Sunday, October 16, 2016

¿Por qué los israelitas arrojaban a un chivo expiatorio al desierto en Yom Kippur? ¿Quién o qué era Azazel? - Philologos



Un momento clave en los dramáticos ritos del Día de la Expiación en el antiguo templo lo constituía la expulsión al desierto de la chivo expiatorio - el sa'ir l'azazel o chivo) Azazel, tal como el Levítico 16 lo denomina - para "llevar sobre él todas las iniquidades del pueblo de Israel". La propia Biblia no dice nada acerca de lo que después le pasaba a este animal, cuyo doble era sacrificado en el altar como ofrenda por el pecado. Sin embargo, en el tratado Yoma, la Mishná (que data de finales del siglo II d. C.) vuelve su destino más claro, al menos tal como se promulgó en los momentos finales del segundo templo. Conducido hacia las tierras baldías entre Jerusalén y el Mar Muerto, era empujado por un acantilado mientras estaba atado a una pesada roca  y caía sin poder hacer nada para evitar su muerte.

Tal era la práctica. Pero, ¿quién, o qué, era Azazel o azazel? Esta misteriosa palabra no se reproduce en ningún otro lugar de la Biblia hebrea. ¿Era un término descriptivo? ¿El nombre de un lugar? ¿De un ser sobrenatural? Cada una de estas alternativas ha tenido sus partidarios. Las diversas traducciones de la Biblia no se han puesto de acuerdo sobre ellas. Así que tenemos que recurrir a la tradición judía y a los comentarios de los rabinos.

La palabra inglesa "chivo expiatorio" ("scape" es una abreviatura de "escape") tiene raíces antiguas, pre-inglesas. Estas se remontan a dos tempranas traducciones de la Biblia, la Septuaginta griega del siglo II a.C. y la Vulgata latina del siglo IV d. C., las cuales interpretan Azazel como una palabra compuesta por ez, cabra,  y azal, por disminuir, salir o desaparecer. En la Biblia latina esto se representa como capro Emissario, "la cabra [es decir] enviada", y en el siglo XVII  "chivo expiatorio" de la versión de King James es a su vez una traducción del latín. Sin embargo, esta es una lectura dudosa, en parte porque ez en la Biblia denota una cabra y debería ir acompañada de la forma verbal azelah, no azel. Un chivo es un Sa'ir, la palabra usada por el Levítico, que está claramente hablando de un macho.

Esto fue reconocido por los primeros rabinos, que declinaron por razones gramaticales adoptar dicha interpretación a pesar de que ser tentadora, ya que lo que ellos no querían aceptar es la posibilidad de que Azazel pudiera ser un ser sobrenatural de algún tipo. Como se dice en un pasaje en el Talmud (que data de algún momento entre los siglos IV y VI), que preferían la explicación de que la palabra era una composición de az, "feroz", y de el, en su raro pero atestiguado sentido de "fortaleza", es decir, un lugar duro o salvaje. Sin embargo, esta etimología también es forzada, como se reconoce en el mismo pasaje por el rabbi Yishma'el, que ofrece su propia especulación: a saber, que el chivo expiatorio cumple con su muerte en un lugar llamado Azazel "porque este expía las obras de Uza y Aza'el".

¿Pero quienes eran Uza y Aza'el? Si tuviéramos que recurrir a otras fuentes rabínicas, no conoceríamoa nada sobre Uza, mientras que Aza'el sería familiar para nosotros solamente mediante una compilación medieval de la tradición exegética llamada Midrash Avkir. Allí, al comentar un versículo en Génesis que relata cómo, antes de la inundación, "Los hijos de Dios viendo que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí las mujeres que entre todas ellas escogieron". El Midrash Avkir relata que dos de estos "hijos de Dios" se llamaban Shamḥazai y Aza'el. Ambos pecaron por su lujuría por las mujeres mortales, pero mientras que Shamḥazai se arrepintió, "Aza'el no lo hizo y todavía sigue por su corrupto camino".

¿De dónde extrajo el autor anónimo del Midrash Avkir esta historia? Ya sea directamente o a través de fuentes intermedias, llegó a él desde el libro apócrifo de Enoch I, un texto visionario judío escrito probablemente en el siglo 1 d. C., que enumera a Aza'el o (como lo llama Enoc) Azazel entre los líderes de los ángeles caídos que descendieron del cielo para tomar esposas humanas. En castigo, Enoc nos cuenta: "El Señor le dijo a [al arcángel] Raphael, ata a Azazel y lánzalo en la oscuridad'. Y [Rafael] le lanzó a un agujero en el desierto... y lo arrojó allí, y le lanzó encima de rocas escarpadas y afiladas".

Fue a esta historia de Enoc I, o alguna versión de ella, a la que se refiere obviamente rabbí YIshma'el, y al igual que obviamente, la historia en sí alude al chivo expiatorio del Levítico y a las "rocas escarpadas y afilados" a la que fue arrojado. Sin embargo, ¿por qué se iba a empujar y lanzar a la muerte a una cabra para expiar los pecados de Azazel, y por qué tenía que expiar los pecados del pueblo de Israel, que no tenía nada que ver con eso? La explicación de rabbí Yishma'el también está lejos de ser satisfactoria, un hecho que observa el exegeta bíblico del siglo XII Abraham Ibn Ezra cuando escribió, al comentar el Levítico 16, que el chivo expiatorio no podría haber sido un sacrificio de expiación, porque no fue sacrificado tal como debía serlo un animal. "Si usted entiende el secreto que sigue a la palabra Azazel, puedes entenderlo y también su secreto" explicaba crípticamente Ibn Ezra. "Aquí, sólo voy a dar una pista: cuando cumpla treinta y tres años, podrás conocerlo [todo]".

Como ha señalado el biblista Aron Pinker en un artículo sobre Azazel en el Journal of Hebrew Scriptures, Ibn Ezra había planteado un inteligente enigma. Para solucionarlo, hay que contar 33 versos del Levítico 16: 8, donde se menciona a Azazel en primer lugar, para llegar hasta el Levítico 17: 7, que dice: "Y nunca más ofrecerán sus sacrificios a los demonios, con los cuales se habían prostituido". La palabra hebrea más o menos correctamente traducida por la versión de King James como "demonios" es se'irim, que también como hemos visto significa chivo. (La palabra deriva de se'ar, "pelo", y puede tener el sentido adicional de peludo o lanudo.) Qué parece querer decirnos sorprendentemente Ibn Ezra, (de ahí su forma críptica), ¿que el chivo expiatorio era una ofrenda no a Dios sino a un demonio llamado Azazel?.

Moisés Naḥmanides, que vivió un siglo después ibn Ezra, trató de poner esta conjetura bajo una luz teológicamente aceptable. Azazel, escribió, era otro nombre de Samael, el jefe de los demonios, y el chivo expiatorio era un cebo para asegurar que se portaba en el Día de la Expiación y se abstenía de sabotear las oraciones y actos de contrición de Israel. Aunque la Toran, comenta Naḥmanides, prohibió estrictamente adorar a un ser distinto de Dios, Dios podía, si lo deseaba, permitir que los hombres aplacaran a poderes potencialmente dañinos. En el Día de la Expiación, "Él nos ordena enviar un chivo al espíritu de la ruina y la destrucción... La intención no es, Dios no lo quiera, ofrecer un sacrificio a ese espíritu, sino obedecer la voluntad de nuestro Creador".

En este sentido, hay que decir que las conclusiones de Najmánides son sorprendentemente similares a las de los estudiosos modernos, la mayoría de los cuales, a pesar de disputar en los detalles, están de acuerdo en que Azazel o Aza'el fue una antigua deidad semítica degradada por la religión israelita monoteísta a la condición de demonio o espíritu maligno cuya morada era el desierto. Su nombre, por lo tanto, debía entenderse como una combinación de az o Aziz, "feroz", "fuerte" o "poderoso", y el "dios", una terminación común en los nombres hebreos, especialmente en los de los ángeles (pensamos en Rafael, Gabriel, etc.), mientras que la historia sobre él en Enoc I es un eco lejano de su degradación.

¿Se identifica Azazel con Mot, el gobernante cananeo del inframundo (compárese con el nombre bíblico Azmavet), con el dios asirio Abdiazuzi, o con la deidad fenicia Bel-Aziz? ¿Era originalmente una deidad cabra como el dios griego Pan? ¿Fue su existencia tal como se creía en el momento en que el Levítico fue escrito, o no era entonces más que una representación personificada del mal que se entendía que no era más que simbólica? ¿Era tal vez incluso un doble del mismo Dios israelita, una versión más antigua y anárquica de la otorgadora de la ley en el Sinaí que vivía en el desierto y que más tarde vino a habitar en el templo de Jerusalén?

Sobre estas y otras cosas los expertos siguen discutiendo. Sin embargo, al hacerlo, no hacen más que abundar en lo que Ibn Ezra y la penetración audaz de Naḥmanides ya señalaron de que Azazel que no era una palabra o un lugar, sino una figura demoníaca que el ritual del chivo expiatorio trataba de apaciguar.

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