Tuesday, December 14, 2010

¿Cómo de “abiertas” están las mentes de los judíos liberales (léase progresistas para extrapolarlo a Europa)? - Dennis Prager - Jewish Journal



(Dennis Prager es un descubrimiento reciente. Sensato, observador y sin "un pensamiento complejo", algo de lo que le acusan algunos de sus críticos. Lo críptico, hermético u obligatoriamente sistemático, en la mayoría de los casos no contempla o salvaguarda la complejidad real de los hechos, solo los enmascara o dota de un único sentido. Y es que muchas veces, hasta los autodeclarados "universalistas" contemplan su fe como la única posible, sin herejes ni herejías, y con el Santo Oficio a mano. El multiculturalismo políticamente correcto como nuevo monoteísmo).


Los judíos liberales, al igual que otros liberales, creen que hay tres rasgos positivos que describen a los liberales y que les colocan a un nivel superior de los conservadores: son más compasivas, más intelectuales y son de mente abierta.

A pesar de que soy un judío conservador, no creo que cualquiera de ambos lados, liberales o conservadores, disponga de nada parecido a un monopolio de la compasión. Hay judíos compasivos que son conservadores y otros liberales. En cuanto a ser intelectual, reconozco que hay muchos intelectuales judíos que son liberales, y desde que hay muchos más judíos liberales, se supone que habrá un montón más de intelectuales judíos. Pero dudo que el porcentaje de judíos liberales que son intelectuales sea mayor que el porcentaje de los judíos conservadores que además son intelectuales.

Mi área de desacuerdo se refiere a la tercera característica de esa auto-definición de liberal o progresista: ser de mente abierta. Ya se sea judío o gentil, ser de mente abierta no es un rasgo que se pudiera identificar de manera inmediata con los liberales contemporáneos. Como estamos en un periódico judío, limitaré mis comentarios a los judíos.

Antes de continuar, permítanme ofrecer tres ideas para ayudar a que el lector liberal no se ofenda. En primer lugar, trato de desafiar a los judíos liberales, no ofenderlos. En segundo lugar, estoy generalizando, y por lo tanto estoy dispuesto a reconocer que hay judíos liberales de mente abierta. En tercer lugar, si usted, querido lector, es un judío liberal que se enorgullece de poseer una mente abierta, una forma de demostrarlo – demostrárselo - es leer lo que sigue.

¿Cómo describe un judío liberal a esos compañeros suyos que se criaron en un hogar ortodoxo, que fueron a escuelas judías ortodoxas desde la guardería hasta la universidad, que asistieron a campamentos de verano ortodoxos, que socializaron abrumadoramente con otros judíos ortodoxos y que limitaron en gran medida sus lecturas a textos religiosos?

Un judío liberal, probablemente, les describiría como unas personas a las que casi les lavaron el cerebro, en el peor de los casos, y que es improbable que tuvieran una mente abierta, en el mejor de los casos.

¿Pero acaso eso no describiría de la misma manera a la mayoría de los judíos liberales? La gran mayoría de los judíos liberales fueron criados en hogares liberales, educados por profesores liberales en sus escuelas secundarias y por profesores liberales en la universidad, y socializan abrumadoramente con otros judíos (y gentiles) liberales, además de recibir las noticias e informarse a través de periódicos y medias liberales (The New York Times, Los Ángeles Times, ABC, CBS, NBC, NPR, etcétera).

En cuanto a una supuesta mayor apertura de espíritu, ¿cuál es la diferencia entre estos dos tipos de judíos? (En todo caso, yo apostaría a que el judío ortodoxo medio tiene que defenderse y justificar mucho más a menudo su creencia en Dios y su ortodoxia que cualquier típico judío liberal argumentar su liberalismo).

La respuesta, por supuesto, es que no existe ninguna diferencia apreciable. Si a los judíos liberales les gusta presentar a los judíos ortodoxos como víctimas de algo casi parecido a un lavado de cerebro, los judíos liberales necesitarían saber que ese término también podría ser aplicable para ellos. Y con casi un lavado de cerebro o no, lo cierto es que resulta abrumadoramente probable que un judío ortodoxo, desde su nacimiento, lleve una vida judía ortodoxa, al igual que un judío liberal, desde su nacimiento, es abrumadoramente probable que viva su vida como un liberal.

Este paralelismo es aún más preciso una vez que se reconozca que los judíos liberales se aferran a su liberalismo con el mismo fervor y con la misma fe que los judíos ortodoxos se aferran a la suya.

Entonces… ¿por qué motivos los judíos liberales se obstinan en asegurar en que son de mente abierta?

Personalmente, yo puedo dar fe de la existencia de la cerrazón entre los judíos liberales. Y es que a pesar de haber escrito dos best-sellers sobre temas judíos - además de cientos de artículos sobre esos temas - y haber enseñado prácticamente en todas las organizaciones judías importantes de los EEUU durante 35 años, casi nunca he sido invitado a hablar en una sinagoga reformista aunque he sido miembro activo de una de ellas durante 20 años.

No me lo tomo como algo personal, de hecho no es nada personal. El judaísmo reformista está prácticamente cerrado para los oradores políticos conservadores, aunque, como en mi caso, estaría encantado de hablar solamente de judaísmo. Hay muchas razones para creer que una mayoría de sinagogas reformistas invitarían antes a un ferviente orador musulmán que a un ferviente judío conservador.

Otro ejemplo: El año pasado fui invitado a ser el orador en el banquete anual de una escuela judía en la liberal California del Norte. Tengo un historial de 30 años de recaudar fondos para las escuelas judías y de persuadir a los padres judíos para que envíen sus hijos a esas escuelas. Sin embargo, la invitación fue anulada debido a que algunos miembros liberales de la junta de la escuela no aceptaban la presencia de un orador judío conservador, y ello a pesar de que el objetivo de la charla era apoyar a las escuelas judías. De hecho, amenazaron incluso con retirar el apoyo financiero a la escuela a menos que la invitación fuera rescindida. Su opinión era que sólo los liberales podían hablar en esa escuela, al igual que sólo los liberales pueden hablar en casi cualquier sinagoga reformista. ¿De mente abierta, dicen?

Esto contrasta con el hecho de que hace dos años, la Unión Ortodoxa me invitó, a un judío no ortodoxo, a participar en su convención anual de la Costa Oeste. Esto ya era lo suficientemente impresionante. Pero mucho más impresionante fue el tema del que me pidieron que hablara: "¿Por qué no soy ortodoxo?".

Es inconcebible que en una convención del movimiento del judaísmo reformista me invitaran a hablar sobre cualquier cosa, y mucho menos de “por qué no soy un liberal”, o de “por qué creo que el judaísmo está en consonancia con los valores conservadores de América”. He hablado tanto en las convenciones ortodoxas como en las del judaísmo conservador, pero a pesar de ser un miembro activo de una congregación reformista, es probable que antes venga el Mesías que yo sea invitado a una convención del movimiento del judaísmo reformista.

Fácilmente puedo reconocer muchos buenos rasgos entre mis compañeros judíos liberales. Pero la “apertura de espíritu” no es uno de ellos.

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1 Comments:

Blogger Renton said...

El multiculturalismo políticamente correcto como nuevo monoteísmo

Exacto, hoy en día todo lo que no sea unirse al rebaño de los contracorriente, implica ser visto como una víctima de un lavado de cerebro...

:\

3:15 AM  

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