Saturday, November 05, 2011

No se preocupen, Israel no va a bombardear Irán - Barry Rubin - National Post



Los últimos sustos acerca de una próxima guerra surgen de una mezcla de sensacionalismo y de malas interpretaciones. Se informa no sólo de que Israel puede atacar a Irán, sino que además el Reino Unido y Estados Unidos están preparado para unirse al golpe. Tales afirmaciones aparecen cada pocos meses, en gran parte debido a la incapacidad de comprender el marco político y estratégico de este affaire.

El gobierno de Israel ha decidido por muy buenas razones no atacar a Irán. En su lugar, se ha desarrollado una estrategia de largo alcance bastante similar a la desarrollada por la política de EEUU durante la Guerra Fría.

Esta política, que creo que es correcta, consiste en la preparación de sus fuerzas ofensivas y defensivas para actuar con decisión si Israel sintiera cada vez más cercano un probable ataque nuclear iraní.

Entonces, ¿por qué es erróneo esperar un ataque israelí en un futuro cercano?

En primer lugar, Irán está todavía lejos de conseguir producir armas nucleares. No hay pues necesidad de actuar ahora mismo. Incluso si Irán pudiera construir una bomba, se necesitaría tiempo para hacerla lo suficientemente pequeña para poder ser transportada en un misil.

En segundo lugar, un ataque israelí no haría más que retrasar, no detener, el programa nuclear de Irán. Y el éxito temporal implicaría enormes costos: la guerra total, y una guerra potencialmente nuclear, ya que haría inevitable que Teherán obtuviera armas nucleares.

En tercer lugar, los últimos Informes - incluyendo el nuevo de la Agencia Internacional de Energía Atómica - no añaden nada que Israel no sepa.

En cuarto lugar, todas las razones para que Israel no ataque a Irán son más fuertes hoy que nunca. Israel no puede depender del apoyo de EEUU y se enfrentaría a una situación mucho peor en la región. Aunque muchos de los nuevamente poderosos movimientos islamistas no son partidarios directos de Irán, una guerra entre Israel e Irán les uniría en contra de Israel en lugar de continuar con sus luchas internas.

Cualquier expectativa de que Gran Bretaña y los Estados Unidos se unan en un ataque va en contra de la política de ambos países, la cual tiene por objeto evitar las confrontaciones. Cualquier expectativa de la guerra debería ignorar el comportamiento y la visión del mundo de sus actuales gobiernos.

Entonces, ¿qué está pasando? La respuesta es obvia. Israel, comprensiblemente, tiene planes para un posible ataque contra Irán si ese fuera realmente necesario y se prepara militarmente para esa posible contingencia. Las fugas desde Israel están pensadas para poner nerviosos a Irán e incentivar a los países occidentales a la hora de aumentar las sanciones y trabajar más duramente para impedir que Teherán obtenga armas nucleares.

La estrategia de Israel es aprovechar el tiempo antes de que Irán pueda conseguir las armas nucleares y reforzar sus capacidades ofensivas y defensivas. En el lado ofensivo, Israel prepara sus misiles - un sistema de este tipo ha sido testado recientemente -, submarinos y aviones para golpear las instalaciones nucleares iraníes y sus plataformas de lanzamiento en caso de necesidad.

En el lado defensivo, Israel desarrolla un sistema de capas de misiles antimisiles y otros métodos para derribar los misiles iraníes. También se beneficia de las estaciones de alerta temprana de EEUU y de los misiles defensivos estacionados en Arabia Saudita para defender a los estados árabes del Golfo de cualquier ataque iraní.

El objetivo de Israel, que se está cumpliendo, es hacer más difícil para los misiles iraníes llegar a su territorio, al mismo tiempo que evita la guerra (pero se prepara para librar una, si fuera necesaria).

Algunos observadores afirman que el régimen iraní está tan loco que puede atacar a Israel con armas nucleares en el momento que lo considere oportuno. También señalan, más correctamente, que ningún sistema defensivo es perfecto, y que incluso un ataque nuclear limitado sería devastadora para Israel.

Irán ha demostrado ser agresivo y peligroso, pero no loco. Su propósito principal es obtener armas nucleares para protegerse de agresiones más bien convencionales, además de asegurar la revolución y patrocinar el terrorismo sin casi ningún riesgo para sí mismo. El régimen de Irán tiene una fuerte ideología islamista radical y habla continúamente de un genocidio contra Israel. Sin embargo, los líderes políticos y los planificadores estratégicos entienden que un ataque israelí no resolvería definitivamente ese problema.

Finalmente, a menos que Irán tenga una docena de armas nucleares que puedan ser lanzadas al mismo tiempo - una meta que está bastante lejos -, Israel puede manejar la amenaza con una alta probabilidad de éxito. La anulación de dos o tres misiles y de las plataformas de lanzamiento es mucho más fácil que destruir por completo las numerosas instalaciones de producción nuclear iraní. Irán está lejos de tener una sólida y suficiente fuerza de ataque nuclear para pensar que un ataque a Israel no supondrá recibir una represalia israelí devastadora.

La respuesta de Israel a esta peligrosa situación no es ni optimista, ni ingenua, ni aventurera. Gran parte de los medios de comunicación y de los observadores occidentales no lo entienden, pero eso se ajusta bastante a su nivel generalmente bajo de comprensión de la moderación real de Israel, de su deseo de paz y de sus necesidades reales de seguridad.

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