Sunday, March 20, 2016

Un renovado ciclo de desconfianza entre los árabes israelíes y los judíos israelíes - Daniel Gordis - Bloomberg



Los israelíes, como era de esperar, se unen en gran medida ante la necesidad de que su país sea un estado claramente judío, según se desprende de una encuesta publicada esta semana por el Pew Research Center. Sin embargo, están totalmente en desacuerdo en cuanto a la forma de preservar esa judeidad. Casi la mitad de los encuestados judíos de la encuesta aprobó la sugerencia de que el estado debería librarse de la población árabe, expulsándola o su trasladándola fuera de Israel.

Aunque desde hace tiempo se ha reconocido que las tensiones entre los judíos de Israel y los árabes israelíes están en aumento, la cifra del 48% es asombrosamente alta. En una temporada en la que muchos judíos - tanto en los Estados Unidos como en Israel - están mirando con consternación la xenofobia en la política estadounidense, los datos del Pew sugieren que los EEUU no es la única sociedad libre que se enfrenta a tales desafíos [N.P.: parece olvidarse de muchos países europeos]

Los retos para Israel son a la vez políticos y físicos. El mismo día en que el informe del Pew fue publicado, el vicepresidente estadounidense Joe Biden llegó para una visita de dos días, y al menos tres ciudades israelíes se vieron afectadas por una serie de ataques terroristas palestinos, dentro de un ciclo de violencia que comenzó en octubre.

La mayor parte de esta violencia ha sido protagonizada por los palestinos, pero ha habido algunos casos de árabes israelíes que han matado o agredido a judíos israelíes. Ayman Odeh, el cabeza de la Lista árabe conjunta en la Knesset, tampoco ha contribuido a aliviar la tensión; en más de una ocasión ha dicho que no era su papel decir a los palestinos cómo debían resistir a Israel, dando así esencialmente su visto bueno a las puñaladas, atropellos y disparos.

Luego, hace un mes, varios legisladores árabes fueron a visitar a las familias de unos terroristas palestinos de Jerusalén que habían sido muertos por las fuerzas de seguridad israelíes al intentar por su parte asesinar a judíos. Estos legisladores se unieron a la observancia de un minuto de silencio en memoria de los terroristas muertos. Incluso para los israelíes dispuestos a conceder a los árabes israelíes en la Knesset la suficiente libertad como para expresar su lealtad a las causas árabes, la expresión de duelo público les pareció que iba demasiado lejos. En respuesta, el primer ministro Benjamin Netanyahu instó a la aprobación de una ley que permitiría la suspensión de aquellos legisladores que utilizaran una "conducta impropia".

Sin embargo, incluso algunos israelíes que pensaron que esa visita era repulsiva, consideraron que Netanyahu estaba arriesgando la democracia de Israel mediante esa propuesta. Los miembros árabes de la Knesset argumentaron que tenían derecho a comportarse de una manera repugnante para una gran parte del público israelí, pero aún así Israel no tenía derecho a limitar su libertad de expresión. El presidente israelí, Reuven Rivlin, se pronunció en contra del proyecto, y el asesor jurídico de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia de la Knesset, dijo que el proyecto era tan problemático que se enfrentaría a obstáculos legales. Con el tiempo se hizo evidente que el proyecto no contaba con apoyos suficientes incluso en la coalición de Netanyahu, haciéndole perder fuerza, por lo que su futuro es muy incierto.

Los legisladores árabes israelíes, sin embargo, no dejan de generar controversia. Esta semana criticaron y denunciaron la decisión de los Estados del Golfo (Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Bahrein y Omán), y después de la Liga árabe, de designar a Hezbolá como una organización terrorista. Mientras que las naciones árabes están dispuestos a reconocer el terrorismo de Hezbolá, los líderes de los árabes israelíes reaccionaron con enojo a tal designación, ya que según dijeron sirve a los intereses de Israel.

Los judíos israelíes que se enorgullecen del hecho de que los árabes israelíes tengan sus propios representantes en la Knesset, con jueces del Tribunal Supremo y similar representación en otros ámbitos, quedaron muy sorprendidos e indignados ante tal pronunciamiento. Netanyahu entonces se preguntó si estos legisladores árabes habían perdido la cabeza. Los acontecimientos de esta semana tenían muchos signos reveladores de un tejido social deshilachado.

Dada la historia de la región, esta última ronda de desconfianza y de recriminación no debería ser, por desgracia, una sorpresa. Después de todo, y en muchos casos, las familias se encuentran divididas a la hora de considerarse como árabes israelíes o como "palestinos exclusivamente" ¿Quién es el que según esta identificación huyó de sus pueblos en 1948, o bien decidió quedarse o no pudo huir? La diferencia entre los árabes israelíes y los palestinos fue por una línea en un mapa, no por ideología. Esa indefinición suscitó la preocupación que llevó a Israel a instituir una administración militar sobre los árabes de Israel, la cual se interrumpió solamente en 1966.

Se habría necesitado un esfuerzo hercúleo por parte de ambos, judíos y árabes israelíes, para superar las tres cuartas partes de un siglo de sospechas y hostilidad. La proclamación de esta semana de los líderes árabes sobre Hezbolá, respalda esencialmente los datos del informe de Pew sobre las actitudes de los judíos israelíes hacia sus compatriotas árabes, y es un doloroso recordatorio de que ninguna de las dos partes jamás ha hecho ese esfuerzo



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