El núcleo o corazón del conflicto interno en Israel – A.B.Yehoshua - Ynet
Con las elecciones a la vuelta de la esquina, ahora es un buen momento para definir el núcleo del conflicto en Israel entre "halcones" y "palomas". El corazón del conflicto no radica tanto actualmente en el proceso de paz. Incluso alguien que como yo está dispuesto a aceptar la fórmula de Ginebra (un plan de paz diseñado por Yossi Beilin con algunos dirigentes palestinos que no fue mucho más allá), también tengo mis dudas acerca de si los palestinos y el mundo árabe estarían satisfechos con el logro de un Estado desmilitarizado producto de un regreso a las fronteras de 1967 y un estatuto jurídico de Jerusalén, todo ello sin el retorno adicional de los refugiados a Israel.
Y es que la gran mayoría de los que pertenecen al campo de los “palomas o pacifistas”, y que representará en las próximas elecciones los partidos de centro-izquierda y de izquierdas, no son unos ingenuos o unos delirantes. Ellos tampoco están convencidos de que finalicen las hostilidades, incluso si un acuerdo de paz se firma e Israel se retira de Judea y Samaria. Por otra parte, el campo de los “halcones o de línea dura” deberían luchar por una cuestión básica: poner fin a un peligroso proceso por el cual el Estado de Israel camina en dirección a un Estado bi-nacional, lo cual será un desastre para ambas naciones.
Y este el corazón o núcleo del conflicto entre ambos campos ideológicos en Israel. Ante la constante expansión de los asentamientos a través de la farsa de los bloques de asentamientos, el hecho de no evacuar los asentamientos ilegales y sobre todo la construcción salvaje en zonas que nunca pertenecieron a Jerusalén - tanto histórica como geográficamente, y que a través de un proceso ciego que durante años ha estado cosiendo y uniendo histórica y demográficamente dos naciones que tan diferentes son la una de la otra –, resulta vital que durante las próximas elecciones se presente una postura inequívoca que diga rotundamente “ya no más (asentamientos)".
Y otro motivo adicional para ese “ya no más” es que resulta muy posible que los palestinos, cuya insistencia en negarse a negociar con Israel nos parece aparentemente inexplicable, estén en realidad interesados en arrastrar a Israel hacia la trampa de un Estado bi-nacional, creyendo así que con el tiempo se convertirá en un Estado palestino desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo.
Los israelíes religiosos no tienen ninguna razón para temer un Estado bi-nacional. La identidad religiosa judía es una identidad "errante" y ha perseverado durante cientos de años entre las diversas civilizaciones, naciones y religiones. Ellos, sin lugar a dudas, no se muestran especialmente angustiados ante la posibilidad de un Estado bi-nacional, en particular cuando es el ejército israelí el que se ocupa de defenderlos, a ellos y al país.
Por lo tanto, el principal conflicto tiene lugar entre palomas y halcones del ámbito secular. Los que supuestamente dicen seguir la doctrina de Ze'ev Jabotinsky, parecen haber olvidado sus enseñanzas como cuando afirmó "Dos orillas tiene el Jordán" en la década de 1930, cuando había 18 millones de judíos en el mundo y la mayoría de ellos necesitaban desesperadamente un Estado judío, mientras que por aquel entonces había poco más de un millón de árabes palestinos. Esa era la razón por la que Jabotinsky podía imaginarse un estado con una mayoría judía decisiva en la que una población árabe pudiera vivir con plenos derechos
Pero hoy (demográficamente) estamos al borde de un Estado bi-nacional, y muchas personas que están familiarizadas con lo que está sucediendo sobre el terreno afirman que el proceso ya no se puede detener. Pero incluso si hubiera algo de verdad en su afirmación, podemos suavizar ese golpe con una solución cantonal y con acuerdos de doble nacionalidad.
Por lo tanto, el núcleo del conflicto entre los halcones y las palomas en las próximas elecciones no será la paz, el aislamiento internacional o la separación entre religión y Estado. Lo que hay que exigir es el fin inmediato de la empresa de asentamientos. El campo pacifista, y todos sus componentes, tienen que convertirlo en una condición esencial e indispensable para poder participar en el tercer gobierno de Netanyahu.


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