Monday, April 20, 2015

El mito del colono sionista-religioso - Akiva Bigman - MIDA




Los sionistas religiosos son vistos tanto por sí mismos como por la izquierda como los únicos representantes del movimiento de los colonos. Pero la historia real del movimiento de los colonos, así como los patrones de votación y de composición demográfica de los asentamientos de hoy, cuentan una historia totalmente diferente. ¿Cómo un verdadero proyecto nacional se convirtió en la historia de un solo sector en su perjuicio?

La comunidad sionista religiosa de Israel a menudo afirma que el movimiento de los asentamientos en Judea y Samaria es su mayor logro. De hecho, el movimiento ha tenido tanto éxito que parece una justificación y reivindicación de la propia corriente sionista religiosa, la prueba de que los pioneros con kipá de punto son verdaderamente los herederos de sus predecesores del kibutz.

Hay mucho de cierto en esta creencia, y no sería una exageración decir que la empresa de asentamientos en Judea y Samaria ha sido la principal contribución de los sionistas religiosos al estado. En los años 1970 y 1980, el Gush Emunim y la empresa de asentamientos "Amana" crearon decenas de asentamientos en toda la región, y es difícil imaginarse el actual mapa judío de Judea y Samaria sin su contribución. La idea de que un colono es, por definición, un sionista religioso es un tropo aceptado por todo Israel y por el mundo.

Y este tropo les sirve tanto a los colonos sionistas religiosos como sus enemigos. Rabinos y portavoces del sector sionista religiosa enfatizan constantemente la contribución de su comunidad a la empresa de los asentamientos, al Estado (y a la eventual Redención Divina), y para la izquierda israelí le resulta muy conveniente etiquetar a todos los que habitan más allá de la Línea Verde como locos mesiánicos idealistas.

Pero esta imagen es sumamente exagerada, aunque algunas semillas de verdad son utilizadas para apuntalar un mito insostenible. Si bien la contribución y presencia de los sionistas religiosos entre los colonos es innegable, su participación es más pequeña de lo que muchos asumen que es.

Una minoría prominente, pero una minoría no obstante

En el 2013, el Departamento de Investigación del Consejo de la Yesha publicó un desglose demográfico de la composición de los asentamientos en Judea y Samaria según su cosmovisión. Los datos recogidos tanto en los consejos regionales como en los asentamientos individuales, mostraban que tan sólo un tercio de los residentes eran sionistas religiosos. El resto, los otros dos tercios de los colonos, eran o bien haredim o seculares.

De particular interés era el desglose demográfico basado en el tipo de asentamiento. En los asentamientos urbanos, la mayoría de los residentes eran población no sionista religiosa: de los 150.000 habitantes de las ciudades a través de la Línea Verde, el 62% eran identificados como haredim, el 29% como seculares, y sólo el 9% como sionistas religiosos. Por el contrario, en los consejos locales que representan a los pequeños asentamientos, el 62% eran sionistas religiosos, el 31% seculares y sólo el 7% haredim. Entre los 80.000 residentes de los consejos locales, asentamientos de tamaño medio sin comités de aceptación, el 45% eran identificados como sionistas religiosos, el 46% como seculares y el 9% como haredim.
Así pues, de los 340.000 colonos, sólo 110.000 pertenecían al sector sionista religioso, y la mayoría de ellos vivían en pueblos o ciudades pequeñas, en gran medida homogéneas, y que mantenían ese estado de cosas a través de comités de aceptación.

Este desglose se expresa también en las urnas. Un análisis de los patrones de votación entre los colonos muestra que los partidarios del partido sionista religioso Hogar Judío son una minoría entre los colonos. Incluso en 2013, cuando el partido Hogar Judío alcanzó sus mejores resultados, sólo el 28% votó a favor de ellos, mientras que el 21% votó al Likud y el 27% a los partidos haredim.

Estas cifras siguen siendo coherentes cuando comprobamos los resultados de otras elecciones en Judea y Samaria: el Likud, Hogar Judío y los partidos haredim consiguen cada uno cerca del 25 al 30% de los votos de los colonos.

Una historia de los asentamientos no sectorial

El papel de los sionistas religiosos en el movimiento de los asentamientos también es mucho más modesto desde el punto de vista histórico. Ya después de la Guerra de los Seis Días, se establecieron una serie de asentamientos estratégicos basados ​​en el Plan Alon. En esos años, los asentamientos se establecieron en el valle del Jordán, el desierto de Judea y los alrededores de Jerusalén. Paralelamente, hubo un retorno a las áreas judías que habían sido abandonadas antes o durante la Guerra de la Independencia de 1948, como Gush Etzion y Kiryat Arba, un retorno en el que también participaron los sionistas religiosos.

De hecho, el Gush Emunim se estableció después de que ya existieran muchos asentamientos y después de que los grandes asentamientos, los cuales contienen a una gran parte de la población de colonos urbanos, ya se hubieran establecidos. Tanto el Gush Emunim como la empresa de asentamientos Amana fueron los principales responsables de los pequeños asentamientos sionistas, esos que son social y políticamente selectivos - de ideología sionista religiosa -  mencionados anteriormente.

En 1975, cuando el Gush Emunim estableció su primer asentamiento en Ofra, ya existían 22 asentamientos en Judea y Samaria, incluyendo dos ciudades de Maaleh Edumim y Kiryat Arba, así como los inicios de la ciudad de Ariel, que comenzó en serio en 1978. Alrededor de 80.000 residentes, algunos de ellos sionistas religiosos, viven entonces en estos asentamientos.

En años posteriores, y sobre todo después de la agitación política de 1977, hubo un florecimiento de los asentamientos en Judea y Samaria. El Gush Emunim y otras organizaciones sionistas religiosas fundaron 58 asentamientos que contenían a 100.000 residentes. Pero tenemos que recordar que no estaban solos. Otros movimientos y otras iniciativas gubernamentales fundaron otros 32 asentamientos no sectoriales, que contienen hoy en día a 88.000 habitantes, así como las ciudades haredim de Modiin Ilit y Beitar Ilit, que hoy contienen a 105.000 residentes combinados.

La alianza histórica

Nadie duda de que los sionistas religiosos jugaron un papel importante en el movimiento de los asentamientos y que son dignos de un gran elogio por eso mismo. Pero tenemos que mantener el panorama real en mente y ajustar la imagen a los hechos y no al revés. Como un proyecto que era auténticamente nacional, varias poblaciones participaron en el movimiento de los asentamientos, y la mayoría de los que viven en Judea y Samaria viven en asentamientos y en pueblos establecidos gracias a la iniciativa del gobierno, o por lo menos en asentamientos ajenos al Gush Emunim.

Los líderes sionistas religiosos que fundaron asentamientos no sectoriales entendieron la realidad, y se dieron cuenta de que el proyecto de asentamientos debía ser un proyecto nacional y no uno solamente nacional. Ellos no dijeron que los judíos seculares no debían participar, en su lugar, construyeron asentamientos abiertos a todos, hasta el punto de que los sionistas religiosos representan a una minoría más allá de la Línea Verde. La historia de los asentamientos en Judea y Samaria es una historia de un esfuerzo nacional, una esfuerzo conjunto de sionistas religiosos, seculares derechistas y muchos haredim. Pero algo pasó en el proceso. Un enfoque que se basaba en unos estrechos intereses sectoriales convirtió un proyecto nacional en uno que se identificaba únicamente con un sector. Este es un error histórico de primera magnitud, una tergiversación de los hechos y un error político.

El destino de los asentamientos depende en gran medida de que sean vistos como lo que realmente fueron: un esfuerzo nacional y multi-sectorial. Los esfuerzos de los sionistas religiosos por venderse a sí mismos como la población que representa en su totalidad o mayoritariamente a la población de los asentamientos resulta perjudicial para estos momentos críticos, ya que sirve de excusa en manos de los políticos de la izquierda y los medios de comunicación. Ya es hora de que los sionistas religiosos se dan cuenta de esto.

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