Friday, December 16, 2011

La difusión del mito de la "teocracia de Israel" – Shmuel Rosner - JJournal


Calle de un barrio haredi

Eric Alterman no es el mayor fan de Israel. Por buenas razones, pero sobre todo por malas, él cree que Israel se está "convirtiendo en una teocracia", un título pegadizo que está lejos de ser cierto. Pero sí entiendo por qué a todos los Altermans de este mundo, a una distancia muy segura de los hechos, les resulta fácil creer en esas tonterías.

Alterman escribió un artículo para la web judía The Forward - un artículo en el que realicé un verdadero esfuerzo para leerlo de principio a fin -. Y mientras estaba leyéndolo, él artículo me contaba infundadas y “factuales” declaraciones, insinuaciones engañosas y las típicas omisiones intencionadas. Habría mucho que contar.

Voy a enumerar seis puntos de crítica:

1.- "Cada vez resulta más evidente que la ruptura entre Israel y la judeidad de la diáspora, particularmente en su variedad americana, se está acercando rápidamente".

¿Tiene algún dato Alterman para apoyar esta pomposa afirmación? Estoy muy familiarizado con todos los datos disponibles sobre este tema y no creo que sea ese el caso. Puede ser que sea "obvio" para él, o que, nuevamente, simplemente no sea verdad.

2.- "La razón de esto es que Israel se está convirtiendo, lenta pero inexorablemente, en una teocracia conservadora, mientras que la diáspora, en gran parte, es afecta a la democracia liberal".

Aquí están los hechos: incluso los estudios que apuntaban la posibilidad de una creciente "distancia" entre los judíos de EEUU y los de Israel no han encontrado ninguna evidencia de que la política tenga algo que ver con ello. Si quieren más pruebas, lean a Mirsky: "aunque los jóvenes judíos no ortodoxos son de hecho menos apegados a Israel que sus mayores, las políticas de Israel no son la razón de ello" (es un efecto generacional que se ha dado antes, posteriormente su apego vuelve a crecer).

3.- "Israel no es una democracia, y nunca lo ha sido con respecto a los 4 millones de árabes en Cisjordania y Gaza”.

Israel es una democracia, y en Cisjordania (pero no en Gaza, como la primera versión de su artículo indicaba) es una potencia ocupante. Israel no puede ser una "democracia" en áreas que no son "Israel".

4.- "El cuerpo político israelí está cada vez más controlado por los judíos haredí, por un lado, y por los nacionalistas laicos por el otro, donde muchos de sus integrantes emigraron de Rusia".

Es muy habitual expresar ese argumento, pero aquí está la verdad: El Parlamento israelí cuenta con 120 miembros. De todos ellos, 11 puede ser descritos como diputados pertenecientes a "esas familias cuyos integrantes emigraron de Rusia" y otros 16 son "judíos religiosos, haredi y/o ortodoxos". Eso hace 27 miembros de 120. Si uno quiere argumentar que los judíos haredi y los inmigrantes rusos "dominan" el cuerpo político de Israel tiene que proporcionar unos hechos más convincentes.

5.- "Algunos de estos proyectos de ley (supuestamente derechistas y limitadores de la crítica y las libertades) pueden no llegar a prosperar".

Alterman cuenta una serie de proyectos de ley que él describe como una "legislación y unas regulaciones antidemocráticas". Luego dice que "algunos" de estos proyectos pueden "no prosperar". Equivocado de nuevo: la mayoría de estas leyes no pasarán - al menos no en la forma descrita por Alterman -, y para ser claro, me opongo a la mayor parte de estas leyes, pero esto no justifica las afirmaciones erróneas.

6.- "Pero son claramente una minoría". Es decir, los “judíos israelíes que preferirían vivir en una democracia secular son una minoría”.

El "Democracy Index" (obtenido por el liberal Democracy Institute) encontró que hay "un amplio apoyo a la afirmación de que Israel debe seguir siendo un Estado democrático". Sólo el 27% de los encuestados judíos dicen que Israel es "demasiado democrático", mientras que el 37% dice que “el nivel de democracia es el correcto" y el 36% piensa que no es lo "suficientemente democrático" (es decir, queremos que sea aún más democrático). Creo que esto supone una clara mayoría de judíos que quieren vivir en una "democracia".

En pocas palabras: los Alterman del mundo pueden pensar lo que quieran acerca de Israel, y el malestar que puedan sentir por algunas de las acciones y políticas israelíes puede ser fácilmente justificable. Sin embargo, su artículo no trata de explicar Israel a los desinformados y ni siquiera trata de promover un Israel mejor.

Los Alterman de este mundo no tratan de corregir o prevenir una supuesta ruptura, ellos tratan de ampliar la brecha con esta mezcla de medias verdades.

Shmuel Rosner en Jewish Journal

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