideras del mundo árabe a conocer más de los intelectuales y escritores sionistas que de los hombres de letras árabes".

El anuncio de la formación de la Mesa se produjo durante una reunión de la "Comisión contra la normalización de las relaciones culturales con Israel", la cual se celebró en Damasco y estuvo presidida por Hussein Jumaa, el jefe de la AWU.

En la sesión, de acuerdo a la web Brunei FM World Mundo, participaron representantes sirios, palestinos y libaneses del mundo cultural, intelectual, educativo, comunicativo y del ámbito legal.

El mes pasado, el escritor y crítico egipcio Jaber Asfour afirmó en una entrevista que estaba a favor de la traducción de obras del hebreo al árabe.
"Tenemos que conocer al enemigo, comprender sus fortalezas y debilidades, es necesario que podamos conocer lo que piensa y lo que está conspirando contra nosotros", explicó.
Asfour también afirmó que cualquiera que participe en la normalización cultural "no es necesariamente un traidor".

"Pero en cambio, él está actuando en contra del consenso nacional que considera a la normalización cultural como la última arma que tenemos con la cual hacer frente a los israelíes. Nosotros, los intelectuales, tenemos el derecho a decir 'no' hasta que haya una paz justa. Pero si uno de nosotros viola el consenso, no debemos describirlo como un traidor", agregó Asfour.

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Thursday, December 17, 2009

Más de lo mismo. Los corresponsales dicen que Israel no quiere negociar y (Hamas aún quiere liberar a "toda Palestina" - Ari Shavit - Haaretz)

El gato está fuera de la bolsa: Palestina, toda Palestina. De pie, ante 100.000 personas en el centro de Gaza, Ismail Haniyeh ha declarado esta semana el objetivo del movimiento Hamas. El primer ministro moderado de la facción moderada del movimiento religioso palestino anunció públicamente la solución de paz que propone su gobierno.

La solución definitiva no es la liberación total de la Franja de Gaza o un Estado palestino. Se trata de la liberación de toda Palestina.

Haniyeh, no lo dijo abiertamente, pero sus palabras son claras. Hamas exige Ramle y Lod, Haifa y Jaffa, Abu Kabir y Sheikh Munis. También exige el territorio sobre el que se escribió e imprimió este artículo, el país donde se ubica la redacción del Haaretz y donde se encuentra su planta de impresión. La tierra, todo la tierra. La gran Palestina.

Durante los últimos años, un gran número de expertos nos han prometido que Hamas no iba en serio. Hamas solamente jugaba a parecer duro, pero sus intenciones son nobles: un alto el fuego, asumir la Línea Verde, la convivencia. Vivir y dejar vivir. Pero ningún mensaje transmitido por cualquier alto cargo de Hamas a cualquier diplomático a puerta cerrada se parece al objetivo anunciado por el mensaje que Haniyeh transmitió a las masas. Lo que cuenta únicamente es la declaración franca y directa que el líder palestino dirigió a su pueblo. Palestina, toda Palestina. Es decir, cada pedazo de tierra israelí en la que viva cualquier ciudadano israelí. Su casa, vuestra casa, nuestra casa. La tierra bajo nuestros pies.

Aparentemente, el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, representa una alternativa a Hamas. Hace dos días, Abbas dijo al Haaretz que un acuerdo podría alcanzarse en seis meses. Hay un pequeño problema: cosas similares se nos dijo cuando se formuló el Acuerdo Beilin-Abbas en 1995. Cosas parecidas también se nos dijeron en vísperas de Camp David en el 2000. Cosas semejantes se nos prometieron cuando la Iniciativa de Ginebra se firmó en 2003. Cosas equivalentes se nos aseguraron cuando Israel fue a Annapolis en 2007.

Pero cada vez que un dirigente israelí dio un paso significativo hacia Abbas, Abbas se deshizo en evasivas. Y así hasta el día de hoy, pues Abbas no ha respondido aún positivamente a la oferta del 100% que le hizo el ex primer ministro Ehud Olmert hace 15 meses.

Podemos entender por qué Abbas sospecha del Primer Ministro Benjamin Netanyahu y del Ministro de Asuntos Exteriores Avigdor Lieberman. Pero es imposible comprender por qué Abbas ha eludido una vez más a Olmert, al ministro de Defensa, Ehud Barak, y al ex presidente de Meretz, Yossi Beilin, o por qué el "líder de la paz" de los palestinos nunca ha firmado un acuerdo de paz que ofrezca un proyecto o un compromiso de paz.

El ministro Benny Begin tiene razón cuando dice que, a su manera, Fatah también es un movimiento que preconiza una Gran Palestina. Otros dicen que la razón estriba en que Abbas es un refugiado de Safed, y que nunca renunciará al derecho de retorno (Ver anexo *1). Algunos argumentan que Abbas quiere pero no puede, y otros creen que puede, pero no quiere.

Cualquiera que sea el caso, Mahmoud Abbas parece ser el vivo ejemplo del espejismo de la paz. Él ha estado hablando de la solución de dos estados durante los últimos 21 años, pero sin estar dispuesto a pagar el precio que los palestinos deberán pagar a fin de aplicar la solución de dos estados.

La verdad es dura. El mantenimiento de la ocupación supone la destrucción de Israel. Socava la ética de Israel y sus fundamentos democráticos y diplomáticos. Sin embargo, tanto Hamas como Fatah están haciendo muy difícil poner fin a la ocupación. Por un lado, Hamas controla la Franja de Gaza y se arma hasta los dientes, y al gozar del apoyo de cerca de un tercio de los palestinos tiene el derecho de vetar cualquier avance diplomático. Por otro lado, Fatah rechaza reconocer al estado de la nación judía y se opone a un estado palestino desmilitarizado, por lo que no hay posibilidad de un tratado de paz.

Haniyeh y Abbas están empujando a Israel hacia una trampa, cada uno a su manera. Sólo los ingenuos creen que otras negociaciones adicionales sobre un acuerdo definitivo evitarán que Israel caiga en la trampa. Pero la alternativa a un acuerdo de paz definitivo y final tampoco puede ser la continuación del statu quo actual. La alternativa es una iniciativa de Israel. El plan de Shaul Mofaz es una posibilidad, una segunda retirada (unilateral) es otra.

En cualquier caso, Israel debe hacer frente a la amenaza existencial que representa la ocupación por cuenta propia. El tiempo se agota y la escritura aún está fresca en el muro. "Palestina", el muro es testarudo, "toda Palestina".


Anexo: (*1) Publicado en un post previo:

El jefe de Fatah, Mahmoud Abbas, afirma que los árabes de Galilea originarios de la ciudad de Tzfat (Safed), no fueron expulsados en 1948, sino que huyeron de la ciudad por propia voluntad.

Muchas biografías del Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, implican que su familia se convirtió en "refugiados" a causa de la Guerra de la Independencia de 1948. Por ejemplo, un perfil de la BBC sobre Abbas y fechado en el 2005, cuando sucedió a Yasser Arafat como presidente de la OLP, informa: "A la luz de sus orígenes en Safed, en Galilea - lo que hoy en día es el norte de Israel -, él posee unas firmes convicciones sobre el derecho al retorno de los refugiados palestinos".

(...)

Sin embargo, el propio Abbas, co-fundador de Fatah con Arafat, y conocido como Abu Mazen, ahora nos cuenta una historia diferente. Hablando para Al-Palestinia TV este lunes, Abbas admitió que su familia no fue expulsada o conducida fuera de Tzfat, sino que abandonó la ciudad por temor a que los judíos tomaran represalias para vengarse de la masacre de 20 judíos de la ciudad durante los pogromos árabes ocurridos 19 años antes.

Presente aún en la memoria esas masacres, Abbas afirma:
"[nuestras familias] entendieron que el equilibrio militar había cambiado, y que [nosotros] no teníamos unas fuerzas militares en su verdadero significado. Sólo hubo algunos jóvenes que combatieron y en una acción inicial. A su juicio, [el de nuestras familias] el equilibrio de poder se había derrumbado y por lo tanto decidieron huir. Toda la ciudad fue abandonada sobre la base de esos razonamientos, tenían que pensar en sus bienes y en salvarse ellos mismos".
Es significativo que la familia de Abbas se mudara posteriormente a Damasco, ya que es bastante probable que ese fuera el lugar desde donde habían llegado al menos 90 años antes.

Joan Peters, en su trabajo erudito sobre la población árabe de Israel, "Desde tiempos inmemoriales", escribe que en 1860 "tribus argelinas se movieron en masa desde Damasco a Safed". Señala también que los musulmanes de la ciudad eran en su mayoría descendientes de colonos magrebíes y de kurdos, otras pruebas más que niegan la afirmación de que los árabes de la Tierra de Israel han estado allí "desde tiempos inmemoriales".

Debe ser cierto, porque durante la Guerra de la Independencia de Israel, Safed fue capturado por la Haganah durante la noche del 10 de mayo de 1948, huyendo previamente todos los árabes, y no permaneciendo ninguno de ellos allí cuando las fuerzas de la Haganá entraron por la mañana.

Los árabes de Safed habían albergado a los soldados del Ejército de Liberación Árabe de Fawzi el Kaukji, y tenían una larga historia de pogromos contra los judíos, remontándose hasta 1834 (como el saqueo de Safed en 1834 o las matanzas desencadenadas tras los disturbios de 1929, como consecuencia del levantamiento árabe).

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El plan de paz de Olmert - Aluf Benn - Haaretz



El ex primer ministro Ehud Olmert propuso ofrecer a los palestinos territorios próximos a las comunidades fronterizas israelíes con la Franja de Gaza y de la reserva natural del Desierto de Judea, a cambio de los bloques de asentamientos en Cisjordania.

Según el mapa propuesto por Olmert, y que se hace público por primera vez, la futura frontera entre Israel y la Franja de Gaza sería adyacente a los kibutzim y moshavim de Be'eri, Kissufim y Nir Oz, cuyos terrenos se darían a los palestinos.

Olmert también proponía ofrecer territorios para un futuro estado palestino del Valle de Beit Shean, cerca del Kibbutz Tirat Tzvi, de las montañas de Judea, cerca de Nataf y Mevo Betar, y de la zona de Lajish y del bosque Yatir. En conjunto, todas esos territorios habrían implicado la transferencia de 327 km2 de territorio dentro de la Línea Verde.

Olmert presentó su mapa al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, en septiembre del año pasado. Abbas no respondió a su oferta, y las negociaciones finalizaron. En una entrevista con el diario Haaretz este martes, Abbas dijo que Olmert había presentado varios borradores de su mapa.

La versión actual revelada por el Haaretz se basa en fuentes que han recibido información detallada acerca de las propuestas de Olmert.

Olmert quería anexionar un 6,3% de Cisjordania a Israel, albergando esas zonas un 75% de la población judía de los territorios. Su propuesta también supondría la evacuación de decenas de asentamientos en el Valle del Jordán, en las colinas del este de Samaria y en la región de Hebrón. A cambio de la anexión a Israel de Ma'aleh Adumim, del bloque de asentamientos de Gush Etzion, Ariel, Beit Aryeh y de los asentamientos adyacentes a Jerusalén, Olmert propuso la transferencia de territorio a los palestinos equivalente a un 5,8% de la superficie de Cisjordania, así como además una ruta segura de paso de Hebrón a la Franja de Gaza, a través de una carretera que seguiría formando parte del territorio soberano de Israel, pero donde no habría presencia israelí.

Olmert dio al Coronel (de la reserva) Danny Tirza, quien había sido el principal funcionario involucrado en la planificación de la ruta de la barrera de seguridad, la tarea de elaborar el mapa que proporcionara una frontera permanente entre Israel y el Estado palestino. La anexión propuesta por Olmert de los bloques de asentamientos a Israel se correspondería en gran parte a la ruta de la barrera de seguridad. En su propuesta de canje de territorios, Olmert rechazó las sugerencias planteadas anteriormente de una transferencia a los palestinos de las colinas al este de Lakis, prefiriendo en su lugar establecer allí a las comunidades evacuadas de la Franja de Gaza. También mostró su preferencia por dar a los palestinos tierras agrícolas en lugar de transferir la zona de las arenas de Halutza, cerca de la frontera con Egipto.

La aplicación del plan Olmert requeriría la evacuación de decenas de miles de colonos y la retirada de fabricas y empresas en asentamientos de Cisjordania como Ofra, Beit El, Elon Moreh y Kiryat Arba, así como de toda la comunidad judía de Hebrón.

Olmert llegó a un entendimiento verbal con el gobierno de Bush en el sentido de que Israel recibiría ayuda financiera estadounidense para el desarrollo del Néguev y Galilea, a la hora de absorber a parte de los colonos evacuados de Cisjordania. Otros evacuados se reubicarían en nuevas viviendas que se construirán en los bloques de asentamientos que pasarían a formar parte de Israel.

La oficina de Olmert dijo en respuesta a la divulgación del plan: "El 16 de septiembre de 2008, [Olmert] presentó al Presidente de la Autoridad Palestina Abu Mazen [Mahmoud Abbas] un mapa elaborado tomando como base las decenas de conversaciones que ambos habían celebrado en el curso de las intensas negociaciones después de la cumbre de Annapolis. El mapa que se presentó fue diseñado para resolver el problema de las fronteras entre Israel y el futuro estado palestino. La entrega del mapa a Abu Mazen estaba condicionada a la firma de un acuerdo global y definitivo con los palestinos, para así evitar que no fuera utilizado como una 'posición de partida' en otras futuras negociaciones que los palestinos intentarían llevar a cabo con posterioridad". [N.P.: Es decir, como suelen hacer siempre, dicen no a las sucesivas ofertas, pero invariablemente incorporan los avances adicionales, que han rechazado, como posición de partida inevitable en las siguientes conversaciones, en una postura de suma y sigue sin fin. La posición es muy cómoda, nunca dan un sí y no ofrecen nada, pero incorporan todo lo que consideran favorable de cada oferta a sus posiciones iniciales, y si el nuevo gobierno israelí no hace suyos esos avances ofrecidos por el gobierno israelí previo, y que vio como su oferta fue rechazada una vez más por los palestinos, estos últimos se quejan de que "boicotean la negociación" por no asumir unas ofertas que ellos mismos han rechazado previamente]

En última instancia, como Abu Mazen no dio su consentimiento a un acuerdo final y completo, el mapa no se le entregó".

La oficina de Olmert también informó al Haaretz que, "naturalmente, por razones de responsabilidad nacional, no podemos hablar más sobre el contenido de ese mapa y los detalles de la propuesta. Al mismo tiempo, cabe destacar que en su información (la del Haaretz) hay un número no desdeñable de imprecisiones que no son coherentes con el mapa que fue finalmente presentada".

Olmert sugiere actualmente que su mapa proporciona las bases para una reanudación de las negociaciones con los palestinos. En sus conversaciones con el Primer Ministro Benjamin Netanyahu y con estadistas extranjeros, el ex primer ministro ha dicho que la comunidad internacional debe exigir una respuesta oficial de Abbas a la oferta de Olmert y continuar desde allí las conversaciones (siempre y cuando Abbas se decante positivamente sobre dicha oferta). Olmert no ha presentado ese mapa detallado a Netanyahu.

Shaul Arieli, del Consejo de Paz y Seguridad, que elaboró un mapa con una frontera final como parte de la Iniciativa de Ginebra, ha afirmado que la capacidad de Israel para intercambiar territorio con un futuro Estado palestino es más limitada de lo que el mapa de Olmert propone.

Anexo: Y es que, como dicen en el panfleto público, "los israelíes no tienen ninguna prisa por retomar las negociaciones".

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Monday, December 07, 2009

¿Verdaderamente una paz israelo-palestina está realmente a nuestro alcance? - Ami Isseroff - Israel News

La sabiduría convencional en gran parte del mundo sostiene que un posible acuerdo de paz israelo-árabe está fuera de nuestra alcance - tan cerca, pero tan lejos – solamente frustrado por accidentes tácticos. Todos sabemos en que consistiría el acuerdo de paz, asegura el mito. Si solamente Israel no fuera tan obstinada acerca de la construcción en Jerusalém o (bajo Ehud Olmert) negociara acerca de todo sobre Jerusalém, podría haber un acuerdo de paz en una semana. Pero de alguna manera la paz, como las tribus perdidas de Israel en el mito judío medieval, permanece fuera de nuestro alcance, al otro lado del río Sambatyon, en una tierra que la mitología cristiana identificaba con el Reino del Preste Juan. Y a ese río, al que arrojan piedras los asentamientos y el fuego de los "malentendidos", nadie puede pasar.

¿Pero cual sería el contenido de ese acuerdo de paz? Todos sabemos o intuimos, más o menos, en que consistiría dicho acuerdo de paz, ¿no se suele decir eso? Comprendería las propuestas de arpoximación de Clinton, o tal vez el Acuerdo de Ginebra, o incluso podría parecerse a la razonable propuesta del actor cómico palestino americano Ray Hanania.

Todas estas propuestas se basarían en tres principios principales:

1) Los palestinos renunciarían al llamado "derecho de retorno" de los descendientes de los refugiados palestinos de 1948. Podrían regresar al estado de Palestina o permanecerían o emigrarían al extranjero, o bien una cantidad limitada podría entrar en Israel, pero sin un "derecho" a regresar a Israel y en un número muy limitado.

2) Por lo menos algunas partes de la Jerusalém Oriental de la línea del armisticio de 1949 permanecerían bajo soberanía israelí, incluida el antiguo barrio judío, el French Hill, Ramat Eshkol, Gilo, Har Choma y otras áreas que hoy son barrios judíos.

3) Los palestinos reconocerán que Israel es el estado del pueblo judío, así como los judíos reconocerán que Palestina es el estado del pueblo árabe palestino.

Los "optimistas" de la paz nos dicen que los líderes palestinos realmente han dado su aprobación, o bien, están en secreto dispuestos a aceptar todas estas propuestas, y que las encuestas muestran que el pueblo palestino está detrás de estas concesiones. Por ejemplo, un amigo, un periodista bien informado, me insistió en que la iniciativa de Ginebra "cuenta con el apoyo de los dirigentes de la OLP palestina". Pero de hecho, Yasser Arafat, el presidente de la OLP, rechazó el acuerdo de Ginebra, al igual que el gobierno israelí. Es como decir que la iniciativa de Ginebra "cuenta con el apoyo de los líderes sionistas o israelíes" ya que Yossi Beilin la había firmado. Una minoría de dirigentes secundarios de ambas partes sí la firmó, y además parece que la han comprendido de manera diferente. Algunos de los firmantes palestinos negaron que supondría renunciar al derecho de retorno.

El hecho triste es que todas las encuestas realizadas a los palestinos, todas las declaraciones de los dirigentes palestinos y todos los documentos de la OLP y de Fatah han sido bastante consistentes a la hora de dar respuestas negativas a todas estas cuestiones. El único rayo de esperanza es que algunos estudios demuestran que el pueblo palestino estaría dispuesto a reconocer a Israel como Estado judío, pero sólo a condición de que Israel acepte el derecho de retorno y renuncie a todo el Jerusalém oriental (incluido el barrio judío y el Muro Occidental o Kotel).

Ahora analizaremos la cuestión del derecho de retorno, porque es el tema más estudiado en las encuestas y es la exigencia palestina que tendría consecuencias más devastadoras para Israel. Las encuestas casi nunca preguntan acerca de renunciar a partes de Cisjordania o cualquier parte de JerusaléM Oriental. Casi todos los resultados de las encuestas en la que los palestinos demuestran su apoyo a una solución de "dos Estados" asumen en las preguntas previas que esa "solución" incluye el derecho de retorno y la concesión israelí de todos los territorios ocupados en 1967, incluyendo todos los de Jerusalém Oriental.

- Opinión de los palestinos sobre el Derecho de Retorno

Cada encuesta de los palestinos que viven en Cisjordania y Gaza nos da como resultado que un 80-90% insiste en el derecho de retorno de los refugiados, no importa cómo se hiciera la pregunta y las perspectivas de paz en ese momento. Por ejemplo, una encuesta realizada por PCPO en 2008:
Respondiendo a la pregunta: "¿Cree usted que los palestinos deben estar obligados a renunciar a su derecho al retorno a cambio del establecimiento de un Estado palestino independiente y la firma de un acuerdo de paz con Israel?". El 89,8% respondió "los palestinos no deben aceptarlo, incluso si el precio fuera no firmar un acuerdo de paz con los israelíes", mientras que sólo 6,8% dijo que "los palestinos deberían llegar a un acuerdo (sobre ese tema)", y 3,3% respondió "no lo sé".

En cuanto a la pregunta adicional: "Si el liderazgo palestino está de acuerdo con una renuncia al derecho de retorno a cambio de una indemnización monetaria, ¿podría aceptarlo o lo rechazaría?". El 89,5% contestó "que me negaría", mientras que sólo el 7,3% dijo que "lo aceptaría", y un 3,2% respondió "no sé".
Una encuesta de la Universidad de Najah de 2006 se realizó con respecto a los temas expuestos por una Carta o Documento de los Prisioneros palestinos.
Cuando se les preguntó: "Por la necesidad de ejercer presión sobre el derecho de retorno y aferrarnos a este derecho, y hacer un llamamiento a la comunidad internacional para aplicar la Resolución 194, la cual establece el derecho de los refugiados a regresar y ser compensados", un 52,4% dice estar "muy de acuerdo" y un 39,7% se manifestó "de acuerdo", más del 90% en total.
IPCRI es la más antigua organización de diálogo israelo-palestino. Pocas personas son más optimistas acerca de la paz que su co-director, Gershon Baskin.
Una encuesta del IPCRI de 2001 preguntó a los refugiados acerca de sus opiniones sobre el Derecho de Retorno. Un total de 98,6% estaba muy de acuerdo o de acuerdo en que "una paz duradera en el Oriente Medio está vinculada al regreso de los refugiados a sus hogares". Un total de 98,7% estaba muy de acuerdo o de acuerdo en que "la indemnización no era una alternativa al regreso". Un total de 99,8% estaba muy de acuerdo o de acuerdo en que "el retorno debe ser exactamente a los lugares de residencia originales". Sólo un 5,1% estaba de acuerdo o muy de acuerdo en que "la reagrupación familiar puede ser considerada un retorno".
Cada encuesta de este tipo en Cisjordania y la Franja de Gaza ha producido resultados similares.
Sólo una encuesta dio unos resultados un tanto diferentes. En 2003, el Dr. Khalil Shikaki realizó una encuesta entre los refugiados en los territorios palestinos, Jordania y el Líbano. La encuesta ha sido muy mal entendida y muy malinterpretada. El grupo de Shikaki , el PCPSR, no preguntó sobre el derecho de retorno a todos los refugiados. La pregunta de la encuesta suponía de entrada que Israel había aceptado el derecho de retorno, y la pregunta realizada a los refugiados giraba realmente sobre las condiciones menos atractivas para un posible retorno a Israel.
La pregunta decía: "Teniendo en cuenta el establecimiento de un estado palestino en Cisjordania y la Franja de Gaza, y el reconocimiento de Israel de la resolución 194 de Naciones Unidas, o del derecho de retorno, las dos partes estarían de acuerdo sobre el regreso de un pequeño número de refugiados a Israel de conformidad con un calendario que se extendería durante varios años. Cada familia de refugiados podrán elegir una de las siguientes opciones: ..."

Las opciones incluidas eran el asentamiento en Israel, o bien en el estado palestino, o bien en otros lugares con una "compensación justa". Sólo un 10% eligió el asentamiento en Israel, bajo esas condiciones, pero alrededor del 60% de los encuestados creía que una "indemnización justa" equivaldría a entre 100.000 y 500.000 dólares, una suma poco realista. Por otra parte, la pregunta de la encuesta no indicaba que aquellos que no optarán en su momento por asentarse en Israel, renunciarían al derecho de hacerlo en un futuro. Aun así, la oficina Shikaki fue saqueada y él mismo fue atacado por palestinos furiosos. También fue condenado en numerosas editoriales.
En resumen, aproximadamente el 90% de los palestinos encuestados insisten siempre en un derecho de retorno a Israel y no muestran signos de ceder en esa demanda. Una sola encuesta, con resultados dudosos, ha dejado entrever ciertas dudas en lo referente a la adhesión de los palestinos al derecho de retorno. Pero esta encuesta ni siquiera preguntaba sobre el derecho de retorno, lo daba ya por hecho, y sin embargo provocó una tormenta de airadas protestas entre los palestinos.

(...)

(En el artículo se menciona a continuaciónlas consabidas declaraciones de líderes palestinos de la OLP como Abbas, la Carta de los Prisioneros, la Plataforma de Fatah de 2009 y afirmaciones de las agencias oficiales palestinas como Maan y WAFA donde se insiste sobre el derecho de retorno, la negativa a reconocer a Israel como un estado del pueblo judío y la reivindicación de la totalidad de Jerusalém Oriental, para leerlas aquí)

(...)

Estas posiciones con respecto al derecho de retorno de los refugiados a Israel y sobre la negación de los derechos de los judíos en Jerusalém Oriental, afirmadas de forma explícita por Abbas en 2000, defendidas por la población palestina en numerosas encuestas y reiteradas en cada oportunidad por los líderes palestinos, no han cambiado. Es absurdo creer que los palestinos no dan el verdadero significado a sus palabras y a sus demandas, que nos engañan, o que sólo son "posiciones de apertura y de fuerza". Ellos ya se negaron en el 2000 a una solución que incluía esos tres principios principales de los que hablábamos al principio pero sin las demandas de derecho de retorno y de todo el Jerusalém Oriental, y comenzaron un levantamiento violento para acabar con el "proceso de paz". Los palestinos no sacrifican miles de vidas solamente con el fin de defender "posiciones de apertura".

Evidentemente, no hay esperanza de que estas posiciones vayan a cambiar. Israel no puede aceptar el derecho de retorno de los refugiados palestinos ya que eso significaría el fin del Estado judío. Renunciar a todas las reclamaciones sobre Jerusalém Oriental igualmente pondría en duda la legitimidad del Estado (sería abandonar el barrio judío y el Kotel). Por lo tanto, estas demandas no son condiciones para la paz. Nos vemos obligados a concluir, con pesar, que la idea de "una solución pacífica que realmente está a nuestro alcance" es un mito creado por las ilusiones alentadas por una hábil propaganda.

No puede haber paz hasta que todo el mundo se enfrenta a estos problemas de cara y haya cambios en la posición palestina que pasen de "unas demandas que equivalen a la destrucción de Israel" a unos requisitos y "demandas que se puedan considerar como una posición de negociación legítima y seria".

Fuente: Zionation

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