Wednesday, May 28, 2014

Contra Netanyahu algunos medios de comunicación occidentales viven mucho mejor



La controversia de Francisco y Netanyahu sobre Jesús que no fue - Yair Rosenberg - Tablet

Ayer, la prensa informó de un "combate dialéctico" entre el Papa Francisco y Benjamin Netanyahu que en realidad nunca existió. A juzgar por los informes de cierta prensa, el primer ministro israelí tuvo un intercambio "irascible" con el Sumo Pontífice sobre si Jesús hablaba hebreo. Reuters reseñaba la historia con el título "El Papa y Netanyahu discutieron sobre la lengua materna de Jesús". Usando el lenguaje verbal de un combate, el artículo informaba que el líder israelí le dijo: "Jesús estuvo aquí, en esta tierra. Él hablaba hebreo". El Papa se nos dice que "intervino" corrigiéndole: "Arameo". Ante esto, Bibi "replicó" que Jesús "hablaba arameo, pero sabía hebreo". The Chicago Tribune transformó rápidamente este intercambio en un "riña", y no faltó mucho para que el australiano The Age anunciara que Netanyahu había "discutido públicamente" con el Papa, evidenciando así el "tono agrio" de toda la visita del líder católico a Israel. The Forward twitteó "# Jesusgate disputa sobre el hebreo finaliza de una manera irritable la visita del # PopeFrancis a Benjamin Netanyahu".

Pero por desgracia para los redactores de estos titulares que tenían la esperanza de que la controversia fuera recalcada por algunas fotos, existe un vídeo de ese "supuesto mal rollo", y en él no se nota nada de eso. Como se puede ver claramente, el Papa Francisco está riendo durante todo el intercambio, lo que para un observador normal parecería ser una amable conversación entre conocidos (aunque sea mediada por un traductor), no una "riña". Como el reportero del New York Times para Oriente Medio, Liam Stack, tuiteo, "no estoy seguro de que esto cuente como echar unos guantes".

Tal vez la razón por la que el Papa se reía cuando hablaba con Netanyahu es que sabía que ambos tenían razón. Como explica un estudioso citado por Reuters en su propio artículo, "Jesús era un nativo que hablaba arameo, pero que también habría conocido el hebreo", que era hablado preferentemente por la gente pobre, "la clase de gente a la que dirigía su ministerio". Cualquiera que fuera el lenguaje que Jesús pueda o no haber hablado, está claro que a pesar de los intentos por parte de algunos medios de comunicación de implicar lo contrario, el "incidente" no era indicativo de ninguna hostilidad que albergara el Papa Francisco hacia el primer ministro israelí. Esto se puede ver no sólo en el vídeo de su intercambio, sino a partir de las fotos de la ceremonia de despedida del Papa, donde los dos se separan en condiciones bastante cálidas.

Así que la verdadera vergüenza aquí no es que los medios de comunicación interpreten o cuenten algo equivocado, es que se han perdido el poderoso y conmovedor significado de este momento sin guión entre el líder de Israel y el Papa.

A lo largo de la historia judía han existido disputas públicas profundamente consecuentes entre renombrados pensadores judíos e interlocutores católicos, las más famosas las de París (1240), Barcelona (1263) y Tortosa (1413-1414). Normalmente, estos debates estaban manipulados, con los interlocutores judíos obligados a participar y predestinados a perder. Y si aún así los judíos desempeñaban un muy buen papel a la hora de representar el judaísmo, a veces tenían que huir posteriormente del país por seguridad. Otras consecuencias nefastas para los judíos y sus comunidades fueron habituales, como después de la Disputa de París, por ejemplo, en la que tras defender los representantes judíos al Talmud de los cargos de blasfemia, fueron incautadas miles de copias del texto judío y quemadas públicamente .

La charla distendida sobre Jesús entre Francisco y Netanyahu es algo más que una historia distorsionada por algunos medios de comunicación. Pone de relieve lo lejos que han llegado las relaciones entre judíos y católicos. Hoy en día, el primer ministro de un Estado judío reconstituido puede hablar en buena sintonía de Jesús con el Papa, y el único problema son las interpretaciones hiperbólicas de unos cuantos titulares.

Ya no sujetos a los caprichos de los gobernantes cristianos en Europa, sin estar obligados a participar en un torneo teológico que no pueden ganar, los judíos ahora pueden dialogar con los cristianos como iguales, y no como adversarios. Visto en el contexto histórico, el intercambio entre Francisco y Bibi es un signo alentador del progreso interconfesional y de la reconciliación, y una prueba del éxito de la transformación promovida por el proyecto sionista, elevar a los judíos como iguales políticos y religiosos.

O dicho de otra manera: por exagerar y malinterpretar un intercambio entre el Papa y el líder del Estado judío, los medios de comunicación se perdieron la extraordinaria historia real, que no les pareció interesar a ninguno.

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