Monday, July 07, 2014

Los usos de (la historia de) Lydda - Efraim Karsh - Mosaic Magazine



 En "¿Qué pasó en Lydda?" (absolutamente recomendable su lectura), Martin Kramer ha realizado un señalado servicio al poner al descubierto el bulo de una masacre israelí de civiles árabes palestinos en esa ciudad en julio de 1948. La acusación se había publicitado recientemente por el best-seller del periodista del Haaretz (uno de los más moderados y mejores, por lo que cómo será el resto), Ari Shavit, "Mi tierra prometida". Pero Lydda no es el único ejemplo de este tipo de denuncias en el momento de la fundación del Estado judío, o mucho tiempo después. Como Kramer sugiere al comienzo de su investigación, "una y otra vez en las últimas décadas, los soldados israelíes han sido constantemente acusados de asesinatos desenfrenados al entrar en combate, cuando en realidad estaban haciendo aquello para lo que cada soldado está entrenado: abrir fuego contra un enemigo armado, sobre todo cuando ese enemigo está disparando contra él mismo".

En efecto. A finales de 1947, hubo un violento intento árabe de evitar la creación de un Estado judío en consonancia con la resolución de partición de la ONU de noviembre de ese año. Tan pronto como la Haganá rechazó dicho intento fue acusado de decenas de masacres inexistentes. Lo mismo ocurrió en el período inmediatamente previo a la creación del Estado, en mayo de 1948, y la subsiguiente guerra lanzada por los países árabes para destruirlo. La caída de la ciudad de Haifa en abril de 1948, dio lugar a afirmaciones totalmente falsas de una masacre a gran escala que circuló por todo el Oriente Medio y que llegó hasta las capitales occidentales. Del mismo modo, esos falsos rumores se extendieron después de la caída de Tiberias (18 de abril), durante la batalla de Safed (a principios de mayo), y en Jaffa, donde a fines de abril el alcalde árabe fabricó una masacre de "cientos de hombres y mujeres árabes". Los propios relatos de la masacre en Deir Yasin (9 de abril), donde murieron unas 100 personas, fueron especialmente espeluznantes, con supuestos tatuajes de martillo y la hoz en los brazos de combatientes judíos y acusaciones ficticias de estragos y de violaciones.

En años posteriores, los palestinos y los simpatizantes de la causa palestina incluso han inventado atrocidades retroactivas, desconocidas para cualquier persona en el momento de su supuesta aparición. Un ejemplo notable es la "masacre de Tantura" de mayo de 1948, un evento en gran medida ausente de la propia y contemporánea historiografía árabe palestina de la guerra. Y esto por no hablar de las más recientes e inventadas acusaciones de atrocidades supuestamente cometidas por Israel, siendo las más famosas las de Jenin (2002) y Gaza (2009).

Es a este campo "repleto de historias ficticias" al que ha contribuido el destacado periodista israelí del Haaretz Ari Shavit. "En 30 minutos, a mediodía, más de 200 civiles habían sido asesinados", escribe Shavit de manera espectacular, "el sionismo llevó a cabo una masacre en la ciudad de Lydda". Pero tal como muestra de manera concluyente Martin Kramer, es mucho más probable que no hubiera ninguna masacre: sólo víctimas de una guerra, muertos o heridos en una lucha feroz entre la pequeña fuerza israelí que entró en la ciudad y la fuerza numéricamente superior de combatientes árabes locales, complementadas por las tropas de la Legión Árabe de Transjordania y sus vehículos blindados.

En sus líneas generales, la historia de la conquista de Lydda, y a continuación el éxodo obligado de la mayoría de los residentes de la ciudad, fue un asunto de conocimiento público poco después de los sucesos de julio de 1948 sobre los que escribe Shavit; en las décadas siguientes, los historiadores israelíes llenaron los huecos restantes. Pero entonces, a partir de finales de 1980, los revisionistas "nuevos historiadores" israelíes transformaron con éxito lo que el New York Times describió en su momento como "bajas" acontecidas en el transcurso de una "considerable resistencia [árabe]", en una masacre de desafortunadas víctimas.

Como Lydda (junto con la ciudad hermana capturada simultáneamente de Ramleh) también constituye el único caso en la guerra donde una importante población urbana fue desplazada por las fuerzas israelíes, el tropo de una "masacre" ganó una posición de importancia fundamental en una acusación árabe aún más grande: a saber, que hubo un plan premeditado y sistemático para desposeer y expulsar a los árabes palestinos. Shavit ha recogido esta última y falsa declaración escribiendo que "la conquista de Lydda y la expulsión de Lydda" eran "una fase inevitable de la revolución sionista" (énfasis añadido).

Sin embargo, no había nada de inevitable acerca de la expulsión de Lydda, la causa no residía en el sionismo, sino en las acciones de los líderes árabes palestinos y de sus homólogos en los Estados árabes vecinos. Si esos notables hubieran aceptado la resolución de partición de la ONU en la que se pedía la creación de dos estados en Palestina (uno judío y el otro árabe), no habría habido ninguna guerra, y ninguna perturbación habría acontecido a Lydda. En cuanto a la propia Lydda, no se preveía ningún éxodo en los planes militares de Israel para la captura de la ciudad tras desatado el conflicto por los árabes, lo que se reflejó en la fase inicial de su ocupación. El comandante israelí aseguró a sus dignatarios locales que a los habitantes de la ciudad se les permitiría quedarse si así lo deseaban. En línea con esa promesa, la fuerza de ocupación israelí también pidió un administrador competente y personal para ejecutar los asuntos de la población civil.

Todo esto se convirtió en irrelevante cuando los notables y ciertos residentes de la ciudad, en lugar de atenerse a su acuerdo de rendición con el ejército israelí, intentaron desalojar a los israelíes por la fuerza. El ejército israelí, con su tenue control sobre Lydda crudamente expuesta a la vista, acto seguido decidió "fomentar" la salida de la población hacia zonas controladas por los árabes y situadas a pocos kilómetros hacia el este, a fin de no dejar atrás un semillero potencial de resistencia armada. En una zona donde la Legión Árabe de Transjordania estaba contraatacando con fuerza, era esencial evitar cualquier interrupción de las operaciones de la guerra en curso.

Como suele suceder, esta respuesta espontánea de la Haganá a una cadena de acontecimientos inesperados sobre el terreno fue característico de la conducta general israelí. Entonces, y durante toda la guerra, a los habitantes de otras localidades árabes que se habían entregado pacíficamente a las fuerzas israelíes se les permitió permanecer en el lugar. En este sentido, Lydda era un una de las pocas excepciones que confirma la regla, y no como sostiene Shavit la regla misma.

Estas pocas excepciones, por otra parte, representaron sólo una pequeña fracción del éxodo total. De una manera mucho más general, los palestinos fueron expulsados ​​de sus hogares por sus propios líderes y/o fuerzas militares árabes que por el ejército israelí. De hecho, no hay fuentes de la época que describan la caída y la dispersión de la sociedad palestina como resultado, según palabras de Shavit, de "una fase inevitable de la revolución sionista". Aquí tenemos por ejemplo, de junio de 1949, el informe de un tanto sorprendido funcionario británico de alto rango en una misión de investigación entre los refugiados de guerra árabes en Gaza:

Mientras [los refugiados] expresan amargura contra los judíos (o para el caso, en contra de los estadounidenses o de nosotros mismos), hablan con mayor amargura de los egipcios y de otros países árabes. "Sabemos quiénes son nuestros enemigos", nos dicen, y hacen referencia a sus hermanos árabes quienes, según declaran, los persuadieron innecesariamente a abandonar sus hogares.

Martin Kramer debe ser felicitado por ayudar a recuperar estas verdades históricas distorsionadas por décadas de propaganda y de historia revisionista. En la eliminación de esta nueva "masacre fraudulenta" de Lydda, también ha expuesto la defectuosa y falsa erudición en que se basa la labor en curso para volver a escribir la historia de Israel.

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