Wednesday, June 17, 2015

Michael Oren: Periodistas judíos liberales estadounidenses dirigen el asalto anti-israelí en los medios estadounidenses - Haaretz



El ex embajador de Israel en los Estados Unidos, Michael Oren, afirma que ciertos periodistas judíos estadounidenses son en gran parte responsables de la cobertura anti-israelí en los principales medios de comunicación estadounidenses y el "doble estándar" que se aplica en su cobertura del Estado judío. Oren también escribe que el antagonismo hacia Netanyahu es demostrable en periodistas judíos como Thomas Friedman y Leon Wieseltier, y que se asemeja al antagonismo histórico hacia los judíos.

El nuevo libro de Oren, "Aliados", que se publicará la próxima semana, ya está cosechando grandes titulares por su dura condena del presidente Obama y sus políticas hacia Israel. Pero Obama no es el único blanco de Oren: él también crítica a los judíos liberales estadounidenses y a su "religión", el Tikun Olam, y se vuelve devastadora cuando se trata de ciertos periodistas judíos estadounidenses.

Oren rechaza la afirmación de que los "judíos controlan los medios de comunicación" como un bulo antisemita, pero luego parece proceder a prestarle credibilidad cuando "refleja el número desproporcionado de periodistas judíos - en relación con su proporción con la población estadounidense -". Él continúa diciendo que "la presencia de tantos judíos liberales estadounidenses en la prensa impresa y en la pantalla rara vez se traduce en apoyo a Israel. Lo contrario es a menudo lo cierto, ya que algunos periodistas judíos utilizan su judeidad como una credencial para criticar a Israel".

"Yo soy judío, parecen estar diciendo constantemente algunos de ellos, pero yo no soy uno de esos judíos - los colonos, los rabinos, los mizrahim, los líderes israelíes o los soldados del IDF -".

Debido a este comportamiento de estos periodistas judíos americanos, afirma Oren, Israel es sometido a las normas y a las pruebas más duras y exigentes, mucho mayores que con cualquier otro país extranjero. Oren destaca la "maliciosa" página de opinión del New York Times, "una vez reverenciada como una interfaz de ideas, ahora tristemente reducida a una caja de resonancia para una sola de ellas, esa que a menudo excluye la legitimidad de Israel", pero afirma que este diario no está solo. "The New Yorker y el New York Review of Books, prensa editada por directores judíos, rara vez publican informes que no sean incriminatorios sobre los asuntos israelíes".

Oren dice que fue especialmente doloroso para él los artículos hipercríticos con Israel en los que sus redactores "eran judíos". Reflexionando sobre lo que podría conducir a estos articulistas a ser "tan críticos" contra su "Estado-nación", Oren afirma que algunos han "deducido que atacar a Israel les resulta provechoso como elemento promocionador de su carrera - el equivalente del judío muerde a perro judío -, sobre todo para salvar a algunos de estos 'expertos' de la oscuridad profesional".

A otros los compara con esos "judíos americanos de clase alta de ascendencia alemana, y su histórico desprecio por los inmigrantes judíos de Europa del Este", esa chusma que hablaba yidish y que "supuestamente provocaron que todos los judíos quedarán mal y hablaran mal".

Y otros, escribe finalmente Oren, "son unos judíos asimilados en una enorme medida, y sienten resentimiento por Israel porque les complica aún más su identidad ya en conflicto (y su relación con su gente, especialmente en la izquierda)".

Oren especula después si la hipercrítica hacia Israel de los periodistas judíos liberales estadounidenses no se derivará de una "sensación de inseguridad y de miedo a un posible incremento del antisemitismo". Muchos de ellos apoyaron a Obama con su preferencia por el "poder blando".

Una de las principales razones del desdén de Oren por Obama es el concepto promovido por esta misma prensa liberal judía estadounidense de un Obama como "primer presidente judío", diciendo que "eso sería cierto si ser judío en América significara optar por debilitar el poder militar, el nacionalismo americano y el sentimiento de tribu o de identidad unitaria".

Al mismo tiempo, Oren expresa asombro ante el hecho de que los periodistas judíos estadounidenses en general no se hayan sentido "impresionados" por el currículum personal de Benjamin Netanyahu, cuyo "CV es más elocuente que incluso los más brillantes de la administración Obama".

Oren relata una conversación en la que acusó a Leon Wieseltier de albergar un "odio patológico" hacia Netanyahu y como Wieseltier le contestó que estaba de acuerdo con él.

"El antagonismo provocado por Netanyahu", continúa Oren, "parece haber sido desencadenado tradicionalmente por los judíos liberales americanos. Nosotros, los judíos, parece que siempre estamos a la última según la visión de los demás: eramos comunistas según los capitalistas, eramos capitalistas a ojos de los comunistas, somos nacionalistas para los cosmopolitas,  y para los patrioteros representamos al Judío Internacional".

Es por eso que Netanyahu ha sido tildado de "imprudente" por fuentes de la Casa Blanca, de "intransigente" por el New York Times, y, sin embargo, criticado por el Haaretz por "no tomar decisiones".

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