Thursday, July 31, 2014

¿Prohibir la aliyá a los judíos franceses? La criminalización del sionismo por las élites políticamente correctas de Francia – Shmuel Trigano



 Con motivo de la última edición de Le Monde Diplomatique (8 de julio), se puede leer un blog muy significativo - sociológica e ideológicamente – de su editor, Alain Gresh, "Cómo Paris favorece la salida de judíos franceses hacía Israel". Y en esa entrada se dice significativamente: "Desde el momento que Paris denuncia a los yihadistas que parten a combatir a Siria, y no toma ninguna medida en contra de los miles de franceses que sirven en el ejército israelí, sobre todo en los territorios ocupados, y violan así el derecho internacional así como la política oficial de Francia” (véase Marc Cher-Leparrain, "Esos voluntarios franceses en el ejército israelí" Orient XXI, 18 de marzo de 2014). Y este ejército es, a sus ojos, "un ejército de ocupación cuyos crímenes son documentados todos los días por las organizaciones de derechos humanos".

En el artículo citado Marc Cher-Leparrain, un antiguo diplomático y arabista del Quai d'Orsay que ha servido en el Oriente Medio, se lee que el judío francés que ha hecho aliyá, y por lo tanto, servirá en el ejército israelí, "participará intencionadamente en la ocupación de territorios, en violación del derecho internacional. Pero este proceso no parece preocupar a nadie, ni tampoco las posibles implicaciones de franceses en violaciones de la Carta Internacional de los Derechos Humanos o el derecho de la guerra. La cuestión queda sin embargo planteada... 

Mientras que un francés no israelí, en nombre de su pertenencia a la comunidad judía, encuentra legítimo defender una ocupación ilegal de los territorios, un francés no palestino, pero en nombre de sus raíces árabes, no puede encontrar que sea igualmente legítimo acudir en defensa sobre el terreno de los palestinos, y en contra de la expansión ilegal de asentamientos en sus territorios ¿Cuál de estos dos enfoques reposa ​​en la legitimidad de conformidad con el derecho internacional y el derecho francés? 

También ha provocado un gran revuelo que musulmanes franceses vayan a combatir a Siria del lado de la rebelión sostenida por Francia, al cometer el error de unirse a grupos yihadistas que figuran como terroristas. Pero nadie habla de esos franceses que, desde hace bastantes años, participan bajo un uniforme israelí en una ocupación oficialmente denunciada por la ONU y el Estado francés. Hay por lo menos una paradoja en Francia y, si basamos la legitimidad sobre el derecho, una gran oscilación. Imaginen a un ciudadano francés, bajo el uniforme israelí, que se enfrente en los territorios ocupados con otro ciudadano francés comprometido con el sostén de la causa palestina. A continuación, convendría aclarar, de acuerdo con el derecho francés, la situación jurídica y legal de cada uno de estos ciudadanos".

Este corto texto viene cargado con un sentido ideológico muy acusado.

En principio, este texto se criminaliza al sionismo, como siempre con esa manera mágica y sin fundamento, utilizando gruesas palabras como "colonización" y "derecho internacional". Sin embargo, el derecho internacional, precisamente, no define la situación o el estatus de estos territorios por la categoría de "ocupación", inventada junto con su argumentación por la OLP y Hamas. Este recurso o artificio retórico es bien conocido desde hace 14 años: tiene como finalidad hacer del "antisionismo" un antisemitismo moral dirigido formalmente contra Israel, pero que en realidad golpea concretamente a todos los judíos.

Esta criminalización repercute sobre los judíos franceses, que hacen aliyá o que están en proceso de hacerla. Y porque ellos son judíos (y por lo tanto, potencialmente israelíes), ellos se ven ahora acusados de un presunto "delito" que no existe, mientras que la aliyá a su vez es considerada como una empresa terrorista. Su ciudadanía se vuelve por lo tanto “dudosa", como las de esas poblaciones de reciente nacionalidad francesa que son atravesadas por la onda de choque de la yihad global, de la cual Francia también es su objetivo. Estamos ante una nueva forma, agravante, del proceso de rampante desnacionalización de los judíos de Francia, y que lleva en funcionamiento los últimos 25 años bajo la acusación de "comunitarismo".

Si nos entregamos a una comparación - del género de las tan queridas a los multiculturalistas - constataremos que, si bien ellos enarbolan sus sospechas de los judíos franceses que emigran a Israel como criminales de guerra en potencia – a imitación de los candidatos para la yihad en Siria (y puede que más tarde en la propia Francia) -, estos dos autores, por el contrario, no parecen tener esas mismas sospechas con el islamismo de esos 5.000.000 de franceses que son también ciudadanos argelinos, y que votan en masa sobre el territorio cada vez que hay elecciones en su país origen.

La comparación que hacen estos mismos autores con los "francés no palestinos, en nombre de sus raíces árabes", aquellos que potencialmente podrían ir a batirse por "Palestina", resulta mucho más grave. Esta equiparación representa una etapa suplementaria e incendiaria. No sabíamos en realidad que existiese esa especie de Brigadas Internacionales en Palestina a las que los franceses de raíces árabes pudieran unirse.

Este caso "teórico" (una forma de reescribir la historia con el condicional "si") puede entenderse no solamente como una invitación a los musulmanes franceses para que vayan a fortalecer a Hamas sobre dicho territorio, sino también una manera de "justificar o comprender" de manera insidiosa que ellos puedan ejercer su violencia contra los judíos franceses (recuerden, esos posibles soldados de Israel) en el propio territorio francés, y en el nombre del "derecho internacional".

En suma, si los judíos franceses permanecen en Francia, estos judíos son terroristas en potencia (y el odio hacia estos judíos tiene alguna razón de ser), pero si ellos parten para escapar del antisemitismo, se convierten en terroristas de hecho. Lo que esta tesis sugiere al Estado francés es simplemente prohibir a los judíos franceses salir del territorio en el caso que pretendan reforzar el sionismo en Israel, como ya se prohíbe partir a los "lobos solitarios" yihadistas. Así se alinea a la par el Estado de derecho que es Israel con las organizaciones terroristas de la yihad en Siria y el "Califato" islámico.

Lo irónico de esta historia es que Alain Gresh es él mismo de origen judío egipcio, es decir, que él o su familia han experimentado personalmente la criminalización del sionismo - entre otros procesos -, que fue uno de los procedimientos por los que los judíos de Egipto fueron privados de sus derechos civiles, al igual que los judíos de Irak, Libia, Siria, Líbano, Irán, y por lo cual durante ciertos periodos se les prohibió abandonar sus países que se convirtieron en auténticas prisiones... De hecho, la nacionalidad era retirada a cualquier persona "comprometida en acciones favorables a estados enemigos, o que no tuvieran relaciones con Egipto" (en 1956, fueron definidos someramente como "sionistas"). Del mismo modo, la prohibición de salir de esos países (Marruecos, Libia...), y la imposibilidad de obtener pasaportes, fueron justificados con este argumento. Pero la acusación de sionismo tendría efectos más graves como el cierre de las instituciones judías.

Estos juegos retóricos son muy graves, y el hecho de que sean posibles bajo los auspicios de una importante revista francesa, nos da un indicio de que parecen ser habituales y compartidos notablemente dentro de la comunidad académica y periodística, por lo que representan una alarma inquietante. Nos recuerdan a los historiadores esa historia tan poco conocida del proceso que condujo a la exclusión o expulsión de un millón de judíos de 10 países árabes entre 1940 y 1970.

El mundo árabe, sus movimientos nacionalistas y sus Estados postcoloniales están en el origen de esta acusación del "sionismo", cuya economía era diferente a la acusación de tipo soviético (cosmopolitismo, capitalismo, complots, véase el complot de los médicos judíos o blusas blancas de 1957). La acusación de tipo nazi, la tercera modalidad histórica de acusación del “sionismo”, fue por su parte y en su momento, más una forma de obtener una coalición con los nacionalistas árabes - y en primera línea el Mufti de Jerusalén Amin El Husseini, el principal líder palestino - que una acusación realmente argumentada en contra de los judíos: era aún demasiado temprano, en términos de la posterior constitución de un Estado judío, para que Hitler la adoptara como un objetivo central, aunque se incluyó en las campañas de Rommel.

Este ataque contra el sionismo, y en este caso este esbozo de un llamamiento para evitar que los judíos franceses partan hacia Israel, es un recurso típico del mundo árabe e islámico. El hecho de que ahora se pueda escuchar dentro de la "corriente principal" de las élites políticamente correctas francesas, y en este caso en una revista importante, el hecho mismo de que pueda llegar a ser compartida por muchos medios de comunicación y de opinión y que no parezca suscitar ningún escándalo, nos anuncia a los judíos franceses que ya no vivimos en el país en donde creíamos vivir.

Y nos hace regresar hasta nuestra memoria esos momentos traumáticos donde se volvía imprescindible partir antes de que volviera a ser posible lo que luego se institucionalizó como “nunca más”.

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