La bomba haredí - Yaron London - Ynet

Soldados protegiendo a unos haredíes en Samaria - Menahem Kahana
El ex jefe del Mossad, Efraim Halevy, sabe una cosa o dos acerca de los peligros que acechan a Israel. En una reciente conferencia afirmó que el peligro que supone la radicalización de la ultra-ortodoxa es mayor que la amenaza iraní.
Las palabras de Halevy provocaron protestas, por supuesto. Los miembros del Shas y del Judaísmo Unido de la Torá (partidos haredíes) lo acusaron de recurrir a una grave provocación. Ellos creen, o al menos parecen creerlo, que los ultra-ortodoxos mejoran la condición de los judíos ante Dios, y que cuenta más gente estudie la Torah mayor seguridad tendrá el pueblo de Israel.
Debemos tener en cuenta una y otra vez que la inmensa mayoría de los rabinos ortodoxos en la diáspora se opusieron al sionismo, y es que creían que los judíos debían permanecer en la diáspora hasta que Dios finalmente los salvara. Después del Holocausto, dijeron que se trataba de un castigo por rehuir nuestra Torah.
Los líderes haredíes de Israel no se han apartado de este punto de vista básico, aunque ya no lo hagan tantas veces público: la salvación de los judíos está en las manos de Dios, que está en los cielos, y no depende de la habilidad de nuestros pilotos en los cielos.
Esta percepción está cada vez más integrada en los puntos de vista de los fieles que pertenecen al sionismo religioso. Ellos creen que cuanto más estricta sea su adhesión a las normas religiosas, más pronto vendrá el Mesías. Los rabinos del campo mesiánica animan a sus estudiantes a servir en el ejército para así convertirlo en el ejército de Dios. Su resistencia al canto femenino es una de las muchas manifestaciones de esas tendencias mesiánicas en el ejército.
Sé muy poco sobre las armas nucleares y los misiles en posesión de Irán, de su voluntad de atacarnos y de los medios de defensa y ataque a nuestra disposición. Sin embargo, sé lo suficiente como para evaluar los daños y perjuicios que ocasionaría la radicalización de los ultra-ortodoxos: constituye un peligro sustancial e inminente. La demografía avanza rápidamente y a una velocidad similar a la de la carrera nuclear iraní.
Dentro de poco, la Oficina Central de Estadísticas publicará sus cifras, incluyendo una previsión demográfica de su distribución por sectores. Mencionó a continuación algunas cifras relevantes (redondeadas para que sean más fáciles de digerir). Se refieren a las personas menores de 20 años.
En el 2034, según el pronóstico conservador, habrá 1,4 millones de "judíos no haredim" en ese grupo de edad. Los ultra-ortodoxos se acercarán más o menos a un millón y los árabes a unos 750.000.
De acuerdo con un pronóstico moderado, la relación entre los "judíos y otros" y los haredim y los árabes sería de 1.7 millones frente a 2 millones. Basado en el escenario más extremo, la proporción será de 2,2 millones de "judíos y otros" en comparación a los 2,5 millones de haredim y árabes.
A la luz de estas cifras, sólo un tonto podría evitar la suposición razonable de que en la próxima generación el porcentaje de la población sionista sería una minoría. Si el espíritu de la comunidad haredi y su estilo de vida no cambian, sería dudoso que Israel fuera una entidad política diferente a los estados vecinos: una región teocrática, pobre en términos económicos y espirituales, muy concurrida y muy similar al aterradora Irán.
Quizás los iraníes deberían mostrar paciencia, ya que podrían ahorrarse el esfuerzo inherente a desarrollar una bomba nuclear.


0 Comments:
Post a Comment
<< Home