Sunday, August 01, 2010

El proyecto de Ley de Conversión como objetivo estratégico - Israel Harel - Haaretz


Orando en el Muro Occidental - Ronen Zvulun

La incapacidad, o la falta de voluntad, para satisfacer las necesidades de más de 300.000 inmigrantes que no son judíos según la Halajá ha sido un problema frustrante durante muchos años. Estos inmigrantes no pueden convertirse incluso si lo desean, pues deben prometer mantener un estilo de vida religioso. A continuación, Yisrael Beiteinu va y presenta un proyecto de ley de Conversión que se enfrentó a un muro de oposición tanto política como de los medios de comunicación.

¿Acaso los detractores del proyecto de ley se preguntan por qué fue propuesto por el partido que más se identifica con estos inmigrantes (principalmente rusos)? Alternativamente, ¿sería posible que este partido, cuyo sentido político es el más nítido de Israel, pueda apoyar un proyecto de ley que esté dañando a sus votantes?

Puesto que no hay razón para creer que Yisrael Beiteinu o su presidente hayan cambiado su posición, debemos preguntarnos qué hay realmente detrás de la oposición a ese proyecto de ley y la amenaza - sí, la amenaza - de dividir al pueblo judío. Y también debemos preguntarnos por qué a las amenazas del judaísmo Reformista y Conservador se han unido algunos de los preconizan activa y positivamente los matrimonios mixtos, la secularización a ultranza y la des-sionización de Israel a través del Tribunal Superior de Justicia (Cabe señalar que la inmensa mayoría de los miembros de la Knesset no echaron una mano a esos procesos).

Existe algo más que un poco de ignorancia sobre la finalidad del proyecto de ley entre el judaísmo Reformista y Conservador, los cuales están amenazando con detener el flujo de donaciones de las comunidades judías en el extranjero a Israel - una decisión con la que estoy a favor, en principio -, y de convencer al Congreso de los EEUU y a los medios de comunicación americanos de que presionen a Israel para que se no apruebe la ley, algo que considero puro descaro.

Como era de esperar, el Primer Ministro Benjamin Netanyahu, presa del pánico por la presión de estos movimientos, ha aceptado la validez de su vana amenaza de que la ley "divide al pueblo judío".

¿Tiene Yisrael Beiteinu algún interés en dividir al pueblo judío tratando de traer a las filas del pueblo judío a todo inmigrante que lo desee? El hecho de que este partido propuso el proyecto de ley debería tranquilizar y no irritar el judaísmo Reformista y Conservador. ¿Es lógico que un partido tan dependiente de los votos de los inmigrantes que ahora mismo no se les considera judíos según la ley religiosa, proponga un proyecto de ley que convierta el proceso de conversión en aún más dificultoso?

Los movimientos Reformistas y Conservadores quieren obtener un estatuto oficial en Israel, al lado de los Ortodoxos. Estoy a favor de ello. Este deseo es la verdadera razón de su clamor. Pero incluso si el Tribunal Supremo concede su deseo, su situación no cambiará. Hay menos de 100 congregaciones en Israel que se describen como Reformistas o Conservadoras, y la mayoría son pequeñas, demasiado poco en comparación con las miles de congregaciones ortodoxas activas y crecientes. Sólo una influencia espiritual, y no la del Alto Tribunal, puede rellenar sus filas y permitir su influencia en la legislación .

El propósito del proyecto de ley de Conversión es aumentar el número de judíos (rescatando a esos inmigrantes del limbo en que se encuentra) y como tal debe ser apoyada por principio. Se trata de un objetivo estratégico, una cuestión de supervivencia para nuestro pueblo, cuyas filas están disminuyendo de manera exponencial. Los judíos de la Diáspora se encuentran en un acelerado proceso de extinción, por elección, y cada acción que aumenta la población judía en todo el mundo, ya sea legislativa o educativa, debe ser bienvenida.

Los opositores al proyecto de ley están ocultando el hecho de que no va a revocar el reconocimiento en Israel de las conversiones realizadas por Reformistas y Conservadores en el extranjero. La única división en el pueblo judío es la que llevan a cabo a diario los que se separan de él. Los cientos de miles de personas que se han alejado del judaísmo lo hicieron independientemente de las dificultades de convertirse en Israel, y esto se mantendrá también para aquellos que desertan por lo mismo en el futuro. Ni siquiera serán conscientes de la existencia, suponiendo que pase, de la Ley de Conversión.

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