Friday, January 02, 2015

¿Dónde ha ido el liberalismo del Likud? - Yoaz Hendel - Ynet




Un análisis que los hechos que se ha demostrado un tanto precipitado. La lista elegida del Likud es bastante más moderada de lo previsto. No obstante, ciertos males, como la falta de representación de un sector auténticamente liberal, y la falta de carisma, son evidentes.



En teoría, el Likud es el partido más grande de Israel: tiene un gran número de miembros, es un elemento central del sistema de partidos y tiene una tradición gloriosa y es un activo financiero.

En teoría, el Likud es el partido con el mayor potencial de votantes en Israel. Aparte de los izquierdistas más ideológizados, todo el mundo podría llegar a sentirse como en casa: derechistas y centristas, activistas sociales y empresarios capitalistas, judíos religiosos y judíos seculares, conservadores y liberales.

En teoría, el Likud es el partido de Zeev Jabotinsky y Menachem Begin, el hombre que habló sobre la nacionalidad sin compromisos, pero comprometido en casi todos los sentidos como primer ministro.

En teoría, el Likud es el único partido capaz de traer la paz, peleando de una manera corta y suave, y tratando el desafío diplomático sin quedar atrapado por las ilusiones acerca de un nuevo Oriente Medio.

En teoría, si Mapai era el partido de los emprendedores que construyeron una villa en la selva, el Likud es un partido de los terratenientes sensatos que deberían haber permitido al partido superar las dificultades de los últimos años y los fuertes vientos.

En teoría, la suerte del gobierno del Likud debería estar asegurada en estos momentos, pero en la práctica está luchando por su existencia a falta de una auténtica plataforma e ideas sobre la manera de atraer a los israelíes.

Los barcos grandes se hunden lentamente. A veces los pasajeros a bordo ni siquiera saben que hay un problema. A veces una colisión menor crea un pequeño agujero y el agua va anegando la nave por sí misma.

El miércoles, los miembros del Likud votarán en las elecciones primarias. La lista del partido de los candidatos a la Knéset se dará a conocer a finales de la semana.

La lista es un reflejo del partido. Los grandes grupos de poder, los israelíes religiosos que viven en Judea y Samaria favorecidos sobre los israelíes laicos que viven en las otras partes del país. Un agotado conservadurismo favorecido sobre el liberalismo. Lo antiguo favorecido sobre lo nuevo.

La lista puede llegar a ser conveniente para los equilibrios entre los grandes grupos de poder existentes, pero no para los votantes. No tendrá ningún rostro interesante o nuevas opiniones, y sobre todo no tendrá la emoción y el entusiasmo que debería llevar a votantes como yo mismo de vuelta a casa.

El Likud de hoy carece de nuevos y jóvenes grupos carismáticos, así como una amplia variedad de opiniones. El primer ministro Benjamin Netanyahu, que entiende muy bien, está en realidad solo. Él está indefenso frente a los grandes grupos que se han apoderado del partido.

Netanyahu trata de hablar su lenguaje, decir lo que les interesa, atacando un tanto a los izquierdistas, como la miembro de la Knesset Miri Regev. Pero al final del día, cuando se baja de la tribuna, el primer ministro mira a la derecha y a la izquierda y descubre que se ha quedado solo.

La principal ventaja del Likud desde la era Begin era su liberalismo. Los partidos nacionales o religiosos estuvieron siempre presentes en el seno del Likud representando sectores y opiniones. Sólo existía un partido que fuera capaz de crear un vínculo entre el nacionalismo orgulloso y el liberalismo. Una mezcla de la herencia de Jabotinsky y del discurso israelí moderno. Un vínculo entre el campo de la Gran Israel y el Partido Liberal bajo un mismo techo. Pero esa mezcla ya no existe.

En los últimos años, he conocido a varios grupos que están tratando de cambiar el Likud. Jóvenes liberales que como nuevos Likudnik están tratando de hacer que la gente se unan al movimiento. Ellos han tratado de convertirse en un centro de poder que determine quién sería elegido para la Knesset - lo que sería regresar a la naturaleza del partido -, pero no tuvieron éxito.

En días normales, los líderes del Likud no tienen tiempo para ellos porque no son lo suficientemente importantes; durante las elecciones no son lo suficientemente importantes porque no tienen suficientes miembros.

Su principal problema es la falta de líderes que puedan atraer a los votantes, imanes carismáticos como Moshe Feiglin para los miembros religiosos de Judea y Samaria. Su desventaja es también una desventaja para el Likud en las próximas elecciones.

En esta realidad, se espera que el Bait Yehudi y los partidos de centro resten votos al Likud. La lista Bait Yehudi es más joven y más vibrante. Aparte de la facción Tkuma, que tratarán de ocultar y mantener alejada, hay algunas voces interesantes en ese partido.

Los partidos de centro, por su parte, ofrecerán moderación y sobre todo una alternativa a las vacías y conocidas ofertas que el Likud ofrece a los votantes de derechas.

El que piensa que esto es un problema interno del partido se equivoca. Cuando el Likud pierde la capacidad de presentarse como un partido liberal y pragmático de derechas, pierde su capacidad para gobernar. La capacidad de atraer a la masa principal de votos del centro.

Así solo conseguirán pocas oportunidades de conseguir una coalición con una capacidad casi inexistente para sobrevivir y para tomar decisiones. Así es como se llega a otras nuevas elecciones.

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