Sunday, September 18, 2011

¿Israel, arrojándose al mar él mismo? - Thomas Friedman - NYT



Thomas Friedman es uno de los principales columnistas del NYT y un portavoz aúlico de la administración Obama (el propio Obama lo tiene como lectura destacada). Es decir, cuando se expresa "habla", de alguna manera, la propia administración Obama, y expresa su aversión por Netanayhu.

Hoy publica en el NYT un artículo muy duro contra el actual gobierno israelí, donde, además de apreciaciones cuestionables, afirma una serie de críticas que no son faciles de obviar:
"Nunca he estado más preocupado por el futuro de Israel. El desmoronamiento de los pilares clave de la seguridad de Israel - la paz con Egipto, la estabilidad de Siria y la amistad de Turquía y Jordania - junto con el gobierno más diplomáticamente inepto y estratégicamente incompetente de la historia de Israel, han puesto a Israel en una situación muy peligrosa".
La voz de la administración Obama, o al menos su interpretación de sus quejas, se adivina en las siguientes palabras:
"Esto también ha dejado al gobierno de EEUU harto del liderazgo (actual) de Israel, siendo un rehén de su ineptitud, porque el poderoso lobby pro-israelí, en plena campaña electoral, puede obligar a la administración Obama a defender a Israel en la ONU, incluso cuando sabe que Israel está llevando a cabo unas políticas que van en contra de su propio interés o del de los Estados Unidos".
Para Friedman, por fortuna, no todo es culpa de Israel, aunque en buena medida es culpa de Netanyahu por no jugar el "juego del proceso de paz" y preferir el status quo y "esperar y ver".
"Israel no es responsable de la caída del presidente egipcio, Hosni Mubarak [N.P.: ahí Obama quizás tenga algo más que decir], o de la insurrección en Siria o de la decisión de Turquía de buscar el liderazgo regional reprobando cínicamente a Israel o de la fractura del movimiento nacional palestino entre Cisjordania y Gaza. De lo que sí es responsable el primer ministro de Israel, Bibi Netanyahu, es de no llevar adelante una estrategia para responder a todos estos cambios de una manera que proteja a largo plazo los intereses de Israel.

Bueno, el señor Netanyahu sí tiene una estrategia: no hacer nada, tanto en relación con los palestinos como con Turquía, que le obligue a ir en contra de su base electoral, de su compromiso con su ideología o antagonizar con su socio clave de la coalición, el ministro de Asuntos Exteriores Avigdor Lieberman, un político de extrema derecha. Eso sí, apela a los EEUU para que detenga el programa nuclear de Irán y ayude a Israel en todos sus problemas, pero asegurándose de que el presidente Obama no pueda pedirle nada a cambio - como detener los asentamientos israelíes - mediante la movilización de los republicanos en el Congreso y calentando a los líderes judíos americanos sugiriendo que Obama es hostil a Israel, y tratar de que pierda el voto judío. Y mientras tanto, apoyarse en el lobby pro-Israel para que negocie con la administración o el Congreso para decir en voz alta que tal vez Bibi haya cometido algunos errores, y no sólo Barack. ¿Quién dice que el Sr. Netanyahu no tiene una estrategia?"
La arremetida de Thomas Friedman contra Netanyahu se centra en su inmovilismo, y aunque yo también sea partidario de la máxima de Baltasar Gracián, "En tiempos de tribulación, no hacer mudanza", no deja de tener razón en lo referente a la perdida de la iniciativa por parte de Israel.
"El esfuerzo diplomático de años de duración para integrar a Israel como un vecino aceptado en el Oriente Medio se derrumbó esta semana, con la expulsión de los embajadores de Israel en Ankara y El Cairo, y la evacuación apresurada de personal de la embajada de Amman", escribía Aluf Benn en el Haaretz. "La región está expulsando al Estado judío, que cada vez está más encerrando detrás de sus muros y barreras fortificadas, bajo un liderazgo que se niega a cualquier cambio, a cualquier movimiento o cualquier reforma... Netanyahu ha demostrado una absoluta pasividad frente a los dramáticos cambios que se han sucedido en la región, y ha permitido a sus rivales tomar la iniciativa y establecer el orden del día".
Thomas Friedman continúa su artículo "ejemplificando" el inmovilismo de Netanyahu haciendo referencia a la Autoridad Palestina, Turquía y Egipto, y donde en los dos primeros casos predice que una paralización de los asentamientos y las disculpas con Turquía habrían, por sí solas, "apaciguado" las derivas ya bastante manifiestas de la Autoridad Palestina y Turquía, tirando del ya habitual cliché de "Si Israel (hubiera hecho esto y lo otro), entonces...".

Si bien es cierto que Netanyahu debería haber "jugado al juego" (no lo tengo tan claro en el caso turco), me parece bastante evidente que obvia y evita un análisis de las políticas ya muy definidas de las otras partes, en buena medida ajenas a las posibles actuaciones favorables de Israel (algo que también afectó a las acciones de Netanyahu, y no solamente Avigdor Lieberman).

Thomas Friedman termina su artículo con un aire amenazante:
"Tengo una gran simpatía por el dilema estratégico de Israel y no me hago ilusiones sobre sus enemigos. Pero hoy Israel no está dando a sus amigos - y el presidente Obama es uno de ellos - nada con que defenderlo. Israel puede luchar con todo el mundo o puede optar por no rendirse, pero para atenuar estas tendencias necesita una propuesta de paz que la gente imparcial reconozca como seria, y con ella reducir su aislamiento.

Por desgracia, Israel hoy en día no tiene un líder o un gabinete que practique una diplomacia sutil. Uno sólo puede esperar que el pueblo israelí se de cuenta de ello antes de que este gobierno sumerja más profundamente a Israel en el aislamiento mundial y arrastra a América junto a él".
No obstante, me gustaría añadir la parte fundamental de un muy interesante artículo de Jeffrey Goldberg en Bloomberg: "Los palestinos pueden ganar la votación, pero no un Estado":
Netanyahu no ha hecho mucho para sugerir a los palestinos que las negociaciones darían sus frutos. Pero Abbas ha sido el socio de Netanyahu en la parálisis. Dos puntos han sido oscurecidos por el drama que se avecina en la ONU: Ha sido Abbas, no Netanyahu, el líder que se ha negado a entrar en unas negociaciones sin condiciones. Abbas está buscando algo en la ONU que ya se ofreció a los palestinos y que ya fue rechazado por ellos.

Robert Danin, del Council on Foreign Relations, ha señalado que Abbas está buscando aparentemente el reconocimiento de la ONU porque prefiere negociar como líder de un estado independiente. Pero a los palestinos ya se les ofreció la independencia con unas "fronteras provisionales" en las conversaciones de paz hoy en día olvidadas del 2003, conocidas como la Hoja de Ruta. "El liderazgo palestino", escribe Danin, "siempre rechazó esta opción por temor a que el establecimiento de un Estado antes de resolver todas las cuestiones pendientes sobre el estatuto definitivo con Israel las dejaría sin resolver para siempre". Ahora Abbas está buscando una forma aún más simbólica de independencia.

Entonces, ¿cuál es la verdadera meta de Abbas? Puede ser nada más que un intento de asegurar su legado, o de marginar a sus rivales, como el primer ministro Fayyad. Sin embargo, recientemente dijo algo revelador: "Vamos a quejarnos de que los palestinos hayan estado bajo la ocupación durante 63 años".

La ocupación, como se entiende en general, no se inició hace 63 años. Israel conquistó Cisjordania y Gaza hace 44 años. Sesenta y tres años es cuando Israel fue fundado. Si el objetivo de Abbas en la ONU es la emancipación de su pueblo, entonces no tendrá éxito. Si su objetivo de demonizar y deslegitimar a su enemigo, entonces bien podría tenerlo.
En definitiva, ante los desafíos planteados, Netanyahu debía haber optado por un gobierno de unidad apto para tomar decisiones estratégicas y no seguir con un gobierno preso de las ambiciones exclusivamente internas y electorales de dos de sus piezas claves, el Shas e Israel Beitenu. Éste último, que al estilo de los partidos populistas europeos sacaba a la luz esos temas que preocupan al hombre de la calle y que al ser poco políticamente correctos son obviados por los principales partidos, aunque de hecho aspira a competir con el Likud por un mismo electorado, no ha madurado como partido político responsable que desea aspirar a representar la opinión mayoritaria del país. Un ejemplo de eso es su líder, Lieberman, que ha preferido mantenerse como ministro de Asuntos Exteriores en una cuasi clandestinidad por los beneficios publicitarios del cargo, que prestar un servicio a su país desde otra posición.

He ahí la responsabilidad de Netanyahu, no reconocer que con la composición actual de su gobierno no podía afrontar las decisiones que se avecinan. Da la sensación de que el propio futuro político de Netanyahu empieza a estar en el alero.

Los artículos de T.Friedman y de JGoldberg

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2 Comments:

Blogger Crandel said...

Israel esta en una posición políticamente difícil. Me cuesta imaginar cual será la estrategia de bibi en la ONU.
Creo que lo mejor que podría hacer es patear el tablero y hacer una movida ofensiva. Llevar un acuerdo de paz, ponerlo en la mesa y decir: "quieren un estado, aca esta !!! firmen y se van con un estado !!!".
demostraría de forma contundente quien esta a favor de la paz y quien no. Creo que mas de un pais podría cambiar su voto.

5:07 AM  
Blogger José Antonio said...

Si finalmente realiza una oferta o propone un plan de paz habrá hecho muy tarde lo que algunos le han estado recomendando hace mucho tiempo.

El problema es que Netanyahu ha estado más interesado en la pervivencia de su coalición de gobierno.

El peligro que se corre es una solución impuesta y que no tenga en cuenta los intereses de Israel. La única solución para él es largar el lastre que representan ciertos partidos de su coalición y conformar un gobierno de unidad nacional.

¿Podrá, o seguirá confiando en dotes de relaciones públicas, que por cierto no han servido para mucho?

Netanyahu se juega su carrera política y un mal acuerdo para Israel

10:29 PM  

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