Tuesday, August 12, 2014

El coste de luchar y el coste de no luchar - Alexander Yakobson - JPost



"Aquí está mi pregunta para las personas que apoyan la campaña de bombardeos de Israel", decía Peter Beinart en su página de Facebook del 14 de julio. "Estaremos de acuerdo en que Israel tiene derecho a su legítima defensa. Estaremos de acuerdo en que Hamás tiene mucha culpa de esta guerra, y de la muerte de los civiles palestinos que se deriven de ella. Pero también estaremos de acuerdo en que sin importar los esfuerzos que Israel haga a la hora de ser preciso -y de la dificultad que implica -, sus misiles han matado a un montón de seres humanos inocentes. Para justificar esto, usted debe creer que Israel va a ganar algo importante de esta guerra. ¿Qué piensan de ello? Teniendo en cuenta que esta guerra es casi seguro que deje a Hamas en el poder en Gaza, y que Hamas es casi seguro que reconstruya la infraestructura armamentista que Israel ahora le está destruyendo, y que además la usará contra Israel de nuevo (en ausencia de cualquier cambio político drástico), ¿lo que Israel está logrando vale la muerte de un solo niño de Gaza?"

Estas preguntas deben ser respondidas en serio. Pero aquellos que les plantean deben, por su parte, estar dispuestos a lidiar seriamente con la obvia cuestión inversa: ¿Cuál cree Peter Beinart que sería el coste de no tomar una fuerte acción militar contra Hamas en las circunstancias actuales? ¿Qué se ganaría con eso y qué se perdería? La decisión de no luchar contra aquellos que están determinados a luchar contra Israel es tanto una decisión política como una decisión de combatir, y ambas deben ser examinadas críticamente.

¿Qué sucedería si Israel adoptara la lógica implícita en la crítica de Beinart a la actual operación - que, sin duda, se aplicaría a cualquier operación militar de este tipo y no sólo a la actual, y que Netanyahu obviamente se esforzó en evitar -? ¿Qué pasaría si Hamás asimilara el mensaje de que Israel ha aceptado que no tiene una verdadera opción militar de cara a los disparos de los cohetes? (más allá, claro está, de una respuesta simbólica que daría a la otra parte una razón real para no detener su agresión).  Sin lugar a dudas, cada vez más lanzamientos de cohetes hasta que la vida se vuelva imposible en este país. ¿Qué exactamente podría detener a Hamas para no llegar hasta ese punto?

En una situación difícil como la que estamos enfrentando, nunca es suficiente volver a señalar los altos costes de un determinado curso de acción con el fin de demostrar que no es el correcto, es necesario preguntarse cuál sería el coste de no tomar ese determinado curso de acción. Del mismo modo, a la derecha israelí le gusta señalar los costes y los peligros derivados de la partición de la tierra entre el Jordán y el mar Mediterráneo. Estos riesgos son, efectivamente, considerables, y necesitan ser reconocidos de una vez por todas por los partidarios de la solución de dos estados, a pesar de que sepamos muy bien que la derecha ideológica tiene otras razones principales que no tienen nada que ver con la seguridad de Israel. Por otra parte, el coste de la partición se convertirá en mucho más grave - tal vez realmente insoportable - si resulta que Israel es incapaz de defenderse cuando es atacado desde zonas que ya ha evacuado, por lo que a la defensa del país frente a Hamas en Gaza, así como frente a Hezbollah en el Líbano, también podría añadirse la posibilidad de tener que defenderse del que gobierne en Cisjordania - incluso si eso no ocurriría en la actualidad - si finalmente se deshace la ocupación de Cisjordania.

Pero el problema de la objeción de la derecha a dividir el territorio es que la derecha no tiene en cuenta los costes y los peligros de la no partición. El coste moral de perpetuar la ocupación será evaluado de manera diferente por diversas personas, en función de su visión del mundo y por el peso que concedan a otras consideraciones. Pero ni la derecha israelí, ni los partidarios de Israel, pueden darse el lujo de ignorar el argumento de que, si bien la partición es de hecho una acción peligrosa, la no partición, a largo plazo, resultaría fatal, porque si no hay dos estados en esta tierra tarde o temprano habrá un solo estado aquí, y ese estado no será Israel. No pueden darse el lujo de ignorarlo, pero lo hacen con regularidad.

De la misma manera, el costo de la lucha contra Hamas - obviamente alto y trágico - debe medirse con el coste de no luchar contra Hamas.

Pero ¿qué pasa con la condición de ''en ausencia de cualquier cambio político drástico"? ¿No apunta a un camino por el que Israel podría escapar a los crueles dilemas de la guerra? De hecho, hay dudas muy serias sobre la disposición del primer ministro Benjamin Netanyahu a pagar el precio territorial de una solución de dos estados a la que se ha comprometido oficialmente. Del mismo modo, existen serias dudas sobre la voluntad de Abu Mazen de renunciar a la exigencia de un derecho al retorno a Israel, lo que equivale a una negación de la solución de dos estados adoptada oficialmente por la OLP. De hecho, las posiciones oficiales de ambas partes están convirtiendo actualmente una solución de dos estados en algo imposible. La cuestión es si existe la posibilidad de que vayan a cambiar en el futuro. Incluso ausente la posibilidad de un acuerdo final, hay buenas razones para criticar la política del gobierno de Netanyahu sobre todo en lo relativo a los asentamientos. Pero Hamas es una historia completamente diferente.

Hamas no está interesado en la paz con Israel en cualesquiera condiciones. Tampoco está interesado en gobernar una pacífica y próspera Gaza disfrutando de una tregua casi permanente con Israel. Más allá de mantener su control sobre Gaza, lo que quiere es preservar y fomentar su posición de abanderado de la resistencia armada. Esto es en lo que ellos creen y eso es lo que construye su prestigio. Por otra parte, esto es lo que se exige de ellos por parte de Irán.

Lo que mejor le sirve a Hamas son los brotes periódicos de intensos combates, con preparativos de guerra intensivos y una ''oleada" de misiles Kassam sobre Sderot y otras ciudades del sur de Israel. En cada ronda de combates, Hamas asume que su gobierno en Gaza no corre un peligro real, porque Israel, obviamente, no quiere volver a ocupar Gaza, además de conocer las restricciones morales, políticas y legales de Israel a la hora de limitar la gravedad del daño que pueda ser infligido.

Suponiendo todo esto, y dada su total indiferencia hacia las víctimas civiles palestinas, la conducta de Hamas no es meramente irracional, es simplemente vil. Que Dios nos ayude si no podemos convencerles de que es totalmente irracional - después de todo, fue la forma en que sus colegas de Hezbollah fueron persuadidos como resultado de la Segunda Guerra del Líbano de 2006, y hasta ahora aún parecen persuadidos -.

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