Saturday, March 19, 2011

¿Quién es judío, y quién no lo es? – Daniel Gordis – Sh’ma


Fotografía de Gabi Menashe

Lev Paschov, un soldado israelí que inmigró a Israel en virtud de la Ley del Retorno desde la antigua Unión Soviética, fue asesinado mientras prestaba su servicio militar en el sur del Líbano en 1993, y fue enterrado dos veces. Fue enterrado por primera vez en un cementerio militar israelí, pero después se descubrió que su madre no era judía, su cuerpo fue exhumado, y Paschov fue enterrado por segunda vez en un cementerio para no judíos.

Para muchos israelíes, el final macabro de la breve vida de Paschov resultó muy preocupante. ¿Cómo era posible que alguien le diera la bienvenida a Israel en virtud de la Ley del Retorno, sirviera en el ejército del Estado judío y muriera defendiendo su patria adoptiva, y que todavía no fuera considerado lo suficientemente judío como para ser enterrado junto a sus compañeros?

Pero para la ley judía es evidente, respondieron los tradicionalistas. Sólo son judíos aquellos que han nacido de una madre judía, o bien se han convertido al judaísmo de una manera halajicamente válida. Sin embargo, otros se preguntaron, ¿acaso la soberanía nacional judía no vuelve insuficientes las tradicionales normas halájicas? ¿qué debe entenderse en nuestro mundo cada vez más conflictivo, y donde la conformación de la identidad es cada vez más matizada, por un judío? ¿qué se debe requerir para unirse y formar parte del pueblo judío? Estas cuestiones, más que nada, están en el centro de incesante debate que gira ahora mismo alrededor de la conversión, un debate que a menudo amenaza con destruir y/o separar al pueblo judío.

Esto muy a menudo desagradable y vehemente debate no es algo nuevo. Incluso las fuentes talmúdicas están divididas. Una conocida baraita (Ievamot 47) dice que el converso debe ser rechazado en un primer momento:
"Nuestros rabinos enseñan: Si en la actualidad un hombre desea llegar a ser un prosélito debe abordarse lo siguiente: «¿Qué razón tiene o le empuja en su deseo de convertirse en un prosélito? ¿Acaso desconoce él que Israel, en la actualidad, es perseguido, oprimido, despreciado y abrumado por las aflicciones? Si él responde: "Yo lo sé y aún así no soy digno", deberá ser aceptado de inmediato..."
Después de que sea aceptado, se le instruirá en algunos de los mandamientos, pero su aceptación es lo primero.

Pero otra fuente (Bekhorot 30b) insiste en que un converso que rechaza un ápice de la ley judía no puede ser aceptado. Estas fuentes se pueden intentar conciliar hasta llegar a un acuerdo, pero al hacerlo la cuestión vuelve a plantearse ante las aparentes contradicciones.

Así tenemos por un lado que ser judío implicaría fundamentalmente la observancia de todos los detalles de la ley judía (como afirma el Bekhorot), y por otro que la decisión de unirse a la comunidad convierte esa observancia estricta en algo marginal, aún dentro de una comunidad en la que los mandamientos son fundamentales, aunque quizás no definan totalmente sus características (como deja a entender la baraita de Ievamot).

Hoy en día las comunidades judías liberales, en los que la observancia rigurosa de los mandamientos rituales ya no forma parte del tejido de su vida judía cotidiana, insisten en que un auténtico deseo de unirse al pueblo judío y compartir su destino debe ser un elemento suficiente para facilitar la conversión. Muchas comunidades ortodoxas, alarmadas por lo que ven como la disolución del contenido judío en el judaísmo liberal, como regla general, y las “conversiones liberales”, como ejemplo particular, han respondido mediante una adhesión cada vez más rígida a las normas de conversión clásicas. Las conversiones válidas deben estar acompañadas por un auténtico compromiso de observar los mandamientos - "por el bien de los cielos" ( Geirim 1:3) – insisten por su parte, y las conversiones a las que les falta este aspecto son simplemente nulas y sin efecto.

A pesar de los pronunciamientos del Gran Rabinato de Israel y de algunas de las principales autoridades ortodoxas que tratan de transmitir la impresión de que las normas ortodoxas para la conversión son y siempre han sido monolíticas, la verdad es mucho más compleja. Ha existido desde hace mucho tiempo un desacuerdo, incluso dentro de los círculos ortodoxos, sobre lo que constituye ese "por el bien de los cielos".

El rabino David Tzvi Hoffmann (1843-1921), por ejemplo, declaró que un hombre gentil puede ser convertido, a pesar de que no sea observante de las leyes judías, si su pareja judía está embarazada (Melamed ho'il L'Yoreh De'ah 83). Que ese potencial converso quiera ser judío, y se ratifique en ello le cueste lo que le cueste, sería suficiente para que la conversión se considerara "por el bien de los cielos". Hoffmann también presentó consideraciones de orden moral. Y es que si ese hombre finalmente abandonara a su mujer judía porque el tribunal se negaba a convertirlo, y su mujer finalmente se quedaba con el hijo pero sin el marido, ella correría el riesgo de convertirse en un paria social.

Pero el rabino Moshé Feinstein (1895-1986), la mayor autoridad halájica de Estados Unidos, arremetió contra este tipo de conversiones y los rabinos ortodoxos que las realizaban:
"¿Qué valor aportaría al pueblo judío aceptar conversiones como estas? Porque obviamente no sería bueno ni para Dios ni para el pueblo judío que conversos como estos (sin interés a la hora de aceptar y practicar la observancia religiosa) se mezclaran con el pueblo judío"( Iggerot Moshe, Yoreh De'ah 157).
Feinstein tenía la certeza de que lo que era bueno para Dios y para el pueblo judío se nos evadía al resto de nosotros. La nuestra es una época de una complejidad sin precedentes a la hora de conformar la identidad. Lo que necesitamos ahora mismo es un diálogo de los unos con los otros sobre lo que representa la esencia del judaísmo y sobre cómo el rostro cambiante de los judíos en el mundo actual debería y no debería reflejarse en las políticas de conversión. No necesariamente estaremos de acuerdo, pero al menos intentaremos, esperémoslo, proteger la unidad, y por lo tanto la supervivencia, con toda esa gente que aún tiene la perspectiva de convertirse y consagrar a ello sus vidas.

Sh'ma

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13 Comments:

Blogger Tumbaíto said...

¿El rey David era judío?

12:12 PM  
Blogger José Antonio said...

Como se ha demostrado su existencia por una estela de una época algo posterior que hablaba (de una derrota de un rey) de la casa de David, entonces podemos afirmar que que era hebreo (o un miembro de las Tribus de Israel, o un israelita)

¿Más dudas? Hay un post previo que quizás te ayude (no para este caso): "Israel, Judá, judío, israelita, israelí"

2:05 PM  
Blogger Tumbaíto said...

¿Los moabitas eran judíos?

2:23 PM  
Blogger Tumbaíto said...

(No dudé de su existencia (me va bien suponerla).)

Por cierto, ¿de dónde salió el grupo de judías originario?

2:39 PM  
Blogger José Antonio said...

This comment has been removed by the author.

4:10 PM  
Blogger José Antonio said...

Es mejor que hables de israelitas, o miembros de las tribus de Israel para esa época. Los moabitas, al este del Mar Muerto y el Jordan eran tribus semitas emparentadas con los israelitas como no podía ser menos por sus ancestros.
Sobre el origen de los israelitas existen varias hipótesis, desde los ibri (de ahí hebreo), población semita nomada de la zona, o los hapiru, de igual procedencia, y según otras hipotesis era población autóctona cananea de las zonas montañosas, de lo que ahora es Cisjordania o la Ribera Occidental, con parentesco con la población cananea tradicional, la costera (luego invadida por los filisteos, pueblo procedente del Egeo y/o de la Anatolia Occidental, según parece) y de las llanuras.

4:10 PM  
Blogger Tumbaíto said...

Si todo eso lo sé. Pero si judío es el hijo de judía, ¿cuándo se produjo la selección de esas judías iniciales?

Por cierto, ¿qué sacerdote de Israel ha enseñado esa regla?

4:43 PM  
Blogger José Antonio said...

Hijo de judía o converso al judaísmo, o persona que desee ligar su vida al pueblo judío, las definiciones son abundantes.

Sobre la primera judía, habría que retroceder al Tohu Bohu y promete más confusión y caos.

Sorprende que sabiendo todo eso aún lo preguntes. Tú retrocede o adopta la máxima de las misses, o de la izquierda actual (ambos grupos simplifican muchos los dogmas), las buenas judías son las que quieren la paz en el mundo, además de las verdes de mi huerta.

Los sacerdotes, más aún los cátolicos, son posteriores a las judías

7:21 PM  
Blogger Tumbaíto said...

Me refería a los sacerdotes judíos, naturalmente.

Es que yo sé, como usted, quiénes promulgaron esa odiosa norma.

9:30 PM  
Blogger José Antonio said...

Uhmm, "es que yo sé, como usted, quiénes promulgaron esa odiosa norma". Suena algo conspiranoico.

Acaso no han existido "sacerdotes" (inclusive los del culto católico), si lo entendemos de una manera amplia, que dictaran quien fue la primera murciana, española, belga, holandesa, árabe e inclusive palestina.

Nunca he entendido muy bien a aquellos que se lamentan por las normas de entrada a un club cuando no están dispuestos a entrar en él (Groucho lo decía mejor, nunca entraría a uno que le dejara ser socio). Normas odiosas (por en medio anda el ser humano), en el sentido que delimitan los componentes, existen por todos los lados, y "usted, como yo, lo sabemos", a que viene pues todo este jaleo.

Se tienen normas para ser cristianos y musulmanes (con pronunciar de viva voz ante musulmanes los cinco prefectos de fe ya lo eres, y sin vuelta atrás), incluso para formar parte de la religión más extendida en Occidente, la laico progre, cuyas normas son los clichés políticamente correctos del momento, y sin ellos no hay paraiso... laico y sostenible.

Quiere ser universalista, seálo, quiere una religión individual a su medida y que reuna lo que considere lo mejor, lo más divertido o lo más exótico de las otras (ese típico batiburrillo espiritual a la moda y "al dente"), usted mismo.

Creía que se trataba de libertad de elección, no de travestir todo al estilo políticamente correcto al modo del pensamiento único. Si no hay obligación para la entrada al club, ni corres peligro por una posterior apostasia, ¿cúal es el problema?

1:47 PM  
Blogger Tumbaíto said...

Cuando lo escribí me pareció presuntuoso. No creo en las conspiraciones.

Pobre de mí. No quiero nada de eso. Si yo lo que querría es el Sanedrín presidido por el Sumo Sacerdote hijo de Zadoq. Y entre otras cosas poder preguntarle si los rabinos podían promulgar esa norma y otras.

3:27 PM  
Blogger Iojanan said...

Tumbaíto está deprimido y necesita terapia de grupo.Tumbaíto, vota a ZP y serás feliz. Y mira que es joven, yo diría que no más de 8 años.

4:58 PM  
Blogger Tumbaíto said...

¿Y por qué tendría que votar a Zp?

11:26 PM  

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