Saturday, April 18, 2015

La tendencia ya parece evidente: La izquierda israelí parece decantarse por el camino de Avram Burg y Shlomo Sand antes que por el de Ben-Gurion



Un mensaje a la izquierda de Israel - Ben-Dror Yemini - Ynet

El momento actual en curso, entre un día y el siguiente dedicado al recuerdo, es otra oportunidad de volver a examinar las cuestiones en curso sobre la identidad nacional, la memoria colectiva, el Holocausto y el renacimiento judío.

Cuando a esto le sumamos la avalancha de artículos, análisis y comentarios a raíz de los resultados de las elecciones, estos resultan ser unos días fascinantes para la reflexión y búsqueda del alma, o, más precisamente, podrían serlo. Porque no hay realmente examen de conciencia.

Lo que estamos viendo, en su mayor parte, son los dedos señalando a esos israelíes que se negaron a actuar de acuerdo con las instrucciones de los comisarios políticos. No importa que los encuestadores se equivocaran acerca de los partidos, sin embargo lo hicieron bastante bien con respecto a los bloques políticos.

En base a esa avalancha de informes, uno pensaría que las elecciones han producido un cambio de tendencia, que la derecha ha logrado arrebatar a la izquierda el poder. Dentro de la burbuja que creó la izquierda para sí misma, sus miembros estaban convencidos de que era la izquierda la que estaba en el poder, hasta el momento en que se publicaron los resultados.

Y desde entonces, desde el día de las elecciones, las cosas sólo han dado un giro para peor. La Unión Sionista y el Yesh Atid no han aprendido nada ni parecen haber olvidado nada. Que los representantes de estos dos partidos participen en una conferencia de J Street está bien. Ya han aparecido en otras de sus conferencias.

Pero las cosas que allí se dicen son el problema. Cuando uno de los oradores estadounidenses dijo en uno de los paneles de la conferencia que no había necesidad de un Estado judío, los representantes israelíes del centro y de la izquierda no dijeron una sola palabra como respuesta. En un lugar donde el tono era tan anti-Israel, donde Saeb Erekat dijo que Israel era un criminal de guerra, donde la demanda del derecho de retorno fue recibida con aplausos, donde un profesor israelí llamó a poner fin a la ayuda militar a Israel, estos representantes del centro y la izquierda israelí debieron ponerse de pie y decir algo diferente. En lugar de ello, sin embargo, permanecieron en silencio y tímidos.

J Street, después de todo, se situa casi completamente del lado de los palestinos. J Street, después de todo, se alinea más con Ali Jamenei que con Benjamin Netanyahu. ¿Es este el mensaje que quiere dar la izquierda israelí moderada? ¿El centrista Yesh Atid y el partido Laborista? ¿Ese fue el propósito de su viaje a la conferencia de J Street en Washington? ¿Es este un campo o una unión que puede llamarse sionista? Así que tal vez, sólo tal vez, esos votantes que estaban ante la duda y que en el último momento minuto optaron por quedarse con Netanyahu sabían exactamente lo que estaban haciendo.

Y no me digan por favor que J Street apoya una solución de dos estados. Y es que Alan Dershowitz, el más grande defensor de Israel entre los demócratas estadounidenses, también se muestra favorable a una solución de dos estados. Pero cuando se trata de una elección entre el presidente de J Street Jeremy Ben-Ami y Alan Dershowitz, quienes representan a mundos aparte, nuestros representantes de la izquierda moderada israelí optan por identificarse con el presidente de J Street. Entonces, ¿a quién diablos se creen que están tomándole el pelo?

Supongamos, sólo supongamos, que tomáramos algunas de las cosas que han dicho algunos de los representantes de la izquierda antes y después de las elecciones, y en lugar de dirigírselas a los derechistas y/o a los Mizrahim, se las dirigiéramos a los musulmanes y los árabes. ¿Entonces que? Entonces se trataría de comentarios propios del racismo de ultraderecha más nauseabundo.

Y cuando se trata de la incitación al odio, y no sólo por parte de Hamas, sino también de parte de la Autoridad Palestina, estos mismos izquierdistas israelíes mantienen los ojos y la boca cerrada. La izquierda, después de todo, no se atrevería a decir de los musulmanes ni siquiera una décima parte de las cosas que dice de la derecha israelí. Esto es exactamente, pero exactamente, el mismo doble estándar general que llevó a que la última conferencia de la ONU sobre la situación de las mujeres en todo el mundo únicamente singularizara y condenara a un solo país... sí, Israel.

La derecha está cometiendo un error. Ya lo he escrito y voy a escribirlo de nuevo. Está socavando a Israel como Estado judío y democrático y llevándonos a la pesadilla de una realidad binacional. Pero alinearse con la izquierda mundial e ir hasta Washington para participar en el sentimiento anti-israelí y anti-sionista no es la manera de combatir a la derecha israelí.

La manera de hacerlo es darse cuenta de que el bloque de centro-derecha también tiene argumentos dignos de abordar. La manera de hacerlo es dirigir una mirada sobria a la realidad palestina, en la que Hamas ejerce la mayoría, o algo cercano a una mayoría.

La izquierda israelí, incluido el partido Laborista, insiste en hacer todo lo contrario. Prefiere acurrucarse bajo las alas de la izquierda de J Street, de Breaking the Silencey de otros invitados judíos y palestinos que niegan el derecho de Israel a existir, o bien piensan que su misma creación fue un error, y cooperan, en silencio sólo algunas veces, con los involucrados en la demonización de Israel más bien que en la crítica a Israel.

Esta izquierda israelí insiste en cometer suicidio, y sigue escribiendo la victoriosa propaganda electoral de la derecha. Me invitaron hace más de 20 años para hacer frente a una conferencia de Peace Now. Recuerdo ahora sólo una frase que le dije a la izquierda israelí de antaño: "Traten de ver a los Mizrahim de la misma manera en que ustedes ven a los árabes, y traten de ver a los árabes de la misma forma en que ven a los Mizrahim".

No estoy seguro de que les diría lo mismo en estos días. Pero como un ejercicio para la mente, se lo presto a la izquierda como alimento para el pensamiento.

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