Friday, November 21, 2014

Muy buen artículo: Estar en desacuerdo con la solución de dos estados se ha convertido en una blasfemia - Emmanuel Navon - i24news



La afirmación esta semana por parte del diario israelí Haaretz de que la Unión Europea (UE) está considerando sanciones contra Israel fue negada posteriormente por la alta representante de la UE para los Asuntos Exteriores Federica Mogherini. A raíz de esta negativa oficial, el profesor Gerald Steinberg de la Universidad Bar-Ilan acusó a los corresponsales del Haaretz Barak Ravid y del Times of Israel Raphael Åhrén de un periodismo sesgado. De acuerdo con estos dos periodistas, un documento inédito interno de la UE exigía la imposición de sanciones a Israel por supuestamente poner en peligro la "solución de dos estados". Las sanciones podrían incluir la llamada a los embajadores europeos y cortar relaciones con funcionarios israelíes que se "opongan a la solución de dos estados".

Esto viene a demostrarnos que la "solución de dos estados" se ha convertido en un dogma religioso, y quien ahora expresa una opinión diferente es punible. Abogar por la devolución de Cisjordania a Jordania o su plena anexión por parte de Israel (con la concesión de la ciudadanía israelí a todos sus residentes), por ejemplo, no constituye una opinión legítima, sino un delito punible. Por cierto, el presidente de Israel debería ser declarado persona no grata por su respaldo a la "solución de un estado".

La "solución de dos estados" se ha convertido en un dogma teológico no sólo porque las opiniones diferentes se consideran una blasfemia, sino también porque no se permite valorar los hechos que se ponen en su camino. Cuando Galileo Galilei pronunció ante la Inquisición el "Eppur si muove" (y sin embargo, se mueve), quería decir que, a pesar del dogma católico, la Tierra gira y los hechos no se puede negar. Hoy en día, el dogma oficial europea es que Israel es responsable del fracaso de la  "solución de dos estados", sin embargo, los hechos no pueden negarse, ni en astronomía ni en historia.

Los hechos son, y nos dicen, que todas las propuestas destinadas a dividir al antiguo Mandato Británico entre un Estado judío y un Estado árabe fueron aceptadas por los judíos y rechazadas por los árabes. Estas propuestas incluyen el plan de 1937 de la Comisión Peel, el plan de partición de la ONU de 1947, la oferta de Barak de julio de 2000, los parámetros de Clinton de diciembre de 2000 y la oferta de Olmert septiembre de 2008. Arafat rechazó los parámetros de Clinton y Abbas rechazó la oferta de Olmert por el llamado "derecho de retorno". El obstáculo final para la solución de dos estados es la negativa palestina a ceder en el derecho al retorno.

Los asentamientos israelíes representan el 2% de todo el territorio de la Ribera Occidental. Y con referencia a las propuestas de Barak y Olmert, se habrían desmantelado la mayoría de los asentamientos israelíes. Así pues, los asentamientos no son ni el origen del conflicto (existía el conflicto antes de los asentamientos), ni un obstáculo para su resolución. Israel probó en dos ocasiones en el pasado su voluntad de erradicar los asentamientos: cuando se firmó un acuerdo de paz con Egipto en 1979, y cuando se retiró de la Franja de Gaza en 2005. Por otra parte, si hay un verdadero acuerdo de paz y una solución de dos estados , ¿por qué no puede haber una minoría judía en el Estado palestino, de la misma manera que existe una minoría árabe en Israel?

Esto también es parte del dogma. Hay hindúes en Pakistán, musulmanes en la India, griegos en el norte de Chipre, turcos en Chipre, checos en Eslovaquia y eslovacos en la República Checa, etcétera. En todos los casos de particiones de territorios en todo el mundo, a las minorías se les ha permitido permanecer en ambos lados de la frontera. Sólo en el caso de Israel y de los palestinos es considerado como axiomático que el Estado judío debe tolerar una minoría árabe, mientras que no se debe esperar el Estado árabe tolere una minoría judía.

Si la UE está tan preocupada por el futuro de la "solución de dos estados", ¿por qué no presiona también a los palestinos para que abandonen la fantasía del llamado "derecho de retorno"? ¿Por qué no exigen a la Autoridad Palestina (AP) que deje de enseñar a sus hijos que Jaffa y Haifa (y muchas más ciudades de Israel) son también territorios ocupados que deben ser liberados? ¿Por qué no le pregunta al presidente de la AP, Mahmoud Abbas, por qué a ningún judío se le permitirá residir en el Estado palestino y por qué la mera presencia de un judío en el Monte del Templo constituye una "profanación"?.

Predicar y amenazar sin sentido no son sustitutos de la Realpolitik, tal como Europa debería haber aprendido del final de la Guerra Fría. Cuando una violenta guerra civil estalló en Yugoslavia en la década de 1990, los líderes europeos declararon que sabían cómo manejar la crisis. Sin embargo, fallaron miserablemente, y sólo la presencia militar de los Estados Unidos pudieron poner fin al expansionismo serbio. Los europeos tienden a olvidar que lo que les mantuvo a salvo de la agresión soviética fue el poder estadounidense. Con Rusia de vuelta a los negocios internacionales, Europa es hoy tan impotente en Ucrania como lo fue en Yugoslavia hace dos décadas.

La predica europea es ineficiente de cara a Rusia. En el Oriente Medio esta predica es perjudicial y contraproducente, ya que se basa en el dogma y no en los hechos, y debido a que absuelve precisamente a los que han impedido sistemáticamente la implementación de la "solución de dos estados" durante las últimas siete décadas.

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