Saturday, July 06, 2013

Israel tiene la esperanza de que EEUU aprenda de lo que está sucediendo en Egipto - Ben Caspit - Al Monitor



La residencia del embajador de EEUU en la ciudad de Herzliyah es una de las casas más imponentes de Israel. Situada prácticamente en el paseo marítimo ante una playa especialmente lujosa y rodeada de zonas verdes, muros y guardias armados, da a las vastas extensiones del mar Mediterráneo. El embajador acogía la anual fiesta del Día de la Independencia de EEUU con bombo y platillos. Los que no estaban invitados a la residencia del embajador este 4 de julio, eran, a todos los efectos, inexistentes. Ha pasado bastante tiempo desde que un embajador de los EEUU en Israel fuera tan popular como Dan Shapiro. Él disfruta de esta posición, y la gente parece estar de acuerdo con ella. Inmerso en la comunidad israelí, Shapiro ejerce el way of life israelí. Habla el idioma y recorre el país con el entusiasmo de un niño en su bar mitzvah. Incluso cuando las cosas eran difíciles y había un enorme charco de mala sangre entre el presidente de EEUU Barack Obama, y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, Shapiro siempre estuvo allí, sonriente y tranquilo, para mantener las cosas en movimiento y para explicar que todo estaba, aparentemente, perfecto.

Este 4 de julio, miles de invitados acudieron a la tradicional celebración del Día de Independencia de EEUU.
En el césped de Shapiro se vio al presidente de Israel Shimon Peres, a Netanyahu (y su familia), al jefe del Estado Mayor, el teniente general Benny Gantz, a políticos, funcionarios, miembros de la élite cultural y social, embajadores, agregados de defensa, a la creme de la creme de Israel. Cuando el ex presidente Bill Clinton estaba en la presidencia, decenas de miles de israelíes mostraron la bandera de Estados Unidos junto con la de Israel el Día de la Independencia de Israel. Existía una total solidaridad entre los dos países. Después de haber ganado sus corazones, Clinton fue, por un amplio margen, la figura más popular en Israel.  En el caso de Obama, la cosa es diferente. Sin embargo, el vínculo especial entre Estados Unidos y el Estado judío sigue siendo fuerte. No hay un solo israelí que pueda imaginarse a sí mismo, o a su país, sin los anchos hombros protectores de los Estados Unidos, sin su apoyo moral y sabiendo que está ahí, al otro lado del océano. Los Estados Unidos son una especie de póliza de seguro para un día lluvioso. Y para nosotros, los judíos, prepararse para un día de lluvia está arraigado en nuestro ADN.

En la fiesta, la participación fue mayor de lo habitual. Un día antes, el presidente egipcio Mohamed Morsi había sido expulsado del palacio presidencial en El Cairo. El Oriente Medio es un hervidero. Mientras tanto, los israelíes permanecen pegados a sus pantallas de televisión con los ojos bien abiertos, atónitos ante el poderoso zumbido de la Plaza Tahrir y asombrados por el hecho de que la Hermandad Musulmana haya sido arrancada del poder más rápidamente que cuando se apoderó de él. Ellos contemplan el éxito de las jóvenes masas egipcias clamando por recuperar su país. Puede ser que incluso se digan que tal vez es posible jugar con la idea de que "las cosas, finalmente, pudieran salir bien".

Si Shapiro hubiera caminado entre los muchos invitados y oído el rumor de sus voces, puede que no le hubiera gustado particularmente lo que decían. Lo que dominó el evento, por supuesto, fue el rumor de una segunda revolución egipcia. Un día antes, el Departamento de Estado de EEUU había llamado a sus diplomáticos "no esenciales" a abandonar inmediatamente El Cairo. Esta es una extraña patología considerando el hecho de que El Cairo ha contemplado otros días mucho más precarios en los que los estadounidenses nunca contemplaron una salida con tanta urgencia. Si alguien le hubiera dado a Shapiro un resumen de los comentarios que se habían oído en su propio patio trasero entre los altos cargos políticos, funcionarios, organismos de opinión e invitados a secas, esto sería a lo que ese documento se habría parecido a grandes rasgos:
No podemos entender a los Estados Unidos. ¿Cuánto tiempo podrán no entender los asuntos del Oriente Medio? ¿Cómo pueden ser tan obtusos ante estos acontecimientos, no identificar la esperanza cuando asoma su cabeza, haciendo caso omiso de las circunstancias especiales del momento y de los deseos de los habitantes de la región, que están dispuestos a embarcarse en los procesos políticos e históricos que se les imponen? 
Para usar una metáfora fútbolera, ​​los EEUU se meten innumerables goles en propia meta. Este fue el caso cuando dejó que Hamas participara en las primeras elecciones de la Autoridad Palestina, a pesar de que estaba en contra de los Acuerdos de Oslo. Por ello, tanto los israelíes como los palestinos están pagando un precio a día de hoy: la Franja de Gaza se ha separado y cada arreglo se ha torpedeado a priori.  
Esto también sucedió cuando se dejó al presidente egipcio Hosni Mubarak a su suerte en el momento más importante. Las cosas se podrían haber hecho de otra manera. Toda la región estaba observando la conducta de los Estados Unidos, y lo que sucedió dejó a todos los aliados de Washington conmocionados. ¿Cómo se puede ser tan ingenuo? La democracia es buena, pero cuando surge ante una sociedad mal preparada, que no está familiarizada con sus valores y que no ha sido educada en sus principios, lo que haces es dar a los extremistas los medios para hacerse cargo del poder sobre una mayoría moderada, y así acabar con cualquier atisbo de esperanza. Esto es exactamente lo que pasó en Egipto, arrojándolo en un caos que se ha prolongado durante dos años. 
La conducta de los Estados Unidos, incluso en relación con el proceso de paz palestino-israelí, pide un escarnio. Todo un período presidencial se ha perdido, algo de lo que los americanos son plenamente culpables, y ahora el segundo mandato de Obama también parece estar perdido debido al exceso de entusiasmo y de ingenuidad del Secretario de Estado John Kerry, que está tratando de derribar el muro con la cabeza en lugar de tratar de romper el paradigma y elaborar nuevas normas, tratando de caminar por un camino no hollado. 
El clímax, al que los huéspedes del embajador de EEUU aludieron durante toda la recepción, fue la respuesta de EEUU a la segunda revolución de Egipto. ¿Cómo podrían no ver los estadounidenses que un gran milagro estaba ocurriendo delante de sus ojos? ¿Cómo no estaban aprovechando la oportunidad para proporcionar un fuerte apoyo a los millones de egipcios que se han levantado para salvar a su país de un régimen dictatorial que había ganado las elecciones en el marco de la democracia? ¿Cómo podrían los Estados Unidos - la cuna de la libertad, la igualdad y la democracia - hacer un pacto con un movimiento como el de los Hermanos Musulmanes? ¿Cómo puede ser que después de todo lo que ha pasado en nuestra región, los estadounidenses todavía no entiendan que las consignas de los Estados Unidos y Occidente sobre la "democracia" no se aplican en el Oriente Medio? Que no todo lo logrado por las urnas es automáticamente legítimo. Que los peligrosos movimientos radicales religiosos son los únicos que se han preparado para las elecciones, y que siempre estarán allí para recoger los frutos.

Hoy, más que en cualquier otro momento de la historia reciente, los Estados Unidos son vistos como un turista envejecido atrapado en un cuerpo a cuerpo con los nativos de algún continente lejano. No tienen ni idea de lo que está sucediendo y de lo que se debería hacer, en cambio parece seguro que en cualquier momento van a tomar la decisión más calamitosa.

Todo lo anterior fue susurrado de una persona a otra durante toda la noche en los cuidados jardines de la residencia del embajador de EEUU en Herzliyah. Me atrevería a decir que probablemente también cruzó una o dos veces por la mente de Peres, Netanyahu y ​​Gantz. Salgan de su shock, les están diciendo los israelíes y los egipcios a los estadounidenses. Dejen de lado sus conceptos anticuados y obsoletos. Algo nuevo y bueno está sucediendo aquí. Echen una mano y ayuden, en lugar de sabotearlo y echarlo por tierra. !América - tierra de los libres y hogar de los valientes - feliz aniversario!

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