Saturday, March 29, 2014

La hipocresía de J Street debe ser expuesta - Alan M. Dershowitz - Haaretz



J Street, la organización judía estadounidense de izquierdas que se define como pro-Israel y pro paz, pero que siempre parece estar adoptando posiciones anti-Israel y pro-palestinas, está pidiendo a los líderes judíos de los Estados Unidos que le abran sus puertas y así poder conformar una "gran tienda judía" que reúna a todas las posiciones judías. Mientras que en general apoyo esa posición, es imperativo que también se exponga la hipocresía de J Street.

J Street insiste en que todas las principales organizaciones judías pro-israelíes deben estar abiertas a los portavoces que defiendan posturas opuestas a Israel, como los partidarios de los movimientos BDS, los partidarios de un único estado secular binacional, y aquellos que se oponen al reconocimiento palestino de Israel como el Estado-nación del pueblo judío.

En resumen, esta política de "una tienda judía abierta" parece a primera vista encomiable. Debemos estar comprometidos con un mercado abierto de ideas en el que las opiniones prevalezcan sobre sus méritos, y no sobre la base de la exclusión.

Pero ahora vamos a ver cómo práctica J Street, y para si misma, esas "políticas de tienda abierta". Se ha negado categóricamente a permitir que una persona como yo, que se opone a las políticas de J Street sobre Irán y otros asuntos de seguridad con respecto a Israel, hable delante de sus miembros en sus convenciones. Reiterada y persistentemente he buscado la oportunidad de presentar mi punto de vista, que es compartido por muchos partidarios estadounidenses de Israel, en la convención de J Street, o en otros eventos auspiciados oficialmente por J Street. Cuando J Street invita a hablar en sus eventos a los partidarios del boicot de Israel y a los que se oponen al derecho de Israel a existir como Estado-nación del pueblo judío, afirma que la organización "no sostiene necesariamente esas posiciones, pero que cree que es necesario alentar a sus miembros a conocer la opinión de aquellos que tienen visiones diferentes de sus posiciones oficiales".

Pero esto es un disparate total. J Street sólo quiere que la gente escuche las opiniones de la extrema izquierda anti-Israel, ya que se niega categóricamente a permitir que sus miembros escuchen puntos de vista más centristas y más pro-Israel como los míos.

Y hay una buena razón para decretar ese círculo de silencio para sus críticos. J Street sobrevive, e incluso se expande, en gran parte como resultado de utilizar un "doble lenguaje". Busca atraer a miembros centristas defendiendo la solución de dos estados, y ello con una actitud agresiva hacia las negociaciones de paz y con continuas críticas a la política de asentamientos de Israel.  Estas son posiciones que puedo apoyar plenamente, y que si fueran únicamente las posiciones de J Street, me habría unido a la organización hace muchos años. Sin embargo, en un esfuerzo por ampliar su espectro hacia la izquierda, sobre todo hacia la extrema izquierda, ha adoptado posiciones que socavan la seguridad de Israel, y que prácticamente no apoyan nadie en el centro y la izquierda israelí. Así colocó su imprimatur detrás del despreciable y mentiroso Informe Goldstone trayendo al propio Richard Goldstone a Capitol Hill y presentándole a los miembros del Congreso.  Al hacerlo, socavaba los esfuerzos de la Administración Obama que estaba a favor de los esfuerzos de defensa de Israel en Gaza y no apoyaba el Informe Goldstone.

J Street también utiliza un doble lenguaje sobre la cuestión de si el liderazgo palestino debe reconocer a Israel como Estado-nación del pueblo judío. Mientras que su primer posicionamiento fue oponerse a dicho reconocimiento, ahora parece estar diciendo que este tema debe ser objeto de negociaciones en la etapa final, pero dejando abierta la posibilidad de seguir oponiéndose a dicho reconocimiento siempre y cuando se alcancen dichas negociaciones.

Además, J Street ha aceptado el aporte de fondos procedente de fuentes - como es el caso de George Soros- que están abiertamente en contra de Israel, y han mantenido este hecho en secreto para no alienarse a sus partidarios centristas.

Es fácil de entender, por lo tanto, porque J Street no me quiere, o bien a otros que tienen posicionamientos similares al mío, para entrar en "su tienda abierta". No quiere que sus propios miembros se enfrenten a la realidad de doble discurso de J Street. Si pudiera hablar en su convención, me dirigiría al mismo tiempo a esos centristas que J Street pretende atraer y a esos izquierdistas que tanto desea dentro de "su tienda abierta". Ambas partes se sorprenderán al observar la duplicidad de J Street y su estilo de decir a cada uno lo que quiere escuchar.

Así que aquí está mi reto: en la próxima convención de J Street se debería poder mostrar el documental "El desafío J Street: El seductor encanto de la paz en nuestro tiempo" a todos sus miembros, invitarme a hablar con ellos, permitirme describir sus conflictivos documentos y tomas de posiciones, y así dejar que "el mercado de las ideas permanezca abierto para sus miembros".

Sólo cuando J Street abra "su propia tienda" a las opiniones críticas a su organización debería poder exigir que los grupos pro-israelíes "abran su tienda" para ellos.

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