Frustrar el asesinato selectivo - Israel Harel Haaretz

El volcán en el Oriente Medio sigue escupiendo lava y nadie sabe qué forma tomará esa lava cuando se enfrie. La lección que debemos aprender de los pasos apresurados adoptados por los estadounidenses y europeos es que cualquiera que tenga ojos en la cara debe tener cuidado a la hora de no hacer un movimiento precipitado, no pronunciar ninguna declaración - y ciertamente no un plan - que sea vinculante.
Como dice un sabio proverbio árabe: "la precipitación es cosa del diablo". Pero aquí funciona a la inversa: un vasto conglomerado político y de medios de comunicación está ejerciendo una presión sin precedentes sobre el primer ministro Netanyahu, precisamente en este momento, para llevar a cabo un plan decisivo. ¿Y a quién debe ser presentado? Después de todo, cuando los puestos de sus patrones en el mundo árabe parecían ser estables, Mahmoud Abbas rechazó de plano - al parecer por temor a que no iba a conseguir el suficiente respaldo - los compromisos de largo alcance que le ofreció Ehud Olmert.
¿Realmente hay alguien que crea que, precisamente ahora, cuando nadie tiene ni idea de cual será la actitud de los nuevos regímenes árabes ante una posible continuación de las negociaciones entre palestinos e israelíes, ha llegado el momento para que Abbas considere que debe tomar esas decisiones que no fue capaz de adoptar cuando Hosni Mubarak y los reyes de Arabia Saudita y Jordania le proporcionaban su apoyo? Los articulistas, los expertos en Oriente Medio y otro tipo de expertos - y desde luego los norteamericanos y los miembros del Cuarteto -, todos ellos conocen todo esto, por lo que no está nada claro por qué están dejando solo al Primer Ministro Benjamin Netanyahu. No está nada claro por qué se está promoviendo que se dicten unos movimientos a Israel que podría llevarle al borde de un abismo.
Tal vez se deba a los que están presionando desde el interior y les dicen a los del exterior que presionen ellos también, al menos por esta vez. Pero, ¿es esto lo que tienen que hacer, presionar a Israel ante la presencia de las olas gigantes que amenazan con anegar toda la región?, ¿es esto lo que llevará alivio a los millones de pobres en Egipto, o pondrá fin a los conflictos históricos entre las tribus de Libia, o bien prevendrá los acontecimientos que parecen estar a punto de estallar en Arabia Saudita y Jordania?
Y si en verdad es absolutamente necesario "realizar un valiente movimiento diplomático ahora mismo", ¿tal vez el conglomerado político y de medios de comunicación, para variar, podrían poner su atención y su presión sobre el presidente palestino para que presente una acción de este tipo? ¿Y no sería mucho más lógico que esta acción palestina se presentara incluso antes del segunda discurso de "Bar-Ilan"? Porque, después de todo, fue Abbas quien rechazó el primer discurso de "Bar-Ilan". Pero los que presionan, desde dentro y desde fuera, han concedido a los palestinos - en una vuelta de tuerca a los tiempos de Yasser Arafat - una exención permanente a la hora de iniciar o promover planes y de proporcionar respuestas claras a las iniciativas israelíes.
Y de esta manera se ha creado un consenso: que es Israel quien debe cortar otro trozo de la tarta después de cada negativa de los palestinos. Y los sabios e inteligentes, esos que saben cómo manejar sus negocios privados con la máxima racionalidad, no dejan de instar a Israel, justamente cuando estamos hablando de los intereses nacionales, a que tome más riesgos cuando la mayoría de los que ha adoptado se han demostrado imprudentes. Por ejemplo - dejando 40.000 terroristas en el área de la Autoridad Palestina, huyendo de Líbano en el año 2000 y desarraigando a la población de Gush Katif. Todas estas apuestas terminaron en derramamientos de sangre.
Los peores de todos son esos que ahora están incitando explícitamente a los palestinos a la rebelión, al igual que sus hermanos en Egipto y Libia. Y como los palestinos se muestran indecisos, los incitadores les reprochan haberse vuelto demasiado burgueses y estar demasiado ocupados con "Ha nacido una estrella" (una versión de O.T.) y con la búsqueda de una buena vida, y han abandonado la lucha. Y el departamento del Ministerio de Justicia encargado de prevenir la incitación anti-judía sigue sin responder. Porque después de todo, el único tipo de incitación permitida en Israel es aquella que promueve la violencia contra los judíos.
Están tratando de asustarnos diciendo que todo el mundo se opone a nosotros. Eso no es cierto. Parte del mundo con el que algunos académicos y políticos israelíes están conectados social, política y profesionalmente, está de hecho contra nosotros. Y es interesante porque es precisamente con ellos con los que estos israelíes que presionan desde dentro están conectados.
Muchos de los ciudadanos normales del mundo siguen lo que está sucediendo en nuestra región y no aceptan lo que se considera políticamente correcto en sus países, eso que conduce al odio hacia Israel. Algunos de ellos incluso nos admiran por nuestra capacidad de hacer frente al terror islámico que amenaza arrastrarse hasta sus propios países. Pero estas personas no se consideran importantes a los ojos de los políticos y de los medios de comunicación israelíes. Incluso los desprecian. La gente con la que si valdría la pena conectarse es aquella que trata de juzgar a los soldados de Israel por supuestos "crímenes contra la humanidad".
Por otra parte, las expresiones de agradecimiento de los evangelistas que apoyan a Israel les resultan inaceptables por principio. Tenemos enemigos, un montón de ellos. Pero no por "la falta de iniciativas diplomáticas", sino porque somos judíos, y peor aún, judíos soberanos sobre su tierra. Y mientras tanto, esos otros judíos que odian ser judíos, y que odian por lo tanton a los judíos que no son como ellos, se disfrazan de humanistas y de creyentes en los derechos humanos, y así llegamoa a "todo el mundo está contra nosotros".
Es increíble cómo Netanyahu frustró el asesinato selectivo que sus oponentes estaban tramando contra Yaakov Amidror. Cabe esperar que este sea el primer paso en su camino a liberarse de las presiones psicológicas que se ejercen sobre él por parte de aquellos que consideran que su declaración de "dos estados para dos pueblos" no es suficiente. Tal vez ahora que su espalda se ha enderezado un poco, se atreva en su próximo discurso a liberarse de sus dictados, hacer un cambio de sentido y sorprender a la gente con la declaración d que él y su partido están regresando a la ruta principal del sionismo, a los cimientos sobre los que se estableció el Estado de Israel.
Labels: IHarel, Izquierda israelí


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