Todo lo que siempre quiso saber sobre la democracia de Israel – Petra Marquardt-Bigman - Warped-Mirror

Como todo el mundo, incluso con un interés pasajero en las noticias y los comentarios acerca de Israel, se dará cuenta de que existe un suministro constante de artículos que suelen denunciar la erosión de la democracia israelí. Entre las últimas piezas de este género me he encontrado una bastante larga en el blog de Shaul Magid, un profesor de Estudios Judaicos en la Universidad de Indiana / Bloomington.
Bajo el título de "¿Y si la izquierda abandonara a Israel?", Maguid nos predice las terribles consecuencias que traería que los izquierdistas como él se desligaran de Israel – y cuyo "espíritu crítico es una expresión de compromiso e incluso de amor a ese país" - comenzando a mostrarse indiferentes ante la suerte de Israel.
Maguid sostiene que "en el pasado, la izquierda no renunció a Israel porque el espíritu crítico de la izquierda formaba parte integral de la cultura social y política de Israel". Pero según la visión de Magid, las cosas en Israel han cambiado para peor. Así afirma que, si bien hace unos 30 años la “infraestructura liberal (léase progresista) del proyecto sionista estaba todavía muy presente, tanto en la Knesset como en la cultura en general [...], esto ya no es así. Los cambios culturales, religiosos y políticos acontecidos en el país han dado paso a una guerra contra la izquierda".
Pero lo que realmente Magid nos quiere decir es lo siguiente: desde que el tradicional poder de la izquierda ashkenazi fue cuestionado y perdió las elecciones en mayo de 1977, tras haber estado en el poder durante tres décadas, Israel y el sionismo han ido cuesta abajo... Sin duda, éste es un tema muy querido por la izquierda y/o los críticos de Israel, y variaciones sobre este tema aparecen regularmente en libros, artículos y blogs.
En muchos sentidos, no hay nada malo en esta especie de sentimentalismo nostálgico acerca de los "buenos viejos tiempos", y creo que los israelíes que construyeron este país bajo las circunstancias más difíciles imaginables tienen mucho de qué enorgullecerse, algo que es particularmente evidente cuando se compara a Israel con otros estados fundados durante dicha época.
Por supuesto, la mayor parte de la izquierda tiende a rechazar esta comparación, lo cual en realidad significa que prefieren ignorar el contexto histórico concreto en que se estableció el moderno Estado de Israel y en el cual se desarrolló. En efecto, los críticos desde la izquierda de Israel por lo general quieren comparar a Israel con democracias de ya larga duración que se desarrollaron en circunstancias muy diferentes.
Una excepción notable es el blogger y articulista del Ha'aretz Carlo Strenger, quien señalaba en un post que conmemoraba el 64ª aniversario del Día de la Independencia de Israel:
"Este puede ser un buen momento para adoptar una perspectiva histórica más amplia: para los estados, cumplir 64 años de edad representa en realidad una edad muy joven. A los 64 años los EEUU todavía mantenían la esclavitud en el Sur del país, y la guerra civil que creó la estructura final de la federación estaba aún por venir. Alemania, a los 64 años, aún estaba transcurriendo por la época más oscura de su historia, al igual que Italia. Los estados se toman mucho tiempo antes de evolucionar hacia democracias maduras y desarrollar una cultura que tienda puentes entre las diferencias étnicas y religiosas, desdramatizando la política y dirigiéndola hacia lo que debería ser: el arte de la gestión de un país en conflicto con sus necesidades, deseos y aspiraciones y ello de una manera pragmática.Una argumentación similar es formulada en el excelente y relativamente largo ensayo de Alexander Yakobson – que, junto con el profesor de derecho Amnon Rubinstein, también es el autor del ensayo "Israel y la familia de Naciones: El estado-nación judío y los derechos humanos" – titulado “Contra todos los pronósticos: la historia de la democracia israelí", una lectura obligada para cualquier persona realmente interesada en Israel.
Desde tal perspectiva histórica, Israel tendría que ser comparado con estados como India, Pakistán y Ghana, en vez de con Gran Bretaña o los EEU. de hoy, y si así se hiciera, la norma es que Israel lo ha estado haciendo fenomenalmente bien. La mayor parte de las instituciones básicas de la democracia son bastante estables, su economía ha estado haciéndolo muy bien en estos últimos años de una grave crisis económica mundial, e Israel sigue siendo una de las potencias mundiales de desarrollo tecnológico".
Si tuviera que elegir sólo una breve cita de este ensayo, sería la siguiente (dicha con ironía, porque la Radio del Ejército es una vaca sagrada del progresismo israelí):
¿Usted no cree que el fascismo nos está envolviendo? Claro, solamente el otro día oí como todo eso lo explicaba muy bien la Radio del Ejército".Pero Yacobson también utiliza muchos argumentos serios e importantes, y cualquiera que quiera aseverar, como por ejemplo el profesor Magid, que su crítica es "una expresión de compromiso e incluso de amor por el país", debería al menos estar familiarizado con las cuestiones planteadas por Yacobson.
Al principio, Yacobson hace hincapié en que "nunca nadie dio nada por sentado en lo referente a la existencia y persistencia misma de la democracia en Israel. Surgió y se desarrolló en unas condiciones y en un ambiente tan favorable a la democracia liberal como el del Mar Muerto para la pesca. Sin embargo, Israel se ha convertido cada vez más con el tiempo - y no menos, como a menudo se afirma - en una democracia liberal".
Muy diferentes de las opiniones sostenidas por Magid, Yacobson sostiene que:
En 1977, cuando el partido Laborista fue echado del poder, Israel era mucho más liberal que en la década de 1960 y anteriores. Este evento fue en sí mismo un hito importante en el desarrollo de la democracia, tal como la primera vez en que el Partido del Congreso indio, identificado de manera similar con el Estado, perdió el poder - o no se siente completamente cómodo, ya sea con el nacionalismo hindú o la coalición de la derecha -ala y los partidos religiosos que llegaron al poder en Israel. Hoy en día este país conforma, sin lugar a dudas, una democracia mucho más liberal que en 1977, aunque lo contrario fue predicho con soberbia por algunos y temido por muchos, cuando Menachem Begin llegó al poder. Por supuesto, se puede argumentar que no hay nada especialmente destacable de este proceso: todo el mundo occidental se ha convertido en mucho más liberal desde los años 50. Pero está lejos de ser trivial que Israel también forme parte, políticamente, de este mundo y de este proceso. Egipto, es necesario recordarlo, fue al comienzo de la década de 1950 un país mucho más liberal de lo que ha sido después, hasta convertirse en lo que es en las últimas décadas".Yacobson también pone de relieve alguno de esos temas que la izquierda crítica con Israel por lo general ignora, cuando da por sentado que Israel debería ser considerado con las mismas normas que las democracias más antiguas de Occidente:
La composición de la sociedad israelí milita en contra del desarrollo de una democracia liberal no menos que el crónico e indefinido estado de emergencia. La gran mayoría de la población judía de Israel proviene, inicialmente, de unos países sin una cultura política democrática, y en muchos casos, muy poco democrática. Aproximadamente la mitad procede de los países árabes musulmanes del Oriente Medio, la otra mitad, 'europea a medias', incluyendo sobre todo a los fundadores del país, proceden de los países no democráticos (y menos desarrollados) de Europa oriental (incluida la Rusia zarista y la Unión Soviética). Esta mezcla, que caracteriza a la sociedad judía-israelí, fue básicamente creada durante los primeros años de la independencia de Israel después de 1948. En ese momento, los alrededor de 650.000 judíos israelíes (muchos de ellos también recién llegados y apenas establecidos, y que se enfrentaban por aquel entonces a enormes dificultades económicas) recibió a más de un millón de inmigrantes judíos, la mayoría de los cuales venían con poca o ninguna propiedad. El equivalente europeo de esto sería una Gran Bretaña o Francia que recibiera, en el plazo de unos pocos años y en condiciones similares, a más de 100 millones de inmigrantes, la mayoría de los cuales procedentes de países subdesarrollados, con culturas políticas no liberales, y que se integrarían de inmediato en el sistema político, con los inmigrantes recibiendo la ciudadanía y el derecho al voto a su llegada. Esto habría presentado un reto importante para cualquier democracia, por muy bien establecida que estuviera. La gran minoría árabe en Israel (que se acerca al 20% de la población) también carece de cualquier experiencia de vivir en democracia a excepción de la democracia israelí en sí misma, imperfecta como es en este sentido, La percepción común de Israel como un 'enclave occidental' en el Oriente Medio es muy dudosa a causa de estos hechos".Israel es considerado como un país occidental porque representa una historia de éxito, en lugar de ser una historia de éxito porque es un país occidental.
Pero hay mucho más en el ensayo de Yacobson, por lo que deben leerlo en su totalidad.
Against all odds: the story of Israeli democracy - Alexander Yakobson - BICOM
Labels: Izquierda judía americana, Marquardt-Bigman, Yakobson


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