Wednesday, August 06, 2014

Perder la batalla, ganar la guerra - Emmanuel Navon - i24news


La "desproporción" solo es cosa de Israel, nunca de los comentaristas y dibujantes políticamente correctos occidentales

 "Palestina te vuelve tonto", escribió Bret Stephens el columnista del Wall Street Journal de asuntos exteriores. Es a causa del "efecto Palestina" que Stephens explica "el colapso abrupto y total del razonamiento lógico, de la inteligencia escéptica y del juicio moral ordinaria". Un reciente artículo de la revista británica The Economist sobre Israel ("Ganando las batallas, perdiendo la guerra") confirma el diagnóstico de Stephens. Cuando se trata de Israel, esta revista británica, para el resto de temas muy perspicaz, hace un uso selectivo de la razón (entre otras cosas porque sus artículos suelen ser sensatos, mientras que sus caricaturas son intolerantes: la "viñeta" de Kal de esta semana representa a Benjamin Netanyahu golpeando con furia a los habitantes de Gaza en miniatura con un gran y sangriento martillo).

El editorial de The Economist sobre la guerra de Gaza reconoce que Hamas es una organización antisemita y bárbara, y que Israel es a la vez una verdadera democracia y una economía exitosa. También admite que los críticos de Israel aplican un doble rasero con Israel y con respecto a otras democracias en sus conflictos bélicos; que la campaña del BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) no es sólo acerca de la ocupación, sino también de tratar de deshacer a Israel como un Estado nación judío; y que las manifestaciones contra la guerra en Francia degeneraron en actos de vandalismo antisemita. Para los estándares británicos, esto se podría leer hasta como un manifiesto sionista.

Pero a continuación comienza el "efecto Palestina". "La destrucción está impulsando el apoyo a Hamas y alejando a los palestinos moderados que son la mejor oportunidad de Israel para la paz", dice el editorial. ¿Cómo sabe The Economist que la guerra aumentó la popularidad de Hamas en lugar de lo contrario? De hecho, Hamas ganó las elecciones palestinas de 2006 después de que Israel se retirara de la Franja de Gaza y después de que el primer ministro de Israel, Ehud Olmert, declarara públicamente que Israel estaba dispuesto a retirarse de Cisjordania. Y como recompensa, los palestinos eligieron a sus "líderes moderados".

En ese momento, la única destrucción que existió fue la de los asentamientos judíos y los invernaderos judíos que quedaron en Gaza (y que los árabes podrían haber conservado en su propio beneficio, pero que ellos eligieron destruir).

En cuanto a los "palestinos moderados", ¿quienes son y dónde están? ¿Es la OLP, que nunca ha derogado sus estatutos, y que recientemente formó un gobierno de unidad con Hamas antes de la guerra en Gaza entrara en erupción? Esa misma OLP que publicó en su página de Facebook el 21 de enero del 2014 (casi medio año antes de que la actual destrucción que daña a Hamas supuestamente perjudicara a los "palestinos moderados") que "vamos a convertir a Tel-Aviv en una bola de fuego"? Esa misma OLP que publicó en su página de Facebook hace dos semanas (el 22 de julio) que "Mahmoud Abbas concluyó su breve discurso con el primer versículo del Corán que permite a los musulmanes hacer la guerra por Alá", y que publicaba el 23 de julio que "la tierra está prohibida para el enemigo, y todos los miembros de Shabiba (movimiento estudiantil de Fatah) son potenciales mártires (Shahids) por nuestra querida Palestina?".

The Economist tiene razón cuando sostiene que Israel no debería ignorar las críticas simplemente porque muchas críticas de Israel son profundamentes injustas e ignorantes. Pero, ¿cómo esperan ser tomados en serio cuando afirma que la llamada solución de dos Estados "sigue siendo la única solución que va a trabajar" y que "el tiempo no está del lado de Israel"?

La solución de dos Estados sigue trabajando en la teoría pero no en la práctica. Los planes de partición de 1937 y 1947 fueron aceptados por los judíos y rechazados por los árabes. En 2000 y en 2008, Israel acordó el establecimiento de un Estado palestino en Cisjordania y en Gaza, pero tanto Yasser Arafat (en 2000) como Mahmoud Abbas (en 2008) rechazaron la oferta israelí porque no incluía el "derecho de retorno" (cuyo objetivo sería deshacer la mayoría judía de Israel y, por lo tanto, es incompatible con la "solución de dos estados").

En cuanto a la afirmación de que "el tiempo no está del lado de Israel", suena fantástica dado el hecho de que Israel es una historia de éxito rodeada de estados fallidos. Obviamente, lo que The Economist quiere sugerir es que la demografía no está del lado de Israel. Eso es muy discutible. La Franja de Gaza está fuera de la ecuación demográfica de Israel desde el 2005. Incluso si Israel se anexionara completamente Judea y Samaria, mantendría una mayoría judía de dos tercios. Esa mayoría no sólo sería estable, sino que probablemente crecería debido a que las tasas de natalidad árabes han estado disminuyendo desde principios de 1990, y las tasas de natalidad judías están en aumento desde finales de 1990, y gracias también a la inmigración judía a Israel que sigue creciendo (especialmente de Europa).

Así pues no es cierto que "Israel este ganando la batalla actual, pero está perdiendo la guerra". En realidad, lo opuesto es lo cierto. Israel "perdió la batalla de Gaza debido a que es una pequeña democracia minuciosamente analizada por los medios del mundo", por lo que no puede aplastar a sus enemigos como hacen los Estados Unidos en Afganistán y como hizo Francia en Malí. Pero Israel está ganando la guerra, ya que su población es más firme que nunca, porque nuestros enemigos están ocupados matándose los unos a los otros, y porque más y más gente en Occidente (aunque ciertamente no The Economist ) se da cuenta que Israel es el primer, pero no el último, objetivo de la yihad.

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