Sunday, November 09, 2014

El conflicto nacional en Israel está vivo y coleando - Yoaz Hendel - Ynet



El fallecido cantante y compositor israelí Meir Ariel escribió una vez que al final de cada frase en hebreo se reclina un árabe con una pipa de agua. Ojalá nuestras vidas pudieran resumirse con esta hermosa frase. En el Israel de hoy en día, todo está al revés. Al final de cada oración y de cada incidente local se esconde un conflicto nacional.

Lo sucedido en Kafr Kanna este fin de semana no es diferente a otras docenas de incidentes que han tenido lugar en el sector árabe en los últimos años, aparte de su trágico final.

Quien pensó que la situación en el Monte del Templo era explosiva ha descubierto que existe un potencial explosivo en cada montaña de Israel, y en los sentimientos religiosos de cada hogar.

El sector árabe no está en calma. Nada ha cambiado desde los disturbios de 2000, a excepción tal vez de su radicalización. Los miembros árabes de la Knesset están haciendo todo lo posible para destruir cualquier posibilidad de una vida conjunta, y ellos tienen peligrosos socios entre nosotros, los judíos.

La mayoría silenciosa en el sector árabe, esa que pretende integrarse en la sociedad israelí, está fallando a la hora de alcanzar el poder en su propio sector, y la Israel oficial está actuando como si se tratara de un problema de otra persona.

Los enfrentamientos entre las fuerzas policiales y los civiles árabes siempre tienen un potencial explosivo. Hace unos dos meses, estallaron disturbios en la ciudad de Ferguson, Missouri, después de que un joven negro desarmado fuera asesinado a balazos. El presidente estadounidense Barack Obama tuvo que calmar la situación. Incidentes similares han tenido lugar en otros conflictos en todo el mundo occidental.

Lo que hace que los acontecimientos en Israel sean únicos es la historia. El conflicto religioso-nacional sobre esta tierra está vivo y coleando, la Nakba está todavía en el aire, y la existencia del Estado judío sigue cuestionándose.

El funeral del sábado en Khair Hamdan, por el joven muerto po disparos de la policía en Kafr Kanna, fue nacional, y no solamente estaba de acuerdo a la nacionalidad civil de sus participantes: Banderas de la OLP, del Movimiento Islámico y negras se agitaron durante el funeral, y eran cantos de llamada a la venganza contra el Estado.

La gente que asistió al funeral no estaba enojada con la policía, sino con el destino, que les llevó a que los judíos les dominaran. En Haifa, se hicieron llamamientos para una intifada y se realizaron cantos animando a los conductores a atropellar a judios. No fue una protesta contra la discriminación y la violencia, sino contra la existencia del Estado de Israel.

Debemos investigar y sacar conclusiones del incidente de Kafr Kanna. Podría haber terminado de manera diferente. Sin embargo, Kafr Kanna no es Ferguson, y un supuesto delincuente armado con un cuchillo con el que trato de apuñalar a los policias no es un joven inocente. Los agentes de policía deben disparar cuando sientan que su vida corre peligro, y los terroristas potenciales deben tener miedo de atacar a la policía.

Israel es un Estado-nación democrático en el que viven las minorías con igualdad de derechos. No hay otra forma de vida.

Si examinamos la lista de personas que han sido heridas por las fuerzas de seguridad en los recientes incidentes recientes, encontraremos a miembros de diferentes religiones. No estamos separados por la religión, sino por la voluntad de vivir aquí, en el Estado de Israel tal como es.

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