Sunday, March 09, 2014

Reprobar (únicamente) a Netanyahu no traerá la paz más cerca - Jeff Jacoby - Boston


En el Oriente Medio de Barack Obama la explicación de la persistente falta de paz entre Israel y los palestinos es clara: todo es culpa de Bibi Netanyahu. Las cosas serían mucho más fáciles si el primer ministro israelí hiciera de tripas corazón.

"Una de las cosas que mi mamá siempre me contaba... es que si hay algo que usted sabe que tiene que hacer, incluso si es difícil o desagradable, debe ser capaz de ir hacia adelante y hacerlo, porque la espera no va a ayudar" , dijo Obama en una entrevista al Bloomberg publicada justo antes de la llegada de Netanyahu a Washington esta semana. "Esta no es una situación en la que usted espera y el problema desaparece", advirtió. Sería mucho mejor que el líder israelí "aprovechara el momento" para concluir un acuerdo de paz con los palestinos, o por el contrario prepararse para una reacción mundial dolorosa que Estados Unidos será incapaz de detener. Detener la construcción de asentamientos en toda la Línea Verde, dar a los palestinos el estado que demandan, o "nuestra capacidad para gestionar las consecuencias internacionales va a ser limitada".

¿Les suena familiar? Por supuesto. Esta es la fantasía del Oriente Medio, en el que la paz es responsabilidad solamente de los israelíes y el rechazo palestino no es más que una excusa para que el Estado judío arrastre sus pies. Es parte de un mundo de fantasía mucho más grande, uno en el que los gobernantes rusos revanchistas cambian dulcemente sus políticas ante el empuje de las críticas occidentales y en el que el brutal régimen sirio abandona sus armas químicas por miedo a cruzar una "línea roja americana".

Según este ambiente de fantasía, también existe un robusto campo pro paz palestino deseoso de una solución de dos Estados: un Estado soberano de Palestina conviviendo en armonía junto al Estado judío de Israel. Si esa preciosa solución no se ha materializado hasta ahora sólo se debe a la desagradable terquedad de los israelíes y de su líder electo. Después de todo, el líder palestino Mahmoud Abbas es un amante de la paz  que, como dice Obama, "es sincero acerca de su disposición a reconocer a Israel y a su derecho a existir, y está comprometido con la no violencia y con los esfuerzos diplomáticos".

Pero eso sólo es cierto para los creyentes en ese Oriente Medio de fantasía. En el verdadero Oriente Medio, Netanyahu ya suspendió unilateralmente la construcción de asentamientos durante 10 meses - un gesto de buena voluntad sin precedentes - y su Gabinete ya indicó el mes pasado que se tragaría sus reparos y aceptaría el marco propuesto por John Kerry para las negociaciones entre israelíes y palestinos .

El verdadero Abbas, por su parte, rechazó la oferta israelí de un Estado palestino en el 2008, luego se negó durante años a participar en las conversaciones auspiciadas por Estados Unidos con Israel ante la confianza de que Washington, es decir, Obama, presionara a Israel para hacer concesiones dolorosas con el fin de atraer a los palestinos a la mesa de negociaciones. Esas concesiones finalmente incluyeron la liberación de decenas de asesinos palestinos encarcelados, que fueron aclamados por Abbas como "héroes" en la manifestación que celebraba su liberación. Sin embargo, en lugar de negociar de buena fe, Abbas quiere aún más concesiones por adelantado, una demanda que repitió el lunes.

La ilusión que está en el núcleo del proceso de paz entre israelíes y palestinos es que la falta de soberanía palestina es lo que mantiene vivo el conflicto, y que la tensión y la violencia terminaría si solamente los árabes de Palestina consiguieran un Estado propio.

Pero esa nunca ha sido la verdad. Lo que impulsa el conflicto no es el hambre de un Estado palestino, sino un rechazo profundamente arraigado a la existencia de un Estado judío. Fueron los líderes árabes quienes rechazaron con vehemencia cualquier "solución de dos estados" que las Naciones Unidas recomendó en 1947. Casi 70 años después, los palestinos aún no están dispuestos a reconocer a Israel como el Estado-nación del pueblo judío, es decir, a reconocer que los judíos tengan derecho a un estado soberano en su patria nacional, al igual que los irlandeses tienen derecho a Irlanda, los italianos a Italia y los japoneses a Japón.

Sin embargo, los líderes palestinos insisten con vehemencia que nunca van a estar de acuerdo en una cosa así. "Eso está fuera de cuestión", dijo Abbas el mes pasado, mientras el principal negociador de la Autoridad Palestina, Saeb Erekat, se quejaba: "Cuando usted dice aceptar a Israel como un Estado judío, usted me está pidiendo que cambiemos nuestra narrativa".

Justamente eso. Y es esa narrativa precisamente, que los judíos son extranjeros en el Oriente Medio y que cualquier soberanía judía sobre cualquier territorio es intolerable, lo que debe cambiar si este conflicto ha de resolverse. Atacar verbalmente a Netanyahu para agradar a los anti-Israel, no traerá ni una hora más cerca una paz justa y duradera.

Labels: , ,

Sunday, June 30, 2013

El mito de la inevitable minoría judía en Israel - Jeff Jacoby - The Boston Globe


El primer titular de hoy del Haaretz. ¿Temor a que la amenaza demográfica se desinfle?


A Israel se le "acabando el tiempo", comentó el Secretario de Estado John Kerry ante el Comité Judío Americano en Washington este mes. Una solución de dos estados al conflicto palestino debe llegar pronto o "la insidiosa campaña de deslegitimación de Israel sólo ganará fuerza", advirtió. "Israel deberá elegir entre ser un Estado judío o un Estado democrático, pero no va a poder cumplir con la visión de sus fundadores de ser ambos".

Este es un viejo refrán, popular pero erróneo: Israel debe hacer la paz con los palestinos antes de que las altas tasas de natalidad árabes provoquen que los judíos sean una minoría en su propia tierra.

En Jerusalén, hace unos meses, el presidente Obama se hizo eco de la misma reclamación. "Teniendo en cuenta la demografía al oeste del río Jordán, el único camino para que Israel perdure y prospere como un Estado judío y democrático es a través de la existencia de una Palestina independiente y viable".

Este denominado "argumento demográfico" puede sonar convincente, incluso siniestro. Sin embargo, se basa en un estereotipo anticuado de las mujeres árabes como factorías de bebés, superando a sus rivales judías a un ritmo tal que es sólo cuestión de tiempo antes de que los judíos sean abrumados numéricamente.

En la década de 1960, cuando la tasa de fecundidad de los árabes israelíes (9,2 nacimientos por mujer) se elevó muy por encima de la de los judíos de Israel (3,4 nacimientos por mujer), ese desafío demográfico ciertamente parecía plausible. Yasser Arafat solía decir que la última arma en su arsenal contra el Estado judío era "el vientre de la mujer árabe". La Autoridad Palestina siempre ha entendido el valor propagandístico de los datos de población. A medida que la Oficina Central de Estadísticas de Palestina comenzó su primer censo en la Ribera Occidental y Gaza en 1997, el director de la oficina, Hassan Abu Libdeh, aseguró al New York Times que los resultados nunca llegarían a nada menos que a "una intifada civil". En 2005, dicha agencia pronosticó que los judíos serían una minoría en la "Palestina histórica" (es decir, al oeste del río Jordán) para el año 2010 . Ahora se dice que el punto de inflexión vendrá en el
2020.

No cuenten con ello.

A pesar del alarde de Arafat, las mujeres palestinas, al igual que las mujeres de todo el mundo musulmán, están dando a luz muchos menos hijos de los que solían. Dentro de Israel propiamente dicho, la tasa de natalidad entre los musulmanes ha seguido una tendencia constante a la baja y se sitúa ahora en 3,5 hijos por mujer. Es incluso menor para los palestinos en la Ribera Occidental, sólo 2,91 según el CIA Factbook. En una encuesta de 2012 de la Population Reference Bureau sobre las actitudes de planificación familiar en el mundo árabe, el 72% de las mujeres palestinas casadas (edades 15 a 49) dijeron que preferían evitar un nuevo embarazo. Esto es típico del moderno Oriente Medio: La misma encuesta mostró que la mayoría de las jordanas, egipcias y sirias sentían lo mismo.

Pero mientras que las tasas de natalidad palestinas han disminuido drásticamente, las tasas de natalidad judía en Israel se han ido elevando. Israel tiene ahora el nivel de fecundidad más alto de cualquier nación industrializada moderna. La brecha de la fertilidad entre los judíos de Israel y los árabes israelíes, cerca de un 5,8 en la década de 1960, es ahora de 0,5.

Desafiando la sabiduría popular desde hace mucho tiempo, el ex diplomático israelí Yoram Ettinger escribe que es la población judía de Israel la que está experimentando un notable aumento, pasando de alrededor 80.000 nacimientos por año en 1995 a 130.000 en 2012. (El número anual de nacimientos árabes israelíes se ha mantenido entre 35.000 y 40.000).

Es fácil enredarse en los debates sobre las estadísticas, pero Ettinger ha conducido un estudio demográfico detallado que expone serios errores en las proyecciones anteriores, siendo la conclusión que la demografía, lejos de ser un pasivo en el futuro que se avecina para Israel, es un activo estratégico. Los 6,3 millones de judíos que viven en Israel y Cisjordania representan al 66% del área (sin incluir Gaza, que Israel abandonó por completo a la Autoridad Palestina en 2005). "Cualquier persona que sugiera que los judíos están condenados a convertirse en una minoría al oeste del río Jordán está drásticamente equivocada o bien es escandalosamente mentirosa", argumenta Ettinger.

¿Merece pues la pena proseguir con el "proceso de paz"? ¿Una solución de dos Estados pondrá fin al conflicto? Estas tendencias demográficas no pueden responder a estas cuestiones. Lo que sí pueden hacer es quitar la presión artificial para que Israel actúe o haga algo - cualquier cosa - antes de que la espada de Damocles le caiga encima.

Y tal vez, sólo tal vez, pueda abrir algunos ojos de esos que han estado esperando, como Arafat, que "el vientre de la mujer árabe" ponga fin al Estado judío. Israel, ahora el hogar de casi la mitad de los judíos del mundo, es un hecho permanente de la vida en el Medio Oriente.

Cualquier proceso de paz genuino debe comenzar con la aceptación de esa realidad.

Labels: ,

Saturday, April 21, 2012

“Víctimas” que persiguen (a los judíos) - Jeff Jacoby


 El Día del Holocausto siempre cae durante la semana siguiente a Pascua. A primera vista, las dos fechas parecen tener poco en común: una conmemora a los millones de judíos europeos aniquilados por la Alemania nazi, y la otra conmemora la liberación de los judíos de la esclavitud en el antiguo Egipto.

A pesar de todas sus obvias diferencias, una similitud fundamental enlaza estos dos capítulos cruciales de la historia judía. Ambos momentos representan unos intentos de genocidio, y en ambos casos sus ejecutores justificaron sus salvajadas afirmando que eran ellos de hecho las verdaderas víctimas, amenazadas por esas mismas personas que tenían la intención de aniquilar.

En el Seder de Pesaj, donde se vuelve a narrar una historia que nos lleva 3.000 años atrás, los judíos leen un pasaje del Éxodo en el que el Faraón racionaliza la represión letal que está a punto de desencadenar contra los hebreos. "Atended pues, seamos sabios con ellos", se cita. "De lo contrario, pueden llegar a ser tantos como nosotros, y si hay una guerra puede que se unan a nuestros enemigos, peleen contra nosotros y tengamos que dejar esta tierra". Su idea era tratarlos con inteligencia: primero como mano de obra esclava, seguido después de su asesinato en masa. "Entonces el Faraón ordenó a todo su pueblo: cada niño que nazca entre los Hebreos, que sea arrojado al Nilo".

Treinta siglos después, similar patrón precedió al Holocausto. "El pueblo judío está en contra de nosotros como enemigo mortal nuestro que es", declaraba Adolf Hitler en 1922, "por lo cual se opondrá a nosotros para siempre". Más de 100.000 judíos alemanes habían servido en el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial y 12.000 de ellos habían caído en el campo de batalla. Sin embargo, la derrota de Alemania fue atribuida a una "puñalada por la espalda" perpetrada por traidores desleales, especialmente por los judíos. Pero a este libelo sin fundamento de los nazis se añadieron muchos otros, como las grotescas afirmaciones de una pretendida agenda corruptora para Alemania. "Los judíos son responsables del intento de traer negros a la región del Rin con la idea final de bastardizar la raza blanca", se explayaba Hitler en el Mein Kampf. Estos enemigos tan malvados no demostraban tolerancia ni daban cuartel: "Debemos ser duros y rápidos, o ellos o nosotros".

Pocas semanas después de su llegada al poder, los nazis lanzaron su reinado del terror que culminaría con la Solución Final. A cada paso, sus crímenes contra los judíos eran descritos como actos de autodefensa. "Los judíos de todo el mundo están tratando de destruir Alemania", gritaban los carteles del gobierno nazi cuando desencadenaron un boicot de los negocios judíos. "Los alemanes deben defenderse". En cada edición de Der Stürmer, el periódico nazi publicado durante más de 20 años por el aliado de Hitler, Julius Streicher, una página proclamaba el siguiente lema: "Los judíos son nuestra desgracia".

A lo largo de los milenios, éste ha sido el modelo para el más virulento y violento antisemitismo. Los judíos siempre fueron representados, contra los hechos y toda lógica, como victimarios. Luego fueron las víctimas de una feroz y sorprendente inhumanidad.

En su magistral historia del siglo XIV, “Una mirada distante”, Barbara W. Tuchman describe con que facilidad, tras el estallido de la Muerte Negra, la peste, se culpó de ella a los judíos, y con qué resultados tan asesinos:
"En las acusaciones de que estaban envenenando los pozos se utilizaba como móvil la intención de matar y destruir a toda la Cristiandad, y así dominar todo el mundo. Los linchamientos se iniciaron en la primavera de 1348, pisando los talones de las primeras muertes por la peste. Los primeros ataques tuvieron lugar en Narbona y Carcasona, donde los judíos fueron sacados de sus casas y arrojados a las hogueras.... Las acusaciones dibujaban una conspiración judía internacional que emanaba de España, con mensajeros procedentes de Toledo que traían el veneno en pequeños paquetes y con instrucciones rabínicas para la dispersión del veneno por pozos y manantiales".
Los defensores de los judíos, entre ellos el Papa Clemente VI, señalaron que éstas eran unas ideas dementes, pues los propios judíos morían como consecuencia de la peste allí donde esta plaga hacía estragos, y que inclusive la peste azotaba lugares donde no vivían judíos. Sin embargo, tan poderosa era la furia contra ellos, y tan ávido era el deseo y el hambre de creer que eran los culpables de todas las cosas malas que sufrían, que miles fueron asesinados o desposeídos.

El antisemitismo es el odio más antiguo de la humanidad, un trastorno obsesivo irracional, y aparentemente indestructible. Ayaan Hirsi Ali, la activista de origen somalí cuya infancia transcurrió en Arabia Saudita, Etiopía y Kenia, recuerda cómo se la instruyó "prácticamente a diario, que los judíos era gente malvada, los enemigos jurados de los musulmanes, cuyo único objetivo era destruir el Islam". Ella creció escuchando como los judíos tenían la culpa de todo, desde el SIDA a las guerras, "si alguna vez quisiéramos conocer la paz y la estabilidad", se le decía, "habría que destruirles antes de que ellos acabaran con nosotros".

Los que odian a los judíos siempre se presentan a sí mismos como víctimas, y su condición de víctimas les da licencia para perseguir a los judíos. Se trata de un fenómeno tan antiguo como los faraones y tan contemporáneo como Al-Qaeda. Hitler lo llevó a una escala sin precedentes. Sin embargo, mientras que Hitler murió en 1945, el odio genocida dirigido contra los judíos sigue bien vivo.

Jeff Jacoby

Labels: , ,

Friday, December 16, 2011

La difusión del mito de la "teocracia de Israel" – Shmuel Rosner - JJournal


Calle de un barrio haredi

Eric Alterman no es el mayor fan de Israel. Por buenas razones, pero sobre todo por malas, él cree que Israel se está "convirtiendo en una teocracia", un título pegadizo que está lejos de ser cierto. Pero sí entiendo por qué a todos los Altermans de este mundo, a una distancia muy segura de los hechos, les resulta fácil creer en esas tonterías.

Alterman escribió un artículo para la web judía The Forward - un artículo en el que realicé un verdadero esfuerzo para leerlo de principio a fin -. Y mientras estaba leyéndolo, él artículo me contaba infundadas y “factuales” declaraciones, insinuaciones engañosas y las típicas omisiones intencionadas. Habría mucho que contar.

Voy a enumerar seis puntos de crítica:

1.- "Cada vez resulta más evidente que la ruptura entre Israel y la judeidad de la diáspora, particularmente en su variedad americana, se está acercando rápidamente".

¿Tiene algún dato Alterman para apoyar esta pomposa afirmación? Estoy muy familiarizado con todos los datos disponibles sobre este tema y no creo que sea ese el caso. Puede ser que sea "obvio" para él, o que, nuevamente, simplemente no sea verdad.

2.- "La razón de esto es que Israel se está convirtiendo, lenta pero inexorablemente, en una teocracia conservadora, mientras que la diáspora, en gran parte, es afecta a la democracia liberal".

Aquí están los hechos: incluso los estudios que apuntaban la posibilidad de una creciente "distancia" entre los judíos de EEUU y los de Israel no han encontrado ninguna evidencia de que la política tenga algo que ver con ello. Si quieren más pruebas, lean a Mirsky: "aunque los jóvenes judíos no ortodoxos son de hecho menos apegados a Israel que sus mayores, las políticas de Israel no son la razón de ello" (es un efecto generacional que se ha dado antes, posteriormente su apego vuelve a crecer).

3.- "Israel no es una democracia, y nunca lo ha sido con respecto a los 4 millones de árabes en Cisjordania y Gaza”.

Israel es una democracia, y en Cisjordania (pero no en Gaza, como la primera versión de su artículo indicaba) es una potencia ocupante. Israel no puede ser una "democracia" en áreas que no son "Israel".

4.- "El cuerpo político israelí está cada vez más controlado por los judíos haredí, por un lado, y por los nacionalistas laicos por el otro, donde muchos de sus integrantes emigraron de Rusia".

Es muy habitual expresar ese argumento, pero aquí está la verdad: El Parlamento israelí cuenta con 120 miembros. De todos ellos, 11 puede ser descritos como diputados pertenecientes a "esas familias cuyos integrantes emigraron de Rusia" y otros 16 son "judíos religiosos, haredi y/o ortodoxos". Eso hace 27 miembros de 120. Si uno quiere argumentar que los judíos haredi y los inmigrantes rusos "dominan" el cuerpo político de Israel tiene que proporcionar unos hechos más convincentes.

5.- "Algunos de estos proyectos de ley (supuestamente derechistas y limitadores de la crítica y las libertades) pueden no llegar a prosperar".

Alterman cuenta una serie de proyectos de ley que él describe como una "legislación y unas regulaciones antidemocráticas". Luego dice que "algunos" de estos proyectos pueden "no prosperar". Equivocado de nuevo: la mayoría de estas leyes no pasarán - al menos no en la forma descrita por Alterman -, y para ser claro, me opongo a la mayor parte de estas leyes, pero esto no justifica las afirmaciones erróneas.

6.- "Pero son claramente una minoría". Es decir, los “judíos israelíes que preferirían vivir en una democracia secular son una minoría”.

El "Democracy Index" (obtenido por el liberal Democracy Institute) encontró que hay "un amplio apoyo a la afirmación de que Israel debe seguir siendo un Estado democrático". Sólo el 27% de los encuestados judíos dicen que Israel es "demasiado democrático", mientras que el 37% dice que “el nivel de democracia es el correcto" y el 36% piensa que no es lo "suficientemente democrático" (es decir, queremos que sea aún más democrático). Creo que esto supone una clara mayoría de judíos que quieren vivir en una "democracia".

En pocas palabras: los Alterman del mundo pueden pensar lo que quieran acerca de Israel, y el malestar que puedan sentir por algunas de las acciones y políticas israelíes puede ser fácilmente justificable. Sin embargo, su artículo no trata de explicar Israel a los desinformados y ni siquiera trata de promover un Israel mejor.

Los Alterman de este mundo no tratan de corregir o prevenir una supuesta ruptura, ellos tratan de ampliar la brecha con esta mezcla de medias verdades.

Shmuel Rosner en Jewish Journal

Labels: , ,

Saturday, May 21, 2011

David Mamet "sale del armario" - Jeff Jacoby - LD



(Tengo a medio de traducir el artículo de Mamet para el Village Voice (bastante largo) y ya traducido otro sobre el mismo tema de Commentary (que publicaré uno de estos días), pero mientras tanto éste de Jeff Jacoby es un buen aperitivo, salvo por el título)


David Mamet ha salido del armario. No, no de ese armario. En un artículo publicado el 11 de marzo en el periódico Village Voice, el renombrado dramaturgo (American Buffalo, Glengarry Glen Ross, Speed-the-Plow) ha reconocido algo que seguramente manchará su reputación entre la elite artística mundial más que cualquier revelación en materia de orientación sexual. Admite estar despertando del progresismo.

Su artículo, un ensayo sobre el año electoral de más de 2.500 palabras de extensión, abre con la respuesta de John Maynard Keynes a un crítico que le acusaba de inconsistencia: "Cuando los hechos cambian, yo cambio mi opinión. ¿Qué hace usted, caballero?" A continuación pasa a describir su obra más reciente, November, una comedia desarrollada en el Despacho Oval que presenta a un presidente "interesado, corrupto, sobornado y realista" y a su "redactora de discursos izquierdista, lesbiana y socialista utópica".

Tras la hilaridad, escribe Mamet, November es una contraposición entre dos visiones de la sociedad humana: "la conservadora (o trágica) y la progre (o perfeccionista)". Los conservadores como el presidente de la obra asumen que la mayor parte de la gente "se dedica a ganarse la vida y que la mejor manera que tiene el Estado de facilitar eso es mantenerse al margen", ya que los desastres provocados por la intervención estatal son en general peores que aquellos que surgen cuando se deja actuar al libre mercado. Según la visión progre, la sociedad está aquejada de enfermedades que sólo el Gobierno está dotado para curar.
"Durante muchas décadas yo abracé la visión progre – confiesa Mamet –, pero estoy seguro de haber cambiado de opinión."
No es que se haya caído del caballo camino de Damasco, sino que fue más bien un descubrimiento gradual de que las ideas conservadoras encajaban mejor con la vida cotidiana que las presunciones progres que solía sostener como actos de fe. Recuerdo el estreno de la obra de Mamet Oleanna en el Hasty Pudding Theatre de Cambridge en 1992. La obra gira en torno a una acusación de acoso sexual planteada por una estudiante contra su profesor. Ya entonces estaba claro que Mamet era consciente de los peligros macartistas de la corrección política y del fanatismo izquierdista.

La decisión de escribir una obra sobre política y políticos condujo a Mamet a explorar de forma más sistemática el pensamiento político. "Empecé a leer no sólo las obras económicas de Thomas Sowell (nuestro mayor filósofo contemporáneo) sino también a Milton Friedman, Paul Johnson, Shelby Steele y otro puñado de escritores conservadores, y descubrí que estaba de acuerdo con ellos", escribe. Conforme leía y se veía reflejado en ellos, se descubrió liberándose de los prejuicios progresistas que siempre habían formado parte de su bagaje intelectual: hostilidad al capitalismo, desconfianza hacia el ejército, resentimiento por las desigualdades económicas y, por encima de todo, el oscurantismo del "todo va siempre mal" propio de la visión del mundo izquierdista.

La desgracia abunda en "el Mundo según los Progres". Es una realidad en la que el cambio climático devasta el medio ambiente y las familias luchan por llegar a fin de mes, mientras los delitos de odio aterrorizan a las minorías y las tabaqueras envenenan a los niños. Donde quiera que mire el progre, siempre hay malas noticias: profesores mal pagados, inocentes que van a prisión, familias sin seguro médico, buenos puestos de trabajo que se deslocalizan, un techo de cristal que mantiene a las mujeres en puestos de poca responsabilidad, recortes fiscales que favorecen a los ricos, homosexuales deseosos de igualdad, y la Ley Patriota que machaca nuestras libertades civiles.

Pero en realidad, observaba Mamet, el mundo no es tan triste. "La gente en general parece sobrevivir al día a día" dice, y "nosotros en Estados Unidos lo hacemos en circunstancias bastante maravillosas y privilegiadas". En cuanto a la beneficencia del Estado, ¿mejora las cosas aumentar su tamaño? Mamet llega a la conclusión de que en general la respuesta es negativa, y aprovecha su experiencia teatral para ilustrar esta idea:
Elimine al director del escenario de la obra, y ¿qué tiene? Normalmente una reducción de la tensión, ensayos más cortos y una mejor producción.

El director en general no provoca tensiones, pero su presencia lleva a los actores a dirigir (y fabricar) afirmaciones diseñadas para apelar a la Autoridad (es decir, para... regodearse en la política, cuyo propósito puede ser la obtención de una mejor posición social y mayor influencia fuera de la evidente meta del esfuerzo).
Podría estar hablando del proceso presupuestario del Congreso.

Mamet es sólo el caso más reciente en una larga nómina de izquierdistas notables que se desplazan a la derecha, entre los que destacan Whittaker Chambers, Jeane Kirkpatrick, Norman Podhoretz, Michael Novak, David Horowitz y Ronald Reagan. Al igual que ellos, Mamet fue asaltado por la realidad. Al igual que ellos, ajustó sus opiniones para que encajasen con los hechos, y sin duda pagará un precio social por su apostasía. Esté o no de acuerdo con sus opiniones actuales, su integridad intelectual merece un aplauso.

Labels: ,