Friday, September 09, 2011

Muy bueno: Cuando la guerra empieza asomar la cabeza, en Israel prefieren enterrarla en la arena - Israel Harel - Haaretz


Maj. Gen. Eyal Eisenberg

Esta semana, el jefe del Comando Central de Defensa, el general de división Eyal Eisenberg, decía lo que pensaba en el Instituto de Estudios para la Seguridad Nacional de la Universidad de Tel Aviv: "Lo que se llama la primavera árabe podría convertirse en un invierno radical islámico. Y eso aumenta la posibilidad de una guerra total, general, que incluso podría incluir el uso de armas de destrucción masiva".

Sus declaraciones provocaron una tormenta. Incluso su cautelosa elección de las palabras (dijo "riesgo") fue una afrenta para la corrección política imperante en Israel sobre la verdadera naturaleza de esta "primavera". En contraste con los soñadores, llamó a las cosas por su nombre.

El análisis de Eisenberg (que estaba destinado a ser una evaluación de la situación, no una declaración desafiante) recibió la reprimenda del ministro de Defensa, Ehud Barak, y del asesor de Barak, Amos Gilad, que se unió a la refriega, según informó Aryeh Golán de la Radio Reshet de Bet Israel: "Nuestra situación de seguridad nunca ha sido mejor". La misma declaración, palabra por palabra, fue pronunciada por los líderes de nuestra nación en vísperas de la Guerra de Yom Kippur. Sin duda, cualquiera que recuerde esto temblaría.

¿Es "la concepción" - y también la historia - lo que se repite?

"Ninguno de los rivales de Israel está interesado en iniciar una guerra contra él", dijo Barak. ¿Ninguno de ellos? ¿En serio? ¿Ni siquiera Mahmud Ahmadineyad? ¿Para qué, exactamente, ha almacenado Hassan Nasrallah miles y miles de cohetes? ¿Realmente no hemos escuchado ninguna voz hostil procedente de Egipto? ¿Y qué hay de los misiles, algunos de ellos capaces de alcanzar el aeropuerto internacional Ben-Gurion, que han entrado de contrabando en Gaza? ¿Y alguien realmente sabe lo que puede pasar en Amman?

"Ellos saben muy bien por qué no les sale en cuenta utilizar armas químicas", advirtió Barak. "Ellos conocen muy bien por qué no les vale la pena ni pensar incluso en utilizar esas armas contra Israel".

Lo sentimos, pero ellos no lo saben. Debido a que Barak y sus secuaces, los "amenazadores" en serie, les han enseñado que sus amenazas de que "no les saldría en cuenta" sólo son amenazas vacías.

Durante la primera Intifada, la de las piedras y las bombas incendiarias, nuestros líderes amenazaron con que si los palestinos utilizaban armas directamente, la norma sería "en la guerra, como en la guerra". Sin embargo, durante la segunda Intifada, cuando nos dispararon y volaron nuestros autobuses, cafés, discotecas, restaurantes..., matando y mutilando a cientos, obtuvieron un total de 18 meses de "restricción de nuestro poder" antes de que la Operación Escudo Defensivo, ya con Sharon, se puso en marcha.

Luego vino la etapa siguiente de amenazas: Si se atreven a lanzar cohetes (con armas químicas y de destrucción masiva) contra nuestra población civil, sus ciudades, sus residentes y todo, serían hechos puré. Entre los que suelen decir estas cosas están los grandes de la literatura hebrea y los principales políticos de la izquierda israelí.

Así contestó Barak. ¿Y qué? Nuestros enemigos saben muy bien que las amenazas de "no les vale la pena ni pensar incluso en utilizar esas armas de destrucción masiva contra Israel" son amenazas vacías, y siempre lo serán.

La verdad es que aunque las armas israelíes están cargadas con balas letales, Israel - por cierto, mientras Barak ha sido ministro de Defensa - nunca aprieta el gatillo. No lo hará sino hasta día del juicio final, y recemos que nunca ocurra, pero nunca antes. Los judíos, incluso si sus ciudadanos sobreviven a un ataque químico, nunca responderán con la misma moneda. Así que si los cohetes siguen lloviendo sobre los residentes del sur de Israel, incluso si tienen componentes químicos, la respuesta no será más que otra Operación Plomo Fundido, y una vez más se concluirá muy pronto.

No hay campaña israelí que termine con la rendición del enemigo, y es una de las razones por las que estamos eternamente en guerra. Si no estamos preparados para derrotar a nuestros enemigos, de una vez por todas y con las armas convencionales, ¿para qué prometer vacias amenazas sobre cualquier otro tipo de represalias?

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