Sunday, June 14, 2015

Son los judíos liberales americanos los que se están aislando, no los israelíes - Emmanuel Navon - i24news



El hecho de que esos israelíes que habitualmente utilizan para identificarse a sí mismos el término de "campo de la paz" lo hayan cambiado por el de "campo sionista" en las recientes elecciones de Israel, no representa una decisión fortuita: la mayoría de los votantes israelíes ya no compra la afirmación de que el establecimiento de un Estado palestino traerá la paz. Sin embargo, y al mismo tiempo, esos mismos votantes también están dispuestos a aceptar la idea de un Estado palestino con el fin de preservar la mayoría judía de Israel.

Esta aceptación, sin embargo, se asume con bastante escepticismo: 20 años de negociaciones con la OLP no han producido un acuerdo, y la retirada israelí de Gaza en el 2005 ha demostrado las carencias y peligros del unilateralismo. Además, con los estados árabes en plena implosión, uno tras otro, con el ISIS progresando y con Irán expandiendo sus tentáculos alrededor de la región, la idea de establecer otro fracasado y hóstil estado árabe próximo a Tel Aviv parece todo lo contrario a una sabia decisión. La mayoría de los israelíes sienten que están en una situación de Catch-22, es decir, hacen frente a una serie de malas opciones.

Sin embargo, a los judíos liberales y progresistas americanos todo les parece mucho más simple. Seguramente para ellos no existe ninguna complicada y compleja ecuación que la buena voluntad judía no pueda resolver. Y puesto que la ecuación no se ha resuelto aún, la benevolencia judía debe ser extraída, inclusive a la fuerza, de esos recalcitrantes israelíes. De ahí que el fenómeno J-Street.

J-Street se destaca sin lugar a dudas de los otros lobbys y grupos de presión existentes en los Estados Unidos. No puedo pensar en ninguna lobby turco en el Congreso que defienda la retirada de Turquía de Chipre y el establecimiento de un estado kurdo; ni tampoco me siento capaz de imaginar un lobby indio que exija la retirada de la India de Cachemira, o a un lobby marroquí solicitando la creación del estado independiente del Sáhara Occidental.

Los judíos liberales americanos, como por ejemplo Peter Beinart, suelen afirmar que Israel se está aislando del resto del pueblo judío, y que eso se debería a que los israelíes se están moviendo hacia la derecha mientras los judíos de la diáspora tienden hacia la izquierda. Sin embargo, la realidad es totalmente la opuesta: Israel y la diáspora no estadounidense se están moviendo hacia la derecha. Son los judíos liberales americanos los que representan la excepción, y son ellos los que se están aislando del resto. Todas las elecciones recientes en las democracias occidentales lo demuestran.

En las elecciones del 2015 en Gran Bretaña el 70% de los judíos británicos votó por los Conservadores. También lo hizo el 52% de los votantes judíos canadienses en las elecciones del 2011 en Canadá. En Australia, la mayoría de los judíos han abandonado al partido Laborista por el partido Liberal de Tony Abbott (un partido conservador pese a su nombre). Por su parte, los judíos franceses apoyaron masivamente al conservador Nicolas Sarkozy en las elecciones presidenciales de 2007 y 2012.

¿Por qué los judíos americanos se han convertido en la excepción y no en la regla? Una posible explicación es que los judíos americanos, a diferencia de sus hermanos europeos, no necesitan de la protección del ejército cuando asisten a la sinagoga. Las masacres en una escuela judía en Toulouse, en el museo judío de Bruselas y en el supermercado judío de París no sucedieron en los Estados Unidos. Al igual que los israelíes, los judíos europeos entienden el significado de ser el blanco de la Yihad. Parece obvio que los judíos americanos aún no.

Otra explicación es que la opinión pública estadounidense está fuertemente a favor de Israel, mientras que la opinión pública europea no lo está. Por lo tanto, ningún partido o medio de comunicación político puede prosperar en los Estados Unidos con una agenda expresamente anti-Israel. Todo lo contrario sucede en Europa. La cultura y el discurso político en los Estados Unidos todavía permite a sus judíos liberales declarar su apoyo al sionismo. Lo mismo no puede decirse en Europa y Canadá, donde los judíos liberales sienten que han sido traicionados por la izquierda, y por lo tanto, han cruzado las líneas políticas.

Sin embargo, las tendencias actuales en los campus universitarios de los Estados Unidos sugieren que la izquierda en los Estados Unidos podría no ser inmune al proceso que ha lanzado a los judíos europeos y canadienses en los brazos de la derecha. En febrero de 2015, a Rachel Beyda, una estudiante de UCLA, se le preguntó durante su audiencia de confirmación en el Consejo Estudiantil "cómo podría ser imparcial dado su origen judío".

De acuerdo con el Centro Louis Brandeis con sede en Washington, más de la mitad de los estudiantes judíos americanos ha sido testigo o ha experimentado personalmente el antisemitismo en los campus en el 2014. Más de 200 universidades de los Estados Unidos celebran una "semana del apartheid de Israel" anualmente. En el verano del 2014, la policía de Boston tuvo que proteger a un rally estudiantil pro-Israel de las turbas pro-palestinas que les gritaban "Judíos regresad a Birkenau". Y los que gritan "Judíos regresad a Brikenau" no diferencian entre los judíos que apoyan un Estado palestino y los que no lo hacen.

 J-Street tiene unos desagradables compañeros de viaje para quienes la lucha contra Israel no comenzó con las líneas de 1967 y nunca va a terminar allí. La mayoría de los judíos israelíes y europeos ya se han dado cuenta de esto, y no porque sean más inteligentes, sino porque viven en un entorno muy difícil donde ser un idiota útil les puede costar la vida.

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