Saturday, January 31, 2015

El nuevo “Campo Sionista” de Israel es cualquier cosa menos sionista. Al carecer de una visión del futuro, el Laborismo se reinventa con una lectura errónea del pasado - Liel Leibovitz - Tablet



La semana pasada, una joven miembro de la Knesset llamada Stav Shaffir se acercó al podio del parlamento y pronunció un discurso de 3 minutos que pronto se convirtió en una sensación en los medios sociales. Era la clase de “grito del corazón” que al cineasta Frank Capra le habría encantado: con su mata de pelo rojo, agitando los brazos, y con una inocente convicción demasiado rara en estos cuerpos legislativos, cuyos miembros son más propensos a verter agua sobre sí mismos que derramar sus corazones, el discurso de Shaffir fue el “Yo acuso” de una mujer joven.

"Os olvidasteis del Negev y Galilea cuando transferisteis 1.2 billones de shekel a los asentamientos", tronó acusando a sus colegas de la derecha. "Os olvidasteis de Israel. Abandonasteis el sionismo hace ya bastante tiempo".

Fue la expresión más elocuente hasta la fecha del tema de campaña del Partido Laborista que Shaffir espera que les lleve a la victoria electoral este mes de marzo. Cuando se unió el mes pasado a Hatnu, el partido dirigido por Tzipi Livni, el veterano partido Laborista cambió su nombre a el “Campo Sionista” y comenzó argumentando que, debido a la obsesión de la derecha con los asentamientos, habían secuestrado y corrompido la ideología fundacional de la nación, y tan sólo el Laborismo, el partido de David Ben–Gurion, podría recuperar la vitalidad perdida del sionismo y reavivar su llama original.

Puede ser una buena estrategia, pues las encuestas dan actualmente como ganador al “Campo Sionista” con 25 escaños - las últimas encuestas no dicen lo mismo -, frente a los 23 escaños que dan al Likud, pero también es muy problemático. Como bien saben los estudiantes de historia, el sionismo es notoriamente elusivo. Concebido como un movimiento para crear un hogar nacional para los judíos, su ideología tuvo siempre una multitud de interpretaciones, conteniendo a aquellos que creían que los judíos debían instalarse únicamente en la Tierra Prometida y los que estaban dispuestos a conformarse con Uganda; los que veían en el sionismo una empresa cultural y los que la entendían como una búsqueda socio-económica; los que buscaban respuestas en los cielos y los que plantaban árboles en el suelo. El sionismo podía dar la bienvenida al pragmático Ben-Gurion y al dirigente de línea dura Jabotinsky; al agnóstico Nordau y al piadoso rabino Kalischer. Era, por diseño, un movimiento extremadamente elástico.

Como tal, el intento del Laborismo de redefinir el sionismo con su propia y estrecha agenda política es una afrenta a las características que han mantenido al movimiento vibrante y exitoso. Y se trata de algo más que una pequeña cuestión: miren profundamente en el corazón del sionismo y encontrarán un núcleo espiritual que los pronunciamientos actuales del Laborismo han casi extinguido.

Para entender mejor este argumento, podemos realizar el siguiente experimento: pasear sin prisa por cualquier parte de Italia, y preguntar a cualquier persona que conozcamos si se define o no a sí mismo como garibaldista. Lo más probable es que los italianos se reirían con esa pregunta, pues en el 2015 ellos no se definirían a sí mismos en los términos de un movimiento de liberación nacional del siglo XIX.

Pero los israelíes sí lo hacen. Ellos siguen identificándose a sí mismos como sionistas, incluso mucho después de que se haya establecido ese Estado judío en el que creían, tal como sus padres fundadores, y es que el sionismo, bastante más que un pragmático y simple movimiento político,  posee un fondo mesiánico cuyo objetivo no es solamente construir una patria para los judíos, sino también perfeccionar esa patria de manera que se convierta verdaderamente en la Tierra Prometida bíblica.

Es por esto que a muchos israelíes, incluso aquellos que se consideran totalmente laicos, aún les resulta difícil hablar de un sionismo independiente del judaísmo. Para ellos, la ideología fundacional no es solamente un modelo para un Estado soberano, también forma parte de un proceso milagroso que incluso aquellos sin fe han estudiado en la escuela como historia. Ben-Gurion entendió esto muy bien: su intervención en la Knesset en enero de 1956 dejaba en claro que su visión última del Estado de Israel participaba de otro mundo. "Yo soy uno de esos que creen que la creación del Estado es el principio de nuestra redención".

Sus sucesores en el partido que él ayudó a construir ya no utilizan una terminología tan mesiánica. Como dejaba en evidencia el discurso de Shaffir, para ellos el sionismo es acerca de los shekel y de reorganizar las prioridades nacionales dirigiéndolas de una comunidad de israelíes hacia otra. Esta es una agenda política perfectamente razonable, pero no tiene absolutamente nada que ver con la idea del sionismo.

¿Por qué, entonces, crearse todos estos problemas recuperando una antigua ideología? ¿Por qué no terminan funcionando, como esas generaciones de líderes laboristas del pasado, como proveedores de nuevas esperanzas en lugar de viejas ideas? En parte, porque eso les exigiría especificar en que se distinguen los Laboristas del Likud cuando se trata de salvaguardar la seguridad de Israel, una cuestión que a la luz de la reticencia de los dirigentes palestinos a participar en unas negociaciones de buena fe, se está convirtiendo en cada vez más importante, y algo que a los Laboristas, precisamente los grandes patrocinadores de estas negociaciones, les resulta cada vez más difícil explicar y comentar.

La propia Livni fue la principal negociadora de paz del primer ministro Netanyahu, y estaba de acuerdo con las políticas del gobierno en todo, desde la iniciativa de paz de John Kerry a la guerra del verano pasado en Gaza. Ella y sus nuevos socios, los Laboristas, difícilmente pueden pretender tener una agenda que ofrezca nuevas respuestas a las difíciles cuestiones de guerra y la paz a las que se enfrentan diariamente los israelíes. Así pues, en lugar de mirar hacia el futuro, los Laboristas están mirando con nostalgia hacia el pasado.

Cuando así lo hacen, es posible que los Laboristas también deban recordar algunas otras lecciones históricas. Insignificantes y mezquinas divisiones políticas enturbiaron a los sionistas de izquierda durante las décadas anteriores al nacimiento del Estado de Israel. y continuaron en pìe en décadas posteriores. Entonces, como ahora, estas divisiones no eran tanto una cuestión de ideas como de rivalidades y personalismos individuales: fiel a su estilo histórico, el otro tema importante de la campaña de este año del Laborismo-Hatnua es una exhortación a los votantes a elegir entre “nosotros o él”, es decir, elegir a Isaac Herzog-Tzipi Livni simplemente porque no son Netanyahu.

Como su hermoso discurso alcanzó su crescendo, Stav Shaffir declaró elocuentemente que ella y su partido representaban  a "una política de esperanza, una política que mira hacia adelante". Lamentablemente, ese no es el caso. Si el “Campo Sionista” quiere ganar más escaños, haría bien en dejar ese eslogan a un lado y entablar un debate real sobre lo que el sionismo significa verdaderamente para la mayoría de los israelíes de hoy. Los resultados de esa discusión puede que no agraden a los Laboristas, pero van a proporcionar un servicio vital a un electorado cada vez más carente de dirección o de ideas.

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17 Comments:

Blogger Miguel said...

1- Es decir que los israelíes están dispuestos a dar 24-26 escaños, peleando con el Likud por la primera plaza y por el gobierno, a una lista (que incluye hasta un ex-jefe de la inteligencia militar) que no es sionista. Vaya, al final van a tener razón los antisemitas disfrazados de antisionistas cuando dicen que los judíos antisionistas son legión. También hay otra posibilidad y es que la afirmación de que esa coalición no es sionista sea una tontería. Yo me quedo con la segunda hipótesis.

2- El afirmar, por HaBait HaYehudi principalmente, que el transferir millones de shekels a asentamientos muchos de ellos perdidos en la WB que en ningún caso van a ser a anexados a Israel (no por lo menos a uno que quiera mantenerse como judío y democrático, es decir sionista) es poco sionista me parece que es un argumento bastante correcto. De hecho el decirlo (que es lo que hizo Shariff en su discurso), me parece bastante mas sionista que hacer lo denunciado (el transferir este dinero a esos asentamientos perdidos, en vez de en cosas mucho más necesarias).

3- ¿Estoy diciendo que HaMajané HaTzioni son los únicos sionistas? Obviamente no, la mayoría de judíos (israelíes o no, votantes de esta coalición o no) lo son, pero tampoco HaBait HaYehudi son los únicos judíos aunque se llamen "La Casa Judía".

8:27 PM  
Blogger José Antonio said...

Creo que deberías releer el artículo porque pareces haber leído en él lo que querías leer y no encontrabas en él.

Te aconsejo este párrafo que es una especie de síntesis de lo que trata de decir:

"Como tal, el intento del Laborismo de redefinir el sionismo con su propia y estrecha agenda política es una afrenta a las características que han mantenido al movimiento vibrante y exitoso. Y se trata de algo más que una pequeña cuestión: miren profundamente en el corazón del sionismo y encontrarán un núcleo espiritual que los pronunciamientos actuales del Laborismo han casi extinguido."

Obviamente, existen diversas interpretaciones del sionismo, pero también existe un énfasis que constituye el "núcleo" de ese movimiento que es el sentimiento nacional del pueblo judío.

Es ese núcleo el que parece no tener cabida o demasiada importancia en un autoproclamado Campo Sionista, y en el cual bastantes de sus integrantes parecen apostar más por una idea postnacional. En ese sentido se adivina una clara incongruencia con su lema de campaña, o una redefinición del sionismo con unas características más materialistas, prosaicas y postmodernistas.

En ese sentido, la evolución de la nueva izquierda occidental no es ajena a este cambio de rumbo.

Respecto al asunto Burg, creo que es fácilmente reconocible que lo que él ha representado, incluso institucionalmente (Agencia Judía, Knesset...), no tiene nada que ver con los ejemplos de gente - casi recién llegados en comparación con la trayectoria de Burg - como Bennet, Shaked o Kajlon, aunque la ambición también pueda formar parte de su ruptura.

El asunto Burg es paradigmático del narcisismo de la superioridad moral que anida en la izquierda. También interviene muy significativamente la fascinación que ejercen estos personajes en unos medios de comunicación que comparten en gran medida los parámetros mentales e ideológicos-culturales de la izquierda.

La ruptura, por ejemplo, de Kajlon, para los medias solo será debida a la ambición y a las cortapisas puestas a su ascenso político, las derivas de Burg desde que no fue elegido candidato a primer ministro de Avoda solo son producto de sus preocupaciones morales e ideológicas.

No hace falta decir que las amistades de Burg dentro de la élite israelí le han salvado y le siguen salvando de pasar a la historia por seguir actuando como el típico "pobre niño rico" que no puede cumplir sus caprichos.


12:24 PM  
Blogger Miguel said...

1- Si he leído perfectamente el artículo, y me parece bastante simplista. Obviamente y como he dicho el “campo sionista” no representa todo el sionismo ni mucho menos, pero si que representa una alternativa que pretende asegurar el futuro sionista de Israel como estado judío y democrático, y alejarse aventuras pos-nacionales o binacionales a las que nos puede llevar HaBait HaYehudi o algunos del Likud con su pretensión de anexión de la WB. El sionismo es variado pero sin un estado con mayoría judía el sionismo se va al carajo. Eso es la base de todo lo demás y sin eso no hay nada, ni mesianismo ni espíritu que valga.

Y si algo ha caracterizado históricamente a el sionismo siempre ha sido el ser pragmático (al contrario que el nacionalismo palestino), y ha estado dispuesto a renunciar a tierra para asegurar el futuro de ese sentimiento nacional judío. Y en este momento eso pasa por olvidarse de asentamientos perdidos en medio de la WB (a los que el “super sionista anti-casta” Bennet quiere dar suculentas subvenciones solo por que son de su cuerda ideológica, habiendo cosas mucho más importantes en las que gastar el dinero y con las que hacer una sociedad israelí mejor, más “redimida”).

Repito, lecciones de sionismo desde el Likud o HaBait HaYehudi hacía Avoda-Hatnua (donde hay un exjefe de la inteligencia militar, una Livni a las que los antisionistas han querido detener por “crímenes de guerra” y que era parte del gobierno durante Tzuk Eitan, un Herzog que apoyó 100% al gobierno durante Tzuk Eitan, etc) ninguna. Livni y Herzog que han defendido hasta la saciedad la idea de Israel como Estado Judío (y democrático claro), creo más claro agua.

Por cierto:

“Y en el cual bastantes de sus integrantes parecen apostar más por una idea postnacional”

Coño mira, como los guays de Ciudadanos. Albert Rivera y amigos parecen un calco de Burg (más allá de filias y fobias hacía unos nacionalismo u otros).

2- Sobre las diferencias que eximes entre el caso Burg y todos los demás me parece que esta bastante filtrado por anteojeras ideológicas. Casos de “transfugismos” de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, de extrema derecha al centro, de izquierda a extrema izquierda, etc, los hay de todos los tipos conocidos, por razones personales y/o ideológicas, pero parece ser que el caso de los casos que encima enmierda a todo el centro-izquierda sionista es el de Burg, no ningún otro. Lo que veo en este análisis es una vara de medir para unos casos y otra para otros, solo por razones de filias y fobias (de la misma manera que hacen determinados medias a los que criticas).

9:18 PM  
Blogger José Antonio said...

Revelador, ver el binacionalismo en un exceso infantil de nacionalismo judío y no verlo en la carencia de nacionalismo judío. Siempre me he preguntado por qué los defensores en la izquierda del Estado de todos los ciudadanos ponen todo su empeño en la desjudaización y ninguno en la despalestinización, pues se me antoja que ambos serían necesarios para ese Estado laico y postnacional de los ciudadanos. Según parece, aquellos de la izquierda que defienden la desjudaización consideran "racista" la despalestinización. Misterios de la izquierda.

Dicho esto, nada que objetar al posmodernismo supuestamente sionista, si se puede utilizar el adjetivo sionista sin ofenderlos, de una buena parte de la izquierda judía, absolutamente mimética de las derivas multiculturalistas y postnacionales de la izquierda occidental, mucho más influyentes para ella que las doctrinas sionistas (¿campo sionista?). ¿Algo que alegar o más tú más?

¿Quiere realmente la intelligentsia laborista una mayoria judía, o solamente es un recurso, como la amenaza demográfica, contra la derecha mesiánica o escéptica ante el "socio palestino", que por arte de magia progresista se convertirá, y hablo especialmente de la mayoría judía, en una "pretensión racista" cuando la ocupación haya finalizado?
Por favor, claridad acuosa Miguel ante estas ideas que solo parecen ser válidas para muy específicas situaciones. Más crudo, ¿la conservación de una mayoría judía, una apelación razonable en estos momentos y que compartó, se convertirá en una apelación racista algo más tarde para esos mismos chicos progresistas del campo sionista que ahora la defienden? Cuéntame, Miguel, ¿qué es lo que nos dirán más tarde?

No he entendido la alusión a Ciudadanos-Rivera. Seré claro, no soy partidario de retrasar la solución de los problemas. La tabarra catalana, tal como la define un amigo mío, me parece demasiado evidente: los nacionalistas catalanes quieren todos los signos y prebendas de la independencia, básicamente, serlo simbólica y cuasi materialmente a nivel internacional, excepto en el tema económico, ahi el status quo económico, a nivel de los mercados, es necesario preservarlo. No obstante, los más radicales lo consideran una atadura inútil, por el contrario, el sector más pragmático y mayoritario lo ve necesario: obtener todo lo que sea positivo y evitar lo negativo. Yo en este tema, como en otros casos donde existen diferencias difícilmente conciliables, prefiero las cosas claras, es decir, que cada cual asuma las consecuencias de sus propias decisiones y querencias, nada de ponerse estupendos y luego alegar "sí pero no", o "no pero sí".

Es por eso que la proposición de Lieberman sobre el Triangulo árabe, una idea que surgió en la propia izquierda como una de sus múltiples ideas o proposiciones para una división positiva del territorio, me parece bastante razonable. Los escrúpulos actuales de la izquierda, propia de sus actuales derivas multiculturales y postnacionales, solo refrendan su actitud actual de perennizar ciertos problemas identitarios y no tratar de resolverlos lógicamente, ya que la resolución lógica de los problemas chocaría con sus ideales abstractos defendidos por sus maîtres à penser de la izquierda oficial. Esta idea la he leído repetidamente en Bitterlemons y en boca de Yossi Alpher y del conocido demógrafo Sergio della Pergolla, que ahora se quejan de su "utilización populista" por parte de Lieberman. De su uso "progresista", en origen, no se sabe más.

1:43 AM  
Blogger José Antonio said...

Finalmente, déjate de vainas, Burg es un producto del laborismo y de una izquierda israelí cada vez más ajena al medio ambiente en el que vive y cada vez próxima a las doctrinas de un mundo en el que no vive físicamente. Recuerdo haber leído en +972 el informe de una conferencia en la muy progresista Fundación Heinrich Boll (alemana) en la que los muy escogidos representantes de la izquierda israelí reivindicaban una inmersión de Israel en el medio ambiente en el que vive para facilitar su integración. ¿Realmente quiere la izquierda israelí, tan sumisa ante las ideas de una izquierda occidental que habita en un mundo muy diferente al suyo, mimetizarse con el mundo que le rodea (esa contradicción de ser occidental en hábitos y cultura para convertirse en oriental, en pro de la integración, para luego pretender seguir siendo occidental en costumbres, instituciones y cultura).

1:43 AM  
Blogger Miguel said...

"Revelador, ver el binacionalismo en un exceso infantil de nacionalismo judío"

Ese exceso infantil de nacionalismo judío que predican el “Bennet anti-casta” y algunos del Likud acabaría irremediablemente en un estado binacional. No se me ocurre un resultado diferente para un estado de Israel que anexionara la WB y diera la ciudadanía a los palestinos que allá viven (aunque Bennet dice que de momento solo nos anexionemos la zona C, lo que haría de Israel el estado con las fronteras más ridículas e imposibles de la historia). Bueno miento, realmente el resultado final no sería un estado binacional, sería un estado árabe palestino, con los judíos convertidos en minoría perseguida.

" y no verlo en la carencia de nacionalismo judío"

Vamos a ver, que al final va a parecer que la coalición entre Avodá y Hatnua es una especia de “partido antisionista contra el apartheid israelí”. En esta coalición tenemos, por citar algunos:

1) Itzjak Herzog: Cabeza de lista, hizo el servicio militar en la unidad 8200, rechazó la carta de los reservistas que se negaron a servir en esta, apoyó como líder de la oposición la operación Tzuk Eitan (era ministro en Amud Anan), y apoyó la reclamación de Israel como Estado judío en las negociaciones con los palestinos.

2) Tzipi Livni: Co-líder de la coalición, era ministra del gobierno en Amud Anan y Tzuk Eitan, los antisionistas en UK quisieron detenerla por “crímenes de guerra”, y que ha repetido hasta la saciedad que la solución al conflicto con los palestinos no es solo de dos estados, sino de dos estados para dos pueblos, y que Israel debe ser judío y democrático por igual.

3) Shelly Yacimovich: Fue una de las que más duramente reaccionó contra el comunicado de los reservistas refuseniks de la unidad 8200, ha hecho guiños a los colonos, todo lo cual le ha valido muchas criticas de la izquierda más militante.

4) Itzjak Shmueli: Tanquista en la reserva.

5) Yehiel Bar: Además de secretario general de Avodá, dijo que "el amor y apegó a la religión y a la tradición, a los valores nacionales y a Jerusalén no son propiedad privada de la derecha" y que el y Avodá "somos parte del centro-izquierda sionista que ve nuestros lugares santos como la base de nuestra existencia y la esencia de nuestra historia". Mo suena como el típico artículo de +972.

6) Amir Pertz: Un tipo peculiar, con sus cosas buenas y malas, pero gracias al cual existe Kipat Barzel.

7) Amos Yadlin: Ex jefe la inteligencia militar.

También recuerdo haber leído los grados en la escala militar alcanzados por los miembros de la lista durante su servicio en Tzahal y bueno, no estaban mal.

Es cierto que hay algún miembro de la lista que hizo declaraciones en el pasado del todo impresentables y nada sionistas, pero sobre esto también habría que hacer algunos apuntes que comentaba Ben-Dror Yemini (nada sospechoso de antisionismo):

-Yosi Yona (el que dijo que había que conmemorar Yom HaShoah el mismo día que la Nakba) cambió bastante sus puntos de vista después de una serie de encuentros con gente de los asentamientos, y por ello ha sido criticado desde los sectores de la izquierda antisionista.

-Stav Shafir (la que al parecer comento hace años que Hatikva era racista) lleva 2 años en la Knesset, donde se ha destacado por su trabajo en temas sociales, y durante estos años que está en política no hay restos de sus puntos de vista anteriores, y no le he oído decir ninguna declaración antisionista (durante Tzuk Eitan no oí a ningún diputado de Avodá, tampoco ella, oponiéndose a esta, ni a la política de Herzog en defensa o diplomacía, no se puede decir lo mismo del Likud donde varios diputados están contra una solución de dos estados en los términos propuestos por Bibi).

La verdad es que la lista es mejorable, pero creo que se trata de una lista claramente sionista (no veo ni a Burg ni a la mayoría de los de +972 votándolos).

4:54 PM  
Blogger Miguel said...

"Siempre me he preguntado por qué los defensores en la izquierda del Estado de todos los ciudadanos ponen todo su empeño en la desjudaización y ninguno en la despalestinización, pues se me antoja que ambos serían necesarios para ese Estado laico y postnacional de los ciudadanos. Según parece, aquellos de la izquierda que defienden la desjudaización consideran "racista" la despalestinización. Misterios de la izquierda."

100% de acuerdo con lo que acabas de decir. Lo que pasa es que no creo que eso se aplique ni a mi (que soy sionista y a mucho orgullo) ni a la coalición HaMajané HaTzioni, que en ninguna de sus propuestas electorales han propuesto ni insinuado que vayan a cambiar el himno de Israel, ni la bandera, ni la Ley del Retorno, ni ninguna otra medida de desjudaización. Más al contrario han dicho que Israel es y debe ser un Estado judío y democrático, en contra del "Estado de todos los ciudadanos" (lo pongo entre comillas porque este es un eufemismo mentiroso) de los antisionistas.

"Dicho esto, nada que objetar al posmodernismo supuestamente sionista, si se puede utilizar el adjetivo sionista sin ofenderlos, de una buena parte de la izquierda judía, absolutamente mimética de las derivas multiculturalistas y postnacionales de la izquierda occidental, mucho más influyentes para ella que las doctrinas sionistas (¿campo sionista?). ¿Algo que alegar o más tú más?"

Vuelves a mezclar izquierdas (sionistas, antisionistas, etc) muy diferentes entre si. Las diferentes izquierdas (o centro-izquierda) no son lo mismo, igual que Begin o Bibi no son lo mismo que Baruj Marzel, ni Shas es lo mismo que Neturei Karta, etc.

"¿Quiere realmente la intelligentsia laborista una mayoria judía, o solamente es un recurso, como la amenaza demográfica, contra la derecha mesiánica o escéptica ante el "socio palestino", que por arte de magia progresista se convertirá, y hablo especialmente de la mayoría judía, en una "pretensión racista" cuando la ocupación haya finalizado?"

Se puede ser escéptico hacía el socio palestino (yo lo soy y creo que Amos Yadlin, el cerebro en asuntos de defensa y diplomáticos de la coalición, también creo que lo es bastante) y a la vez considerar que la solución no pasa por el ahora si ahora no(muchas veces parece la técnica de Bibi, en parte por la oposición que tiene dentro de su partido) ni por anexarse la WB (HaBait HaYehudi y algunos del Likud).

5:01 PM  
Blogger Miguel said...

"Por favor, claridad acuosa Miguel ante estas ideas que solo parecen ser válidas para muy específicas situaciones. Más crudo, ¿la conservación de una mayoría judía, una apelación razonable en estos momentos y que compartó, se convertirá en una apelación racista algo más tarde para esos mismos chicos progresistas del campo sionista que ahora la defienden? Cuéntame, Miguel, ¿qué es lo que nos dirán más tarde?"

Yo lo tengo claro, para la izquierda antisionista (y para muchos progres, árabes y antisemtias varios del mundo) seguro que Israel seguirá siendo racista mientras exista, incluso cuando se retiré de la WB y mantenga esa mayoría judía.

Pero desde luego no veo ni a Herzog ni a Livni ni a la gente que representan (te digo porque viví en un kibbutz bien laborista, que además ha sufrido y sufre muy duro los ataques desde Gaza) en esas coordenadas. Tanto Livni como Avodá lo han dicho claramente: nada de derecho de retorno palestino, ni se va cambiar la bandera, ni el himno, ni la ley de Retorno, etc. Israel es y tiene que ser un estado judío y democrático, y yo se lo he oído a los lideres de Avodá y Hatnua en multitud de ocasiones (Y si alguna vez caminasen su opinión y dijesen lo que tu dices sacarían 4 diputados como Hadash y listo).

Desde luego no consideró esta alternativa como ninguna panacea y hay candidatos que no me gustan (aunque habrá que ver como lo hacen en la Knesset, en el caso de Shariff yo no le he visto nada antisionista o postsionista por su parte en dos años que lleva) pero desde luego creo que puede ser una alternativa a lo actual. Desde luego que la solución no es fácil porque no hay una parte palestina dispuesta a llegar a un acuerdo final de dos estados para dos pueblos, pero creo que se podrían dar pasos para la consolidación de Israel como estado de mayoría judía (en la línea que indica Yadlin).

"No he entendido la alusión a Ciudadanos-Rivera. Seré claro, no soy partidario de retrasar la solución de los problemas. La tabarra catalana, tal como la define un amigo mío, me parece demasiado evidente: los nacionalistas catalanes quieren todos los signos y prebendas de la independencia, básicamente, serlo simbólica y cuasi materialmente a nivel internacional, excepto en el tema económico, ahi el status quo económico, a nivel de los mercados, es necesario preservarlo. No obstante, los más radicales lo consideran una atadura inútil, por el contrario, el sector más pragmático y mayoritario lo ve necesario: obtener todo lo que sea positivo y evitar lo negativo. Yo en este tema, como en otros casos donde existen diferencias difícilmente conciliables, prefiero las cosas claras, es decir, que cada cual asuma las consecuencias de sus propias decisiones y querencias, nada de ponerse estupendos y luego alegar "sí pero no", o "no pero sí"."

Sobre el tema de Ciudadanos no lo hacía en el sentido de mantener un debate sobre el asunto catalán (no voy a entrar a ello aunque discrepó de alguna cosa que comentas) sino en el sentido de que el discurso de Ciudadanos sobre el nacionalismo catalán es idéntico al discurso antisionista de Burg y cia: postnacioanlismo, universalismo chachi guay, “ciudadanos contra tribu”, hipocresía (en cuanto critican un nacionalismo pero en realidad adoran otro), etc. Si lees unos artículos que escribieron Martínez Gorriagán de UPyD y Javier Nart de Ciudadanos contra Israel, se ve que sus argumentos antisionistas (contra la existencia de un Estado Judío) no solo son idénticos a los usados por cualquier antisionista, sino idénticos a los que ellos mismos usan en España contra los nacionalismos que no son de su agrado: catalán, vasco, etc.

5:04 PM  
Blogger Miguel said...

"Es por eso que la proposición de Lieberman sobre el Triangulo árabe, una idea que surgió en la propia izquierda como una de sus múltiples ideas o proposiciones para una división positiva del territorio, me parece bastante razonable. Los escrúpulos actuales de la izquierda, propia de sus actuales derivas multiculturales y postnacionales, solo refrendan su actitud actual de perennizar ciertos problemas identitarios y no tratar de resolverlos lógicamente, ya que la resolución lógica de los problemas chocaría con sus ideales abstractos defendidos por sus maîtres à penser de la izquierda oficial. Esta idea la he leído repetidamente en Bitterlemons y en boca de Yossi Alpher y del conocido demógrafo Sergio della Pergolla, que ahora se quejan de su "utilización populista" por parte de Lieberman. De su uso "progresista", en origen, no se sabe más."

Creo recordar que fue Livni también quién en sus negociaciones con los palestinos hizo una propuesta que si bien no suponga entregar todo el Triangulo Árabe a los palestinos, si que propuso entregar algunas aldeas divididas ahora entre Israel y la WB. Los palestinos por supuesto dijeron que no.

De todas formas creo que de los actuales partidos de Israel salvo Liberman ninguno ha respaldado abiertamente esta propuesta, ni de derechas ni de izquierdas.

Desde luego creo que es una idea a valorar, aunque también creo que hay ciertos problemas al respecto. Uno de ellos por ejemplo que no se puede hacer sin un acuerdo final con los palestinos (no es un asentamiento del que te puedas retirar unilaterlamente, sino un territorio reconocido internacionalmente como Israel donde todos sus habitantes tienen ciudadanía israelí). También sería complicada su cesión si los árabes de allá no quiere,entre otras cosas ya que al ser un territorio pre-67 habría que hacer un referendum para su cesión, que mientras se hace los habitantes que allá viven y que quisieran seguir siendo israelíes (y posiblemente sería muchos) tendrían tiempo de trasladarse fronteras a dentro (y podrían hacerlo porque son israelíes y nadie les impide irse a vivir a Nazaret, Haifa, Yaffo, etc.).

"Finalmente, déjate de vainas, Burg es un producto del laborismo y de una izquierda israelí cada vez más ajena al medio ambiente en el que vive y cada vez próxima a las doctrinas de un mundo en el que no vive físicamente. Recuerdo haber leído en +972 el informe de una conferencia en la muy progresista Fundación Heinrich Boll (alemana) en la que los muy escogidos representantes de la izquierda israelí reivindicaban una inmersión de Israel en el medio ambiente en el que vive para facilitar su integración. ¿Realmente quiere la izquierda israelí, tan sumisa ante las ideas de una izquierda occidental que habita en un mundo muy diferente al suyo, mimetizarse con el mundo que le rodea (esa contradicción de ser occidental en hábitos y cultura para convertirse en oriental, en pro de la integración, para luego pretender seguir siendo occidental en costumbres, instituciones y cultura).

Pues eso, que el caso de Burg para ti demuestra la maldad de todo el centro-izquierda israelí (y en este caso el centro-izquierda sionista de Avodá o Livni que esta bien lejos de los posicionamientos de Burg o +972, véase sus opuestos planteamienos sobre Tzuk Eitan, los refuseniks de la unidad 8200, Israel como Estado Judío, etc) pero cualquier otro “transfuguismos” (Uri Avnery era del Irgun y ahora esta en Hadash, como Burg, pero no te veo acusar al Likud por ello de post-sionismo) que los ha habido en la política israelí no, utilizando una vara de medir para un caso de un espectro político y otro muy diferente para el resto, solo por filias y fobias.

No todo el centro-izquierda israelí es lo mismo (ya he puesto varios ejemplos), igual que en la derecha no es igual Bibi que el kahanista Marzel (aunque curiosamente entre la izquierda más radical les gusta mezclar todo igual que haces tú con la izquierda).

5:06 PM  
Blogger José Antonio said...


Comienzo por el tema que menos me interesa, la críticas de ciertos no nacionalistas españoles contrarios a los nacionalistas catalanes al nacionalismo israelí. Algunos de los que lo hacen defienden un nacionalismo constitucional o la imbricación en Europa como panacea. Yo no estoy de acuerdo con esas panaceas hoy muy cuestionadas, muy propias de la ideología postnacional y pro-Europa de buena parte de las élites. El pensamiento en España no es muy original, es bastante seguidista y acoge con fervor las ideas que santifican la oficialidad de Europa, quintaesencia del progreso mientras se niega los grandes intereses creados. Aquí muchos son más papistas que el Papa. Hay un breve libro bastante demoledor de Enzensberger sobre la burocracia y casta (tan de moda ahora) europea que aquí ha pasado desapercibo porque contradice la ideología más oficial, la que comparten las élites.
En ese sentido, las críticas a Israel y al nacionalismo israelí sigue las pautas de las élites europeos, no hay racionalidad, hay mero seguidismo.
También me parece harto ridículo una posible comparación del nacionalismo catalán con el nacionalismo judío, por tantos cosas, en su historia, en su presente regional, por su futuro, por su contenido intelectual. Vamos, es una broma. Entiendo perfectamente esa gran admiración existente por el nacionalismo judío e Israel en medios nacionalistas catalanes, Pero también dentro del nacionalismo catalán más a la izquierda hay mucho anti-Israelismo, porque si hoy en día eres de izquierda en Occidente ese es un elemento indispensable.
Puedo entender el nacionalismo catalán con base linguistica, aunque ello haya fomentado políticas ridículas como favorecer una emigración musulmana - qué inteligentes - sobre la sudamericana para favorecer una mejor inmersión al catalán al producirse una menor resistencia - a un emigrante sudamericano que viene a España le puede costar entender que una de sus ventajas, el idioma, sea considerado un lastre, y deba aprender otro idioma si quiere progresar, aunque sea similar -.
El problema de la deriva del nacionalismo catalán actual es que para coger masa social, es decir ampliar sus bases desde la clases medias de la burguesía catalana y del ámbito rural hasta una buena parte de la población urbana en buena medida de origen emigrante peninsular, se ha tenido que desplazar hacia un nacionalismo del estilo de la Liga Norte, "el resto nos roba", el Norte contra el Sur. El gran problema del discurso "el resto nos roba" proviene de que ese mismo nacionalismo catalán que se ha echado al monte lleva gobernado Cataluña desde hace 35 años. ¿Tanto tiempo sin enterarse del hurto? Si estas más o menos al corriente sabrás que el latrocinio ha sido general, en ciertas partes más que en otras, pero sobre todo allí donde había más que robar, y en Cataluña ha existido mucho de ello, y ahí el nacionalismo catalán no se puede poner de perfil.
Aún así, considero que el tema del nacionalismo catalán se apaciguará con una especie de concierto económico y concesiones simbólicas para renacer mucho peor, porque ha calado en buena parte de estas nuevas generaciones educadas en ese frase tan reveladora de "lo queremos todo, y lo queremos ahora". Por qué no pedir ese mundo feliz que nos espera tras la esquina, Narcisismo de los derechos pero no de las responsabilidades.

11:35 PM  
Blogger José Antonio said...

He de decir que a mí me interesa más la evolución que se avecina en la izquierda y el laborismo israelí que el presente. Voy a ponerme en el escenario más favorable, un acuerdo más o menos realista con los palestinos y dos estados que viven el uno al lado del otro con cierta insatisfacción porque deseaban más y ciertos temas pendientes que no se expresarán violentamente.
Ahora me ire a Francia para que me sirva de simil comparativo. Hoy en día existe una gran población emigrante y de origen musulmán, procedente en gran medida de las antiguas colonias francesas, y cuyo número no se quiere reconocer oficialmente por el "laicismo" imperante y la mala prensa que tiene, así más que 6 millones algunos demógrafos hablan de 8 y 9 millones, cerca de un 15% de la población que parece mucha más en las zonas más oficiales de Francia (grandes zonas urbanas). Esta población llegó como mano de obra barata, se multiplicó con la reunificación familiar, y por las diferencias sociales, culturales y de costumbres que pervivieron fue ignorada por el francés medio, y como el multiculturalismo era la ideología oficial, su asimilación e integración no fue algo promovido, sino todo lo contrario, y ello con una cultura musulmana tradicional (orígenes modestos) muy acusada, reforzada por las políticas de reunificación familiar y unas comunicaciones globales (canales de TV) que permitieron poder vivir en un suburbio francés como en un barrio argelino.
A todo ello se suma la crisis económica que afecta a esta población con poco nivel profesional y su ubicación en gran medida en los barrios y suburbios donde antes vivia la clase obrera francesa, que no ve con demasiados buenos ojos esos posibles competidores a la baja y su creciente invasión de sus barrios, con el expansiomismo de unas costumbres que no comparte. De ahí que el proletariado francés haya pasado del PC al Frente Nacional.
A esto se suma que el Partido Socialista y sus think tank empiezan a valorar su volumen e incidencia electoria, ejemplificado por uno de sus asesores Pascal Boniface que recomienda que sus simpatías pasen del lado israelí (muchos judíos franceses se reconocían en el PSF) al palestino para grangearse a los jóvenes de origen musulmán (sobre todo tras las Intifadas) y de Terra Nova, su think tank más favorable a estos procesos y a políticas proactivas de esta población. Se sabe que a Hollande le dio el triunfo un voto masivo favorable de la población musulmana.
De ahí, la precaria situación de los judíos franceses, a los que se está diciendo sotto voce que sus problemas se acabarían si olvidan su vinculación con Israel y abandonan una judeidad visible.
Pero en Francia también hay otros expertos que en vez de esta izquierda multiculturalista y globalizadora favorable a un estado postnacional y de sus ciudadanos, señala que el auténtico problema de Francia está en las poblaciones periurbanas y rurales a los que la globalización y las deslocalizaciones han depauperado gravemente, y que como no causan problemas y son franceses de origen son olvidados por el Estado y las élites, y que se han pasado al Frente Nacional, el único que parece escuchar sus problemas, para por eso ser tachados de racistas y fascistas.

12:06 AM  
Blogger José Antonio said...

Voy al meollo. Francia tiene un problema con la integración de una parte de su población en una parte refractaria, pero al menos no tiene el problema de Israel.
En ese futuro menos malo, de dos estados conviviendo, con tensiones aún pero pacificamente, Israle afronta un grave problema. La presencia al lado de un Estado palestino no mejora ni muchos menos la posibilidad de un israelismo de los árabes israelíes porque esa presencia tan cercana lo impedirá, más aún si esa es la política y los deseos del liderazgo palestino para dejar resquicios abiertos para posibles expansionismo territoriales.
A mí no me cabe duda que la izquierda israelí, que sigue fielmente a nivel intelectual los patrones de la izquierda europea y estadounidense, patrocinará un Estado de todos los ciudadanos porque ese será su fondo ideológico. No hay que descartar ni mucho menos que las políticas del partido socialista francés de tratar sumar a su clientela a la población musulmana para intentar representarla, se repita con el laborismo, pero vuelvo a insistir que Israel tendrá además a su lado a un competidor en ello, el Estado palestino, y no deseo profundizar hasta donde podría llegar en esas políticas.
La izquierda israelí vive en la esquizofrenia, desea ser como la europea y estadounidense, y para ello muchos desearían obviar y olvidar donde viven.
Otra gran influencia es el denominado socialismo liberal estadounidense, que trata de que Israel se convierta en una especie de sociedad gemela a la estadounidense, reproduciéndola (la identificación árabes y afroamericanos ya empieza a ser un tópico). Estas ideas, por supuesto, también ignoran la presencia cercana de Palestina. Pienso que en buena medida se debe a existe reacción de las élites judías progresistas americanas a su decreciente influencia en Israel y en el resto de la diáspora. No hace falta que recuerde su patronazgo y esa relación tan familiar de "hermano mayor que aconseja a su a veces imprudente hermano pequeño".
La propia devaluación del judaísmo americano (la encuesta del Pew del 2014 ya refleja la subida demográfica de los ortodoxos en los EEUU y la gran caida de los judíos de la Reforma y el Judaísmo Conservados, anteriormente los pilares, y el gran incremento del "judío cultural") da fe de ese proceso de desjudaización o de evolución hacia un judaísmo secular cada vez más circunstancial y vacio del propio contenido del judaísmo, rechazándose aspectos fundamentales como el particularismo que le ha permitido sobrevir, adoptando derivas universalistas y a la moda que no garantizan su supervivencia.
De esa desjudaización a nivel de culto y de la relación con los textos y principios que conforman el judaísmo, dan fe las derivas del Judaísmo de la Reforma y Conservador, cada vez más versiones cómodas y ligeras en exigencias, y cada vez más similares a esas decrecientes iglesias protestantes cuyos fundamentos parecen más bien mimetizarse con los movimientos progresistas que con su propio culto.

12:57 AM  
Blogger José Antonio said...

Es esa izquierda israelí que se alimenta cada vez más de esos caladeros ideológicos postnacionales europeos y americanos, ignorando la realidad en la que vive y la presencia del vecino que vive al lado, la que será muy difícil de reconvertir en una izquierda nacional, que defienda claramante el derecho del pueblo judío a tener su estado y que será de la misma manera democrático.
Termino, ante el atractivo que representará Israel para la población palestina del estado próximo, atractivo económico, social y cultural, junto con las continuas pretensiones nacionalistas de los palestinos de recuperar ese territorio por políticas de reunificación familiar, migratorias o de libre circulación, defender políticas e ingenierias sociales al estilo de Europa y los Estados Unidos es sumamente peligroso, y entre ellas la reivindicación de un Israelismo ciudadano que solo implicará una desjudaización de Israel, y que no aceptará la correspondiente despalestinización.
Lo siento, veo a muy poca gente entre la intelligentzia israelí de izquierdas que piense en estos temas y mucha adoptando ingenierías ajenas, las opciones que serán las más faciles por corresponderse con las defendidas por sus maestros ideológicos europeos y estadounidenses

12:57 AM  
Blogger Miguel said...

Sobre lo que comentas de Cataluña:

- Lo que comentas de las críticas de ciertos “no nacionalistas” españoles a Israel creo que hay parte de lo que dices, pero también creo que hay cierta capa de hipocresía, tanto en sus críticas al nacionalismo judío como a los “periféricos”.

Y es que igual que la mayoría de los que critican a Israel por ser un Estado judío no hablan contra el nacionalismo palestino, el cual es parece algo estupendo y natural (la Constitución de Palestina define a este como estado árabe, cuya única lengua es el árabe, el Islam la religión oficial, y la sharía la principal fuente de legislación), la mayor parte de estos “no nacionalistas” defienden a capa y espada que la Constitución diga que España es un nación, una única nación, la española. No dicen que Espasña deba ser un estado anacional, sino un Estado-nación español (y de hecho muchas veces la defensa de esto es una de las principales fuente de su programa). Y ojo, es una posición legitima, pero es evidente que es nacionalismo (español) tanto pueda ser nacionalismo catalán el defender que Cataluña tiene que ser un estado nación.

Lo que pasa también es que al ser España ya una nación-Estado parece que no hace falta que una persona que crea en esto diga que es nacionalista español (normalmente en las naciones que ya son Estado la gente no necesita revindicarse como nacionalista, Israel por las razones de amenaza existencial y deslegimitación que conocemos es una excepción), mientras que en las naciones sin Estado la gente tiende más a revindicarse como tal (aunque yo también he oído a algunos decir que no son nacionalistas catalanes sino independentistas.)

- La admiración de partes del nacionalismo catalán (y también del vasco) hacía Israel tiene mucho que ver mucho con la cuestión de la lengua, de un pequeño país que recupera una lengua antigua frente a vecinos más poderosos. Obviamente hay muchas diferencias (nunca nada es igual), pero este punto tiene su lógica (la lucha contra los ingleses del Irgún también en su momento provocó bastante admiración, viéndose como un movimiento por la liberación nacional a imitar).

- 100% de acuerdo sobre el anti-israelismo de los sectores más de izquierda del nacionlismo catalán (y otros), de hecho igual que te digo lo de ciertos sectores españoles y su antinacionalismo progre, te digo de esta hipocresía se produce entre los sectores más izquierdistas de estos nacionalismos periféricos (CUP y algunos de ERC en el caso de Cataluña), debido en parte a su izquerdismo (como dices que es casi sinónimo de antisionismo, independientemente del sentamiento indentitario del sujeto. El discurso sobre Israel de un independentista de la CUP es muy similar que el de un no independentista de IU o Podemos) y también en parte a una falsa identificación de los palestinos con el nacionalismo subyugado por un "nacionalismo imperialista judío" (obviando que Israel son 6 millones de judíos rodeado de millones de árabes, que el fin último del nacionalismo palestino siempre fue el negar a los judíos su derecho a un Estado, etc).

Defender el derecho del pueblo catalán (o vasco) a la autodeterminación y a la vez ser antisionista es de una hipocresía máxima. Y se lo he dicho alguna vez a gente de esta izquierda nacionalista.

- Es cierto que el nacionalismo catalán ha añadido a la cuestión identitaria la cuestión económica (que esta relacionada mas que con la corrupción que ha existió en todos lados y ahí nadie puede dar lecciones, sino con el tema de las balanzas fiscales), pero creo que hubiera sido imposible que este haya alcanzado el cuerpo social que ha alcanzado sin esa base identitaria/lingüística. De hecho la Liga Norte nunca ha conseguido ni de lejos una mayoría independentista en la Padania que pueda haber en Cataluña. En el norte de Italia es 99% cosa de dinero, en Cataluña es una historia más compleja (lingüística, económica, etc).

1:09 AM  
Blogger Miguel said...

Sobre Francia:

- Muy interesante el análisis. Asunto complico.

Sobre judaísmo:

- Creo que las encuestas todavía muestran que el judaísmo reformista y conservador en USA suman la gran mayoría de este (la encuesta Pew hablaba de 35% de reformistas, 18% de masorti y 10% de ortodoxos en USA) y si bien es verdad que la desjudaización sucede en mayor % desde estos grupos reformistas y masortim, también se ve un movimiento de judíos americanos desde el judaísmo ortodoxo al judaísmo masortí y reformista (y rara vez al revés).

- Si tu miras las diferentes plataformas históricas del judaísmo reformista desde sus inicios en el siglo XIX hasta el siglo XXI se aprecia un movimiento hacía posiciones más tradicionales. Dicho de otro modo: el judaísmo reformista o conservador a día de hoy están más cerca de la ortodoxia (también este ha evolucionado en una mayor apertura en algunos aspectos) que hace 150 años. Evidentemente hay diferencias claras entre las diferentes corrientes del judaísmo en muchos temas, pero las diferencias son algo menores (en la reforma ahora se da más importancia a cuestiones rituales que en tiempos anteriores). También el judaísmo reformista ahora es abiertamente sionista, cosa que no siempre fue así.

1:41 AM  
Blogger Miguel said...

Sobre Israel:

- Desgraciadamente veo bastante plausible que aunque se alcance un acuerdo básico de dos estados (o se imponga una realidad de facto cercana a eso por acciones unilaterales de Israel en la línea de Yadlin, lo más posible) la insatisfacción perdure en la parte palestina. Es imposible estar 70 años, 24 horas al día, diciendo a tu gente que tienen derecho al retorno a la casa de su padre, abuelo, que Palestina es del rió al mar, y pedir que se vayan a olvidar de esto por un acuerdo de paz.

- ¿Ante este deseo palestino de no acabar nunca con el conflicto y seguir con reivindicaciones tal y como comentas que hará la izquierda israelí?

La izquierda antisionista hará lo que siempre ha hecho y que comentas. Pero esta no debe confundirse con la izquierda nacional y sionista de HaMajané HaTzioni,que defiende el derecho del pueblo judío a un Estado.

Ya antes puse varias pruebas de ello, pero pongamos algunas más:

Esto dijo Amos Yadlin, candidato a ministro de Defensa de Herzog, el otro día sobre la farsa de comisión que el Consejo de Derechos Inhumanos de la ONU estableció para investigar a Israel sobre Tzuk Eitan:

”Amos Yadlin, the Zionist Camp's candidate for defense minister, called on the entire UN investigatory committee to resign following WIlliam Schabas' resignation as head of the inquiry due to his alleged anti-Israel bias.

"William Schabas' resignation as head of the UN inquiry into the Gaza war is not enough," Yadlin said Tuesday. "This committee was born in sin by the UN Human Rights Council, an organization that targets IDF soldiers and the State of Israel."


Otro ejemplo de la lista de Avodá es Omer Bar-Lev, que va en sexto lugar y fue durante la última legislatura el portavoz laborista en asuntos de Defensa y Paz. Sobre este militar durante más de 20 años (fue comandante de Sayeret Matkal y alcanzó el grado de Coronel), profesor en programas de jóvenes sobre democracia y sionismo, leemos (aquí el artículo original):

"In 2013, Omer Barlev published "It's in Our Hands," a political initiative with proposals for both bilateral and independent moves that Israel should take to maintain its democratic and Jewish character. The plan reiterates the urgency of reaching a political solution to the conflict with the Palestinians, and suggests several innovative solutions to sticking points in previous negotiations, for example mutual land-leases between Israel and the PA to address security and resource concerns. However the plan argues that in the event that negotiations fail, Israel must take proactive steps to maintain its identity. To this end, Barlev proposes a series of partial Israeli withdrawals from the West Bank aimed at minimizing the number of Palestinians living under IDF military rule and transferring responsibility for those areas to the PA."

O también teneos en la lista del Campamento Sionista, puesto 24, a Eyal Ben Reuven (mayor general en la reserva, fue comandante adjunto del Comando Norte) que dijo:

“He warned that Israel was going in the wrong direction, toward one state that he believes either will not be democratic or will not be Jewish.”

Según dice inicialmente estuvo en Meretz pero lo dejó por demasiado pro-palestino.

2:48 AM  
Blogger Miguel said...

En resumen, creo que este tipo de opiniones (comentario anterior) no son las que uno puede ver en +972 o en Burg. Desde luego existe esa otra izquierda no sionista de la que hablas, pero su presencia es muy marginal en Israel y no creo que se pueda identificar con la coalición entre Avodá y Hatnua (en Israel no hay izquierda no sionista suficiente para sumar más de 25 diputados como las encuestas dan a HaMajane HaTzioni).

Me parece que la postura de la lista Avodá-Hatnua sobre estos temas es clara. Y lo que te dije antes, si alguna vez Avodá fuera en la línea que dices (es decir si fuera una especie de Hadash) tendría la representación de Hadash y punto.

Deberías leer menos +972 (ironía). No hay más que mirar los resultados electorales para ver la diferencia de voto y presencia entre la izquierda nacional (o centro-izquierda: Avoda, Hatnua) y otras izquierdas, entre la izquierda que apoyó Tzuk Eitan o rechaza las comisiones farsas de la ONU y los refusinks de la 8200, que la que hace lo contrario. Otra cosa es que la izquierda de la que hablas sea más militante y ostentosa, de hecho muchos de ellos ni siquiera consideran izquierda a la izquierda nacional, sino como gente derechizada, nacionalistas, etc.

Aquí por ejemplo un artículo de Haaretz donde un miembro de Avodá (Uzi Baraman, antiguo ministro y no un simple militante de base) critica a la “izquierda pura” y postnacional de Gideon Levy (que previamente había criticado a la izquierda sionista de Avodá en este otro artículo). Me parecen bastante explicativos de lo que estoy diciendo.

2:56 AM  

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