Los Neturei Karta de las universidades israelíes - Shlomo Avineri - Haaretz

Gran Bretaña cuenta con millones de ciudadanos musulmanes, judíos, católicos, ateos y republicanos, pero ninguno de ellos parece sugerir que se deba cambiar el himno británico, que comienza con las palabras, "God Save the Queen", y que abarca no sólo al soberano del mundo entero, sino también a la reina que encabeza la Iglesia Anglicana de Inglaterra.
En Francia, hay millones de ciudadanos católicos y realistas que creen que la Revolución Francesa, y el terror que conllevó - la ejecución del rey Luis XVI y de miles de personas -, dio lugar a crímenes imperdonables. Pero ninguno de ellos parece sugerir cambiar el himno nacional, "La Marsellesa", una canción republicana con acentos violentos y sanguinarios y que sirvió como grito de batalla del ejército después de la Revolución Francesa, cuando invadieron los países vecinos. "¿No habéis oído el rugido de los feroces soldados que vienen a degollar a nuestros hijos y esposas? ... Marchemos, marchemos, que su sangre impura empape nuestros campos", dice el himno francés.
Cuando se trata de la cuestión del himno nacional, tal vez sería conveniente aprender antes ciertas cosas acerca de cómo se le trata en esos dos brillantes ejemplos de democracias occidentales.
Los poderes al mando de la Facultad de Derecho de la Universidad de Haifa decidieron que no se debía tocar el himno nacional de Israel, "Hatikva", durante la ceremonia de graduación de la semana pasada, y es que al considerarlo meramente como un "himno sionista" estaban ignorando un hecho muy simple: la orígenes de "Hatikva", por supuesto, son sionistas, pero hoy en día es el himno nacional del Estado de Israel. Por lo tanto, "Hatikva" ya no es solamente un "himno sionista", es el himno de Israel, al igual que el himno británico que nació durante la hegemonía histórica del Estado y la Iglesia anglicana es hoy en día el himno de Gran Bretaña, y al igual que "La Marsellesa", que fue concebida tras la victoria de los republicanos en 1789, es hoy en día el himno de Francia.
Uno esperaría que los profesores de derecho pudieran entender el significado de esta distinción.
Se puede ciertamente comprender que es difícil para un ciudadano árabe israelí identificarse con parte de una letra que habla "del anhelo del espíritu judío", como se puede comprender el problema que puede tener un ciudadano británico ateo y republicano con relación al himno monárquico-religioso de su país, o que resulte comprensible la posible angustia que puede sentir un ciudadano francés católico-realista a la luz del himno abierta y ferozmente republicano de su país. Pero esa es la naturaleza de los símbolos del Estado, que vienen a expresar las creencias de la mayoría en un estado democrático.
No sé lo que en la actualidad pueda sentir un musulmán o un judío ortodoxo británico después de escuchar su himno y recordar su significado religioso. Con toda probabilidad, guardan la compostura por respeto a los símbolos del Estado del que son ciudadanos y en cuyo ejército incluso pueden haber servido, al igual que en el pasado.
No estoy al tanto de que musulmanes o judíos ortodoxos de la Gran Bretaña hayan solicitado a cualquier organismo público británico que no toquen el himno nacional ya que "hiere sus sentimientos”. Estoy dispuesto a comprender a los que sugieren cambiar las palabras del himno, y quizás hasta la bandera y el escudo del estado, y tal vez inclusive hasta el nombre del país, o quizás alguna parte de ello, con el fin de lograr una mayor consonancia con la voluntad de esta o aquella minoría. Esto, por supuesto, sería su derecho. Aunque no creo que esta posición minoritaria fuera aceptada.
Es una lástima que haya personas en la Universidad de Haifa que se conducen por unas sendas que son una reminiscencia de las de la secta haredí Neturei Karta. La democracia exige un delicado equilibrio entre la mayoría y los derechos de la minoría, e Israel no ha logrado encontrar el equilibrio adecuado en muchos aspectos de la vida. Pero hay que recordar que los derechos no son sólo para una minoría, sino también para la mayoría, sobre todo cuando llegamos al nivel de simbolismo.
Labels: Avineri, Universidades israelíes


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