Saturday, October 03, 2015

Uno a quien votó Avraham Burg: ¿Por qué uno de los miembros árabes de la Knesset provocó a la policía israelí en el Monte del Templo? - Mazal Mualem - Al Monitor



La visita del miembro árabe de la Knesset Jamal Zahalka (La Lista Común de partidos mayoritariamente árabes) al Monte del Templo en la mañana del 29 de septiembre dio la impresión de que quería incitar a una revuelta importante y arrastrar a los policías que acompañaban a un grupo de fieles judíos en el lugar a un conflicto con él. Las imágenes de vídeo de la visita ofrecidas más tarde por varias plataformas de los medios sociales y por las noticias de la televisión mostraron como Zahalka insultaba a la policía y trataba de provocarles.

Zahalka llegó al lugar después de varios días de tensión en Jerusalén. Mientras tanto, los líderes mundiales que se reunieron en Nueva York para la reunión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas mantenían una estrecha vigilancia sobre el Monte del Templo. En su discurso, el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi comentó la escalada de tensiones diciendo que los acontecimientos en Jerusalén y Al-Aqsa ponían de relieve la necesidad de una "solución final decisiva" para el conflicto entre Israel y los palestinos. Al salir para Nueva York, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dijo que en su discurso "iba a exigir un alto a esta incitación salvaje" en el Monte del Templo.

Como uno de los miembros más provocativos de la Knesset, Zahalka podía movilizarse para explotar la sensibilidad que rodea las Altas Festividades judías hasta las últimas consecuencias haciendo avanzar su agenda política. Esto es especialmente cierto este año, cuando la atmósfera es particularmente volátil. Además, Zahalka parecía querer dirigir un mensaje desde el Monte del Templo a la ONU con sede en Nueva York, asegurándose que la cuestión permanecía en la agenda internacional.

Hace apenas 10 días, Zahalka viajó a Jordania como parte de una delegación de miembros de la Knesset de la Lista Común árabe. En su reunión con el rey de Jordania Abdullah II sobre las tensiones en el Monte del Templo, la delegación pintó un panorama desolador, afirmando que Israel estaba tratando de hacerse con el control de la mezquita y haciendo que las condiciones para los fieles árabes fuera cada vez más difícil. Después de la reunión, el rey fue citado diciendo: "Estoy siguiendo desde cerca todo lo que está pasando, y observaré lo que seguirá en los próximos días, ya que esto será un tema importante en mis reuniones con los líderes mundiales en la ONU la próxima semana".

Resulta justo, e incluso entre dentro de la responsabilidad de los miembros árabes de la Knesset, informar al monarca jordano, quien lleva la responsabilidad de lo que sucede en el Al-Aqsa, sobre cualquier cambio en el status quo en el lugar sagrado. Después de la Guerra de los Seis Días de 1967, el gobierno de Israel decidió que la gestión del lugar sagrado se dejaría en manos de Jordania, mientras que la soberanía y la seguridad definitiva permanecerían en Israel. Sin embargo, los miembros árabes de la Knesset no salieron satisfechos de la reunión con el monarca jordano y mantuvieron otra reunión separada sobre el mismo tema con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan,  el 21 de septiembre.

La única persona que se negó a participar en esta última reunión fue la miembro de la Knesset Aida Touma-Sliman, colega de Zahalka en la Lista Común. Ella afirmó que mientras el rey jugaba un papel oficial en el Monte del Templo, Erdogan simplemente quería introducir un elemento islamista en el conflicto sobre el lugar sagrado. Con su declaración, Touma-Sliman expuso el peligroso juego que los miembros árabes de la Knesset están jugando a la hora de incitar a los disturbios en el Monte del Templo. Después de todo, ¿por qué necesitaría una delegación tan distinguida implicar a una figura inflamatoria como Erdogan en una situación ya volátil?

La visita de los miembros árabes de la Knesset al palacio real en Amman no aportó nada para restablecer la calma en Jerusalén y el Monte del Templo. Por otra parte, después de ver las imágenes de la visita de Zahalka al Monte del Templo, la impresión que se tiene es que él quería echar combustible al fuego e incitar a unos disturbios que serían imposibles de controlar.

"!Iros al infierno, criminales locos! Esta es mi casa. !No os queremos aquí!", le gritó a la policía. Por su parte, los agentes de policía de guardia en el lugar parecieron entender exactamente qué tipo de trampa les estaba preparando Zahalka. Sabiendo lo que significaría dañar a un miembro árabe de la Knesset sobre el Monte del Templo, optaron por hacer caso omiso de sus burlas. A uno de ellos se le escuchó a decir a sus compañeros de la policía, "Ignoren a este".

Pero Zahalka persistió. Él no se calmaba. Él tenía una misión y tenía la intención de completarla. Quería crear una perturbación en ese día relativamente tranquilo en el Monte del Templo y meterse en los titulares. "¡No me toques! Sois todos una Kahanistas. Sois todos unos fascistas. Sois unos racistas!", gritó, maldiciendo violentamente. Para su decepción, sin embargo, no fue capaz de arrastrar a la policía a una confrontación con él.

Lo que logró Zahalka es ser una estrella en los noticieros en Israel y en todo el mundo. En la lucha interna entre los miembros árabes de la Knesset sobre quién se destaca más en los titulares, él emergió como el ganador indiscutible. Incluso superó a la también miembro de la Knesset Haneen Zoabi, quien dijo en una entrevista con la Radio del Ejército, "Todo el mundo sabe quién está más cerca del régimen nazi: yo o el Estado de Israel".

En una entrevista con la Radio del Ejército esta semana, el ministro de Defensa Moshe Yaalon acusó a Hamas y al Movimiento Islámico de intentar avivar las llamas en el Monte del Templo. Dos días después, en una visita a los asentamientos israelíes en torno a la Franja de Gaza, ofreció una evaluación aún más clara de la situación, alegando que la incitación en la región también proviene desde la comunidad palestina de Israel, entre ellos "algunos de sus políticos, que están tratando de ganar puntos políticos en la cuestión del Monte del Templo".

Dado el arrebato de Zahalka, los comentarios de Ya'alon parecen ser un reflejo exacto de la situación. Las imágenes de la visita mostraron a Zahalka como un provocador y el último de los alborotadores. En otras palabras, era exactamente lo contrario de lo que cabría esperar de una figura pública responsable. Sólo podemos esperar que los de Nueva York también entiendan qué tipo de juego se está jugando en el Monte del Templo.

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